Prevení las enfermedades del verano con un lavado de manos

Parece una obviedad, pero no lo es. Mucha gente se olvida que, para cuidar la salud, hay gestos sencillos y baratos que nos protegen de muchos males. Cuándo, cómo y por qué entregar las manos al jabón y un ratito de agua.


El aumento de la temperatura y los cambios en las rutinas –vida al aire libre, el acceso a piletas de natación, clubes, playas; el consumo de alimentos crudos o fuera del hogar- son la puerta de entrada a enfermedades de origen intestinal, que suelen ser más frecuentes durante el verano. Intoxicaciones, gastroenteritis, diarrea, listeriosis, Síndrome Urémico Hemolítico, entre otras, son causadas por ingerir alimentos mal manipulados que contienen las bacterias causantes de estas enfermedades.

El modo de transmisión de las enfermedades de verano se produce fundamentalmente por vía fecal-oral y respiratoria. Es por esto que es sumamente importante tener las manos limpias, ya que son grandes portadoras de gérmenes.

Un modo eficaz de prevenir las enfermedades estivales es cuidar la alimentación y la higiene, tanto de los alimentos como de las personas. El lavado de manos es tan esencial como el correcto lavado de frutas y verduras que, durante esta estación, se consumen mayormente crudas.

Diversos estudios demuestran que el lavado correcto y frecuente de manos es una de las maneras más efectivas, simples y económicas de protección contra los gérmenes.



La importancia de unas manos bien limpias

El lavado de manos con agua y jabón puede prevenir:


* Enfermedades intestinales: los microbios que provocan la diarrea ingresan por la boca a través de las manos que han estado en contacto con la materia fecal, agua contaminada, alimentos crudos y utensilios de cocina mal lavados. El lavado de manos con jabón, después de ir al baño y antes de tocar los alimentos, reduce a casi la mitad los casos de diarrea.

* Parásitos intestinales e infecciones en la piel y en los ojos: muchas infecciones en la piel y en los ojos y las enfermedades causadas por gusanos y parásitos de los intestinos disminuyen con el lavado de manos con jabón.



Las enfermedades más frecuentes durante el verano

Otitis: la otitis es un término general para la infección o inflamación del oído. La otitis puede afectar las partes internas o externas del oído. Durante el verano, el contacto frecuente con el agua –piletas de natación, playa o duchas- facilitan la aparición de esta afección. Se recomienda secar bien los oídos después de haber estado en contacto con el agua, evitar introducir objetos o tocarse con las manos mal higienizadas.

Conjuntivitis: la conjuntivitis es la inflamación de las membranas superficiales del ojo, y si bien no es grave sí es de gran molestia. Esta patología puede surgir a raíz de varias causas, pero las más frecuentes -en las piletas de natación- son causadas por un virus, una bacteria o alguna sustancia irritante. En todos los casos el contagio se da, principalmente, porque las piscinas están mal cloradas. Cuando el nivel de cloro es insuficiente, no se eliminan las bacterias y cuando es excesivo, ocasiona reacciones alérgicas en los ojos. Para evitar la conjuntivitis es recomendable no asistir a piletas si se sospecha el padecimiento de esta afección, utilizar antiparras, no abrir los ojos dentro del agua y no compartir objetos personales como la toalla y los lentes y lavarse las manos antes de cambiarse las lentes de contacto o tocarse los ojos.·Gastroenteritis: la gastroenteritis puede ser causada por microorganismos que se multiplican en el estómago y el intestino o por un virus que se dispersa. Esta patología es altamente transmisible. Para evitar esta enfermedad se recomienda no ingresar a las piletas de natación si se padece diarrea, ducharse antes y después del baño, lavarse las manos con frecuencia, evitar tragar agua y, en el caso de los niños, llevarlos al baño reiteradamente, utilizar zonas alejadas para el cambio del pañal y lavarse las manos antes y después de cambiar un bebé.

Listeriosis: la listeriosis es una infección bacterial poco frecuente en humanos, pero extremadamente grave. La contaminación tiene lugar, generalmente, a partir del consumo de alimentos que contienen la bacteria responsable de la enfermedad. Son alimentos poco tratados y con mucha vida útil en refrigeración. Entre estos alimentos están la leche cruda, queso elaborado con esta leche, carne cruda o mal cocinada, verduras crudas, embutidos, patés, quesos frescos o poco curados (camembert, brie, entre otros). Uno de los grupos más vulnerables a esta afección son las embarazadas.

La prevención pasa por evitar consumir las verduras crudas o poco cocidas, preferir los embutidos envasados a los que se venden cortados al momento, volver a cocer los alimentos conservados en heladeras, no consumir la parte exterior de los quesos de pasta blanda, hervir la leche cruda o pasteurizada antes de consumirla y no fiarse de los productos artesanales. Por otro lado, es aconsejable lavarse las manos después de haber manipulado los alimentos crudos y limpiar y desinfectar regularmente la heladera.

Síndrome Urémico Hemolítico: el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) se contrae, en la mayoría de los casos, por el consumo de carne mal cocida portadora de la bacteria Escherichia Coli. Afecta, sobre todo, a los niños de entre 6 meses y 5 años, provocando insuficiencia renal, anemia y alteraciones neurológicas.

La prevención es sencilla: además de controlar la correcta cocción homogénea de las carnes a consumir -en especial en aquellos alimentos en los que se utilice carne picada- se recomienda reforzar la higiene al cocinar, tanto de los utensilios como de la persona que manipulará los alimentos.

Si bien la carne vacuna resulta la principal fuente de contagio, el consumo de lácteos y jugos de fruta no pasteurizados o de verduras y agua contaminada (que hayan estado en contacto con las heces de los animales), también puede desencadenar la enfermedad.

Un estudio realizado en Argentina sobre 34 pacientes con SUH y 95 convivientes demostró que el 24 por ciento de los afectados tuvo, al menos, un familiar con diarrea. Para evitar la vía de contagio de persona a persona, es fundamental lavarse las manos, con agua y jabón, luego de ir al baño y antes de manipular los alimentos.



Cómo y cuándo lavarse las manos para prevenir enfermedades

La prevención comienza con la eliminación de los gérmenes antes de que puedan enfermar. Para ello, se requiere lavar las manos antes de las siguientes situaciones:

* Antes de tocar alimentos, ya sea para cocinarlos o para comer.

* Antes de tocar a un bebé.

* Antes de tocarse los ojos, la nariz o la boca.

* Antes devisitar a alguien enfermo o curar una herida.

* Después de sonarse la nariz, estornudar, toser o tocarse los ojos.

* Después de tocar la basura, animales o manipular sus excrementos.

* Después de jugar en el patio o en la plaza, andar en bicicleta, hacer deportes o gimnasia.

* Después de tocar objetos o superficies que fueron usadas por muchas personas (dinero, teclado de computadora, teléfono, escritorios, etc.).

* Después de viajar en transporte público o asistir a lugares como hospitales, escuelas, piletas de natación, canchas, cines, clubes, etc.

* Después de visitar a alguien enfermo o curar una herida.

* Después de tocar alimentos crudos, especialmente las carnes.

* Después de usar el baño.

Más allá del momento, es muy importante el modo de lavarse las manos, ya que hacerlo de manera rápida y superficial puede dejar gérmenes en las manos. Los pasos fundamentales son cuatro y, para un efectivo lavado de manos, es requisito no saltearse ninguno.

Cómo lavarse las manos en 4 pasos:

1º paso: Abrir la canilla y mojarse las manos con un poco de agua.

2º paso: Con un jabón o chorrito de jabón líquido enjabonarse las manos completamente frotándose bien toda la superficie de las manos: palmas, dorso, entre los dedos y las muñecas. Cepillarse debajo de las uñas. El proceso total debe durar de 15 a 20 segundos.

3º paso: Enjuagarse las manos con abundante agua.

4º paso: Secarse las manos con una toalla limpia, una toalla descartable o un secador de aire. Sino, sacudirlas hasta que queden secas.



Consejos adicionales:

- Ubicar siempre la basura lejos de los alimentos, en bolsas cerradas o tapadas para no atraer insectos.

- Las piletas de lona o de algún otro material deben mantenerse limpias y el agua debe ser desinfectada todas las noches con anti algas y cloro.

- Usar las uñas cortas y limpias. Quitarse anillos, pulseras o relojes al manipular los alimentos.

- Utilizar ropa limpia para cocinar ya que la ropa puede contaminar.

- Cocinar muy bien los alimentos, especialmente la carne.

- Comer los alimentos inmediatamente después de cocidos.

- No dejar los alimentos a temperatura ambiente ya que se contaminan. Deben taparse y guardarse en la heladera. De no tener heladera, comprar sólo la cantidad de alimentos que se va a consumir en el día.

- Guardar los alimentos secos como fideos, galletas, harinas, arroz, polenta, en lugares higiénicos, frescos, oscuros y -en lo posible- recubiertos con telas mosquiteras.

- Al recalentar una comida, realizarlo de manera uniforme, asegurándose de que el que el calor llegue al centro de los alimentos.

- Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos, usar diferentes utensilios (cuchillo, tablas, etc.) para su manipulación. Conservarlos en forma separada, en recipientes tapados y no de aluminio.

- No comprar alimentos enlatados si el envase está roto, abollado, hinchado o herrumbrado.

- Aumentar los cuidados en bebés y niños pequeños, personas mayores de 64 años o dependientes de atención adulta.