La Hermenéutica: Cómo Interpretar la Biblia
por Josef Urban

Dios: Como estudiar la Biblia - Parte 1

En esta lección vamos a mirar  los principios básicos para leer, estudiar e interpretar la Biblia. Advertiremos contra errores comunes que la gente hace cuando tratan de interpretar los textos bíblicos, y vamos a enseñar algunas normas fundamentales muy básicas de la hermenéutica correcta.

Definición: "La Hermenéutica" es el estudio de los principios y directrices para interpretar correctamente la Biblia. Es el arte de la correcta interpretación de la Biblia.

El comprender algunos principios básicos para el estudio bíblico te ayudará enormemente a evitar el error, especialmente en lo que respecta a los textos bíblicos más difíciles, te ayudará a aprovechar con mayor riqueza de tu estudio bíblico personal, y te ayudará a explicar las verdades bíblicas a los demás correctamente y con mayor eficacia. Por supuesto, no existe un método sencillo que permita que nuestras interpretaciones de cada versículo de la Escritura sean absolutamente perfectas, incluso aunque emplees los mejores métodos de la hermenéutica todavía cometerás errores, ya que, después de todo, somos sólo seres humanos que aún no conocemos todo (1 Cor. 13:12). El Señor entiende nuestro conocimiento limitado y nuestra tendencia de hacer errores de juicio a menudo y Su gracia es suficiente, llamándonos a no confiar en nuestra propia sabiduría, sino que solo tengamos fe como un niño en Él. Sin embargo, diciendo esto, teniendo un dominio básico de algunos de estos principios, sin duda, te ayudará a ser un mejor estudiante de la Palabra de Dios.


LA INTERPRETACIÓN ADECUADA ES NUESTRA PRIORIDAD 

Si verdaderamente amamos al Señor, y verdaderamente tenemos el temor de Dios en nosotros, entonces debería ser nuestra gran prioridad interpretar correctamente la Biblia. El Señor mismo dijo:

Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. – Isaías 66:2b

Si queremos que Dios nos mire con favor, además de tener humildad, pobreza de espíritu, y la sensibilidad al pecado, tenemos que ser personas que "tiemblan" a Su palabra. Esto habla de la necesidad de tener una profunda reverencia, respeto y temor por la Palabra de Dios y por los mandamientos que se encuentran en ella. Y si de verdad "temblamos" a la Palabra de Dios y tenemos el temor de Dios en nosotros, entonces vamos a tener un gran deseo de conocer Su Palabra e interpretarla correctamente. "El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR" (Pro. 9:10), y su temor en nuestros corazones nos hará tener un gran respeto y reverencia por Su Palabra. Esto significa que el que realmente camina con Dios tiene un gran interés para la doctrina correcta, porque tiembla ante la idea de pecar contra o corromper la Palabra de Dios. Así que el temor de Dios en nuestros corazones debe hacernos tener mucho cuidado en la interpretación de las Escrituras correctamente, al igual que el apóstol Pablo le encargo a Timoteo:

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.–2 Timoteo 2:15

Pablo le estaba diciendo a Timoteo que fuera diligente para presentarse aprobado delante de Dios manejando la Palabra de Dios con precisión. Esto incluye la interpretación de las Sagradas Escrituras correcta y obedeciéndolas. 

Mucha gente piensa que "añadir" o "quitar" a las Escrituras únicamente significa literalmente borrar palabras o de tomar una pluma y escribir palabras en el Canon de la Escritura. Sin embargo, muchas almas ignorantes que dicen amar y usar los 66 libros del verdadero Canon de las Escrituras son frecuentemente culpables de añadir y quitar de la Palabra de Dios. Los fariseos "añadieron" y "quitaron" a las Escrituras, no literalmente, pero haciendo honor a sus tradiciones religiosas más que a la Palabra de Dios (ver Marcos 7:9). Siguieron sus tradiciones como si fueran la palabra de Dios, por lo que ellos "agregaron" a los mandamientos de Dios, y  descuidaron la obediencia a la Palabra de Dios por el bien de mantener sus tradiciones, así "quitaron" los mandamientos que no les gustaba. La gente de hoy "añade" a la Palabra de Dios cada vez que obligan a los demás a cumplir tradiciones religiosas que no se enseñan en las Escrituras, y "quitan" de la Palabra de Dios cada vez que rechazan voluntariamente a obedecer los mandamientos claros contenidos en las Escrituras. No queremos ser culpables de hacer esto, así que debemos ser muy diligentes para interpretar correctamente la Biblia para que podamos saber lo que Dios realmente requiere de nosotros.

 
EL GRAN REQUISITO PREVIO DEL ESTUDIO BÍBLICO

 El primer paso para un estudio bíblico exitoso es nacer de nuevo (Jn. 3:3). La Biblia es un libro sagrado y espiritual. Si sigues siendo un hombre impío, natural, sin el Espíritu de Dios viviendo en ti, no serás capaz de comprender realmente la sustancia espiritual de la Biblia ni vas a ser bendecido por su poderosa verdad.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. –1 Corintios 2:14Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. –Romanos 8:7

El hombre caído, en su estado natural, está en ruinas a causa del pecado. Incluso su mente está dañada a causa del pecado, y la oscuridad de la ignorancia ha sustituido el conocimiento de Dios (Ef. 4:18). Satanás lo ha cegado para no recibir la verdad de Dios (2 Cor. 4:4). Por tanto, la única manera de entender realmente la Escritura es por tener la barrera del pecado quitado y destruyendo el reino de Satanás en su vida. Gracias a Dios, el Evangelio de Jesucristo proporciona esta victoria que necesitamos. Él vino "para deshacer las obras del diablo" (1 Juan 3:8), de manera que podemos tener nuestros pecados quitados y recibir el don del Espíritu Santo por fe. Cuando naces de nuevo, el Espíritu Santo viene a vivir dentro de ti (Eze. 36:27). Él es el que va a iluminar tu mente para recibir la verdad de la Palabra de Dios.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. –Juan 16:13

Si hay un libro normal que es muy complicado, la mejor manera de entenderlo sería ir directamente al autor que escribió el libro y preguntarle lo que él estaba tratando de enseñar. Pero para hacer esto significa que uno tendría que estar en contacto con el autor para poder preguntarle. De la misma manera, Dios el Espíritu Santo escribió las Sagradas Escrituras y, si queremos entender, entonces tenemos que estar en comunicación con Él. Esto sólo es posible a través de una relación personal, real y viviente con Él a través de Jesucristo y una vida reservada para sus propósitos. Antes de poder entender correctamente la Palabra de Dios y experimentar el poder de su verdad viviente, necesitas asegurarte que has renunciado y vuelto de todo pecado, y que crees y confías  solo en Cristo con todo tu corazón. Si no te has convertido y recibido la gran salvación ofrecida a través del Evangelio, entonces todavía estás muerto espiritualmente y tu mente esta oscurecida (Ef. 2:1, 4:18). Entrega tu vida a Jesucristo y búscalo hasta que sepas que te has convertido en una nueva criatura por Su poder. Luego podrás entender las cosas del Espíritu en la Palabra escrita.

OTROS 3 REQUISITOS PREVIOS PARA ESTUDIAR LA BIBLIA EFICAZMENTE 


1. Manos limpias y un corazón puro.

¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón. –Salmos 24:3-4a
    
Morando en la Palabra de Dios es un lugar santo, y para morar a allí, tenemos que estar en Cristo, que es nuestra santificación (1 Cor. 1:30), y parte de estar en Cristo es caminar en la luz como él está en la luz con todos nuestros pecados puestos bajo la sangre (1 Jn. 1:7). Asegúrate de tener tus manos limpias-que no estés aferrado en algo que no le agrada a Dios. Y asegúrese de que tu corazón este puro, que realmente desees tener comunión con Dios y estar más cerca de Él. Nuestro deseo para estudiar la Biblia no debe ser sólo para empacar nuestro cerebro con conocimiento, sino para penetrar nuestro corazón con una revelación de Dios para que podamos conocerlo más. Manos que están ocupadas agarrando las cosas del mundo no tienen capacidad para comprender las verdades profundas del Espíritu, y los corazones que están contaminados con la conciencia de pecado no tienen capacidad para deleitarse en la santa verdad de Dios. Tenemos que abordar las Escrituras en nuestros estudios, como si nos estuviéramos acercándonos al Lugar más Santísimo, la presencia inmediata de Dios mismo.


2. Un hambre y una expectación de que Dios hable.

Desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación. –1 Pedro 2:2 (LBLA)

En este versículo, la palabra Griega para "deseo" está hablando más que solo querer algo, está hablando de intensamente anhelar algo, en este caso, la Palabra. Al igual que un bebé tiene un deseo intenso para leche para su sustento natural, necesitamos desear ardientemente la Palabra de Dios para recibir nuestro sustento espiritual. Mientras abordas el estudio de la Biblia, asegúrate de que tu corazón esté con hambre y anticipe que el Espíritu Santo te hable. Espera que el Espíritu Santo utilice la palabra escrita para ministrarte donde necesites Su toque más. Ve a él con tus preguntas, dudas, luchas, temores y tentaciones, y al leer la Palabra, espéralo hasta que te muestre la verdad con gran poder que cambiara tu corazón y su situación. Tienes que tener tu corazón abierto para escuchar al Espíritu mientras lees y estudies, hambriento de Él para que te llene con su "tesoro escondido" (ver Pro. 2:1-5).


3. Oración para entender.

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. –Colosenses 1:9-10

Aunque no existe una norma expresa o mandamiento en la Escritura que específicamente nos diga que oremos antes de estudiar la Biblia, por lo general es un principio sabio para seguir. El apóstol Pablo oró constantemente por los creyentes en Colosas, pidiendo al Señor que los llenara de conocimiento, sabiduría y entendimiento espiritual, y que continuamente se mantuvieran creciendo en el conocimiento de Dios.

Constantemente debemos orar esta oración para nosotros mismos, pidiéndole a Dios que nos dé "el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él” (Ef. 1:17). Nuestro objetivo principal en el estudio de las Escrituras es conocer la voluntad de Dios, así que tiene sentido orar seriamente antes de estudiar lo más posible para que el Espíritu Santo ilumine nuestros corazones y nuestras mentes y nos revele la voluntad de Dios para nuestras vidas vivificando la Palabra escrita. No importa que bien sigamos las reglas para la correcta interpretación, si el Espíritu Santo no nos abre nuestro entendimiento, no ganamos nada. Necesitamos ser enseñados por el Señor mismo (1 Jn. 2:27). 


10 PRINCIPIOS BÁSICOS DE BUENA HERMENÉUTICA 

El principio correcto de la hermenéutica se llama el enfoque histórico-gramático de interpretación. Este es un método que sigue las reglas gramaticales de la literatura, así como considerar los diversos contextos de cada pasaje de la Escritura. Ahora vamos a explicar algunos de los principios y normas que guían este enfoque al estudio bíblico. Recuerde que nuestro objetivo no es seguir solo uno de los siguientes principios cuando estudiemos un pasaje de la Escritura, sino poner todos en práctica lo más posible. Aunque los siguientes principios están divididos en diez categorías mayores, es importante señalar que cada una se superpone a la otra y todas se complementan entre sí y están estrechamente relacionados.

Por cada punto que es expresado, también se dará un ejemplo de la Escritura para ilustrarlo. De esta forma, podrás ver el principio puesto en práctica y obtener una mejor comprensión de cada principio.

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#1: ¡Léela, léela, y léela otra vez!

Esta es la regla más importante que es absolutamente esencial para una buena interpretación. Escuche con atención: cuando se trata de interpretar la Biblia, la regla más importante es: ¡Léela, léela, y léela! Lee la Biblia en su totalidad regularmente. Lee cada libro, uno por uno de principio a fin. Y leecada versículo cuidadosamente en su contexto.

Asegúrate que pases tiempo leyendo la Biblia todos los días, y léela una y otra vez mientras vivas. Haciendo esto te permitirá entender todo el consejo de Dios en Su Palabra escrita. Los reyes de Israel fueron instruidos a tener su propia copia personal de las Escrituras y que las leyesen todos los días de sus vidas:

Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra. –Deuteronomio 17:18-19
El Señor mandó a los líderes de su pueblo a leer las Escrituras todos los días. Pero, por supuesto, esto no se aplica sólo a los reyes, líderes, pastores y predicadores, sino a todo el pueblo de Dios. Tenemos el enorme privilegio de tener nuestra propia copia de la Palabra escrita de Dios, y por lo tanto es nuestro deber apreciarla, aprender de ella y obedecerla. ¡Ten en cuenta que las palabras anteriores fueron dirigidas a los reyes de Israel, hombres que estaban muy ocupados gobernando los asuntos de una nación entera! Sin embargo, se les mandó a tomar tiempo cada día para estudiar la Palabra de Dios. Ahora bien, si el Señor espera que los reyes (que sin duda estaban más ocupados que cualquiera de nosotros) hicieran un tiempo de su agenda tan ocupada todos los días para leer Su Palabra, ¿cuánto más espera Él de nosotros?

La Biblia también nos habla de los de Berea. Se habla de ellos como "nobles" por su diligencia a poner todo a prueba con la Palabra escrita de Dios:
Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. –Hechos 17:10-11

Presta atención que dice "escudriñando cada día". Todos los días, mientras escuchaban a Pablo predicar, escudriñaban la Palabra de Dios para ver si era cierto. Todos los días ellos se empapaban en la Palabra y los llevó a la verdad. Con tantos engaños en el mundo de hoy, y tantas diferentes religiones y doctrinas que se enseñan, es nuestro deber hacer lo que ellos hicieron y escudriñar la Biblia todos los días para que podamos saber la verdad. Probaron todas las cosas mediante la lectura de la Biblia. Nos haría bien hacer lo mismo. Necesitamos renovar nuestras mentes con la verdad de Dios constantemente y continuamente lavarnos en el agua de la Palabra (Ef. 5:26).

La Biblia nunca será tan antigua y anticuada que no podrá ser aplicada a nuestras vidas. La verdad de la Palabra de Dios es eterna y nunca pasará (Isa. 40:8). Cada vez que leas la Biblia tendrás más luz y entendimiento mientras que la Palabra de Dios te sea revelada (Sal. 119:130). Esto es porque verdaderamente es la Palabra de Dios y es viva y eficaz (Heb. 4:12). Contiene la mente de Dios, y por lo tanto es un tesoro que nunca podrá ser agotado. Continuará a revelar más y más de las cosas de Dios a la alma hambrienta que se alimenta diariamente del pan de la Palabra de Dios. Los cristianos más maduros son los que han pasado años leyendo la Palabra vez tras vez, y los mejores maestros en la iglesia son los que han leído la Biblia entera muchas, muchas veces y se están sumergiendo constantemente en la Palabra de Dios. Vas a poder interpretar y aplicar las Escrituras con eficacia cuando la conozcas profundamente. No hay un corto camino a la verdad. La sana doctrina y un conocimiento de Dios solo vendrán por constantemente leer, meditar y orar las palabras de la Escritura mientras que vivas una vida de obediencia práctica.  

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# 2: Debes interpretar las Escrituras usando el sentido sencillo del lenguaje. 

Esto significa que en todo tiempo debemos interpretar las Escrituras con el sentido sencillo y literal del lenguaje al menos que el pasaje claramente sea simbólico o figurativo. En el caso del lenguaje simbólico o de figuras retóricas, busca encontrar la verdad literal detrás de lo que el símbolo o la figura retórica representa, tomando cuidado especial de permitir que la Escritura interprete la Escritura.

Esto no es difícil. Por ejemplo, hay que ver Juan capítulo 3:

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. –Juan 3:1-3  

Obviamente, los versículos uno y dos son completamente literales. Nicodemo fue un hombre real, realmente era un fariseo, y realmente vino a Jesús de noche y comenzó una conversación con Él al reconocer que Él venía de Dios. El sentido común de las palabras nos muestra que esto fue un acontecimiento real y literal. ¿Pero qué del versículo tres donde Jesús responde a Nicodemo y le dice que tiene que nacer de Nuevo? ¿Cómo debemos entender sus palabras? Obviamente no están hablando de un nacimiento literal y físico, puesto que el tal sería absurdo e imposible. Los versículos 3-6 dejan claro que Jesús está usando una figura retórica. El nuevo nacimiento que Nicodemo necesitaba experimentar no era uno físico, sino uno espiritual. Esto es confirmado por el contexto literario inmediato (los versículos que inmediatamente siguen en Juan capítulo 3) y por el más amplio contexto de la Escritura (el resto de la Biblia). Otros versículos respaldan esta interpretación también, como: Ezequiel 36:25-27, 2 Corintios 5:17, Gálatas 6:15, Santiago 1:18, 1 Pedro 1:3 y 1:23; para mencionar algunos. Por lo tanto, teniendo en cuenta el sentido sencillo del lenguaje, el contexto del pasaje, y el resto de la Biblia, tenemos que concluir que Nicodemo necesitaba nacer de nuevo espiritualmente por el poder del Espíritu de Dios para ser salvo. De esa conclusión, podemos hacer una aplicación más amplia, y aplicándola a las vidas de cada uno de nosotros. Estas palabras no solo fueron para Nicodemo, sino para todos nosotros. Es decir, nosotros también necesitamos nacer de nuevo para ser salvos.  

Entonces, ¿qué acabamos de hacer? Estábamos leyendo las Escrituras y aceptando el sentido sencillo y literal de las palabras. Pero cuando llegamos al versículo tres, y seguimos leyendo los siguientes versículos, se hizo obvio que la idea de “nacer de nuevo” no puede ser un nacimiento literal de entrar al vientre de nuestras madres y nacer una segunda vez. La sencilla lógica nos muestra que este es el caso, y el contexto de Juan 3 también, y el más amplio contexto de la Escritura. Entonces, dándonos cuenta que el leguaje era figurativo, inmediatamente buscamos encontrar la verdad literal detrás de este lenguaje figurativo.

Las Escrituras usan muchas hipérboles, metáforas, símbolos, descripciones visuales proféticas, poesía y cada otro modo de expresar el lenguaje. Cuando encontramos tales cosas, normalmente es muy obvio que son figuras retóricas. Pero, aun en el caso de tales figuras retóricas, no tenemos derecho de “espiritualizar” el texto e inventar alguna interpretación extraña o aplicación de nuestra propia imaginación. Debemos estudiar diligentemente en tales casos para encontrar la verdad detrás de las figuras retóricas representativas, y nuestra conclusión debe estar de acuerdo con el contexto del pasaje, lo que el resto de las Escrituras dicen, y debe tomar en cuenta los contextos históricos, geográficos, culturales, literarios y sociales lo más que sea posible. 

Es importante recordar que los libros de la Biblia son inspirados por Dios, pero Dios escogió comunicarse con nosotros a través de los autores humanos usando el sentido normal del lenguaje humano. Las Escrituras fueron escritas con el propósito de revelar la verdad de Dios a la persona común. Él lo diseño de tal manera que los hombres podrían leerlas y entenderlas. Entonces, cuando las leas, simplemente cree lo que dicen, cree que son verdad, y cree que la intención de Dios es que sean entendidas. Compréndela literalmente, al menos que sea obvio que está usando una figura retórica o un tipo de símbolo. En ese caso, estudia para encontrar la verdad literal detrás de esa figura o símbolo.   

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# 3: Reconoce que, hablando en términos generales, solo hay una interpretación para cada pasaje. 

Esto quizás parecerá raro para algunos, pero este punto es de suma importancia. Cuando nos acercamos a un texto de Escritura, no debemos empezar por preguntarnos: “¿Qué significa esto para mí?” Como si pudiera significar algo único a ti y significar algo totalmente diferente a otra persona. Es decir, no debemos pensar que cada persona puede llegar a su propia interpretación del pasaje que sea distinto a las interpretaciones de todos los demás, y al mismo tiempo que todas las interpretaciones sean correctas a pesar de la falta de armonía entre ellas. Más bien, cuando examinemos un pasaje, lo primero que debemos preguntarnos es: “¿Qué quiso comunicar el autor original a los recipientes originales, tomando en cuenta sus trasfondos históricos, culturales y circunstancias únicas?” Si respondimos esa pregunta correctamente llegaremos a una interpretación adecuada del pasaje. Luego, después de establecer la interpretación correcta, podremos seguir y observar las similitudes entre la situación de ellos y la nuestra, y hacer aplicaciones más amplias que hablen directamente a nuestras vidas. Aunque cada pasaje de Escritura solo tiene una interpretación correcta(aunque esa interpretación puede ser compleja), el pasaje puede tener muchas diferentes aplicaciones personales que nos hablen directamente a nosotros en medio de nuestras situaciones del Siglo XXI. 

Por ejemplo, hay que ver la declaración de Pablo en Filipenses, que a menudo es malinterpretada por muchos:

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. –Filipenses 4:13

Al acercase a este texto con la mentalidad de, “¿Qué significa esto para mí?”—y al  mismo tiempo ignorar su contexto literario e histórico—muchos han inventado interpretaciones locas y erróneas. Un boxeador que dice ser cristiano está a punto de participar en violencia y golpear el rostro de su adversario hasta que le salga sangre y le dé una contusión, y mientras que se prepara para la pelea, dice: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” O un hombre decide empezar un negocio, y con avaricia en su corazón intenta ganar mucho dinero diciendo: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” Estas falsas interpretaciones son los resultados de arrancar este texto fuera de su contexto e interpretarlo a través del los ojos de uno. Y esto resulta en que la Palabra de Dios condone actividades pecaminosas—algo lejos de la intención de Pablo (y el Espíritu Santo) en escribir esas palabras.  

Más bien, miremos el contexto literario más grande del pasaje:

En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. –Filipenses 4:10-14

Al ver el contexto inmediato, descubrimos que los filipenses fueron unos de las únicas iglesias que enviaron apoyo material al apóstol Pablo mientras que estaba viajando y predicando, e incluso sufriendo en una cárcel a causa de predicar el Evangelio (así estaba en el tiempo que escribió la epístola). Pablo está escribiendo aquí para demostrar su apreciación por sus regalos, pero deja claro que su motivo no es recibir sustancia material, sino ver a la iglesia florecer en buenos frutos que son aceptables a Dios. Luego dice que está lleno con el gozo del Señor (el tema de la epístola) y la paz de Cristo en cada situación, aun cuando está sufriendo aflicciones horribles. Él estaba contento en Cristo aun en medio de sufrimiento y falta de sustento físico, y se sentía igual cuando todo le estaba yendo bien (en lo físico). Entonces, cuando dijo, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, estaba diciendo que mientras que sufra persecución a causa del Evangelio, y mientras que sufra tribulaciones por su fe en Cristo, el Señor le daría fuerza en cada situación para tener fe y regocijarse en Él a pesar de lo que tenga que enfrentar. 

Entonces el contexto nos enseña que Pablo está diciendo que no hay prueba que no puede vencer victoriosamente porque Cristo es su fuerza (ver 1 Cor. 10:13), y que ninguna situación temporal podría robarle su paz y gozo en el Señor (Fil. 4:7). 

Esa es la única interpretación de Filipenses 4:13 (por su puesto, este es una explicación muy breve y se  pueden dar muchos más detalles). Pero ahora que sabemos la interpretación gramática e histórica, podemos continuar y edificar sobre este cimiento y hacer aplicaciones más amplias que estarán en perfecta armonía con ella. Por ejemplo, de la misma manera que Pablo pudo vencer todas sus pruebas y mantener su fe, gozo y paz en medio de tantas dificultades extremas, nosotros también podemos aprender de este texto que no importa qué pruebas enfrentemos, que dificultades estemos pasando, seremos capaces de vencer victoriosamente, mantener la fe y no perder nuestra paz y gozo porque Cristo nos da fuerza. Desde aquí, si quisiéramos, podríamos hacer más amplias aplicaciones para personas y situaciones específicas. Por ejemplo, quizás alguien está siendo perseguido en su trabajo por ser cristiano y está siendo tentado a enojarse y desanimarse. No tienen que pecar, porque todo lo pueden con las fuerzas de Cristo. O quizás alguien ha perdido todo y está sufriendo tribulaciones de la misma manera que Job. Él puede perseverar victoriosamente porque todo lo puede en Cristo que le fortalece. Las aplicaciones personales son prácticamente sin fin, pero no importa cómo la apliquemos, debemos tener cuidado que esté en armonía con la verdadera interpretación del texto, y nunca debe contradecirla.   

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# 4: Interprétala a la luz del contexto histórico y cultural de los autores y recipientes originales.

Los diversos libros de la Biblia fueron escritos por más de 40 diferentes autores de una gran variedad de trasfondos sociales e históricos, a lo largo de 1.500 años, en tres diferentes continentes, en tres diferentes idiomas y tres diferentes eras durante la historia de la redención. Obviamente, los 66 libros de la Biblia fueron escritos por una variedad de diferentes contextos históricos y culturales. Tenemos que tener en cuenta esto cuando interpretamos la Escritura. Muchos libros en la Biblia tienen un énfasis o propósito específico que el autor intentó de comunicar en un cierto punto de historia, y esto es sumamente importante para una interpretación adecuada. 

Por ejemplo, el libro de Mateo fue escrito con la intención de ser leído por una audiencia judía para demostrarles que Jesús es el Mesías prometido de Israel. Por esta razón, muchas tradiciones y costumbres judías son mencionadas en el libro sin ninguna explicación; Mateo obviamente asumía que su audiencia judía le entendería. Entonces, cuando estudiamos el libro de Mateo, tenemos que considerar las costumbres judías a las cuales alude el libro, y también el trasfondo del Antiguo Testamento, que es el cimiento sobre cual Mateo edifica.

Una persona común, leyendo el libro de Mateo sin ningún conocimiento de las antiguas costumbres judías, podría confundirse cuando, por ejemplo, llegaría a estos versículos: 

El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. –Mateo 1:18-19

Algunos quizás puedan pensar: “¿Qué significa estar ‘desposado’? ¡Y espera un momento! ¡Yo pensaba que José y María todavía no estaban casados! Ella fue virgen, pero sin embargo todos sabemos que las personas que se casan consuman su matrimonio. ¡Pero ella igual se quedo virgen! ¿Cómo pudieron haber estado casados? Y luego dice que José quiso divorciarse de ella, lo cual significa que estaban casados. ¿Cómo podría divorciarla si aún no estaban casados y todavía era una virgen?” –Son buenas preguntas, ¿no? Bueno, nos ayudará saber un poco sobre cómo los matrimonios judíos funcionaban en esos días. 

La costumbre de esos días era que si una pareja quería casarse (muchas veces los matrimonios eran arreglados), primero serían “desposados”. Este desposamiento era parecido al compromiso moderno; sin embargo era más fuerte y vinculante. El hombre y la mujer estarían desposados y después de ese momento, serían vistos como marido y mujer. Estaban casados, y esto sería vinculante. Sin embargo, ellos no vivían juntos ni tenían relaciones físicas durante este periodo de desposamiento—eso no sucedería hasta que el matrimonio fuera consumado. La mujer todavía vivía con sus padres durante todo este periodo, que duraba aproximadamente un año. Durante ese año, el hombre trabajaría y prepararía un terreno y construiría una casa, alistando todo para su nueva esposa, para que cuando se casen pudieran vivir juntos y empezar una familia. Solo después de ese tiempo tendrían una boda oficial y consumirían su matrimonio y tendrían relaciones físicas. Y ya que el desposamiento era legalmente vinculante, las parejas eran consideradas marido y mujer, y solo un divorcio podía romper ese desposamiento.  

Entonces cuando José estaba desposado a María, aun viviendo separado de él, y preparando para el día oficial de su matrimonio, ¡él descubrió que ella estaba embarazada! ¡Por supuesto, él pensó que ella era promiscua y había sido infiel con él! Pero no quería humillarla públicamente, entonces busco divorciarse de ella y romper el desposamiento antes de que estén casados oficialmente.  

¿Puedes ver como los contextos históricos y culturales de los pasajes pueden verdaderamente enriquecer nuestro entendimiento de las Escrituras? No captaríamos el verdadero significado del texto si intentaríamos interpretar tales pasajes solamente a la luz de nuestras tradiciones y costumbres del Siglo XXI sin tomar en cuenta el contexto histórico del pasaje. A veces es muy importante conocer un poco de la historia y cultura detrás del texto para saber cómo interpretar bien “la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15). 

Sin embargo, debemos tener mucho cuidado aquí de tener en cuenta la doctrina de la “claridad de la Escritura”. Es decir, toda la Escritura es clara y fue escrita de tal manera que las verdades importantes son simples y pueden ser entendidas por cualquier persona por medio de la ayuda del Espíritu Santo. Ten cuidado de personas que tratan de enseñar ciertas costumbres históricas y culturales afirmando que eso te llevará a una interpretación muy distinta a la que una lectura sencilla del texto nos enseña. No necesitamos leer grandes cantidades de libros históricos y culturales para saber cómo interpretar la Biblia adecuadamente. Si la información es correcta, tales datos puedan enriquecer nuestro estudio de la Biblia; sin embargo, debemos siempre recordar que la Escritura es clara y que solo necesitamos el Espíritu Santo y hambre para Dios para entender lo que es importante. En otras palabras, mientras que una investigación del contexto histórico y cultural de un cierto pasaje de Escritura, no es esencial tener una biblioteca llena de libros para interpretar las Escrituras correctamente. Pero al mismo tiempo debemos tener en cuenta que no podemos ignorar las antiguas costumbres e historia, y no debemos forzar nuestro punto de vista post-modernista y cultura del Siglo XXI al texto de las Escrituras. 

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# 5: Interprétala a la luz de la Revelación Progresiva.

La Revelación Progresiva es la idea que a lo largo de la historia de la redención (es decir, a través del tiempo en que Dios ha obrado para traer una completa salvación y un conocimiento pleno de Sí mismo al ser humano), Dios se ha revelado al hombre en una manera progresiva, hasta darle una plena revelación de Sí mismo a través de la Persona y obra de Cristo y la finalización del Canon de la Escritura. En otras palabras, a lo largo de la historia del hombre, desde que Adán pecó y la maldición vino sobre el ser humano, Dios se ha revelado al hombre a través de diferentes pactos y obras de gracia. La revelación más plena ha sido dada en el Nuevo Testamento, y por lo tanto el Nuevo Testamento tiene la última palabra sobre cualquier tema del cual habla. 

Es muy importante interpretar las Escrituras a la luz del contexto histórico en cual fue escrito durante la historia de la redención, y a la luz del pacto en que se encuentra. Por ejemplo, miremos a un mandamiento en la Ley de Moisés. 

También el cerdo,  porque tiene pezuñas,  y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, lo tendréis por inmundo. De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto; los tendréis por inmundos. –Levítico 11:7-8

Aquí claramente está prohibido comer o incluso tocar el cerdo; es contra la Ley, y considerado como pecado a Dios. Ahora, si tomamos estos versículos y los quitamos del contexto de la revelación progresiva (si los quitamos del contexto del pacto bajo cual se encuentran), y simplemente tomamos este versículo tal como está escrito, aislado de su contexto, entonces vendremos a la conclusión que como cristianos no podemos comer cerdo. ¿Después de todo, estos versículos son la Palabra de Dios, no?

Por supuesto que lo son. Pero Dios ha escogido revelarse en diferentes maneras y a través de los medios de diferentes pactos. Este mandamiento de abstenerse de comer cerdo se encuentra en el Antiguo Pacto, la Ley de Moisés. Fue algo vinculante para el pueblo de Israel, hasta el tiempo cuando Dios traería el cumplimiento de ese pacto y establezca el Nuevo Pacto. Sabemos que a la luz del Nuevo Testamento todas estas regulaciones ceremoniales solo fueron sombras de la plenitud que vendría en Cristo, y que Cristo es el cumplimiento de tales regulaciones legales y ceremoniales:

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. –Colosenses 2:16-17

Entonces esto nos dice claramente que tales leyes alimenticias fueron “sombras” pero que Cristo es el “cuerpo”, o el cumplimiento, de esas sombras. Por lo tanto, si estamos en Cristo, tenemos la libertad para comer todas las cosas para la gloria de Dios. De hecho, el Nuevo Testamento nos dice en 1 Timoteo 4:1-3 que es una doctrina de demonios el prohibir a otros comer ciertas comidas y que enseñarles a hacerlo es pecado. Luego, sigue y dice:   

Porque todo lo que Dios creó es bueno,  y nada es de desecharse,  si se toma con acción de gracias. –1 Timoteo 4:4

Entonces todas las comidas son buenas y no debemos considerarlo pecado si los comemos. Por lo tanto, debemos interpretar la prohibición del cerdo en Levítico 11 a la luz de la más plena revelación que Dios nos ha dado en el Nuevo Testamento. Esto no significa que el Antiguo Pacto no se podría aplicar a nosotros hoy en día, porque todavía es la Palabra de Dios y nos revela quién es Él, así como lo hace el Nuevo Testamento. Sin embargo, debemos darnos cuenta que toda Escritura señala a Cristo, y Él es el cumplimiento de estas regulaciones ceremoniales, y por lo tanto si estamos en Cristo, ya no son vinculantes para nosotros como fueron a la nación de Israel en los tiempos pasados.

Entonces cuando leas las Escrituras, y trates de interpretar un pasaje, recuerda que debes tomar en cuenta la historia de la redención. Interprétala a la luz de qué momento en el tiempo ocurrió durante la historia de la redención, sabiendo que en el Nuevo Pacto tenemos la plenitud de lo que los pactos anteriores aludían, y puesto que ahora estamos bajo el Nuevo Pacto, este tiene la última palabra sobre todo de lo que habla.