Las maravillas de un pH alcalino

Otra razón más por la cual volverse vegetariano, varias veces he jugado con la idea de volverme vegetariano en lo personal solo he pasado de dos a tres semanas comiendo solo vegetales, luego he vuelto a comer proteinas animales.

El mundo parece dividido y lo esta, una parte te dice que no puedes vivir sin las proteinas, otra facción de cientificos como las ideas que les vengo a exponer en el día de hoy no solo te dice que puedes vivir sin la proteina animal sino que comer proteina animal te terminara matando. La ignorancia no lleva a ningun lado y menos en lo que respecta a tu salud, no por que nos digan algo hay que aceptarlo como veridico y mucho menos si viene del mainstream o por decirlo así de investigaciones patrocinadas por las mismas corporaciones, paises o gobiernos (SISTEMA)

¿Tu sangre es alcalina o acida?



Es sorprendente darse cuenta, durante las consultas, que casi nadie sabe que para estar realmente enfermos necesitamos cambiar el pH de nuestros tejidos y que sin querer todos saben cómo hacerlo pero de una manera negativa.
Lo que no nos ha permitido conocer las causas de por qué enfermamos, es que nunca pensamos que lo que comemos tiene relación con la salud, el desinterés de los profesionales de la salud de no aplicar este concepto y el sistema médico donde siempre estamos atacando los síntomas.

Para entender las maravillas de un pH alcalino, en primer lugar recordemos que el mismo hace referencia a la cantidad de hidrógeno que hay en los tejidos y proviene de lo que comemos. El pH tiene una escala de 0 a 14, donde 7 es neutro, entre 0 y 7 es ácido y de 7 a 14 es alcalino. La sangre tiene un pH de 7.4.

Los alimentos que más se convierten en ácido, al ser digeridos por nuestro cuerpo, son las proteínas animales: leche, res, pollo, cerdo, huevo, pescado, queso, chivo etc. Además, debemos tener presente que una de las tareas realizadas por el calcio es la de neutralizar dichos ácidos creados al comer.

Las harinas refinadas (pan, bollo, buñuelo, pasta, pudines, galletas, pancake, etc.) todos ellos son azúcares sin ningún valor nutricional que al entrar al intestino son fermentadas por las bacterias y se convierten en ácido láctico, el cual contribuye a la acidificación del cuerpo.

En otras palabras, cuando consumimos comidas que se convierten en ácido, el cuerpo trata de equilibrar el pH manteniéndolo alcalino y la única forma de hacerlo es robándole el calcio a los huesos, ya que no hay suficiente de este mineral en la comida que ingerimos y con el paso del tiempo nos vamos descalcificando hasta formar una osteoporosis.

El ácido que no puede ser neutralizado empieza a acumularse en los tejidos, especialmente en hígado, riñones, glándulas, cerebro y todo tipo de células, causando síntomas como dolor de cabeza, fibro mialgia, cansancio, cólicos menstruales, acné en la piel, alergias, indigestión, depresión, falta de energía y fatiga crónica, entre otros.

La vida moderna, el comercio, la tecnología y el fácil acceso a la publicidad nos han creado en la mente el concepto de consumir hasta 450 gramos de carne en una sola comida, haciéndolo ver de un alto valor nutricional cuando en realidad con esta cantidad estamos acidificando de manera exagerada nuestro cuerpo teniendo en cuenta que por encima de 60 gramos de proteína animal al día, empezamos a desmineralizar los huesos, a afectar el sistema cardiovascular y aumentar el riesgo de cáncer.

Un intestino ácido hace que los hongos y bacterias, que normalmente habitan allí, se reproduzcan exageradamente haciendo que ellos fermenten los azúcares, generando así la producción de una micotoxina llamada acetaldehído, la cual es muy tóxica y carcinogénica.

El acetaldehído reduce la absorción de proteína y minerales en el intestino, destruye los neurotransmisores en el cerebro, las enzimas esenciales, se pega a los glóbulos rojos disminuyendo el nivel de energía y la oxigenación celular, causando mareos, desorientación y confusión mental.

Los tejidos sanos son alcalinos y la enfermedad nace en un pH ácido. Un cuerpo ácido tiene poco oxígeno, ya que el ácido no es compatible con él, por lo tanto se evapora y entre menos oxígeno haya en el cuerpo, más alcohol y monóxido de carbono se produce, por lo tanto habrá más oxidación celular y deterioro.

Las maneras más fáciles de oxigenar nuestro cuerpo de forma natural y proporcionarle una excelente nutrición son: tomando agua con limón, haciendo ejercicio regularmente, consumiendo abundante clorofila a través del jugo verde y comiendo muchas frutas y vegetales crudos.

De esta forma contribuimos a mejorar el estado ácido del organismo, evitamos el crecimiento de hongos y bacterias, frenamos la desmineralización de nuestro cuerpo de calcio, potasio y magnesio, que son los minerales alcalinos que junto con el bicarbonato conforman los amortiguadores que mantienen el pH alcalino, que debe ser el principal objetivo para una vida saludable.


Escrito por el Dr. Alejandro Segebre Md.
alejandrosegebre@gmail.com