Dios: Sin fuerzas pero luchando


Sin fuerzas pero luchando
Enrique Monterroza

Dios: Sin fuerzas pero luchando

Hay momentos en la vida en donde nos encontramos sin fuerzas, quizá  nuestras fuerzas se fueron perdiendo en la batalla, hemos tratado de subsistir a pesar de cualquier circunstancias y eso tiene un gran merito.
Hay personas que se rinden al sentirse sin fuerzas, en cambio hay muchos más que a pesar de sentirse sin fuerzas siguen luchando. Y es que a veces pareciera que lo más fácil es rendirse, sin embargo rendirse jamás será la mejor opción.

El apóstol Pablo dijo en una ocasión:
“perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;”
2 Corintios 4:9 (Reina-Valera 1960)

Pablo estaba expresando el sentimiento que muchos de nosotros tenemos en momentos en donde nos sentimos sin fuerzas. Y es que muchas nos sentimos así: derribados.
Quizá los últimos días te has sentido sin fuerzas, sientes como todo se va poniendo en tu contra y hasta hoy has lucha a pesar de todo, pero por alguna razón sientes que ya no puedes, hoy a ti que hoy te identificas con estas palabras te digo: ¡Sigue luchando!

No hay mejor batalla que la que se lucha a pesar de llevar “desventaja”, y es que las circunstancias que hoy te rodean pueden hacerte pensar que llevas mucha desventaja, pero la realidad espiritual es diferente, porque cuando tu no dejas de luchar, cuando persistes, cuando decides avanzar en lugar de rendirte, es allí en donde Dios te premia con la victoria.

La gran mayoría de nuestras victorias no fueron porque llevábamos gran “ventaja”, al contrario en la mayoría de nuestras victorias iniciamos con “desventajas” con panoramas grises, con circunstancias difíciles, con gigantes delante de nosotros, con murallasgigantescas que impedían nuestro paso, con vientos contrarios que querían hundir nuestra barca, sin embargo en cada una de ellas teníamos un seguro de victoria, era la presencia de Dios en nuestra vida que aunque muchas veces “no la percibamos” porque nuestra vista esta nublada, siempre está allí, a nuestro lado, peleando las batallas por nosotros.

Hoy quiero animarte a no darte por vencido, a no rendirte, a no quedarte en el suelo, ¡Vamos!, sigue luchando, no te rindas, levántate cuantas veces sea posible, porque tú no vas solo, no peleas solo, Dios está contigo en cada instante de tu vida, por eso y por más: ¡Sigue luchando!

¡Dios es quien renueva tus fuerzas para seguir luchando!
“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” 
Isaías 40:29 (Reina-Valera 1960)

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