Las “compras compulsivas” llevan a la destrucción financiera y familiar de la persona. Cómo evitarlas en tiempos de crisis.
Es común escuchar este comentario: “Ayer tuve un día terrible, todo salía mal: el café frío, una gran congestión de tránsito, una reunión interminable. Para despejarme un poco, al mediodía me fui al shopping. Me sentía totalmente frustrada y quise levantarme el ánimo comprando algo bonito”. Lo cierto es que uno de cada 20 adultos no puede controlar el impulso de ir a hacer compras o no tiene la fuerza de voluntad para dejar de comprar artículos que ni siquiera quiere o necesita. Existen algunas señales que le pueden prender la señal de alarma que usted es un comprador compulsivo. ¿Está su placard desbordando de ropa que nunca usó? ¿Tiene todavía colgadas las etiquetas que podrían flamear en el viento? ¿Está su altillo o baulera lleno de cajas y cajas de zapatos que nunca tocaron el suelo? ¿Compra usted maquillajes en forma semanal o CDs porque sí? Si las respuestas son afirmativas, usted puede ser un comprador compulsivo. En realidad, las compras son “síntomas”. Detrás de ellos, existe un conflicto psíquico que se expresa a través de las compras.
En la tierra del consumo exaltado y sobresaliente, las compras compulsivas representan la adicción socialmente aceptada, el tema recurrente de innumerables series televisivas y tiras cómicas de los diarios dominicales y uno de los pocos “desórdenes” del comportamiento del cual todavía está bueno reírse. Suelen escucharse frases como: “Salí de compras hasta caer con las bolsas”, “aquel que muere con la mayor cantidad de juguetes, gana”. Estados Unidos es el líder mundial de este tipo de comportamientos, que lleva al endeudamiento extremo y a la crisis mundial que estamos viviendo. A diferencia de los “compradores impulsivos” –que son aquellos que pueden planificar y tener claro lo que necesitan, aunque su comportamiento cambie radicalmente cuando van de compras–, los “compradores compulsivos” son aquellos que se ven presos de impulsos irresistibles para comprar frecuente y desordenadamente, sin siquiera contemplar si lo que se adquiere es necesario o apegarse a un presupuesto, con tal de obtener una gratificación o estímulo. Según muestran algunos estudios, quienes sufren de esta compulsión manifiestan cierto grado de angustia: van a las grandes tiendas cuando se sienten tristes, solitarios, enojados, frustrados, heridos o irritables, o bajo cualquier sensación no placentera o vacío interior, debido a frustraciones o fracasos. La gran mayoría suele decir que se sienten poderosos y felices cuando están comprando, aunque ese sentimiento les dure poco. Después llega la depresión, cuando se dan cuenta de la gran cantidad de dinero que han gastado y empiezan a verse envueltos en problemas familiares y financieros.
Para alivio y alegría de las mujeres, ser un “shopaholic” no es sólo un “trastorno de la mujer”. Los hombres somos igual de propensos que las mujeres a sufrir este trastorno, de acuerdo con la encuesta más grande en su tipo realizada hasta ahora conducida por el Dr. Lorrin Koran, profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Stanford. En la sociedad actual, a los hombres compulsivos se nos llama “coleccionistas”, lo que nos da una imagen más refinada. Pero el problema es que, al fin y al cabo, los compradores compulsivos son “coleccionistas compulsivos” y son más propensos a volverse adictos a las subastas. Mientras que las tarjetas de crédito per se no causan compras compulsivas, ciertamente actúan como “facilitadoras”, o sea, hacen más fácil las cosas para los gastadores indisciplinados y los ayuda a meterse en grandes problemas de manera rápida, dado que se percibe como “dinero de juguete”. Si bien los estudios llevados a cabo con la droga antidepresiva Citalopram, un inhibidor de la serotonina, indicaron que la misma podría ayudar a personas con este desorden del comportamiento, lo cierto es que se no se puede decir que este mal se cura con una pastilla. Una estricta disciplina podría resultar mucho más efectiva que una pastilla. ¿Qué es lo que recomiendo? Cortar o devolver las tarjetas de crédito, deshacerse de la chequera y no salir de compras solo. En estos momentos que nos toca vivir, esta última solución es más barata que comprar remedios. ¿Lo intentamos?
Esto lo veo mucho en mis amigas que ni bien tienen la mas mínima oprtunidad se van al shopping y usando las famosas tarjetas de crédito y después están ahorcadas con las deudas...buena info MAHIA.
Saludos.
Esto lo veo mucho en mis amigas que ni bien tienen la mas mínima oprtunidad se van al shopping y usando las famosas tarjetas de crédito y después están ahorcadas con las deudas...buena info MAHIA.
Saludos.
jajaj los hombres son \"coleccionistas\", esa no la tenia. :buenpost:
jajaj los hombres son \"coleccionistas\", esa no la tenia.
[quote=tonyjagger63]Esto lo veo mucho en mis amigas que ni bien tienen la mas mínima oprtunidad se van al shopping y usando las famosas tarjetas de crédito y después están ahorcadas con las deudas...buena info MAHIA.
Saludos.[/quote]
Yooooooo soy una!!! :D
Esto lo veo mucho en mis amigas que ni bien tienen la mas mínima oprtunidad se van al shopping y usando las famosas tarjetas de crédito y después están ahorcadas con las deudas...buena info MAHIA.
odio el chopin. no entiendo como la gente puede encerrarse en un lugar un sabado, domingo, etc. lleno de gente q te atropella en vez de ir a caminar al lado de un rio...
odio el chopin. no entiendo como la gente puede encerrarse en un lugar un sabado, domingo, etc. lleno de gente q te atropella en vez de ir a caminar al lado de un rio...
yo trabajo en un shopping y estoy tan arto que no me molestaria que pusieran una bonba y se venga abajo todo!!!Haaa pendejos del or....
perdon es que acumulo mucha bronca
menos mal que renuncio el mes que viene
12 comentarios
Saludos.
Yooooooo soy una!!!
la diferencia es que nosotras nos hacemos cargo que nos gusta ir de shopping, los hombres no, son \"coleccionistas\" jajaj
perdon es que acumulo mucha bronca
menos mal que renuncio el mes que viene
Cuando quieras!!!