El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

La hora de oro, el desafío en una urgencia

Cuadros graves. Llegar a tiempo es fundamental para reducir el impacto en términos de mortalidad de enfermedades y eventos prevalentes, como las afecciones cardiovasculares, infecciones respiratorias y sepsis.

La hora de oro, el desafío en una urgencia


La hora de oro sigue siendo el desafío de los emergentólogos quienes tratan de estar a tiempo para atender a los pacientes que llegan a un centro asistencial con un cuadro grave. Se trata de afrontar, al menos, la atención de las emergencias de las enfermedades críticas y con mayor impacto sobre la mortalidad.

En Argentina los eventos con mayor prevalencia son la insuficiencia cardiaca, el infarto de miocardio, ataque cerebral, infecciones respiratorias, sepsis y trauma. Según los especialistas, este sistema debe abarcar desde la promoción de la salud y prevención, pasando por la educación de la población sobre los síntomas, signos de alerta y las medidas de asistencia inicial. También debe llegar hasta la atención propiamente dicha de las urgencias o emergencias médicas por parte de servicios prehospitalarios y hospitalarios, que brindan el sostén inmediato durante la “hora de oro”, seguido del cuidado mediato durante la internación y tardío, en la rehabilitación.

“Si logramos una integración en el sistema, se permitiría establecer un sistema de derivación de pacientes con infarto de miocardio o ataque cerebral a centros con terapéutica específica, ordenar la respuesta ante situaciones de catástrofes o de víctimas múltiples y orientar el traslado de pacientes con trauma a centros acordes a la severidad del evento”, explica Matías Fosco, presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias (SAE).

“También facilitaría la redistribución de los pacientes a centros de cuidados sub-agudos o crónicos una vez pasada la etapa inicial y permitiría estandardizar el manejo de las principales condiciones”, añade.

Fosco, quien también es jefe de Emergencias de la Fundación Favaloro, agrega que en este escenario los análisis de los datos centralizados generarían además valiosa información para conocer los resultados de las intervenciones, mejorar su eficiencia, conocer la epidemiología actual, mejorar la distribución de profesionales médicos y no médicos capacitados y planificar nuevas intervenciones.

En Argentina, los sistemas de emergencias médicas organizados y reglamentados surgieron en 1985, pero recién en 2010 se reconoció a la Emergentología como una especialidad médica. El principio que guía a la especialidad es la de ir hacia el paciente.

El médico emergentólogo es un integrante nodal del sistema de atención médica de las urgencias. Su misión es asistir cualquier condición de enfermedades que, a juicio del mismo paciente o de un tercero, merece atención inmediata durante las 24 horas y los 7 días siguientes, en el ámbito prehospitalario u hospitalario. El emergentólogo debe atender desde un síntoma nimio, pero subjetivamente percibido como grave por parte del paciente, hasta una situación extremadamente crítica, como el paro cardiorrespiratorio.

“Por eso debe estar capacitado para discriminar niveles de riesgo, actuar y tratar inmediatamente las situaciones de riesgo vital, avanzar en la pesquisa diagnóstica de condiciones graves pero menos evidentes, implementar él mismo algunos métodos de tratamiento o de estudio, definir el tratamiento en base a un diagnóstico presuntivo o establecido, decidir la internación y el área de destino, decidir el alta o eventual traslado a un centro de diferente complejidad y trasladar el paciente crítico desde un sector a otro de un mismo hospital, desde el domicilio o la vía pública al hospital o de un hospital a otro”, explican desde la SAE.

Estas decisiones deben tomarse en un marco de posibilidad de programar el flujo de consultas y requerimientos de atención, con frecuentes momentos de sobrecarga asistencial y necesaria interacción con colegas de otras especialidades y profesionales.

En Argentina, los eventos con mayor prevalencia son la insuficiencia cardíaca, el infarto de miocardio, ataque cerebral, infecciones respiratorias, sepsis y trauma. El sistema debería comenzar con la promoción de la salud.

Recomendaciones para saber actuar ante una emergencia

Paro cardiorrespiratorio

-Confirmar la pérdida de conciencia y la ausencia de respiración (diagnóstico de paro cardiorrespiratorio).

- Activar el sistema de emergencias médicas. Identificar claramente a una persona para que llame al número local adecuado o hacerlo uno mismo en caso de encontrarse solo con la víctima.

Para personas entrenadas

-Pedir al servicio de emergencias un desfibrilador automático externo (en caso de disponibilidad en el lugar donde ocurre el evento).

-Iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) básica (compresiones torácicas y eventualmente, respiración boca a boca).

- Utilizar el desfibrilador automático externo si se tiene entrenamiento en ello.

Es recomendable tomar cursos de resucitación cardiopulmonar básica.

Pérdida de conocimiento

– Confirmar que la víctima esté respirando (si no respira, asumir paro cardiorrespiratorio y actuar en consecuencia)

– Activar el sistema de emergencias según lo indicado anteriormente.

– Girar en bloque a la víctima sobre su costado izquierdo (“posición de recuperación”) para mantener abierta la vía aérea.

– Proteger a la víctima de potenciales cambios climáticos (por ejemplo, frío).

- Controlar continuamente si respira y el estado de la conciencia.

ACV
Síntomas

– Pérdida súbita de la conciencia.

– Hemiplejía (o parálisis de la mitad del cuerpo).

- Afasia (dificultad para hablar o expresarse, o hacerlo en forma ininteligible), parálisis facial, que suele afectar la mitad de la cara.

– Hormigueo o entumecimiento en un lado del cuerpo.

– Debilidad muscular en la cara, brazo o pierna; vértigo o pérdida del equilibrio; cambios en la audición; dificultad para ver, que aparece en forma brusca (disminución, visión doble o ceguera total).SClBCasos de desfallecimiento o lipotimia

– Recostar a la víctima sobre el suelo.

– Elevar las piernas (por ejemplo, sobre una silla).

- En caso de sospechar hipoglucemia (ayuno prolongado, uso de insulina en personas diabéticas), suministrar líquido o alimento con azúcar, siempre que la víctima esté consciente y con capacidad de tragar normalmente.

– Si no hay respuesta, activar el sistema de emergencias.

Estados de shock

– Recostar a la persona en el suelo.

– Elevar las piernas (por ejemplo, sobre una silla).

- Actuar si hay causas evidentes (sangrado, quemadura).

- Quitar ropas que ajusten el cuello.

– Activar el sistema de emergencias.

Crisis hipertensiva

– Poner en reposo a la persona.

– Evitar el consumo de estimulantes (café, tabaco, alcohol) o de alimentos con alto contenido de sal.

– En caso de estar bajo tratamiento y no haber tomado su medicación habitual, administrarla.

– Revaluar la presión arterial a los 45-60 minutos.

– Si la presión se mantiene persistentemente elevada (por encima de 180 o 100 mmHg), referir a evaluación médica en ese momento.

– Si la presión ha disminuido, referir a evaluación médica diferida.

– En cualquier caso que la “crisis hipertensiva” esté asociada a algún síntoma (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de pecho, falta de aire), activar el sistema de emergencias (según lo especificado anteriormente).

Golpe de calor, insolación

– Llevar a la víctima a un lugar fresco.

-Remover la mayor cantidad posible de ropa.

– Recostar a la víctima con las piernas elevadas (por ejemplo, sobre una silla).

- Administrar la mayor cantidad posible de agua o de bebidas con sales de hidratación.

– En casos severos, envolver a la víctima en una sábana mojada con agua fría.

– Cuidar las eventuales quemaduras por sol de la piel.

– Controlar el estado de la conciencia y la respiración.

– Si el caso es severo, o aparecen alteraciones de conciencia o de la respiración, activar el sistema de emergencias.

Convulsiones epilépticas

– Generar espacio físico alrededor de la víctima.

– Alejar elementos potencialmente peligrosos para la víctima (por ejemplo, bebidas calientes o elementos punzantes).

- Tomar nota de la hora de inicio de las convulsiones.

– Proteger la cabeza de la víctima (por ejemplo, con una almohada alrededor del cuello).

- Si es necesario, quitar la ropa ajustada sobre el cuello.

– Activar el sistema de emergencias.

– Nunca colocar un objeto o la mano dentro de la boca de la víctima.

Traumatismos hemorrágicos

– Quitar la ropa que se encuentre sobre la herida.

– Aplicar compresión directa sobre la herida con gasas o apósitos, usando guantes de protección.

– Mientras se comprime, elevar el miembro con la herida para mantenerlo encima del nivel del corazón.

– Activar el sistema de emergencias.

– Tener precaución del contacto directo con la sangre de la víctima.

Quemaduras

– Inmovilizar el miembro afectado.

– Trasladar a la víctima a un centro asistencial.

– Remover a la víctima de la fuente de quemadura (por ejemplo, el sol o el agua).

- Remover la ropa de la víctima.

– Irrigar con agua fría o sumergir en baño frío por 10 minutos la zona quemada.

– Referir a evaluación médica.

– Si el caso es severo, activar el sistema de emergencias.

Fuente: Sociedad Argentina de Emergencias.

0 comentarios - La hora de oro, el desafío en una urgencia