Glaucoma: Alta presión ocular


Muchas personas desconocen que padecen glaucoma, pese a que esta afección constituye la segunda causa de ceguera irreversible.

La excesiva presión intraocular sigue siendo considerada uno de los principales factores de riesgo para el glaucoma.

Una vez detectada la enfermedad, es posible detener su avance en la mayoría de los casos.

Sin embargo, el mayor obstáculo para el diagnóstico se debe a que los síntomas suelen aparecer muy tardíamente, luego de diez o quince años de evolución de la enfermedad, cuando el paciente ya ha perdido más del 85% de su campo visual.

Se recomienda realizar una consulta oftalmológica anual a partir de los 40 años a fin de detectar los primeros signos de daño del nervio óptico que delatan el desarrollo de esta enfermedad.

5 preguntas frecuentes sobre glaucoma:

1) ¿El aumento de la presión ocular tiene relación con la presión arterial? No tiene relación con la presión arterial.
En el interior del globo ocular se segrega un líquido, denominado “humor acuoso”, que luego pasa por el orificio de la pupila hacia la parte anterior del globo, donde es reabsorbido. En condiciones normales, la cantidad de humor acuoso segregado es igual a la cantidad que es reabsorbida.
Hay dos circunstancias que determinan el aumento de la presión intraocular: a) Cuando la reabsorción del humor acuoso es más lenta que la secreción, lo cual redunda en un aumento lento y permanente de la presión intraocular, produciendo el glaucoma crónico llamado “de ángulo abierto” b) Cuando existe una anomalía constitucional anatómica en el ángulo irido-corneal, es decir, que éste sea demasiado estrecho o agudo, o en la cámara anterior, en el caso de que sea poco profunda. En ciertas circunstancias, cuando la pupila se dilata (con luz suave por la noche) el iris se retrae, y queda bloqueado en la cara anterior del cristalino. Entonces, el humor acuoso no puede pasar a la cámara anterior y empuja al iris hacia delante produciendo el cierre total del ángulo irido-corneal, lo que ocasiona un aumento enorme de la presión ocular, es decir: el glaucoma agudo por cierre del ángulo.

2) ¿Cuales son los síntomas?
El mayor peligro de estas dos formas de glaucoma consiste en que, al principio, sólo presentan trastornos mínimos e incluso nulos. Cuando aparecen los trastornos no son importantes, pero es preciso hacer un reconocimiento, ya que requieren una exploración exhaustiva.
En los casos de glaucoma crónico, el aumento de la presión ocular no es muy alto y progresa lentamente de forma que la agudeza visual permanece normal durante varios años mientras que el campo visual empieza a deteriorarse paulatinamente. Por lo tanto, el primer reconocimiento oftalmológico, alrededor de los cuarenta o cuarenta y cinco años, es de gran importancia.
Por lo que respecta al glaucoma por cierre de ángulo, aparte de la crisis aguda, cuyo carácter urgente requiere un rápido reconocimiento médico, existen algunos trastornos, que por insignificantes que sean no dejan de ser sumamente alarmantes: dolores oculares vagos de tipo tensional; enrojecimiento ocular pasajero; nubosidad visual ligera y pasajera, acompañada o no de halos de colores alrededor de la luz.
Todos estos síntomas son muy significativos cuando son consecuencia del cansancio y aparecen con poca luz o en plena oscuridad (factores que favorecen la dilatación de la pupila). Tan pronto aparece uno o varios de estos síntomas, es preciso hacer un reconocimiento médico inmediatamente para confirmar el diagnóstico y comenzar un tratamiento que proteja la función visual.

3) ¿A quién afecta? A cualquier persona, aunque es más frecuente entre mayores de 40 años y si hay antecedentes de familiares.
Hay individuos que están expuestos a ciertas formas de glaucoma, por ejemplo:los miopes al glaucoma crónico; los hipermétropes y las personas de edad avanzada a glaucoma por cierre del ángulo.
Otros factores de riesgo son: los antecedentes familiares de glaucoma, la diabetes, el uso prolongado de esteroides y cortisona.

4) ¿Cómo se mide la presión ocular? La presión ocular la mide el oftalmólogo, mediante un aparato denominado “tonómetro” de aplanación. Es un procedimiento sencillo e indoloro.Se considera que la presión es normal cuando mide entre 10 y 20 mm de mercurio.

5) ¿Cómo se trata? En general se puede controlar con tratamiento médico. Algunas formas de glaucoma requieren tratamiento quirúrgico.
En forma esquemática, es decir, cuando el glaucoma crónico de ángulo abierto se ha descubierto a tiempo, es necesario tratarlo con colirios especiales para bajar la presión ocular a un nivel normal, aplicando una gota dos veces al día, por la mañana y por la noche.
En los casos de glaucoma por cierre de ángulo, será preciso practicar una pequeña intervención quirúrgica, que consiste en abrir un orificio en el iris para restablecer el paso del humor acuoso entre la cámaras anterior y posterior.

Asesoró en esta nota:
Dr. Arturo Pagniez
Medico Oftalmólogo
CEPEM


fuente: http://cepem.com.ar/weblog/glaucoma-la-alta-presion-en-el-ojo-es-solo-un-riesgo/