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Hay prácticas frecuentes que provocan que los alimentos pierdan sus propiedades. Expertos explican cuáles debe evitar para comer mejor.

10 Errores que cometemos en la cocina

Cuando la gente elige qué comer, suele fijarse en el sabor, la imagen y el aporte nutricional. Sin embargo, existen productos que no proporcionan tantos beneficios y pierden varios de sus nutrientes por culpa de la forma en que fueron preparados. A continuación, expertos en nutrición enumeran 10 errores comunes que se cometen con los alimentos.

1- Sacarle la cáscara
.Pelar las manzanas, los duraznos y hasta el tomate es habitual para muchos, pero según la nutricionista Giselle Muñoz es importante consumir frutas y verduras con cáscaras porque allí es donde se concentra la fibra, que ayuda a sentirse satisfecho más rápidamente, a controlar el apetito y a disminuir el estreñimiento, entre otros muchos beneficios.

2 - Cocido al agua. Según un nuevo estudio de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) el brócoli, el coliflor, el repollo y la rúcula deberían cocerse al vapor y no al agua o con aceite, porque estos destruyen su mirosinasa, una enzima que combate el cáncer.

3 - Jugo sin colar. "Tanto la cáscara como la pulpa tienen la mayor cantidad de fibra. Colar el jugo hace que se pierda las vitaminas y las propiedades nutricionales", dice Jaqueline Iturra, nutricionista. Por eso, asegura, los jugos naturales no deben colarse.

4 - Poco aceite. Al usar poco aceite, este se absorbe por completo y acaba siendo incluso más tóxico. Giselle Muñoz no recomienda comer frituras, pero admite que si se van a comer es mejor no escatimar con el aceite. "Cuando el aceite se usa en cantidades muy bajas se pone rancio más rápidamente y esto lo vuelve más dañino".

5- Rebanar las frutillas.
Cuando las frutillas se cortan y se exponen a la luz y al oxígeno, pierden hasta 12% de su vitamina C, según un estudio brasileño de 2011. Para evitar que esto ocurra, se recomienda guardarlas en el refrigerador cuando están enteras y picarlas justo antes de comer.

6 - Evitar los congelados. Aunque muchos piensen que fresco es igual a saludable, están equivocados. Según Mary Cluskey, profesora asociada de nutrición de la Universidad Estatal de Oregon, dos de cada tres frutas congeladas tienen más antioxidantes (vitamina C, betacaroteno y polifenoles) que las frescas. Esto porque cuando se congelan se los somete a un proceso de conservación de sus nutrientes y no envejecen.

7 - Tomates crudos.
Aunque suene sorprendente, los niveles de un antioxidante llamado "licopeno", suben en los tomates a los que se les aplica calor. Así lo revela un estudio publicado por el British Journal of Nutrition.

8 - Legumbres solas.
No es lo mismo comer porotos que comer porotos con pasta. La mezcla de legumbres con carbohidratos logra una absorción de nutrientes más eficiente. "Los cereales poseen los aminoácidos que les faltan a las legumbres y esta combinación produce unas proteínas de elevado valor biológico", dice Gisella Muñoz.

9 - Oxigenar el vino.
Cuando esta bebida se descorcha y toma contacto con el aire por más de 12 horas, sus antioxidantes comienzan a descomponerse, según un estudio realizado en China en 2012.

10 - Recocer el pescado.
"Siempre va a estar la contraparte de cocer bien el alimento para evitar algún tipo de contaminación", dice Iturra. Sin embargo, una cocción excesiva puede hacer que el pescado pierda sus propiedades. Lo ideal es ponerlo en el agua por no más de 15 minutos y a no más de 100 °C porque así se evitará que pierda buena parte de sus propiedades.