Artículo 1º.- Prohibición Prohíbese en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la venta o suministro bajo cualquier título, de pegamentos, disolventes o cualquier otro producto que contenga tolueno o cualquiera de sus derivados, sin importar sus porcentajes, a menores de dieciséis años.

Artículo 2º.- La prohibición regirá cualquiera sea la naturaleza de las bocas de expendio que se dediquen a la comercialización de los mismos.




Artículo 3º.- Rótulo En los comercios, locales o cualquier otro tipo de establecimiento del ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde se vendan, expendan, suministren o aprovisionen bajo cualquier título pegamentos, disolventes o cualquier otro producto similar que esté compuesto de tolueno o cualquiera de sus derivados, deberá exhibir de manera ostensible la siguiente inscripción, que contendrá necesariamente la frase que se detalla a continuación: "Prohibida la venta de productos compuestos por TOLUENO y sus derivados a menores de dieciséis años”.




Artículo 4º.- Sanciones El incumplimiento de la presente ley da origen a las siguientes sanciones:

Por venta o suministro a menores de dieciséis años:

Multa : de un mil ($ 1.000) a cinco mil ($ 5.000) pesos; Comiso de las mercaderías; Clausura de diez (10) a noventa (90) días del local, establecimiento o comercio.

Por falta de rótulo: Comiso de las mercaderías; Clausura de tres (3) a quince (15) días del local, establecimiento o comercio.




Artículo 5º.- Autoridad de aplicación. Es Autoridad de aplicación de la presente ley la Subsecretaría de Control Comunal, o aquella que en el futuro asuma sus funciones.




Artículo 6º.- Reglamentación El Poder Ejecutivo reglamentará la presente dentro de los noventa (90) días corridos desde su promulgación.


Artículo 7º.- De forma Comuníquese, etc.



Inhalar Poxi-Ran Mata


drogas



FUNDAMENTOS


Uno de los inhalables adictivos más difundidos es el “tolueno”, sustancia presente en cierto tipo de pegamentos para cueros, gomas, cauchos, corchos, cartones, etc. Ésta es una de las sustancias que mayores trastornos ocasiona, por lo que en Argentina se tiende a su supresión. Se considera que el límite de este tóxico que puede aspirarse sin sufrir efectos secundarios es de una concentración de la sustancia en aire de 100/1.000.000. La intoxicación se presenta con 1,5 microgramos, siendo el cuadro muy grave si llega a 10 microgramos. Los efectos agudos que ocasionan acostumbran a durar entre 30 y 45 minutos. Las consecuencias psico-perceptivas del consumo de este tipo de sustancias son alarmantes, presentándose cuadros de exaltación, alucinaciones visuales, auditivas y táctiles, como así también ilusiones catatímicas.

La inhalación de vapores emanados de dichos productos produce efectos que podríamos llamar de tipo narcótico. Inclusive los estudios científicos concluyen en definir que estas sustancias químicas son verdaderas drogas alucinógenas y "una puerta de entrada" al consumo de otras similares o más duras. Más aún, de acuerdo a información actualizada sobre este tema que suministra la Organización Mundial de la Salud, los inhalables ocupan el cuarto lugar en el consumo mundial de esta clase de sustancias y se los considera como los causantes del mayor daño físico.

En ocasiones aparecen alucinaciones visuales que pueden llegar a durar varias horas, lo que demuestra su gran potencial perturbador. Todos ello hace recomendable que padres y docentes realicen un control y seguimiento en la utilización de pegamentos, pinturas, correctores ortográficos y todos aquellos productos que contengan este componente.

Los signos que frecuentemente se pueden observar en personas que inhalan dichas sustancias pueden ser muy variados dependiendo de la cantidad inhalada o aspirada.

Como efectos inmediatos podemos mencionar: mareos, somnolencia, pérdida del equilibrio, falta de coordinación, embriaguez, temblores, alteración de la memoria, falta de concentración, lentitud de movimientos, lenguaje lento e incoherente. Puede seguir un estado de excitación, tensión muscular, aprensión, agitación, irritabilidad, cambios en la presión arterial y ritmo cardíaco.

Por otro lado, se presentan cambios de conducta y personalidad, pudiendo presentarse casos de furia histérica y violencia verbal y/o física.

Pueden causar nauseas, vómitos y anorexia. Inmediatamente después del uso pueden presentarse convulsiones, estado de coma, y muerte súbita por arritmia, fallas cardíacas, asfixia, o accidente vascular cerebral. Luego de algunas horas, pueden desarrollarse acumulación de líquido e inflamación de los pulmones (edema pulmonar), hipoxia o anoxia, neumonías, convulsiones. El uso repetido o crónico deja daño permanente en el organismo: temblores, falta de coordinación, pérdida del sentido del equilibrio, reducción de la memoria e inteligencia, estados de depresión o psicosis, infartos cerebrales, trastornos del lenguaje y la memoria, epilepsia, trastornos en la sensibilidad y movimiento de las extremidades, daño al hígado y riñones, leucemia, bronquitis crónica, ceguera, sordera, daño cerebral permanente, problemas respiratorios crónicos, etc.

En lo que respecta a los daños físicos causados por los químicos inhalables, se pueden citar:

Daños en el CEREBELO: El abuso severo de inhalantes daña los nervios que controlan los movimientos motores, lo que resulta en pérdida de coordinación general. Los adictos crónicos experimentan temblores y agitación incontrolable.

Daños en el CEREBRO: las sustancias inhalables afectan diferentes partes del cerebro, provocando alteraciones sensoriales y psicológicas. Los estudios indican que estas sustancias disuelven la capa protectora de mielina que envuelve a las neuronas, dañando la corteza cerebral y pudiendo derivar en muerte celular (irreversible). Esto acarrea cambios permanentes de personalidad, pérdida de la memoria, alucinaciones y problemas de aprendizaje.

Daños en el CORAZON: el abuso de inhalantes puede resultar en "Síndrome de Muerte Súbita por Inhalantes". Las dos sustancias que más frecuentemente han causado estas muertes son el tolueno y el gas butano.

En los MUSCULOS: el abuso crónico de inhalantes causa desgaste de músculos, reduciendo el tono y su fuerza.

En los NERVIOS CRANEALES, OPTICOS Y ACUSTICOS: el tolueno atrofia estos nervios, causando problemas visuales y pobre coordinación de los ojos. Además, destruye las células que envían el sonido al cerebro. Ello deriva en graves posibilidades de cegueras y sorderas.

En los RIÑONES: el tolueno altera la capacidad de los riñones para controlar la cantidad de ácido en la sangre. Este problema es reversible cuando el consumidor no es crónico y el tolueno deja el cuerpo, pero con el uso repetido puede derivar en litiasis e insuficiencia renal.

En la SANGRE: Algunas sustancias como los nitritos y el cloruro de metileno (thinner de pintura), bloquean químicamente la capacidad de transportar el oxigeno en la sangre.

En el SISTEMA RESPIRATORIO: la inhalación repetida de pinturas en aerosol resulta en daño pulmonar. Casos de asfixia se han reportado cuando la concentración de solvente desplaza totalmente el oxigeno en los pulmones. Además se presentan graves irritaciones en las mucosas nasales y tracto respiratorio. Muchos químicos inhalables son potentes agentes causantes de cáncer.

Sus consumidores son principalmente poblaciones marginales, especialmente niños, aunque la adicción también se da con relativa frecuencia en ciertos grupos profesionales. Las edades más frecuentes del uso crónico de inhalantes son al principio o al final de la adolescencia. Esto se debe en parte a la invitación o presión por parte de los compañeros de escuela y amigos, curiosidad e ignorancia de los efectos tóxicos e inseguridad personal Generalmente estos productos son fáciles de obtener y están al alcance del adicto, son muy baratos, y no precisan de instrumentos para su uso. Asimismo, no es necesario contactar a un criminal para obtenerlos. Su uso puede hacerse en cualquier lugar, son fáciles de esconder y difíciles de detectar.

Otro factor muy importante es el desconocimiento de las consecuencias y peligros de su uso. Ello agrava el problema de una sustancia legal que es utilizada de forma incorrecta. La adicción a estas sustancias es el paso previo a otras drogas, llevando a situaciones irreversibles. Esto suele ser desconocido tanto por la familia como por el entorno social, dado que estas sustancias pasan desapercibidas y no son relacionadas con adicciones.

El aspecto familiar es también determinante para entender el fenómeno. Se ha constatado cómo los inhaladores también presentan problemas con el alcohol.

El uso continuado provoca dependencia psíquica, creando una situación de necesidad de ingesta similar a otras drogas. A consecuencia de la rápida distribución por los pulmones, el inicio de la intoxicación es inmediato. La sensación de euforia primero y aturdimiento después, habitual con estos tóxicos, conlleva una perturbación psíquica grave que altera la inteligencia y la percepción.

El nivel de inteligencia disminuye, haciendo frecuentes los problemas escolares. Se presentan cambios y descuido en la apariencia física, falta de higiene, falta de atención, alteración de la memoria, disminución de la capacidad de abstracción y razonamiento, personalidad antisocial, agresividad, depresión, ataques de pánico, ansiedad y alucinaciones con trastorno en el juicio crítico y la percepción. Se presentan ataxia, oraciones incoherentes y precipitadas, diplopia.

Los inhalantes producen una fácil sugestionabilidad, dándose experiencias alucinatorias colectivas, lo que da ejemplo de la complejidad de la intoxicación. También provoca sentimientos paranoides y excitación sexual. Se considera que la embriaguez por inhalantes es de mayor gravedad que la alcohólica, a pesar que los efectos de la intoxicación no son muy prolongados.

En un principio, las primeras ingestas suponen un estado de euforia o subida del ánimo, pero tras instalarse la tolerancia que se desarrolla tras semanas o meses los consumidores habituados deben inhalar varios tubos de sustancia para alcanzar el efecto deseado. La intoxicación se caracteriza por euforia, excitación, sensación flotante, vértigo, habla farfullante y ataxia. La inhalación va acompañada de pérdida de inhibición con sensación de fuerza y capacidad no reales. La intoxicación otorga agresividad, euforia, exaltación y situaciones violentas, a lo que siguen, al igual que con el alcohol, periodos de amnesia donde el adicto no recuerda absolutamente nada de lo acaecido durante la intoxicación.

Frecuentemente hay olor o aliento a sustancias químicas, irritación de nariz, labios, boca o piel, manchas de sustancias químicas o pintura en la nariz, boca, manos y/o en la ropa. Los ojos suelen estar enrojecidos, algunas veces con movimientos oculares laterales rápidos involuntarios.

A pesar de que muchos padres con justa razón se preocupan de las drogas ilegales como la marihuana, cocaína, y el LSD, a menudo ignoran los peligros que presentan para sus hijos productos comúnmente encontrados en la casa que contienen disolventes volátiles o aerosoles. Productos tales como pegamentos, quita-esmaltes, líquido de encendedor, pinturas pulverizadas, atomizadores de desodorantes y fijadores de pelo, y líquidos de limpieza se encuentran ampliamente disponibles. Muchos jóvenes inhalan los vapores de estos productos en busca de una intoxicación rápida, desconociendo las serias consecuencias que pueden causar a su salud.

Según una nota publicada por el diario Clarín el día lunes 19 de marzo 2007, En 4 años creció seis veces el uso de inhalantes entre estudiantes.

Su consumo está asociado a los sectores marginales, pero sube en la clase media. Nadie imaginó que una encuesta en escolares, "población protegida" según expertos y funcionarios, arrojaría algo así. La cantidad de estudiantes que consumen inhalantes, aumentó más de seis veces desde 2001.

El alarmante incremento salió a la luz en la Segunda Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media, difundida recientemente. Realizada en 2005 por el Observatorio Argentino de Drogas de la Secretaría de Prevención de las Adicciones (SEDRONAR), se sumó a un primer relevamiento de 2001. La comparación revela que el consumo crece y abandona su condición casi exclusiva de "droga de los pobres y los niños en situación de calle" y empieza a hincar el diente entre adolescentes escolarizados.

En 2001, apenas el 0,9% de los alumnos secundarios había consumido inhalantes alguna vez, cifra que, en 2005, trepó al 4,3%. Más alto aún fue el salto del consumo: hace seis años sólo el 0,2% usaba esas sustancias y, en 2005, era el 1,3%. Si bien, a tasa de incidencia sigue siendo baja en cuanto al número de usuarios, preocupa la tendencia.

El precio y la accesibilidad potencian el problema. No hay hasta el momento restricciones para su venta. Al no estar pensados desde su origen como una droga, los inhalantes no son considerados como tal y su venta es libre en quioscos, supermercados, zapaterías y otros locales. El punto es que, denuncian los expertos, muchos negocios los venden a los chicos sabiendo que su destino no es precisamente "pegar o arreglar" algo. Se vende y se consume sin problemas y a la vista de todos; ni siquiera las fuerzas de seguridad pueden intervenir si ven a un chico inhalando sustancias de este tipo a la luz del día.

En la provincia de Buenos Aires, la Ley 12.011, que prohíbe "la venta a menores de 18 años de pegamentos, colas o similares que contengan tolueno o sus derivados", espera reglamentación desde 1997. Prohíbe la venta en "quioscos, poli-rubros, supermercados, almacenes, mini-mercados y autoservicios", pero pasaron diez años y todavía es letra muerta.

Habrá que asumir, entonces, el poder de policía sobre la venta de productos que contengan estas sustancias.

"El consumo de inhalantes, básicamente pegamentos con tolueno, como el Poxirán, es altísimo entre los chicos de la calle", asegura Diego Alvarez, a partir de los datos alumbrados por una investigación realizada por SEDRONAR y el Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. "Los pegamentos son la principal droga de inicio entre estos niños y adolescentes y funcionan como un rito de iniciación sostenido por el grupo de pares. Su uso está naturalizado, forma parte del entorno y es una práctica que establece lazos, que los hace sentirse parte", reza el estudio.

Habiendo dicho que el problema mayor es que una de las poblaciones más vulnerables son los menores, hemos dispuesto la prohibición de su venta. Sin embargo, no podemos dejar de observar que aun cuando son utilizadas de forma indebida, estos productos son legales, y su uso laboral para trabajos de pintura-albañilería y todo lo relacionado con la industria de la construcción, es frecuente.

Asimismo, debemos rescatar la permisión legal de trabajar a partir de los 14 años, por lo que su prohibición a esa franja etaria, estaría privándolos de una herramienta básica para su trabajo. Consideramos por ello, que resulta razonable establecer esta prohibición de venta de productos con contenido de tolueno, a menores de 16 años.

Por todo lo expuesto es que solicitamos la aprobación de este proyecto del Ley.-




Fuente : www.legislatura.gov.ar