Enfermedades del Corazon

* Aterosclerosis
* Cardiopatía Isquémica
* Insuficiencia cardiaca
* Valvulopatías
* Arritmias
* Accidente cerebrovascular
* Enfermedades del pericardio
* Cardiopatías congénitas
* Enfermedad tromboembólica

Aterosclerosis

La aterosclerosis es una enfermedad lenta y progresiva de las arterias que se inicia desde la niñez y se manifiesta como enfermedad vascular durante la edad adulta, en especial después de la quinta década de vida, si bien puede dar síntomas a edades más tempranas. Representa una de las enfermedades que afecta con mayor frecuencia al ser humano y es la principal causa de morbilidad y mortalidad en los países industrializados y en muchas naciones en vías de desarrollo, debido a los cambios en los hábitos nutricionales y en el estilo de vida.
Básicamente consiste en un endurecimiento y estrechamiento del calibre arterial que se produce por el depósito de diferentes sustancias como el colesterol en la pared de la arteria. Cuando este depósito aumenta, se estrecha la luz de la arteria, disminuye la cantidad de sangre transportada y con ello el total de oxígeno y nutrientes que llega a los tejidos.
La formación de placas de ateroma se produce por diferentes estímulos:

* Presencia de cantidades elevadas de grasas circulantes en sangre en forma de colesterol malo: partículas LDL, VLDL, triglicéridos.
* Circulación sanguínea a presión elevada (hipertensión arterial) que somete a la pared arterial a fuerzas de estrés que acaban lesionando la parede y haciendo que pierdan elasticidad, facilitando el depósito de material extraño lo que supone el origen de la placa de ateroma.
* Hiperglucemia que dificulta también el metamobilismo en los tejidos y aumenta la circulación de las grasas.
* Tabaco.

La placa de ateroma pasa por diferentes fases:

* En una primera fase se produce un depósito de material graso en la parede vascular (endotelio)
* Este endotelio es fagocitado (interorizado) por células de la arteria y se produce una reacción inflamatoria
* A esta zona, ya engrosada y que comienza a estrechar la luz del vaso, acuden otras células circulantes y se continúan depositando grasas
* Se mantiene el estrechamiento progresivo de la luz y comienzan a depositarse plaquetas
* La placa de ateroma se hace inestable
* Puede incluso producirse alguna zona de rasgado con lo que la placa se rompe, se deposita fibrina y se produce un trombo: la arteria se obstruye y se produce la angina de pecho o incluso el infarto
* El trombo también puede llegar a viajar por la circulación sanguínea y producir una obstrucción en otras arterias, como las carótidas

El tratamiento con estatinas y otros fármacos que reducen el colesterol, la supresión del tabaco, el control de la tensión arterial y de la diabetes y otras medidas como la reducción del peso pueden detener la ateroesclerosis y, según han demostrado las últimas investigaciones, reducir las placas de ateroma.



Cardiopatía Isquémica

Se produce cuando el aporte de sangre que necesita el corazón para seguir funcionando (como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo) no es suficiente. Está causada por la aterosclerosis de las arterias coronarias, las encargadas de regar el músculo cardiaco.


ANGINA DE PECHO

El corazón es un músculo encargado de impulsar la sangre al resto del cuerpo. De él salen las arterias, que son los conductos por donde se transporta la sangre que lleva el oxígeno y los nutrientes que necesitan todos los órganos del cuerpo humano.

El músculo del corazón se llama miocardio y éste necesita también el aporte de oxígeno y nutrientes. Cuando las arterias se estrechan y no llega suficiente sangre (isquemia), las células de este músculo se debilitan por no recibir suficiente oxígeno (anoxia miocárdica); es entonces cuando aparece el dolor torácico y sensación de ahogo. A esta situación se la denomina angina de pecho.

La angina suele deberse a una cardiopatía aterosclerótica y casi siempre es por una obstrucción de una arteria coronaria.

El paciente tiene dolor que va desde una opresión en el pecho hasta un dolor muy intenso acompañado por una sensación de muerte inmediata.

El diagnóstico de la angina de pecho suele realizarse tras una evaluación de las manifestaciones clínicas del dolor y los datos de la exploración. En algunos tipos de angina, el electrocardiograma es útil.

En los ancianos es difícil el diagnóstico de la angina pues no suelen presentar el dolor característico. A menudo, en ellos se manifiesta en forma de debilidad o lipotimia.

Son varios los factores que pueden originar el dolor anginoso:

* El ejercicio físico hace que aumente la necesidad de oxígeno del miocardio.
* La exposición al frío o la ingestión de bebidas frías puede originar una vasoconstricción (una reducción del calibre del vaso) y un aumento de la presión arterial lo que ocasiona una mayor demanda de oxígeno.
* El frío, en los ancianos, puede ocasionar un proceso anginoso pues presentan menos cantidad de grasa subcutánea que les aísle térmicamente.
* Otro factor sería la ingestión de una comida abundante pues hace que se precise mayor cantidad de sangre en el área mesentérica y que el corazón tenga que cubrir esa demanda.
* El estrés y las situaciones emocionales intensas aumentan la liberación de adrenalina y la presión arterial, lo que acelera la frecuencia cardiaca.

El estrechamiento de la aorta hace que la emisión de la sangre sea menor y que el miocardio reciba menos aporte de ésta y, por consiguiente, de oxígeno. La angina de pecho puede diferenciarse en varios tipos según las condiciones en las que se origine. Así tenemos:

* La angina crónica estable: en pocas ocasiones surge en reposo. Aparece como consecuencia de un esfuerzo o cualquier factor comentado anteriormente. Es predecible y constante.
* La angina inestable: posee un pronóstico peor a corto plazo que la angina estable de esfuerzo. Tiene un comienzo brusco, empeora repentinamente y vuelve a aparecer de forma intermitente durante días o semanas. Un tercio de los pacientes con angina inestable sufren un infarto de miocardio en los tres meses siguientes.
* Otros tipos de anginas más específicas serían la angina nocturna, la angina refractaria o intratable, la angina por decúbito, etc.


MEDIDAS

El enfermo con angina de pecho debe tomar una serie de medidas para mejorar la calidad de su vida y de su salud, entre ellas, prevenir el dolor anginoso:

* Deberá moderar sus actividades intentando no realizar ninguna que le provoquen fatiga intensa o disnea.
* Antes de trabajar, después de realizar alguna actividad o antes de ingerir alimentos deben de ejercitarse.
* Alternar períodos de reposo con actividades será beneficioso para no llegar a tener una gran fatiga. Deben de evitar las actividades que precisen gran esfuerzo.
* Las situaciones de gran excitación emocional o de gran estrés deben ser eliminadas.
* Las comidas serán realizadas con raciones pequeñas. Es preferible aumentar el número de comidas al día y disminuir su cantidad.
* Las bebidas excitantes, el café o bebidas de cola, se eliminarán de la dieta.
* Durante las dos horas después de las comidas mantendrán reposo.
* El tabaco estará totalmente contraindicado, pues el humo acelera la frecuencia cardiaca y aumenta la presión arterial, la nicotina favorece los espasmos coronarios y las concentraciones de monóxido de carbono en la sangre producen agregación plaquetaria con lo que la probabilidad de que se produzcan trombos es mayor.
* Otro punto muy importante para el enfermo anginoso es que debe estar preparado para los ataques. Esto lo conseguirá llevando siempre consigo pastillas de nitroglicerina bien conservadas en frascos oscuros y sin que les dé la luz del sol. Además, cuando el enfermo note el dolor debe colocar debajo de su lengua una tableta de nitroglicerina. Actulmente también están disponibles en un formato más cómodo en forma de spray sublingual. Además mantendrá reposo hasta que desaparezca el dolor. Generalmente el dolor, tras la administración de nitroglicerina, desaparecerá en tres a cinco minutos; si persiste, se deber avisar a un equipo de urgencias. Es beneficioso también conocer los efectos adversos de la nitroglicerina para que el enfermo no se preocupe por ellos ni aumente su estrés. Estos son cefalea, bochorno y a veces mareos.



Insuficiencia cardiaca

El corazón funciona bombeando la sangre hacia las arterias y recogiéndola de las venas. La que sale del corazón tiene los nutrientes y oxígeno que el cuerpo necesita. La sangre venosa se oxigena en los pulmones y vuelve al corazón para que éste la envíe al resto del organismo.

La insuficiencia cardiaca se produce cuando falla este mecanismo y el corazón no es capaz de enviar la cantidad suficiente de sangre por las arterias ni de recibir la correspondiente de las venas, pues al no haberse vaciado del todo no puede admitir la misma cantidad que en situaciones normales.

No se produce de forma brusca sino que es una disminución progresiva del rendimiento en la actividad del corazón. Incluso algunas personas, hasta pasados unos años del comienzo de su insuficiencia, no presentan síntomas importantes que le impidan llevar una vida más o menos normal.

Las causas más frecuentes son la disminución de la actividad del músculo cardiaco y el mal funcionamiento de las válvulas del corazón. El motivo que produce esa mala contracción del miocardio es una enfermedad previa como puede ser el infarto de miocardio, las infecciones víricas o cualquier otra causa, que provoque lesión en el músculo, aunque no se conozca bien su origen. Cuando la causa es una anomalía en alguna válvula del corazón, es porque se estrechan y no permiten el paso suficiente de sangre o puede que no se cierren bien, con lo que se producirían desequilibrios entre la llegada y la salida de la sangre.

Los factores de riesgo que intervienen en la angina o en otras enfermedades coronarias también lo hacen aquí. Entre los más importantes destacan la hipertensión y la diabetes. Una tensión arterial elevada incrementa el riesgo de insuficiencia cardiaca en un 200% comparándolo con quien no tiene hipertensión. El riesgo aumenta proporcionalmente a la gravedad de la hipertensión.

En cuanto a la diabetes, sobre todo en mujeres diabéticas, aumenta de dos a ocho veces el riesgo de insuficiencia cardiaca. En parte viene ocasionado por la asociación que se produce entre diabetes y otros factores de riesgo como puede ser la obesidad, niveles altos de colesterol, cifras elevadas de presión arterial, etc.

El mayor peligro viene dado por la presencia de otra enfermedad cardiaca cuando ya se ha producido con anterioridad un daño en el músculo o en las válvulas. En estos casos, el corazón ya perjudicado tiene que soportar otro incidente, como sería una arritmia, y es entonces cuando se produce una insuficiencia.

Existen dos tipos principalmente de insuficiencia cardiaca:

* Insuficiencia cardiaca sistólica: se produce cuando disminuye la capacidad de contracción del corazón. No se empuja con suficiente fuerza a la sangre hacia el resto del cuerpo y queda en la cavidad cardiaca. A causa de esto no puede entrar la sangre al corazón y queda acumulada en los pulmones, es lo que se denomina congestión pulmonar.
* Insuficiencia cardiaca diastólica: el corazón no recibe la suficiente cantidad de sangre porque tiene problemas para distenderse. Esto produce acumulación de fluidos en pies, tobillos y piernas. Algunos pacientes pueden tener congestión pulmonar.


SÍNTOMAS

Los síntomas de la insuficiencia cardiaca no son específicos de la enfermedad sino de las consecuencias que provoca como son el insuficiente aporte de sangre al cuerpo o del acúmulo de líquidos.

Cuando llega poca cantidad de sangre a los tejidos, los nutrientes y el oxígeno disminuyen por lo que se produce fatiga o debilidad muscular. La acumulación de líquido se produce en los pulmones, sobre todo, en el hígado, en el abdomen y en las extremidades inferiores. Si los pulmones se saturan de líquido, se produce dificultad para respirar que ocurrirá sólo cuando se hace ejercicio si la insuficiencia es leve y si es grave, se producirá incluso en reposo, sentado o tumbado.

Si el líquido se acumula en el hígado, éste aumenta de tamaño y ocasionará molestias en el abdomen. Cuando se produce una retención de líquido en las extremidades inferiores se hinchan, sobre todo, los pies y los tobillos. Como durante todo el día se ha ido acumulando líquido, es característico de estos pacientes que orinen muchas veces durante la noche. Otros síntomas que pueden presentarse son los propios de la enfermedad de base que haya originado la insuficiencia cardiaca.


DIAGNÓSTICO

El diagnóstico en muchos casos lo hará el médico durante un examen físico y con los datos de la historia clínica. Los síntomas, mencionados anteriormente, son fáciles de identificar y a ellos se unirán la presencia de factores de riesgo en el paciente. Con el fonendoscopio se escuchará un sonido anormal del corazón y de la respiración del enfermo.

Otros métodos que se utilizan para asegurar el diagnóstico en los casos menos claros, son el electrocardiograma y el ecocardiograma. El electrocardiograma recoge en el papel la actividad del corazón, la frecuencia de sus latidos, el ritmo, etc.

El ecocardiograma emite sonidos se transforman en imágenes con lo que se visualiza el corazón y se puede observar, entre otras cosas, si el tamaño o el movimiento son anormales, se visualizarán las válvulas, etc.

Otra prueba frecuente es la radiografía de tórax donde se observará el estado de los pulmones y el tamaño y forma del corazón.

Otro tipo de tests son la prueba de esfuerzo, el cateterismo cardiaco, etc. Esto se realizará indicado por el cardiólogo.

El pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardiaca dependerá de su edad, de la gravedad de la insuficiencia, del estado de su salud y del número de otros factores de riesgo que padezcan.

Cuando el corazón está debilitado por un infarto u otra enfermedad seria, la insuficiencia puede llevar consigo una disminución de la actividad física de la persona, incluso que ésta no sea capaz de cuidarse por sí sola.

Estos pacientes deberán controlar su peso, llevar una dieta cardiosaludable, dejar de fumar, y abstenerse de consumir alcohol. En los casos más graves deberán tomar la medicación correspondiente, seguir las instrucciones sobre su actividad física e informar de cualquier cambio que noten en su estado de salud.



Valvulopatías

Se denomina valvulopatías a diversos tipos de trastornos que se producen en las distintas 'compuertas' que regulan el flujo de sangre en el corazón. Aunque pueden darse en cualquier momento de la vida y a causa de infecciones como la endocarditis o la fiebre reumática, lo más habitual es que las valvulopatías aparezcan en personas de avanzada edad debido a que con el paso del tiempo estas 'puertas de entrada y salida' van perdiendo elasticidad, se endurecen o calcifican y disminuye su movilidad. Las válvulas aórtica y mitral suelen ser las más afectadas por este trastorno, que puede conducir a un mal funcionamiento del corazón o insuficiencia cardiaca. Generalmente, pueden distinguirse dos tipos de valvulopatías:

* ESTENOSIS VALVULAR: Este problema se da cuando existe un problema en la apertura de la válvula, lo que impide que la sangre fluya normalmente entre las cavidades. En este caso la válvula se estrecha y dificulta el paso de la sangre.
* INSUFICIENCIA VALVULAR: En este caso, el problema se produce porque la válvula no se cierra correctamente, lo que provoca que la sangre pueda fluir en sentido contrario y regresar a la cavidad anterior.

Ambos problemas pueden coexistir. Es decir, una misma válvula puede tener problemas en su apertura y en su cierre.

Algunos tipos de valvulopatías son:


INSUFICIENCIA DE LA VÁLVULA MITRAL

Esta dolencia se produce cuando la válvula mitral no se cierra correctamente en cada contracción del ventrículo izquierdo. De este modo, en cada bombeo retrocede algo de sangre a la aurícula izquierda, con lo que aumentan el volumen y la presión sanguínea en esta cavidad. Esto provoca que aumente la presión en los vasos que conducen la sangre de los pulmones al corazón. Como consecuencia, suele acumularse líquido en los pulmones. En los países desarrollados, la principal causa de esta dolencia es el infarto de miocardio que, al producirse, puede provocar lesiones en la válvula.

SÍNTOMAS

Generalmente, la insuficiencia mitral es asintomática. El médico puede detectarla a través de la auscultación con un fonendoscopio, ya que esta enfermedad provoca un soplo cardiaco característico. Además, como el ventrículo izquierdo tiene que bombear más sangre para compensar el reflujo, éste se dilata. La dilatación puede causar palpitaciones, principalmente cuando el paciente está acostado sobre el lado izquierdo. Del mismo modo, la aurícula izquierda también tiende a dilatarse para poder albergar el exceso de sangre. Esto provoca un latido más rápido e irregular.
La insuficiencia mitral grave provoca una reducción del flujo sanguíneo hacia la aorta y puede llegar a producir una insuficiencia cardiaca.

DIAGNÓSTICO

A través del fonendoscopio es posible notar la existencia de un soplo característico. Además, a través de un electrocardiograma y una radiografía de tórax es posible comprobar la dilatación del ventrículo izquierdo. Sin embargo, sin duda la prueba más efectiva es el ecocardiograma. Esta técnica permite obtener imágenes mediante ultrasonidos, por lo que es posible analizar la válvula que funciona incorrectamente y evaluar el grado de gravedad de la dolencia.

ESTENOSIS DE LA VÁLVULA AÓRTICA

Es una reducción de la abertura de la válvula aórtica. Provoca un menor flujo sanguíneo desde el ventrículo izquierdo hacia la aorta.

Es una dolencia que suele darse en la tercera edad. Con el paso del tiempo, la válvula puede estrecharse y volverse rígida a causa de una acumulación de depósitos de calcio. Generalmente se inicia después de los 60 años, aunque puede no producir síntomas hasta los 70 u 80. Si se da en personas muy jóvenes, suele deberse a un defecto congénito.

SÍNTOMAS

Debido a esta dolencia, el corazón trata de bombear grandes cantidades de sangre a través de una pequeña apertura. Como consecuencia de esto, la pared del ventrículo izquierdo se va engrosando, lo que provoca un incremento de las necesidades de sangre que llega desde las arterias coronarias. Si el aporte es insuficiente, el músculo cardiaco puede verse dañado y puede producirse, incluso, una angina de pecho.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se realiza a través de la auscultación del pecho, ya que esta dolencia produce un soplo característico. También es perceptible por una serie de anormalidades en el pulso. Mediante un electrocardiograma o una radiografía de tórax también puede confirmarse la existencia de la enfermedad. Si se ha producido una angina de pecho o algún desmayo, la realización de un ecocardiograma también es útil. Por último, a través de un cateterismo cardiaco puede comprobarse la gravedad de la dolencia. Cuando la estenosis aórtica da síntomas debe operarse rápidamente independientemente de la edad ya que la mortalidad es muy alta a coto plazo. Los pacientes fallecen de muerte súbita por arritmia o infarto.



Arritmias

El corazón se dilata y se contrae en un movimiento rítmico que se origina por impulsos eléctricos. La frecuencia cardiaca en reposo es de 60 a 100 latidos por minuto. Si bien esta frecuenta puede variar por el inicio de una actividad física o en función de otros estímulos, como las emociones o el dolor, los latidos siempre se producen de una forma rítmica.
Cuando el corazón no es capaz de generar los impulsos eléctricos de una manera coordinada, se produce lo que conocemos como arritmia.

Las arritmias, que pueden ser inofensivas o conducir a un trastorno grave e incluso a la muerte, se distinguen en varios tipos:

* Si el corazón no es capaz de generar un número adecuado de latidos o si las aurículas no son capaces de transmitir el impulso eléctrico a los ventrículos, la frecuencia cardiaca disminuirá considerablemente. Si el corazón genera menos de 50 latidos al minuto, estaremos ante un caso de bradicardia.
* Por contra, si el corazón registra un aumento considerable de su actividad y el pulso supera los 100 latidos al minuto, estaremos ante un caso de taquicardia.
* Si lo que ocurre es que el corazón genera, de vez en cuando, impulsos desacompasados y a contratiempo, estaremos ante un caso de extrasístoles.

Las arritmias pueden estar causadas por el consumo excesivo de alcohol y de tabaco, por la actividad física o por el estrés aunque, en la mayoría de los casos, la razón de una arritmia es la existencia de una enfermedad cardiaca (principalmente valvulopatías, insuficiencia cardiaca o enfermedad de las arterias coronarias). De la gravedad de la enfermedad subyacente, dependerá, en la mayoría de las ocasiones, la importancia de la arritmia.


SÍNTOMAS

No todas las personas son capaces de distinguir anormalidades en sus latidos. Además, algunos tipos de arritmias pueden no provocar ningún síntoma, pese a su gravedad. En los casos en los que la dolencia impide un bombeo correcto de la sangre, pueden aparecer mareos, desmayos y vértigo. El médico puede adelantar algo el diagnóstico mediante la exploración del pulso arterial y venoso.


DIAGNÓSTICO

La descripción de los síntomas permite al médico realizar un diagnóstico preliminar. De cualquier forma, el electrocardiograma es la prueba más efectiva para detectar las arritmias ya que permite la obtención de una representación gráfica de la dolencia.

Como el electrocardiograma sólo registra la frecuencia cardiaca en un momento determinado y las arritmias no suelen presentarse de manera constante, en muchas ocasiones se somete al paciente a una prueba conocida como Holter. El paciente ha de llevar este dispositivo durante 24 horas y, de este modo, se obtiene mucha más información sobre el funcionamiento del corazón.


FIBRILACIÓN VENTRICULAR

La más grave de las frecuencias cardiacas, la fibrilación ventricular es una serie descoordinada y muy rápida de contracciones ventriculares, que resultan ineficaces ya que los ventrículos solamente se estremecen sin llegar a realizar su función adecuadamente. Esta dolencia tiene un pronóstico muy grave.

La causa principal de este problema es un riego cardiaco insuficiente que puede estar producido por un infarto, una enfermedad de las arterias coronarias u otras causas.

Esta enfermedad provoca la perdida de consciencia en pocos segundos y, si no se trata de forma inmediata, aparecen convulsiones y lesiones cerebrales irreversibles. Para evitar la muerte, debe efectuarse, con la mayor brevedad posible, una descarga eléctrica en el pecho (cardioversión) y la administración de ciertos fármacos que contribuyen a mantener la normalidad del ritmo cardiaco. En la actualidad existe una política institucional en nuestro país que está intentando generalizar la instalación de desfibriladores sencillos en la mayoría de centros públicos como aeropuertos, estaciones, grandes salas, estadios... Esto, unido a unas nociones básicas de reanimación al personal encargado e incluso a la población general, podrían salvar muchas vidas.



Accidente cerebrovascular

Al producirse un ictus, el aporte de sangre a una parte del cerebro se ve reducido o incluso llega a suspenderse por completo.

Normalmente se produce por un coágulo de sangre que interrumpe el flujo sanguíneo en una de las ramificaciones que riegan el cerebro (isquemia); aunque también puede ser consecuencia de la rotura de una de las arterias que riegan el cerebro (hemorragia).

Privadas de oxígeno, las células nerviosas del área del cerebro afectada, mueren en unos pocos minutos sin posibilidad de que sean regeneradas. Si no se trata a tiempo, los efectos del ictus pueden ser devastadores, ya que si las células que rigen y controlan una parte del cuerpo mueren, esa parte del cuerpo puede dejar de funcionar correctamente.

En España, se producen cada año 100.000 nuevos casos de ictus. Además de provocar un gran número de muertes, también es una causa importante de discapacidad en los adultos.

Hay dos tipos de ictus:

INFARTO CEREBRAL (TIPO ISQUÉMICO)

Es el más común. Se produce cuando un coágulo o trombo obstruye alguna de las arterias que riegan el cerebro impidiendo que la sangre fluya adecuadamente. Existen dos tipos:

* EMBOLIA CEREBRAL: Este problema se produce cuando un coágulo formado en otra parte del cuerpo (generalmente en el corazón) circula por las arterias hasta bloquear uno de los vasos que riegan el cerebro. La causa más común de la embolia cerebral es que se produzca un coágulo durante una fibrilación auricular (una arritmia que impide que la sangre circule correctamente desde la aurícula hacia el ventrículo).
* ACCIDENTE CEREBROVASCULAR TROMBÓTICO: Se produce cuando la arteria se obstruye a causa de la formación de un coágulo generalmente, cuando el vaso tiene placas de ateroma.


HEMORRAGIA CEREBRAL

Ocurre cuando uno de los vasos del cerebro se rompe y provoca una hemorragia en el interior del mismo. También, con la ruptura de uno de los vasos superficiales y la acumulación de sangre entre el cerebro y el craneo (hemorragia subaracnoidea o hematoma subdural).
Estas rupturas pueden producirse por un aumento en la tensión arterial, también por un golpe en la cabeza o por un aneurisma (malformación de los vasos cerebrales) que puede romperse de forma espontánea.

El tamaño de la hemorragia determinará la gravedad del problema. En muchos casos, las personas con hemorragias cerebrales mueren a causa del aumento de la presión en sus cerebros. En caso de que la persona no fallezca, su recuperación suele ser más sencilla y efectiva que en el caso de las personas que han sufrido otros tipos de ictus, ya que la muerte neuronal se produce en menos ocasiones que cuando hay un déficit de oxigeno por una trombosis o un coágulo.


ACCIDENTE ISQUÉMICO TRANSITORIO (AIT)

Cuando un coágulo obstruye el flujo de sangre al cerebro sólo temporalmente, puede hablarse de Accidente Isquémico Transitorio. Al contrario que en el ictus, cuando se produce este trastorno, las células del tejido cerebral no se mueren, ya que el aporte de oxígeno se ha restablecido rápidamente. Generalmente, las alteraciones que se producen a causa de esta dolencia suelen ser transitorias y reversibles.

Dependiendo de las áreas afectadas, el accidente isquémico transitorio puede provocar mareos, visión doble, debilidad o, frecuentemente, la ceguera en un ojo.

La existencia de un accidente isquémico transitorio debe ser motivo de alarma, ya que indica una alta probabilidad de sufrir un ictus en poco tiempo.



Enfermedades del pericardio

El pericardio es un saco flexible de doble capa que envuelve el corazón. Entre las dos capas de este músculo existe un líquido lubricante que permite que ambas puedan deslizarse con facilidad.

El pericardio hace que el corazón se mantenga en la posición adecuada y lo protege de infecciones. Pese a esto, el pericardio no es esencial para que nuestro organismo se mantenga con vida.

Existen, principalmente, dos enfermedades del pericardio:


PERICARDITIS AGUDA

Es la inflamación del pericardio. Generalmente es dolorosa y provoca el derrame de sangre y líquido lubricante en el espacio pericárdico. Puede originarse por varias causas que van desde las infecciones víricas a una cirugía cardiaca o insuficiencia renal. También puede producirse como consecuencia de la ingesta de algunos fármacos, como la penicilina, la procainamida, la fenitoína y la fenilbutazona. Generalmente no es una dolencia muy grave, aunque este tipo de pericarditis puede ocasionar un taponamiento cardiaco, que es un trastorno potencialmente mortal.

SÍNTOMAS

En la mayoría de las ocasiones, la pericarditis aguda causa fiebre y dolor en el pecho, en la zona del esternón, que a veces se prolonga hacia el cuello o el hombro izquierdo. Normalmente, el dolor aumenta si la persona que lo sufre respira profundamente.

El diagnóstico se realiza mediante la descripción del dolor y a través de la auscultación del pecho del paciente con un fonendoscopio. A través de una radiografía de tórax y un ecocardiograma puede demostrarse la existencia de líquido en el pericardio y la presión que este ejerce sobre las cavidades derechas del corazón.

TRATAMIENTO

Habitualmente las personas que sufren una pericarditis aguda deben ser hospitalizadas y tratadas con fármacos que ayuden a reducir la inflamación y el dolor. Posteriormente, el tratamiento depende de la causa que haya provocado esa pericarditis. En caso de que el tratamiento con fármacos no fuera eficaz, la extracción quirúrgica del pericardio está indicada en algunas ocasiones.

PERICARDITIS CRÓNICA

Es una inflamación que es consecuencia de una acumulación de líquido o de un engrosamiento del pericardio. Comienza gradualmente y persiste durante largo tiempo.

Cualquier afección que sea la causa de una pericarditis aguda puede dar lugar a una pericarditis crónica.

SÍNTOMAS

Los síntomas son disnea, tos y fatiga. También suele presentarse una acumulación de líquidos en el abdomen y las extremidades inferiores.

El diagnóstico puede confirmarse a través de un cateterismo cardiaco y la resonancia magnética.

TRATAMIENTO

Los diuréticos pueden mejorar algunos de los síntomas de esta dolencia. Sin embargo, el único tratamiento verdaderamente efectivo es la extracción quirúrgica del pericardio. De cualquier forma, si esta enfermedad no supone una grave molestia para el día a día del paciente, rara vez se realiza la intervención quirúrgica, ya que el índice de mortalidad en esta operación es relativamente alto.



Cardiopatías congénitas

TRANSPOSICIÓN DE LAS GRANDES ARTERIAS (TGA)

A causa de una malformación, la conexión de la aorta y la arteria pulmonar con los ventrículos está al revés. De este modo, la aorta nace del ventrículo derecho (venoso) y la arteria pulmonar del izquierdo (arterial), al contrario de lo que normalmente ocurre.

Por culpa de esta dolencia, la sangre venosa, rica en dióxido de carbono y otras sustancias de desecho, pasa a la aorta y, desde el ventrículo izquierdo, al resto de la circulación del organismo. Esto impide que las células de nuestro cuerpo reciban la cantidad suficiente de oxígeno. Puede provocar el fallo miocárdico y una insuficiencia cardiaca congestiva.


SÍNTOMAS

El bebé manifiesta una marcada cianosis (color azulado) y una dificultad respiratoria.

DIAGNÓSTICO

Los recién nacidos suelen estar bien desarrollados. Durante una exploración física se observa en estos enfermos un color azulado, la dificultad respiratoria y un mal estado general. En el corazón no se aprecia ningún soplo característico.
Una radiografía de tórax permite confirmar el diagnóstico.

COMUNICACIÓN INTERVENTRICULAR

Este problema se produce cuando la pared muscular que separa entre sí al ventrículo izquierdo del derecho posee uno o más orificios que permiten la comunicación entre ambas cavidades. Es una de las cardiopatías congénitas más frecuentes. Su gravedad depende del tamaño de los orificios, ya que si estos son muy grandes permiten el paso anómalo de la sangre desde el ventrículo izquierdo hacia el derecho, lo que aumenta el volumen de sangre en el ventrículo derecho y puede derivar en un problema grave de funcionamiento del corazón (insuficiencia cardiaca o hipertensión pulmonar).

DIÁGNÓSTICO

Los pacientes de esta cardiopatía congénita tienen un soplo en el corazón fácilmente identificable por el médico a través de una exploración física. Suelen realizarse radiografías de tórax y electrocardiograma, aunque estos pueden dar negativos. El diagnóstico definitivo se confirma con un ecocardiograma.

La mayoría de estas patologías son pequeñas, asintomáticas y no precisan tratamiento; en el caso de que el orificio sea de gran tamaño suele ser necesaria la administración de un tratamiento para la insuficiencia cardiaca y plantearse la cirugía en el bebé para reparar el problema.

TETRALOGÍA DE FALLOT

Se trata de un conjunto de malformaciones congénitas del corazón. La persona que sufre esta patología padece estenosis pulmonar, que es una obstrucción en la circulación de sangre desde el ventrículo derecho hacia la arteria pulmonar. Además, también sufre una comunicación ventricular, por lo que la sangre oxigenada se mezcla con la rica en dióxido de carbono. Al distribuirse por todo el cuerpo, esto produce cianosis. En el corazón de estos enfermos también existe un cabalgamiento aórtico, que se origina cuando la arteria aorta no sale del corazón por el cauce habitual, sino que lo hace situándose entre los dos ventrículos; e hipertrofia del ventrículo derecho.

La gravedad de esta dolencia depende del grado de obstrucción de la circulación sanguínea en la arteria pulmonar. Cuando ésta es muy severa, puede ocasionar la muerte del niño por falta de oxigenación.

SÍNTOMAS

Fundamentalmente cianosis y crisis hipoxémicas (aparición repentina de cianosis intensa seguida de palidez, obnubilación, vasoconstricción, estado confusional y pérdida del conocimiento). Puede provocar la muerte si no se actúa rápidamente.

DIAGNÓSTICO

Durante la exploración física se observa cianosis y curvas de crecimiento lentas. Se aprecia en la auscultación un soplo característico cuya duración es inversamente proporcional a la severidad de la obstrucción pulmonar.

COARTACIÓN DE AORTA

En este caso, la arteria aorta sufre un estrechamiento a su salida del ventrículo izquierdo, lo que impide la correcta circulación de la sangre.

SÍNTOMAS

Los síntomas de estos enfermos se manifiestan precozmente. Los recién nacidos presentan una dificultad respiratoria severa, cianosis, palidez grisácea y dificultad o rechazo a la alimentación. Ocasionalmente, también retención de líquidos.

DIAGNÓSTICO

A través de la exploración física son observables muchos de los síntomas antes mencionados. Además, el registro de los pulsos arteriales permite conocer el grado de la obstrucción. El diagnóstico puede confirmarse con una radiografía de tórax.



Enfermedad tromboembólica

Introducción

Mientras que enfermedades como el infarto de miocardio o la trombosis cerebral son bastante conocidas por la población general, poco se sabe sobre la enfermedad tromboembólica venosa. La gente conoce términos como 'flebitis' o 'tromboflebitis', pero muchas veces los usan para designar diferentes situaciones que no engloban la realidad y la dimensión del problema de la enfermedad trombembólica (ET).

La ET es una enfermedad frecuente. Tres de cada 1000 personas pueden sufrirla, y es más habitual entre la gente de más edad. Se trata de un problema grave, y aunque algunas veces el trombo puede disolverse solo, también puede dar lugar a complicaciones importantes a corto plazo (embolismo pulmonar) o a largo plazo (síndrome postflebítico) si no se diagnostica adecuadamente y se trata.

Dentro de la enfermedad tromboembólica podemos distinguir dos tipos de patologías:


TROMBOSIS VENOSA profunda

La trombosis venosa profunda (TVP) es la ocupación del interior de las venas por un trombo o coágulo de sangre. Estos trombos se pueden fraccionar o romper y soltarse de la pierna llegando hasta el pulmón.


TROMBOEMBOLISMO PULMONAR

El tromboembolismo pulmonar (TEP) es la obstrucción de una de las venas pulmonares con un trombo o coágulo de sangre. Generalmente estos trombos proceden de las venas de las piernas. Si la embolia de pulmón no se trata tres de cada 10 pacientes pueden morir, sobre todo en los momentos iniciales de la enfermedad. Sin embargo cuando se hace el diagnóstico y se pone el tratamiento adecuado la mayoría de los episodios embólicos se resuelven.


Causas

Hay tres situaciones principales que pueden conducir a la trombosis venosa:

* que la sangre fluya lentamente (como ocurre cuando los individuos no se mueven mucho)
* que la pared interna de las venas esté dañada (como ocurre con los pacientes que tienen varices)
* que la sangre coagule más de lo habitual (como ocurre con algunas enfermedades heredadas o adquiridas, o con algunos tratamientos, sobre todo hormonales)

La presencia de uno sólo de los mecanismos no suele dar lugar a la aparición de una trombosis, que se suele producir por la presencia de varias de estas circunstancias a la vez.

Existen por lo tanto causas predisponentes y factores desencadenantes.


CAUSAS PREDISPONENTES

Está la predisposición individual a la formación de coágulos.

* Hay enfermedades hereditarias que suponen el déficit de algunas proteínas, o el exceso de otras que favorecen la aparición de coágulos. Dentro de ellas destacamos:
o Déficit proteína S
o Déficit proteína C
o Factor V Leiden
o Mutación del gen de la protrombina
o Hiperhomocisteinemia
o Exceso de factor VIII
o Déficit de antitrombina III
* Otras enfermedades, como los tumores, también hacen que la sangre se pueda coagular más fácilmente.
* Los estrógenos, unas hormonas producidas en los ovarios que regulan el ciclo menstrual y son las responsables de las caracerísticas sexuales que diferencian a las mujeres, están también involucrados en la aparición de trombosis. Durante el embarazo los estrógenos aumentan la coagulabilidad de la sangre, con el objeto de afrontar el riesgo hemorrágico durante el parto, por lo que se aumenta el riesgo de trombosis. También los tratamientos con estos medicamentos, usados como anticonceptivos o para la menopausia, pueden ser causa de trombosis, sobre todo si se asocia a otros factores de riesgo.
* Muchas patologías se han asociado a un aumento en la probabilidad de tener una trombosis, la insuficiencia cardiaca, los infartos de miocardio, los infartos cerebrales con parálisis de una parte del cuerpo y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son algunas de las que con más frecuencia se han asociado a este problema.

Factores desencadenantes

Las situaciones que obligan a inmovilizaciones prolongadas o que producen lesiones en las venas:

* Las intervenciones quirúrgicas pueden dañar los vasos sanguíneos. Además los pacientes pueden estar en la cama sin moverse durante algunos días.
* Los encamamientos por enfermedades médicas o por traumatismos.
* La colocación de vendajes o escayolas.

Además no hay que olvidar que los individuos que ya han tenido una trombosis tienen más posibilidades de volver a tener otra.


Síntomas y diagnóstico

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas de la ET son poco específicos, de forma que pueden aparecer también en otras enfermedades, lo que a veces conduce a la confusión y al retraso en el diagnóstico.

La trombosis venosa (TVP) suele cursar con dolor en la pierna afectada, inflamación con aumento del perímetro de la pantorrilla y/o el muslo, enrojecimiento de la zona y calor.

Los síntomas más frecuentes del tromboembolismo pulmonar (TEP) son el dolor en el pecho, la sensación brusca de dificultad para respirar y la tos, a veces con la expectoración de sangre. La intensidad de los síntomas es variable. Cuando el trombo es muy grande el cuadro puede manifestarse con una pérdida de conocimiento brusca e incluso con parada cardiorrespiratoria.

La evolución de los trombos venosos grandes es a la destrucción en el interior de las venas. Al romperse el trombo se pueden lesionar las válvulas que existen en las venas de las piernas para favorecer que la sangre circule hacia arriba. Esto hace que las venas se dilaten y se formen 'varices'. Al alterarse la circulación, la piel y el tejido celular subcutáneo se endurecne y se atrofian, y la piel cambia de color poniéndose negruzca. En ocasiones pueden aparecer úlceras o heridas de difícil tratamiento.


¿Cómo se diagnostica?

La ET necesita sospecharse y luego confirmarse con una prueba de imagen. Cuanto antes se llegue al diagnóstico antes se podrá iniciar el tratamiento, y los riesgos y complicacoines para el paciente serán menores.

Se debe sospechar una trombosis de la pierna en pacientes que tengan dolor e hinchazón de aparición brusca sin causa aparente. La afectación pulmonar se sospecha en pacientes con dolor en el pecho, sobre todo acompañado de tos y de dificultad para respirar. Si el paciente tiene antecedentes de estas enfermedades, ha estado encamado los días previos, ha sido sometido a una intervención quirúrgica o tiene un cáncer la sospecha será aún mayor.

Existen diferentes pruebas que permiten el diagnóstico definitivo de esta enfermedad.

La trombosis venosa profunda puede diagnosticarse con:

* Un eco Doppler: se trata de una prueba no invasiva, poco agresiva, que permite ver el sistema venoso profundo y analizar su contenido sin necesidad de pinchar al paciente ni usar rayos ni contrastes.
* Una flebografía: se trata de una prueba radiológica que usa un contraste para teñir el interior de los vasos. Es una prueba 'invasiva', porque es necesario pinchar al paciente y radiarlo, y se hace sólo en situaciones en las que no es posible hacer una eco, o si la ecografía no es definitiva.

El tromboembolismo pulmonar puede verse en:

* Una gammagrafía pulmonar: es una prueba de imagen que usa un contraste radioactivo. Gracias a la misma se puede ver si hay zonas del pulmón donde no llega bien la sangre a causa de los trombos.
* Un TAC o escáner, que permite ver también los pulmones y los vasos sanguíneos y comprobar si están obstruidos por coágulos de sangre.
* Una resonancia magnética.
* Una angiofrafía.



Tratamiento

¿Cómo se trata?

Gracias a los tratamietnos anticoagulantes el pronóstico de los pacientes con ET ha mejorado mucho, lo que significa que hay menos pacientes que fallecen a causa de la enfermedad y que hay menos enfermos que tienen complicaciones crónicas derivadas de la misma, como la insuficiencia venosa crónica o la hipertensión pulmonar.

Además, los pacientes que no reciben tratamiento tienen muchas posibilidades de volver a sufrir la enfermedad. Por ello la enfermedad se trata para mejorar los síntomas iniciales (tratamiento agudo) y para evitar las recurrencias y complicaciones (tratamiento crónico o prevención secundaria).

El tratamiento agudo persigue ayudar al sistema fibrinolítico del organismo, el que rompe y elimina los trombos, para que el coágulo de sangre desaparezca. Además, logran que el trombo se estabilice, fijándose a la pared del vaso sanguíneo, y evitando que se mueva. Una vez pegado a los vasos y estable es mucho más fácil que nuestro organismo elimine el trombo.

El tratamiento crónico trata de evitar que los coágulos vuelvan a formarse.


Medicamentos utilizados

HEPARINA: Es un anticoagulante que se administra de forma pinchada, bien intravenosa, bien subcutánea. Su ventaja es que actúa inmediatamente y su principal desventaja es que necesita frecuentes controles para ver cuánto de líquida está la sangre para ajustar la dosis que es diferente en cada paciente. Se usa sobre todo al inicio del tratamiento.

HEPARINA DE BAJO PESO: Es un tipo de heparina que se pone en inyecciones subcutáneas y que tiene la ventaja de que no hace falta hacer controles de sangre para saber la dosis que necesita el paciente, puesto que la respuesta es similar en todos los individuos, en función de su peso. Se usa en la fase aguda y, en algunos pacientes que no pueden recibir anticoagulantes orales, también como tratamiento crónico.

Las inyecciones se las puede poner el propio paciente o un familiar, ya que vienen en jeringas precargadas y la administración es muy sencilla. Hay que limpiar la zona con un algodón impregnado en alcohol, coger un 'pellizco de carne de la tripa o los muslos' y pinchar la inyección en el tejido subcutáneo, con una inclinación de 90º. Después se retira la jeringa.

ANTICOAGULANTES ORALES: El más usado en Europa es el acenocumarol o Sintrom. Se trata de un fármaco que hace que la sangre esté más líquida evitando así que se formen nuevos trombos. La desventaja más importante del medicamento es que la respuesta al mismo es diferente en cada paciente, y se puede modificar por muchas cosas, como la dieta u otros medicamentos. Por ello hay que hacer análisis frecuentes a los pacientes para ajustar la dosis que tienen que tomar. No empieza a hacer efecto inmediatamente, sino que tarda tres o cuatro días, por lo que se debe poner al principio junto con heparina, y una vez se haya logrado el efecto deseado se podrá suspender la heparina y dejar al paciente sólo con Sintrom.

La duración del tratamiento varía, pero siempre es como mínimo de tres meses. En los pacientes que han tenido un trombo relacionado con una situación reconocida y transitoria (una inmovilización o una cirugía, por ejemplo), se puede suspender pasados estos tres meses. Si la causa no está tan clara, se aconseja que el tratamiento dure entre seis meses y un año y si ha habido algún episodio previo, los pacientes seguirán anticoagulados de forma indefinida.

* El peligro de los anticoagulantes

Estos medicamentos alteran el proceso normal de coagulación de la sangre y, por tanto, su principal complicación es la hemorragia. Para reducir el riesgo hay que hacer controles frecuentes para saber si la sangre está muy líquida o no, y en función de los resultados se ajustará la dosis.

Con el Sintrom los controles se hacen al principio cada dos o tres días, luego semanalmente y si todo va bien y hay estabilidad se pueden espaciar a 30 o 40 días.

Los controles de Sintrom se hacen en consultas especializadas, que están en los ambulatorios o en los hospitales. A veces es necesario sacar una pequeña cantidad de sangre para analizar, pero en otros sitios basta con pinchar el dedo y tomar una pequeña muestra. Con el resultado del análisis se calculará la siguiente pauta que se debe tomar. Al paciente se le dará una hoja en la que se explica qué dosis debe tomar cada día y cuándo tiene que volver a hacerse las pruebas.

Mientras se tome Sintrom es preferible no tomar Aspirina ni antiinflamatorios y se consultarán con el médico todos los nuevos medicamentos que se receten. En ocasiones habrá que adelantar el control del Sintrom si se ha pautado un nuevo medicamento, pues las dosis de anticoagulante pueden aumentar o disminuir al estar tomando otras cosas.

El empleo de Sintrom no impone restricciones alimientarias. Sin embargo, se debe procurar tomar una dosis constante de verduras, o muchas o pocas, pero siempre en cantidades similares. En cuanto a las actividades físicas o deportivas, se deben evitar aquellas que tengan riesgo de producir contusiones o heridas, por ejemplo los deportes de contacto o el esquí.


Otras medidas

Los pacientes con trombosis venosa profunda deben ser tratados también con medias de compresión fuerte para evitar que las piernas se hinchen y mejorar la circulación de la sangre. Las medias, que al principio pueden resultar un poco incómodas, han demostrado una gran eficacia a la hora de prevenir el síndrome postflebítico y la insuficiencia venosa crónica. Incluso dos años después del episodio siguen siendo útiles.

Parece suficiente con que la media se use hasta la rodilla, las medias completas o hasta los muslos a veces son peor toleradas, sobre todo por los varones, y no parece que aporten muchos más beneficios.

El reposo sólo se indica las primeras horas, mientras los medicamentos están empezando a funcionar. Posteriormente el paciente podrá caminar, y una vez dado de alta, cuanto más pasee mejor será la recuperación. Descansar con la pierna en alto o dormir con una almohada en los pies también mejora la circulación y puede ayudar al paciente a recuperarse antes.


Prevención

Existen situaciones que aumentan el riesgo de trombosis y se conocen, por lo que en esos casos se debe actuar para reducir el riesgo. Los pacientes inmovilizados con enfermedades como insuficiencia cardiaca, infarto o bronquitis, los que tienen que estar en reposo por un traumatismo en las extremidades, si se han sometido a cirugía ortopédica o de otro tipo y no se pueden mover, reducirán su riesgo si reciben durante el ingreso o en su domicilo, heparina de bajo peso molecular a bajas dosis.

Además, es importante que los paciente se empiecen a mover cuanto antes, y una vez su médico les diga que no tienen necesidad de permanecer en la cama, intenten pasear y hacer ejercicio.

Los pacientes que ya han tenido una trombosis previa tienen mucho riesgo de repetir, por lo que las indicaciones de profilaxis serán más importantes aún en estos individuos.

Los viajes de avión prolongados son un factor de riesgo de ET, y el riesgo es mayor cuanto más largo sea el viaje. Hoy en día no se recomienda heparina en los vuelos transoceánicos, y las medidas que parece pueden tener alguna utilidad son beber agua, hacer contracciones de los músculos de las pantrorillas de forma regular, levantarse a dar muchos paseos. El uso de medias o de heparina se reserva para pacientes de alto riesgo bajo supervisión médica.