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La Insuficiencia Renal: Problema de Salud Pública en México

¿Qué es la Insuficiencia Renal?

Es un padecimiento que consiste en la pérdida progresiva, permanente e irreversible de las funciones de los riñones, entre ellas: la capacidad de filtrar sustancias tóxicas de la sangre, la eliminación natural de líquidos y la capacidad endócrina (producción de hormonas). Éste deterioro paulatino de las funciones renales impacta negativamente el buen funcionamiento del organismo y provocan: retención de agua, acidosis, hipertensión, anemia y alteraciones en el esqueleto hasta llegar a provocar la muerte del individuo.

La Insuficiencia Renal es causada principalmente por padecimientos crónico degenerativos mal controlados entre los que destacan la Diabetes Mellitus y la Hipertensión Arterial, ambos con altos índices de prevalencia en México, 7.2% y 16.3% respectivamente. Aunque también existen otras condiciones médicas importantes que pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad renal, como por ejemplo: el Lupus, altos niveles de colesterol, la obesidad e incluso la automedicación.
Desafortunadamente, la Insuficiencia Renal es una enfermedad silenciosa ya que no produce síntomas sino hasta que el paciente se encuentra en fases muy avanzadas de la enfermedad, generalmente, cuando su función renal ya ha disminuido por debajo del 15%. Esto provoca que su detección se realice en etapas casi terminales en las cuales el único tratamiento consiste en el “Reemplazo de la Función Renal”, a través de métodos como la diálisis peritoneal, la hemodiálisis o, en el mejor de los casos, un trasplante de riñón.


¿Qué tan grave es el problema de Insuficiencia Renal en México?

En el estudio “Epidemiología de la Insuficiencia Renal en México”, dado a conocer por la Secretaría de Salud en el 2010, se destacaba que cada año se sumaban, al menos, 40,000 nuevos casos de Insuficiencia Renal en el país. Sin embargo, debido a una falta de cultura de prevención, éste padecimiento ha tenido un rápido crecimiento en los últimos años (11% anual), llegándose a duplicar la incidencia de nuevos casos en la población mexicana como lo reporta un estudio comparativo del Sistema de Datos Renales de Estados Unidos (USDRS). De acuerdo a éste estudio en ningún país se registran niveles de incidencia tan altos como en México, en donde se reportan arriba de 500 enfermos por cada millón de habitantes.




Tendencias en la Incidencia de la Insuficiencia Renal tratada: número de pacientes por cada millón de habitantes, por país entre el 2000 y el 2013. Fuente: USDRS


De acuerdo a cifras reportadas recientemente por la Fundación Mexicana del Riñón existen actualmente en México entre: 8 y 9 millones de personas con Insuficiencia Renal en etapas tempranas, 109,000 personas con Insuficiencia Renal Crónica (estadio 5) y cerca de 60,000 personas con tratamiento sustitutivo de la función renal (ya sea diálisis peritoneal o hemodiálisis). El INEGI ha reportado que actualmente la Insuficiencia Renal es la 5ta Causa de Muerte más importante entre la población mexicana, ya que anualmente mueren cerca de 12 mil personas por complicaciones derivadas de la insuficiencia renal. Recalcó que las entidades con mayor incidencia son: el Estado de México con mil 487 fallecimientos, el Distrito Federal con 948, Jalisco con 920, Puebla con 756, Guanajuato con 604 y Nuevo León, con 392.
De continuar el rápido incremento en los niveles de incidencia de ésta enfermedad, para el 2025 existirán alrededor de 212,000 pacientes diagnosticados con Insuficiencia Renal, de los cuales morirán 160,000 cada año, de acuerdo a estimaciones realizadas por el Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC).


¿Cuál es el impacto económico de la Insuficiencia Renal en México?

Los costos asociados al tratamiento de la Insuficiencia Renal en México son muy elevados y desafortunadamente causan estragos económicos a los pacientes que no tienen acceso a Instituciones de Salud que cubran éste padecimiento. Por ejemplo, los pacientes tratados con hemodiálisis pueden llegar a gastar un promedio de $250 mil pesos al año ya que necesitan hemodializarse hasta tres veces por semana y los costos de cada sesión varían de entre $1,500 a $3,000 pesos si se realiza en clínicas privadas. En el caso de los pacientes tratados con diálisis peritoneal la situación no es mejor, ya que si bien es cierto que éste tratamiento reduce los costos, la naturaleza del mismo impide que el paciente lleve una vida normal y por lo general dejan de trabajar para llevar su tratamiento al pie de la letra. Para los pacientes a quienes les es factible realizar un trasplante de riñón la situación no mejora, ya que el costo de una operación de trasplante puede rebasar fácilmente los $100 mil pesos, y el tratamiento con inmunosupresores que debe seguir para evitar el rechazo del nuevo riñón puede ascender a los $15,000 pesos por mes y se debe mantener de por vida.

La carga económica que ejerce éste padecimiento sobre las Instituciones de Salud Pública también es considerable. Por ejemplo, durante el 2009 en el IMSS, la Insuficiencia Renal Crónica ocupó el 3er lugar en el gasto por padecimientos, con una inversión de $4,712 millones de pesos en una población que representa el 4% de sus derechohabientes. Ése mismo año, la Secretaria de Salud informó que sólo el 22% de los pacientes que requirieron tratamiento realmente lo recibieron y el costo asociado ascendió a los $7,550 millones de pesos. Esto significa que para lograr atender al 100% de los pacientes nefrópatas el costo promedio se elevaría a $34,000 millones de por año.
La dimensión del problema se vuelve mayor cuando se incluyen a todos aquéllos pacientes que no son derechohabientes de alguna Institución de Salud Pública y que no tienen los recursos económicos para atenderse en Instituciones Privadas. De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social, 61.2 por ciento de la población mexicana no tiene seguridad social, por lo que se debe asumir integralmente los costos del tratamiento correspondiente. Si bien la creación del Seguro Popular tuvo la intención de proporcionar cobertura médica básica a los sectores de la población más marginados, éste no contempla la cobertura de la Insuficiencia Renal. Y aunque existen propuestas legislativas para incluir éste padecimiento dentro del catálogo de servicios del Seguro Popular, éstas no se han materializado debido al alto costo que representa ya que se requerirían adicionalmente $9,100 millones de pesos al año, presupuesto que rebasa más de 90 por ciento del total del dinero del Fondo de Gastos Catastróficos.




Población marginada sin acceso a Servicios de Salud Básica. Fuente: NDMX


¿Cómo puede resolverse el problema de la Insuficiencia Renal en México?

La respuesta es muy simple: Prevención. Es momento de trabajar en conjunto para diseñar y ejecutar estrategias que contemplen acciones a nivel gubernamental, de salud e individual. Se necesita voluntad política para atacar éste problema mediante la asignación de recursos públicos dirigidos a crear campañas y programas enfocados en promover un estilo de vida saludable y crear una cultura de prevención entre la población. También se necesita un nuevo paradigma entre los profesionales de la salud para lograr detectar éste padecimiento a través de los médicos de primer contacto. Para ello es vital la capacitación médica en relación a los métodos de diagnóstico temprano, además de la realización rutinaria de análisis de sangre y orina completos a los pacientes, principalmente a aquéllos que sufren obesidad, diabetes o hipertensión.

Es muy importante que como pacientes tomemos consciencia de la gravedad de éste problema y tomar acciones proactivas que nos ayuden a prevenir la ocurrencia de éste mal o a retrasar sus complicaciones en caso de ya padecerlo. Es necesario realizarse análisis rutinarios de orina, sangre y presión arterial para determinar el estado de salud de nuestros riñones. Pero además, es muy importante seguir las siguientes recomendaciones:
Consumir menos de 1,500 miligramos de sodio (sal) por día ya que un consumo alto de sal puede afectar nuestra presión arterial.

  • Mantener el colesterol dentro de los niveles recomendados (menos de 200 mg/dL).
  • Seguir una dieta balanceada, acompañada de un régimen de actividad física saludable.
  • Bajar de peso ya que el sobrepeso fuerza a los riñones a trabajar más.
  • Evitar automedicarse ya que existen medicamentos cuya ingesta frecuente puede dañar permanentemente el funcionamiento de los riñones.
  • Dejar de fumar ya que esto retarda
el flujo de sangre a los riñones y perjudica sus funciones.
  • Por último, es recomendable realizarse los siguientes estudios cada 6 meses para descartar la presencia de Insuficiencia Renal: Albúmina y Creatinina en Orina, y además, uno de Creatinina Sérica.


Si bien la Insuficiencia Renal presenta un reto importante para la salud de la población mexicana, el trabajo coordinado y en conjunto de todos los agentes involucrados: gobierno, sector salud y sociedad civil, pueden ayudar a revertir ésta tendencia y en un futuro no lejano, erradicar éste grave problema de salud pública.

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