Violencia familiar, una pesadilla dentro de casa.

Informe: Violencia Familiar

La violencia intra familiar se identifica como un problema social de alto impacto en la comunidad siendo el riesgo individual, familiar y social.

Jurídicamente se entiende por violencia familiar, toda acción u omisión ejercida por un integrante del grupo familiar contra otro que produce un daño no accidental en el aspecto físico, psíquico, sexual o patrimonial.

Por violencia física, se entiende toda acción u omisión que arriesga o daña la integridad corporal de una persona.

Por violencia psicológica, toda acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos, decisiones y creencias de otras personas por medio de la intimidación, manipulación, amenaza directa o indirecta, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, emocional, la autodeterminación o el desarrollo personal.

Por violencia sexual, se entiende toda acción que obliga a una persona a mantener contacto sexualizado, físico o verbal, o a participar en otras interacciones sexuales con la persona que despliega la acción o con un tercero, mediante el uso de la fuerza física, chantaje, soborno, manipulación, o cualquier otra conducta que anule o limite la voluntad personal.

Es violencia patrimonial, toda acción u omisión que implique un perjuicio, pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos, o recursos económicos, destinados a satisfacer necesidades que conlleven a un riesgo de daño inminente en la salud física o psíquica o la vida de algún miembro del grupo familiar.

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Historia. Por qué no se podía hablar de Violencia Familiar

Niños

A lo largo de la historia siempre existió lo que hoy llamamos Violencia Familiar, pero no se la percibía como tal, porque estaba naturalizada, es decir se creía que la vida era así y no había cómo denunciar o cómo quejarse. Sobre todo porque las principales víctimas, las mujeres, las niñas y los niños eran considerados de una categoría inferior, carecían de derechos y, de acuerdo a las leyes, dependían de un varón: el padre o el marido, quien tenía el poder dentro de la familia y en las demás instituciones.

En nuestro país hasta 1983 no se pudo hablar de Violencia Familiar a pesar de que en otros países hacía muchos años que se investigaba y se trabajaba en este tema.
La época de la dictadura militar, la falta de garantías para los ciudadanos, las creencias impuestas por los que gobernaban fuera de la Constitución, impidieron que se revelara lo que sucedía en muchos hogares. Luego de las elecciones democráticas de 1983 se empezaron a instalar servicios de asistencia a Mujeres Maltratadas.

Al principio sólo unas pocas personas se ocupaban de este tema y no había ni conocimiento ni conciencia de que se trataba de algo tan grave y que afectaba a tanta gente.
Fue un esfuerzo muy grande ir sensibilizando al público, sobre todo a través de los medios de comunicación, de los libros que se fueron publicando, de charlas y actividades que se realizaron en distintas zonas del país, para que se convencieran de que el problema existía.
Los prejuicios eran muy grandes y nadie quería enterarse de cosas dolorosas y angustiantes que pasaban dentro de los hogares.

Sin embargo, la realidad se hizo cada vez más evidente e innegable: se fue perdiendo el miedo y la vergüenza, se multiplicaron las denuncias y los testimonios de las víctimas, cada vez más gente se preocupó por hacer algo hasta que, en la actualidad, los gobiernos, las instituciones, los organismos internacionales, se han convencido de que la Violencia Familiar es un grave problema social, que afecta la Salud Pública, los Derechos Humanos, la seguridad, la calidad de vida, la educación y hasta la producción económica o el gasto del Estado que se ven afectados por lo que le sucede a las personas que padecen malos tratos.

Hoy seguimos entre todos construyendo la historia del compromiso comunitario con la disminución de la violencia pues todavía es largo el camino a recorrer y hacen falta muchos recursos para asistir y prevenir tanto daño.

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Cómo entender un asunto complicado

hombres

Si estudiamos la historia de la humanidad vamos a ver que desde sus comienzos hubo personas que tenían más poder que otras. Quiere decir que tenían privilegios y podían hacerse obedecer por otros.

Por ejemplo, había hombres que eran dueños de tierras y poseían esclavos que trabajaban para ellos. Por lo tanto, el dueño tenía más poder que el esclavo, quien sufría todo tipo de malos tratos para que obedeciera porque no se lo consideraba una persona: no tenía privilegios.

Una de las formas de tener sometido al esclavo era obligándolo a hacer lo que no quería o prohibiéndole hacer lo que él sí quería. O se lo hacía trabajar muchas horas y no se le daba suficiente descanso, o se le prohibía aprender a leer y escribir.

El esclavo era como un objeto, no tenía ningún derecho, sólo obligaciones. Para que no se rebelara o escapara se lo mantenía asustado a base de castigos físicos y de humillaciones, sin tener en cuenta sus sentimientos. Podemos decir que en esa sociedad había personas más fuertes que otras porque tenían más poder, y ejercían el poder abusando de quienes no lo tenían.

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El poder y los abusos de poder. Quiénes tienen el poder

mujeres

Hoy en día las cosas han cambiado mucho. Sin embargo, sigue habiendo quienes tienen más poder que otros, aunque se trata de regular ese poder para que no se cometan abusos hacia las personas.
De hecho, un jefe tiene más poder que su empleado aunque eso no le da derecho a aprovecharse del trabajador. Si lo hace hay reglamentos, leyes o instituciones que lo protegen.

En nuestra cultura todavía se cree que un hombre tiene más poder que su esposa, aunque las leyes hablen de que al casarse forman una sociedad en igualdad de condiciones. También se cree que los padres tienen más poder que los hijos. Esto es adecuado para cumplir la función educativa. Por ejemplo, un papá tiene poder y derecho para pedirle a su hijo que haga la tarea escolar.

Pero no tiene derecho a pegarle o insultarlo si no lo hace. ¿Por qué? porque el niño tiene derechos que deben ser respetados: a que se lo eduque y oriente con estímulos, dándole información y enseñándole a cumplir con sus obligaciones sin que tenga que someterse por miedo al sufrimiento de los castigos y humillaciones.

Las personas, cómo se las hace sufrir y el daño que reciben: abusos físicos, emocionales, sexuales y económicos.

También se sigue creyendo que es el hombre quien debe tomar las decisiones en una familia. Hay muchos hombres que, para mantener ese privilegio, adoptan conductas violentas con algunos de los miembros de su familia. Por ejemplo, castigan físicamente, gritan e insultan, critican y humillan a la esposa, a los hijos y a veces a sus propios padres si son ancianos y dependen de él.

A este tipo de comportamiento, cuando es utilizado de manera habitual, lo llamamos Violencia Familiar: porque el hombre usa sobre los demás un poder de una manera que les causa daño y los hace sufrir.

Los estudios que se han realizado indican que es el hombre quien ejerce este tipo de violencia o abuso de poder en la gran mayoría de los casos y las mujeres, las niñas y los niños son las principales víctimas.

La conducta violenta puede ser la única manera que un hombre conoce para conseguir que los demás lo obedezcan y se haga todo como él quiere, sin que importen los intereses y sentimientos de la esposa o los hijos.

Esa conducta adopta diferentes formas a las que llamamos “abuso” porque pone a quien lo recibe en una situación de inferioridad, dejándolo vulnerable y temeroso. Esto significa que se ha causado un daño, por ejemplo, una herida emocional que traerá aparejado mucho sufrimiento, incluso hasta muchos años más tarde. Siempre que se maltrata se produce un daño emocional que deteriora la personalidad y la salud del que lo recibe. Ese maltrato puede ser por acción: se le hace algo que lo lastima, por ejemplo, se lo insulta o humilla frente a otros; o por omisión, no se hace algo que necesita, por ejemplo, no se le habla, no se demuestra cariño, se lo ignora.

Al abuso o maltrato emocional se le puede agregar o no el abuso o maltrato físico: golpes, cachetazos, patadas, empujones y toda una serie de acciones que pueden incluir el uso de armas y finalizar con graves lesiones o la muerte de la víctima. A veces algunos hombres matan a la novia o a la esposa y luego se suicidan. O pueden llegar a asesinar a toda la familia.

Además del abuso emocional y físico, también existe el abuso sexual. Las investigaciones indican que muchas niñas y niños son abusados sexualmente en su casa por algún familiar muy cercano como el padre, el padrastro, un abuelo, un tío, un hermano mayor o algún pariente o amigo íntimo de la familia.

Dentro del matrimonio también hay abuso sexual o violación cuando la esposa es obligada a tener relaciones sin su consentimiento, cuando es forzada o amenazada o cuando no se tiene en cuenta sus necesidades, sus sentimientos, lo que le gusta o le disgusta.

Existe otro abuso, que llamamos abuso económico, cuando un hombre cree que él es el único que puede manejar el dinero de la familia, le impide a su esposa tener o mantener un empleo para tenerla sometida y la obliga depender en lo económico de él. Cuando la fuerza a que le tenga que pedir o rogar por el dinero, en lugar de compartirlo con ella, la obliga a entregarle todo el dinero que ella gana, no le informa acerca de los ingresos familiares o no le permite disponer de ellos para sus necesidades y las de los hijos.

Otra forma de conducta violenta y abusiva consiste en romper los objetos —ropa, juguetes, fotos, plantas, elementos de estudio o trabajo, artefactos domésticos— que pertenecen a la esposa, a los hijos o son propiedad común de la familia. Revisar los cajones, cartera, agenda, sin respeto por la privacidad, controlar la correspondencia, los llamados telefónicos, las idas y venidas, los horarios, etcétera, de manera que nadie se siente libre ni con derechos pues está bajo el dominio de quien ejerce el poder en la familia.

Aunque existen hombres maltratados por su mujer y/o sus hijos, estos casos son poco frecuentes. Por lo general, el sector de la población que recibe más maltrato es el formado por las mujeres, las niñas, los niños y los miembros ancianos o discapacitados de la familia.

Informe: Violencia Familiar

Las diferentes clases de Violencia Familiar: el maltrato infantil, las mujeres maltratadas, el maltrato y abandono a los ancianos y ancianas, el maltrato a los discapacitados y discapacitadas


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La Violencia Familiar se puede clasificar en diferentes cuadros que tienen características y modos propios de presentarse:

1. MALTRATO INFANTIL: Son situaciones no accidentales en las cuales un niño o una niña sufre daño físico, es privado/a de la satisfacción de sus necesidades básicas de alimentación y cuidados, se lo/a abusa sexualmente, o cuando se le hace un daño mental como resultado de una acción u omisión por parte de quienes tienen funciones paternas, maternas o es cuidador o tutor responsable. Los niños y niñas maltratados comienzan a tener problemas de aprendizaje, de conducta y de salud que no siempre son detectados y/ o comprendidos en su significado por la gente que los trata como las maestras, los amiguitos o los médicos pediatras.

2. MUJER MALTRATADA: El maltrato emocional y/o físico, el abuso sexual, el abuso financiero, los insultos, el abandono, la infidelidad o la amenaza de realizarlos, aislarla de familiares y amigos, controlarla de manera posesiva, golpearla durante los embarazos, etcétera, son las formas más evidentes en que un marido puede ejercer violencia hacia la mujer. Este tratamiento da por resultado una mujer anulada que pierde la confianza en sí misma, en sus capacidades y un progresivo deterioro de su salud psicológica y física.
Por lo común, estas conductas se entremezclan con momentos de arrepentimiento o de tranquilidad y demostraciones de amor, lo que a veces dificulta tomar conciencia de que el problema existe. Aunque los insultos o ataques físicos ocurrieran solamente una vez u ocasionalmente, establecen un antecedente de futuras agresiones y permiten al hombre violento controlar progresivamente toda la vida de la mujer y su entorno, dejándola aislada socialmente pero también desautorizada y rebajada delante de sus hijos.

3. MALTRATO A ANCIANOS Y MALTRATO A DISCAPACITADOS: Los ancianos y los discapacitados, en razón de sus dificultades físicas y psicológicas, están expuestos a malos tratos ya sea en sus familias como, muchas veces, en aquellas instituciones que los albergan no suministrándoles los cuidados adecuados.
En ocasiones también sufren maltrato en lo económico pues, al ser sus familiares administradores de sus bienes, pueden hacer mal uso de los recursos o gastarlos en lugar de comprar los medicamentos o la vestimenta adecuada que requieren estas personas que, por sus dificultades, se encuentran en una relación de dependencia.

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Leyes contra el maltrato/violencia familiar, clik aqui

Conclusión

Ser víctima de violencia familiar es sumamente doloroso.
De decidir comenzar un camino de regreso, hay maneras menos dificultosas de lo que uno imagina para hacerlo.
Primero es indispensable darse una buena chance individual, tregua personal y animarse a denunciar la situación.

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