Hola a todos los taringueros: La idea de escribir sobre la fobia al volante es contar y desarrollar teóricamente las experiencias vividas y los relatos escuchados en decenas de personas con las cuales compartí el proceso de pérdida del miedo a conducir que diseñé, quienes en su mayoría lograron dejar atrás el temor y la inseguridad que las limitaba en una actividad que en los años que corren es de suma importancia en lo cotidiano.

Hace algunos años atendí en mi consultorio a una persona que refería, según sus propios dichos, tener fobia a conducir, manifestando que nunca podría lograr manejar. Al indagar sobre la cuestión me dijo que había aprendido con un instructor que tenía un vehículo doble comando y logró sacar su licencia de conducir, pero cuando intentó hacerlo en la calle se encontró con obstáculos a sortear muy distintos a los que debió superar para dar el examen.


Es decir que ella pudo atravesar con éxito el proceso de aprendizaje para obtener su licencia pero no pudo progresar en sus intentos por conducir en la calle. Salió a manejar en un par de oportunidades en las cuales recorrió unas pocas cuadras y debió regresar ya que la invadieron desagradables sensaciones como sudoración y pequeños temblores.

Explorando un poco sobre el posible origen de este miedo, pudo decir que le preocupaban los accidentes de tránsito y que conocía las estadísticas de los mismos. Por otro lado, creía que los accidentes se debían al excesivo desorden del tránsito e imprudencia de automovilistas y peatones. Ante esta situación la paciente pensaba que no tenía los conocimientos ni la destreza mínima indispensable para enfrentarse al caótico tránsito de la ciudad, por lo cual nunca llegaría a manejar en la calle. ¿Acaso lo que esta mujer necesitaba era realizar un aprendizaje diferente al que ya había atravesado? Ella intentó realizar este entrenamiento con su esposo, pero aparentemente no fue una experiencia agradable, sino que la decidió a no volver a salir a manejar con él, y sola consideraba que tampoco podía hacerlo. En ese momento pensé que tal vez lo que ella necesitaba era volver a realizar el aprendizaje para conducir pero de manera distinta, en realidad debía aprender algo muy diferente a lo que ya había adquirido. ¿Cómo y con quién podría hacerlo? Ya que no se trataba sólo de una cuestión de destreza conductiva, sino que pasaba más por inseguridades o temores personales que por una cuestión de habilidades. En general lo esperable es que a mayor práctica mayor seguridad en un sentido creciente. Sin embargo en alguien que sacó su registro de conducir, el aprendizaje se interrumpe cuando debe salir a la calle. ¿Por qué se interrumpe? ¿Por cuestiones subjetivas (miedos, inhibiciones)? ¿Por fallas en el método de enseñanza? Posiblemente haya una combinación de estas cuestiones.

A partir de esta experiencia decidí desarrollar el método práctico para perder el miedo a manejar en la calle, un proceso desarrollado a partir de técnicas pedagógicas y psicológicas destinado a superar dicha imposibilidad. Desde ahora y a través de este medio les iré relatando mis experiencias y me gustaría que ustedes compartan las suyas conmigo. Hasta la próxima.



Lic. Omar Leonardo Alzugaray
Animate a manejar!!! - Metodo para perder el miedo a manejar