El Amor es un Efecto Químico

El Amor es un Efecto Químico



Ilustración: Ricardo Fumanal.



En las calles más céntricas y en las fachadas de muchos grandes almacenes ya han colgado las luces de Navidad. En cuatro días las encenderán y nos recordarán que tenemos que ser buenos los unos con los otros y que debemos dejarnos penetrar (no necesariamente de manera textual) por el Amor. Así, en mayúsculas. Entre esto y que ya llevamos unos posts muy genitales, hoy he pensado que estaría bien intentar entender cómo funcionan las cosas del querer, como decía la copla. La lógica no siempre impera en nuestras relaciones sexuales y afectivas. Eso lo sabemos todos, sobre todo si rememoramos ciertos episodios de nuestro pasado particular. Vamos, la típica noche tonta que termina con campanas de boda. O el por qué no sabré decir que no… Sin embargo, a pesar de todos los condicionantes internos y externos de cada uno de nosotros, una cosa está clara: el amor es pura química. Además, fabricada por nuestro cerebro.

Estar enamorado es una de las enfermedades más terribles y disparatadas que existen. Sus síntomas son muy parecidos a los de algunos trastornos obsesivo-compulsivos estudiados por la psiquiatría, como lavarse las manos continuamente o comprobar sin parar que una puerta esté bien cerrada. Pensar todo el día en una persona viene a ser lo mismo. Mucho se ha hablado, escrito o cantado al respecto. Sin embargo, la prueba científicamente irrefutable de este desaguisado fue aportada por la psiquiatra italiana Donatella Marazzitti. En unos estudios realizados en 1990 demostró que los niveles de serotonina en las personas enamoradas es un 40% inferior al de las personas 'sanas', unos niveles similares a los de aquellos que padecen cuadros depresivos. La serotonina es un neurotransmisor que ejerce un efecto tranquilizante y optimista en nuestro cerebro, por lo que ya sabemos a qué se debe ese "no sé qué tengo, no sé qué me pasa" que trae consigo el amor. Al cabo de un año, siguiendo con su experimento, la doctora Marazzitti en un nuevo análisis comprobó que los niveles de serotonina de los enamorados ya se habían normalizado. Vamos, que la fase del enamoramiento tiene, químicamente, una caducidad de un año. Y menos mal.

En esta primera parte del proceso amoroso, en el que se pueden llegar a producir fenómenos sorprendentes como erecciones inusitadas o cosquilleos en los bajos fondos con sólo echar un vistazo a nuestro objeto (es un decir) de deseo, intervienen dos hormonas sexuales: la testosterona y los estrógenos. La testosterona es la hormona sexual masculina por excelencia aunque las mujeres también la producen, aunque en cantidades inferiores. En invierno y con poco sol se reducen sus niveles, pero con la llegada de la primavera… Pues eso que todos sabéis. En el caso de los estrógenos, actúan en el acto sexual preparando el terreno para una buena fecundación. Facilitan la penetración de los espermatozoides, abren y flexibilizan el cuello del útero, además de ayudar al endometrio, la mucosa uterina, en su proliferación y preparación ante la llegada del óvulo. Además de producirse estos fenómenos, durante la atracción sexual aparecen en escena otros neurotransmisores: las monoaminas. Algunas son conocidas a nivel general: la serotonina, que ya hemos descrito anteriormente; la adrenalina, que acelera el ritmo cardiaco y nos hace sudar, entre otras maravillas; o la dopamina, con efectos parecidos a los de la cocaína o la nicotina. Todo un terremoto a nivel hormonal que es imposible que nuestro organismo pueda aguantar eternamente.

Por suerte, tras la tempestad llega la calma. Llegamos a la fase que consiste en ir al cine los domingos por la tarde. Para resolver el come-come que nos causa el amor, entran en juego otras hormonas, las que nos hacen decidir si la persona objeto de nuestras obsesiones y desarreglos hormonales vale la pena.

La occitocina es una hormona segregada por el hipotálamo durante el parto y la lactancia. Queda claro pues, el componente de unión, comunión, o como le queramos llamar, que comporta. Lo bueno de la cuestión es que durante el orgasmo nuestro cerebro también la segrega. O sea, que cuanto más sexo tenemos con la misma persona, mayor grado de compromiso y de confort. La occitonina actúa en pocos segundos y es responsable de las subidas de tensión sexual ocasionadas, por ejemplo, por una simple caricia de tu churri. ¿Será que la hormona de la fidelidad, existe? Sin duda, el cerebro de algunos debe estar atrofiado.



amor





Fuente:http://www.elmundo.es/elmundo/2008/11/04/camaredonda/1225816604.html

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6 comentarios - El Amor es un Efecto Químico

@Livio182 Hace más de 5 años +1
jajajaja muy buenaa, de eso mismo hablabamos con unos compañeros de la facu hace unos dias, porque una amiga que hace ciencias de la educacion o algo asii decia que para los que estamos en ingenieria todo son numeros nomas, que no tenemos en cuenta los sentimientos.. y le dijimos que si, pero que por desgracia los sentimientos son solamente reacciones quimicas, y la verdad que suena horrible dicho asi, pero es la verdad =/ jajajaa
ah, claro, +10
@crizy Hace más de 5 años
interesante para leer
@mikoniko Hace más de 5 años
+10 porque ya me voy a dormir
@kinjo Hace más de 5 años
Creo que como siempre confundimos papas con bananas,sobre todo en esta época una cosa es la calentura y otra amara a alguien pero en fin.......
@M19Friedman Hace más de 5 años
facundo194 dijo:
kinjo dijo:Creo que como siempre confundimos papas con bananas,sobre todo en esta época una cosa es la calentura y otra amara a alguien pero en fin.......


jajaja, un romantico con ese avatar?


JAJAAJAJAJ si no? terrible foto de ogete en medio de una explicacion media cientifica increible
que asco me da pensar sobre el cerebro y las partes del cuerpo.. xD, pero eso si, si hay que ponerla soy el primero jAJAJ
@xelfedex Hace más de 5 años
te dejo +10 por tu avatar y para que seas full