Si el amor es un juego, éstas son las reglas ...

CAPÍTULO I
ÁMESE A SÍ MISMO



Su relación con usted mismo es el eje central que conforma el resto.
Amarse a uno mismo es un requisito previo para crear
una relación auténtica y exitosa con el otro



La relación que tiene consigo mismo es el eje de toda su vida, en torno al que giran todos los elementos que conforman la experiencia vital, la familia, los amigos, el trabajo. Por este motivo, las reglas del amor no empiezan con una regla sobre las relaciones con el prójimo, sino con una regla sobre la relación consigo mismo.

Hay que distinguir entre lo que Se Es (trabajo, etnia, sexo, nacionalidad, status, etc) y Quién Es Uno. El Quién Es Uno se refiere al Ser, a la entidad esencial que existe independientemente de la personalidad, del ego, de las opiniones y de las emociones. Es el pequeño santuario interior que alberga el alma. Usted es el Observador, el Formador, el Editor y el Crítico que supervisa los pensamientos, las palabras, los sentimientos y los comportamientos y que determina qué parte de su persona desea mostrar en público.

La calidad de la relación entre estas dos facetas de su persona es crucial pues todas las restantes se basan en ella. Es la plantilla que modela todas sus relaciones a lo largo de su vida, que establece cómo serán sus intercambios con el resto de las personas y los del resto de las personas con usted. Establece el modelo para dar y recibir amor.

La profundidad y calidad de la relación entre lo que Se Es y Quién Es Uno determinan, en última instancia, el éxito de sus relaciones con el resto del mundo. Si desea una relación amorosa auténtica, el primer paso que debe dar es aprender a amarse, a apreciarse y a considerarse a sí mismo como un ser verdaderamente digno de ser amado.



LA PIEZA PERDIDA DEL ROMPECABEZAS



Cuando las personas acuden a una consulta profesional para saber cómo pueden hallar las relaciones que buscan, el analista suele empezar pidiéndoles que describan detalladamente cómo piensan que serán tratadas por la persona que anhelan, cómo se sentirían con esa persona y qué clase de relación ideal pretenden.

Por supuesto, las respuestas varían de un individuo a otro, si bien siempre se repiten en algunos elementos: La mayoría busca a alguien considerado, amable y encantador; que les trate con respeto y que les acepte sin condiciones y atienda a sus deseos, propósitos y sueños; que les haga sentirse especiales y apreciados; que celebre sus logros; alguien con quien puedan abrirse y ser honestos y con quien se sientan identificados.

Cuando el profesional pregunta a esas personas cuántas de esas actitudes y acciones pueden ser aplicadas a sí mismos, muchos admiten tímidamente que prácticamente ninguna. La mayoría reconoce que son autocríticos, que hacen caso omiso de sus necesidades, que ignoran sus atributos positivos y habilidades y que suelen dedicar poco tiempo o poca atención a escuchar su corazón y su mente. Estas mismas personas que buscan el amor verdadero no saben ofrecérselo a sí mismas.

El lugar de su interior donde se genera la autoestima es el mismo que atrae el amor auténtico del resto de las personas. Si la fuente del amor está taponada, su capacidad para atraer una relación que brille con la mágica chispa del amor quedará eclipsada.
Para llevar la luz a ese lugar interior debe, en primer lugar, aprender a concederse a sí mismo lo que busca en el otro. El amor genera más amor, y cuando la luz interior del amor refulja será capaz de experimentar lo maravilloso que es sentirse profunda e intensamente en sintonía con otra persona.


APRENDA A AMARSE A SÍ MISMO



Amarse a sí mismo no es más que creer en las propias capacidades esenciales, alimentar un saludable sentido positivo de la autoestima y saber que es un eslabón importante en la cadena universal.
Amarse a sí mismo es preocuparse activamente por cada una de las facetas de la propia persona. Y esto repercute en cada acción que lleva a cabo, desde ponerse un jersey para protegerse del frío hasta abandonar un trabajo que no lo satisfaga. Significa acatar los propios deseos y necesidades y cumplirlos tal como le gustaría que lo hiciera su pareja.


No todos crecen con ese sentimiento de autoestima. De hecho, la mayoría de nosotros debe trabajar ese aspecto en mayor o menor medida a lo largo de nuestra vida. Todos nos sentimos insuficientes en una o más áreas, ya sea en el terreno físico, intelectual, financiero o en las dinámicas interpersonales, la madurez emocional o el crecimiento espiritual. No obstante, el respeto, el crecimiento y el aprecio son atributos que poseemos desde el nacimiento y que se pueden aprender.

Amarse a sí mismo es la mejor manera de aprender a amar. El amor es una acción que requiere cierto entendimiento y ciertas habilidades.Si las pone en práctica consigo mismo, podrá alcanzar el siguiente nivel: amar a otra persona.

Tan sólo cuando domine la satisfacción de sus propias necesidades sabrá cómo aplicar este mismo grado de atención a los demás. Cuando respete la validez de sus propios pensamientos y sentimientos, podrá trasladar esta consideración a su entorno. Cuando crea en lo valioso que es, estará en disposición de ofrecer un afecto verdadero a una pareja.

Si su objetivo en el juego del amor es la victoria, debe aprender que la autoestima es el primer paso que se debe dar. Antes de lanzar los dados o colocar la primera pieza en el tablero de ajedrez, adéntrese en las profundidades de su ser y descúbrase.


UNA PERSONA ÍNTEGRA



El amor puede hacer muchas cosas por usted: puede aportarle alegría, ayudarle a madurar y hacer que se desarrolle de un modo que jamás hubiera imaginado. Y pese a todo, lo que el amor jamás logrará hacer con usted es convertirlo en una persona íntegra. Esto es únicamente tarea suya.

Mucha gente ha mitificado la existencia de su "media naranja" en algún lugar del planeta. Este paradigma presupone que somos seres incompletos y que precisamos de una pareja para llegar a ser un todo, ahondando en lo que he denominado el "agujero del síndrome del alma", un sentimiento interno de insuficiencia que nos conduce al sentimiento de vacío, inutilidad y reprobación. A causa de estos sentimientos buscamos una pareja que llene nuestros huecos.

La ironía es que la sensación de inutilidad que nos conduce a la búsqueda del amor es la misma que impide que el amor florezca.

El amor auténtico sólo nace en aquellos seres que lo desean, pero huye de quienes lo necesitan. La necesidad connota la insuficiencia y la dependencia. esta necesidad nos obliga a aferrarnos, a agarrarnos y a consumirnos; el deseo da pie a una franqueza que permite explorar, considerar y modelar la relación que deseamos. Sólo cuando se trabaja con la intención de ser una persona íntegra se alcanza un amor basado en el deseo y no en la necesidad.

Perfil de una paciente: María Pía creció en un hogar donde tenía todo a su alcance salvo el afecto. Su padre era un empresario que pasaba la mayor parte del tiempo haciendo negocios y su madre repartía el suyo entre beneficencia y su vida social. De niña, María Pía, ansiaba que alguien percibiera su existencia y que le diera los cuidados que necesitaba. Pasó muchas horas a solas, en su casa, construyendo una elaborada fantasía en base a cuentos de princesas. Soñaba con ser rescatada por un príncipe de su soledad, pensó que cuando encontrara a su amado, dejaría de sentirse vacía y por fín sería felíz. De adulta, María Pía saltó de relación en relación, incapaz de hallar aquella persona ideal que saciara su inmensa necesidad de amor. Sus pretendientes duraban un breve período, para ella nada de lo que hacían le parecía suficiente. Ella estaba atrapada en un ciculo vicioso en donde buscaba a alguien que llenara el vacío de su alma. María Pía era un pozo sin fondo que aspiraba insaciablemente la energía y la vitalidad de sus parejas hasta que estas se iban extenuadas. Acto seguido, buscaba otra alma con quien repetir el proceso.

Si usted debe mejorar en el terreno de la autoestima, encontrar a alguien a quien amar es como tratar de llenar un tanque agujereado en la base. NADIE SERÁ CAPAZ DE DARLE TODO LO QUE PRECISA, porque las perforaciones aumentarán constantemente las necesidades del tanque.
Por más que le adoren, estén por usted y le apoyen emocionalmente, simpre necesitará más, más, más, y más y más, porque el amor que recibe de la otra persona nunca podrá sustituir lo que USTED DEBE DARSE A SÍ MISMO.


INSTRUCCIONES PARA AMARSE A UNO MISMO



Si existe una ley básica sobre la energía del amor, es la siguiente: Los otros lo verán y lo tratarán tal como vean que se percibe y se trata a sí mismo.

Cada día, inconscientemente, muestra a la gente el modo de cómo deben tratarle sin pronunciar palabra.
Al ser usted su primer asesor, la gente que le rodea buscará en su persona la medida del amor que precisa. Les da pistas, les dicta cómo deben dirigirse a usted, cómo tratarle, qué pensar y qué esperar de usted. Consciente de ello o no, establece el modelo de relación con su entorno.

Nuestro comportamiento se proyecta en nuestro entorno, erigiéndose en el modelo a seguir. Nuestras expectativas inconscientes se transmiten a un nivel más sutil, aunque ello no reduce su impacto. El entorno responde al modelo que proyectamos y a las expectativas que transmitimos y el resultado refuta y refuerza nuestra creencia inicial.

Ciclo creencia-resultado
Si una persona piensa que no es importante, el ciclo es el siguiente:
Percepción inconciente de sí mismo (no soy importante)
Esta idea dicta el comportamiento (no necesito tratarme de un modo especial)
y sus expectativas de cómo deben tratarla (jamás me tratarán de un modo especial)
el comportamiento da pistasa la pareja de cómo debe comportarse con ella (me trato a mí misma como si no tuviese ninguna importancia, así que ustedes también deben hacerlo)
y transmite sus expectativas (no merezco ni espero ningún trato especial)
Como resultado, esta persona es tratada sin respeto, honor o importancia, con lo que el planteamiento negativo original queda refutado y reforzado.

Es imposible burlar las leyes de la energía y la atracción. La imagen que poseemos de nosotros mismos se proyecta hacia el exterior y queda de manifiesto en nuestras relaciones. Se ha dicho que cuando alguien realiza una entrevista de trabajo, los entrevistadores se decantan inconscientemente por aquellos que más se asemajan a ellos. Del mismo modo, cuando se busca pareja, se decanta o se siente atraído por aquellos que le tratan de idéntico modo a como lo hace usted mismo.

Este dato escencial es el inicio para que una persona que considere que no es importante abandone los planteamientos de autoflajelación y abandono. Es preciso que vea que es necesario que empiece por sí misma, que desarrolle los propios sentimientos de amor y respeto hacia su propio ser antes de pretender que los demás la amen o respeten.

No es un concepto nada fácil ya que conlleva la aceptación de cierta responsabilidad sobre lo que nos sucede y acerca del tipo de personas que atraemos a nuestras vidas. Afortunadamente, el ciclo de creencia, conducta y resultado puede superarse tan pronto como sea consciente de ello y adecúe sus creencias a su propia persona.

Repito: Si cree que no es digno de ser amado, atraerá a un tipo de personas que le tratará como si no lo fuera. Si se trata sin ninguna consideración, es probable que sea tratado así por su compañero. Si es mezquino consigo mismo, ya sea con el tiempo, el dinero o los cuidados, acudirán a usted personas que no mostrarán ninguna generosidad hacia su ser. Si no se preocupa por su físico, no espere que su pareja vea a su cuerpo como a un templo. Si es demasiado duro consigo, también lo será su compañero.

Por otra parte, si usted precisa para la relación que usted tiene consigo mismo del respeto, la amabilidad, la atención e integridad, habrá sentado las bases para recibir los mismos elementos en sus relaciones con el prójimo. Si se perdona, los demás sabrán que es inaceptable reprenderle por sus errores.Si respeta sus propias necesidades, también lo hará su pareja. Si escucha y sigue los mensajes que su interior le dicta, su cónyuge respetará esta voz interior. Sus creencias internas y expectativas se proyectarán al exterior y logrará así ser tratado con amabilidad.

Un ejemplo típico: Andrea era una persona muy atractiva y elegante, en la frontera de los cuarenta, acudió al analista porque, tal como se describió "no tenía suerte con los hombres". Cuando el profesional sugirió que tal vez inconscientemente manifestaba esa situación, se mostró reacia a admitirlo. Insistió en que sus circunstancias eran el resultado de la mala suerte, así que le fue pedida que contara su historia.
Cuando Andrea salía con hombres, eran casados que no podían concederle más que un par de horas, u hombres mucho más jóvenes e inmaduros que ella u hombres que necesitaban ayuda: hombres en busca de una figura materna o atrapados en una adolescencia emocional. Andrea me contaba su historia convencida de que el destino no quería que fuese felíz. Terminó diciendo: -¡Creo que jamás voy a casarme!

Se le formularon algunas preguntas básicas. Casi de inmediato comenzaron a emerger algunas verdades fundamentales. Andrea era vendedora en una importante cadena de indumentaria femenina, un trabajo que la mataba de aburrimiento, aunque permanecía allí porque no confiaba en encontrar un trabajo mejor. Admitió que durante mucho tiempo quiso estudiar diseño textil, pero que jamás dió un paso por conseguirlo. Saltó de obligación en obligación sin apenas tiempo para ocuparse de sí misma. Su comida consistía en gaseosas ligth, minutas de bar y café recalentado y raramente practicaba ejercicio físico. En resumen, Andrea no hacía nada por cuidarse.

Se sorprendió cuando le fue expuesto que la manera en que la trataban los hombres en la vida no era más que un reflejo de cómo se trataba a sí misma, con desdén y crueldad, sin respeto. Ella no tenía necesidad de expresar lo poco que pensaba en sí misma: visto su comportamiento, su baja autoestima era evidente. Sus parejas no hacían más que responder a las instrucciones que ella les transmitía sobre cómo tratarla.



LA ACEPTACIÓN DE UNO MISMO



Una de las cosas más importantes que se aprenden al cultivar una relación auténtica y de amor con uno mismo es la aceptación. La base de un amor incondicional es la percepción de que todo aquello que la pareja haga, diga, sienta o exprese será recibido en un clima donde los reproches no tienen cabida. Este tipo de aceptación de uno mismo permitirá trasladar este nivel de tolerancia a la persona amada.

Si acepta sus propias imperfecciones, será más comprensivo con los defectos de los demás. Si acepta sus errores, perdonará con más facilidad los de la gente que le rodea. Si aprende de sus propias lecciones, permitirá que su entorno aprenda de usted.

Acéptese en primer lugar a sí mismo
José tenía un problema. No parecía costarle encontrar e iniciar relaciones prometedoras, pero era incapaz de conservarlas, Pocas semanas después de conocer a la que era su última pareja, algo comenzó a zumbar en su cabeza. Encontraba defectos en todo lo que su pareja hacía y la destrozaba psíquicamente. Que si no agarraba bien el tenedor, que si tenía faltas de ortografía, que si su risa no le agradaba, que si su ropa ... Estas ideas de imperfección se magnificaban hasta tal punto en sus monólogos internos que cualquier relación se convertía en un desafío.

Evidentemente, José no era nada indulgente con sus propios defectos. Le fue propuesto que se tomara una semana y que transcribiera todos los pensamientos que tuviera sobre si mismo. José mostró la lista y admitió su estupor al ver lo duro que era consigo mismo. No tenía idea consciente de que se reprendiera tanto por sus propias acciones. No era ninguna sorpresa la intolerancia de José con respecto a los defectos de los demás.


Adónde conduce una falta de autoaceptación
La carencia de autoaceptación puede erosionar enormemente las relaciones emorosas con los demás ya que la negatividad que se halla en su interior se proyectará muy posiblemente en su pareja. La negatividad es como un cancer que crece y se extiende entre las dos personas envenenando toda la relación.

En casos extremos, una autoestima por los suelos puede llevar a la gente a rechazar o sabotear las relaciones amorosas casi de manera automática, Los sentimientos de desdén y lástima pueden haber calado tan hondo que algunos no permiten que nadie les ame, por mucho que lo intenten. Tampoco son capaces de reconocer el amor verdadero pues carecen de referencia con la que comparar sus experiencias y rechazan a los compañeros potenciales porque no pueden imaginar que alguien digno les quiera. La máxima de Groucho Marx, "jamás pertenecería a ningún club que me admitiera como socio", les es familiar. Todos conocemos a gente cuya autoestima es tan baja que atacan a todo aquel que se preocupa por ellos. Sospechan de todo el que muestra interes por ellos porque son incapaces de ver nada en ellos mismos que les haga dignos e ser amados.

Un ejemplo: Cuando Florencia se casó con Sebastián, ella sabía del problema de autoestima de su marido. Solía expresar cierta inseguridad sobre su capacidad, auque ella estaba convencida de que el poder de su amor solucionaría la situación. La autoestima de Sebastián sufrió altibajos durante los ocho años que pasaron juntos, hasta que la trayectoria profesional de Florencia comenzo a despuntar después de años de duro trabajo. Su empresa de restauración apareció en una revista nacional y empezó a recibir pedidos de todo el país. En ese momento, Sebastián comenzó a criticar abiertamente el trabajo de Florencia, atribuyendo a la casualidad su éxito y acusándola de "pensar que era demasiado importante". La inseguridad de Sebastián reapareció y se manifestó a través de ataques hacia su compañera y su buena suerte. A pesar de que Florencia intentó salvar su matrimonio con paciencia, comunicacion y en última instancia, terapia, la espiral de negatividad y de ultrajes emocionales continuó hasta que decidió dejar a Sebastián para matener a salvo su propia autoestima.


LAS HERRAMIENTAS PARA DESARROLLAR LA AUTOESTIMA



La mayoría de la gente considera la adquisicion de cierta autoestima como un proceso tan largo como la vida misma. No se alcanza de un día para el otro o por medio de una cirugía estética. Necesita de la práctica diaria, como si se estuviera aprendiendo un nuevo deporte. Es preciso conocer los movimientos y practicarlos una y otra vez hasta que forman parte de uno mismo, como respirar. Uno de los aspectos más hermosos de la vida es que cada persona tiene toda su existencia por delante para practicar su autoestima.

No se domina 100% este aspecto antes de amar a otra persona, si bien uno tiene que haber recorrido un trecho más o menos largo del camino. Existen infinidad de recursos a los que recurrir si busca orientación y ánimos; podemos sentirnos afortunados de vivir en un mundo y un tiempo que alienta el crecimiento y la conciencia personal. Dado que este libro está centrado en las relaciones y no en la adquisición de la autoestima, me limitaré a nombrar algunas de mis técnicas predilectas para aprender a amarse, animándole asi a continuar el camino por sí mismo.

Amarse a uno mismo parece ser algo vago y abstracto, así que empezaré proponiendo algunas tareas concretas, Por ejemplo, escriba cada noche una lista de "qué bien lo hice". Dicha lista debría iniciarse con la palabra "yo" y la relación de los logros del día. Los puntos pueden ser como plantarle la cara al empledado de la lavanderia porque ha manchado una prenda, acabar un proyecto atrasado o preparar una muy buena cena. El propósito de la lista es hacer que el cerebro registre los aspectos positivos que le rodean para sortear así los negativos. En nuestros talleres decimos "diez buenas acciones diarias alejan los fracasos". Es necesario llevar a cabo esta acción 21 veces seguidas para que se conviertan en algo habitual; por lo tanto, si lo hace durante 21 dias, observará una mejoría notable en su nivel de autoestima y de percepción de la propia realidad.

Otra herramienta para crear un clima de autoestima es el propio hecho de preocuparse. Para ello debe cuidar su relación consigo mismo como si de una relación con un amigo íntimo o un ser querido se tratase. La preocupación es una demostración personal de que le importa y de que el tiempo, las energías, el esfuerzo o el dinero invertidos merecen la pena. Haga una lista de cosas que le rejuvenecen, ya sean placeres sensoriales, actividades físicas o espirituales. Incluya únicamente las cosas que le hacen sentir especial, como:

Observar una puesta de sol
Tomar un baño de burbujas
Recibir un masaje
Pasar el día en cama sin estar enfermo
Pasear en Bicicleta
Tomar un café con un amigo
Probar algo delicioso
Quemar una vela aromática
Meditar
Oír su música favorita


Escoja como mínimo uno de estos actos cada día y llévelos a cabo, incluso si en un primer momento debe convencerse a sí mismo de ello. Pronto aprenderá a sacar partido de ellos y el proceso de elección y ejecución de la lista será uno de los momentos álgidos del día.

Empiece consigo mismo. Tiene el día de hoy. Se tiene a Usted. Tiene todo lo necesario para quererse.

Empiece por demostrar, tanto a usted como a sus allegados, cómo deben tratarle y no tardará en comprender el sentido de las expresiones VERDAD, INCONDICIONAL y AMOR AUTÉNTICO. A partir de ahí, la maravillosa experiencia de amar y ser amado por otra persona será como un milagroso regalo.


Lo importante es buscar el tiempo y las energías para aprender a amar a la persona que estará con usted el resto de su vida: USTED MISMO.


Fuente: "If love is a game, this are the rules", Dra. Chérie Carter-Scott, Plaza & Janes Editores S.A.

3 comentarios - Si el amor es un juego, éstas son las reglas ...

@desimari
Me lo llevo para leer porque es más que bueno seguro el artículo! Saludos y gracias!