El Post Sobre El Empacho

El Empacho

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El empacho, que para la medicina no existe como tal, consta de síntomas como vómitos, diarrea o falta de apetito, generalmente ocasionado por “algo que cayó mal”. Con mucha frecuencia en los pueblos, aunque con gran presencia también en la ciudad, siempre hay alguien que sabe como curarlo, por lo general una señora mayor.

Las formas de curarlo son tres: la cinta, la tirada de cuerito y la cura a palabra. La primera consiste en una cinta, generalmente un centímetro de costura, que se extiende desde el codo a la punta de los dedos tres veces consecutivas, mientras que quien está haciendo la curación dice palabras ininteligibles. La medida de la cinta va cambiando y esto indica que el empacho se está curando. Depende del grado del empacho pero quien esta curando puede bostezar o tener eructos.

La tirada del cuerito consiste en que el afectado por el empacho se coloca boca abajo sobre una camilla y quien lo va a curar toma la piel de la espalda y comienza a estirarla hasta que se siente un ruido que informa que fue separado del otro “cuerito”, lo que da fin al empacho.

La curación por medio de la palabra consta solamente de dar el nombre completo del empachado al curandero y por medio de la oración lo sanará. Otro método menos conocido es el de colocar una hoja de acelga con unto sin sal sobre el estómago todo el tiempo posible y cortarla la mañana siguiente

A mi casa venía mucha gente. Ahora atiendo sólo a chicos. Tengo 58 años y aprendí a curar el empacho y el mal de ojos a los 18, me enseñó una conocida. Yo no tiro el cuerito, uso la cinta y la oración. Creo que es bueno saber hacerlo, es una precaución, no lo llamo curanderismo”

Así explica si situación Luisa María Agosti, quien además explica que no se considera al nivel de un médico, que sólo es una ayuda. Los médicos también lo saben, y como ella dice, muchas veces los médicos le aconsejan a sus pacientes que la visiten.

Los métodos para aprender a curar el empacho, al igual que sucede con el mal de ojo, obviamente no se enseñan en la facultad de medicina sino que son parte de una singular tradición. Sólo pueden ser enseñados al nuevo curandero el 24 de diciembre, aunque siempre la tradición se distorciona y hay quienes dicen que sólo puede ser enseñado a una persona por año y que también puede hacerse el día de Pascuas.

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Basta con consultarle a una vecina de años en el barrio o preguntarle en voz baja al farmacéutico para dar rápidamente con la persona indicada para aliviar con alguna maniobra acompañada de un rezo ese malestar estomacal por una indigestión.

Mientras que medir con una cinta, preferentemente roja, es la forma más frecuente de confirmar esa dolencia, tirar del cuerito es la técnica más utilizada en grandes y chicos para "quebrarlo" tanto en el campo como en la ciudad, según una recopilación de 136 ensayos académicos y la recolección de testimonios en el país realizadas por un investigador mexicano.

"La gente no es tonta ni ignorante, como suele achacar la medicina tradicional. Si este tipo de rituales y terapias ancestrales no funcionaran, seguramente desaparecerían. Pero cuando la población los usa durante siglos, los va incorporando en su cultura y los transmite de generación a generación", dijo a La Nacion por vía telefónica desde México el doctor Roberto Campos-Navarro, coordinador de investigación del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para su estudio, Campos-Navarro analizó todas las publicaciones médicas conservadas desde el siglo XVIII en bibliotecas de todo el país, en un recorrido que fue desde la Universidad Nacional de Salta hasta la Biblioteca Popular Sarmiento de Ushuaia.

En el camino, el investigador compartió creencias y costumbres populares sobre distintas dolencias, como el mal de ojo, el susto, la caída de mollera o el mal aire, además del empacho.

Una encuesta realizada en 2006, con la que también se cruzó el investigador, indagó en qué creen los argentinos: siete de cada diez están convencidos de que tirar el cuerito cura el empacho.

Otra encuesta, esta vez de un equipo de pediatras del Hospital Materno Infantil de San Isidro dirigido por la doctora María Bergmann, reveló en 2008 que el 90% de las madres que habían llevado a sus hijos al hospital recurrían a prácticas no tradicionales a cargo principalmente de curanderos (el 68%), abuelos (el 17%), tíos (el 4%) y madres (el 4%). Además, el 76% de esas mujeres no le mencionaban nada al pediatra.

"Es frecuente que quienes usan estos tratamientos folklóricos no lo hablen con el médico porque suele ser motivo de desprecio en el consultorio ?comentó Campos-Navarro?. Ese tipo de actitudes termina lesionando la relación médico-paciente, ya que, como contaron muchas personas, el médico puede hasta burlarse del uso de la palabra empacho, que no es otra cosa que un problema digestivo, con el movimiento intestinal alterado y con algo detenido o asentado, que debe eliminarse."

Hasta ahora, la única práctica que tendría explicación lógica sería la de tirar el cuerito. Los pellizcos en la piel de la espalda a los costados de la columna vertebral no harían otra cosa que estimular inervaciones nerviosas para acelerar el movimiento estomacal y expulsar el bolo alimenticio "pegado" en el estómago.

La medición con la cinta, en cambio, no puede explicarse más allá de la convicción de quien la usa. "Evidentemente, salvo el ritual de la cinta, que seguirá siendo un enigma, lo demás tendría una explicación lógica", dijo el doctor Campos-Navarro, a quien un malestar estomacal en Salta le permitió conocer por azar a don Rolando, un curandero que ante la falta de una cinta improvisó con un cinturón para darle algo de alivio.
Nuevos nombres

A partir del siglo XIX, según el relevamiento realizado por el investigador mexicano, la medicina académica fue reemplazando la palabra empacho por otros nombres, como enterocolitis, dispepsia o gastroenteritis, según sus signos y síntomas.

Ese cambio de denominación comenzó a separar a la medicina folklórica de la académica. "Los doctores, con el afán de diferenciarse del vulgo, no negaron únicamente el nombre, sino que también en forma paulatina dejaron de pensar en la especificidad clínica de la enfermedad hasta el grado extremo de negar su existencia", escribió Campos-Navarro, en Medir con cinta y tirar el cuerito, el libro que reúne su estudio y que se presentará el 28 de este mes, a las 19, en la Facultad de Medicina de la UBA.

Pero mientras que para el investigador, que, como otros médicos que, no sólo les recomiendan a sus pacientes que se hagan curar el empacho, sino que también saben cómo hacerlo, otros aseguran que los efectos de esos procedimientos folklóricos se deben puramente a la sugestión.

"Es un efecto placebo. Pero no crea que sólo los usan personas de bajo nivel cultural. Hay personas con buen nivel educativo que creen más en esos rituales que en la medicina científica. Con el herpes zóster, por ejemplo, muchos pacientes se siguen pintando con tinta...", señaló el profesor Federico Pérgola, presidente del Ateneo de Humanidades Médicas del Instituto y Cátedra de Historia de la Medicina, en el que se presentará el estudio.

Para el experto, que es miembro correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, "la magia es muy difícil de separar de la medicina científica y no se va a eliminar tan fácilmente. Lo del empacho es más una cuestión de medicina doméstica. Los médicos fueron aclarando que es una inflamación del intestino delgado y que si se estimulan los nervios posteriores de la columna se da una mejora abdominal. Lo cierto es que la medicina lo describió como una enterocolitis, que puede ser de origen viral, alérgico o microbiano. Por eso, lo mejor es decir: «Consulte a su médico»".

Y en eso también, aunque más permisivo, coincide Campos-Navarro: "Los datos que nos da el empacho son simples, por lo que sus tratamientos también deben ser sencillos. Si tirar el cuerito no da resultado, entonces sí, hay que ir al médico, porque hay casos graves que necesitan medicamentos".

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¿Qué es el empacho? Sería la primera pregunta. Suele llamarse empacho a cuando uno tiene cierto desgano, falta de apetito, malestar estomacal, vómitos, diarrea y “lengua blanca”. Para la medicina convencional esta dolencia no existe, es simplemente un malestar estomacal, una indigestión, o alguna otra causa por la cual la persona está desganada, y enseguida las matronas dicen: “está empachado”.

Como dice el escritor Terry Pratchett lo que hacen los curanderos es cabezología, o sea... todo está en el bocho, en la cabeza, es psicológica la cura.

Las terapias populares más conocidas son: tirar el cuerito, la cinta, y la cura a palabra. Todas carecen de sentido y de explicación lógica y razonable. Y algo gracioso es que no las puede hacer cualquiera, ya que deben ser aprendidas la noche del 24 de diciembre o la noche de pascuas. Ahí va un racconto para que se diviertan un rato, pero ojo, ¿eh? Que ninguna está probada que haga algo, es simple superstición:

La cura por la cinta consiste en una cinta que se va extendiendo desde el codo a la punta de los dedos, por tres veces seguidas, mientras el curandero dice palabras que nadie comprende. El empachado ve que cuando la medida de la cinta debería ser siempre igual, no lo es, esto es lo que indica que el empacho se está curando, y los síntomas aparecerán en el manosanta, con la forma de algún eructo, una suerte de vómito, o escupitajo. De esa forma se traspasa el mal al curandero, que sabe deshacerse mejor del empacho que el empachado, por lo visto. Bueno, no necesito decirles que esto es una tomada de pelo y que ese curandero es un estafador como todos los de su calaña, o en el peor de los casos, es un supersticioso que no tiene idea que lo que está haciendo, como mi abuela. Es sólo una costumbre arcaica que carece de sentido.

La tirada de cuerito parece, a los ojos del empachado, un poco más seria. El curandero hace acostarse al empachado boca abajo con el torso desnudo, luego se pone encima, y con dos dedos toma la piel de la espalda pegada a la columna vertebral baja (el cuerito) y comienza a tirar hasta que se produce un chasquido, que indica que se separa un cuerito de otro cuerito, con lo que de esa forma, el empacho está curado. Algunos médicos suelen recomendar esto, si bien tampoco tiene una explicación razonable de por qué funciona, y más que bueno parece malo, y doloroso.

La cura con la palabra funciona cuando uno le da al curandero su nombre y él, con ese único dato, hace desaparecer el empacho. Esta es la más fácil para el curandero, y la más difícil de creer para alguien con algo de criterio, sin embargo esto de curar con el nombre es una práctica que no sólo se usa para el empacho, sino también para el mal de ojo, y otras supersticiones. El poder de los nombres es algo que viene de muy atrás en la mitología y el “saber” popular.

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ojo

Un empacho es devastador. ¿Pero quién no ha sido curado alguna vez por una tía, una abuela o por su propia madre de ese mal? Un par de tiradas de cuerito o unas cuantas medidas con una cinta en la boca del estómago y listo: chau empacho. Se trata, por caso, de costumbres populares y folklóricas de nuestra región que todavía se practican y que, por tanto, han dado lugar a diversas discusiones médicas acerca de si se trata o no de métodos válidos para curar. La polémica volvió a desatarse ahora, luego de que un médico e investigador mexicano asegurara que sí, que efectivamente son prácticas que curan. De lo contrario, dice, no seguirían siendo usadas en pleno siglo XXI.

Se trata de las afirmaciones del doctor Roberto Campos Navarro, coordinador de investigación del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que acaba de presentar en la Argentina el libro Medir con cinta y tirar el cuerito, en el que recopiló 136 textos médicos el empacho en la Argentina, escritos desde el siglo XIX hasta la actualidad. Y promete más: un segundo volumen donde analizará textos antropológicos sobre las prácticas folklóricas para curar esta dolencia, donde también incorporará testimonios de gente que cura con estos métodos o cree en estas curaciones.

- Tirar el cuerito o medir con cinta, ¿curan realmente? – le preguntó Perfil.com al especialista, durante la presentación del libro en la Facultad de Medicina de la UBA.

- ¡Claro! La gente no es tonta, tiene conocimientos y saberes médicos generales y sabe qué hacer cuando algún dolor los aqueja. Como una madre cuando ve a su hijo con dolor de panza, primero lo asiste con medicina casera, si ve que no funciona, entonces lo lleva al médico. Si estas prácticas populares no funcionaran, la gente dejaría de usarlas.

- Pero, ¿es biológicamente posible que estas prácticas curen, o es sólo una cuestión de creer en que curan?

- Tirar el cuerito funciona biológicamente, porque estimula los nervios que hacen que aumenten los movimientos intestinales y se arroje o elimine ese bolo que está produciendo el empacho. Lo de la cinta, no tenemos explicación, pero funciona –asegura Campos Navarro, y cuenta que él mismo fue curado con la cinta por un curandero en Salta, mientras realizaba la investigación.

La investigación, que para el libro se centró en los descubrimientos que hizo en la Argentina, también arrojó datos acerca de estas prácticas en Latinoamérica. La conclusión más jugosa: medir el empacho con cinta es una tradición “bien argentina”. “Inicié la investigación en los años ’80, en México, y descubrí que la costumbre de tirar el cuerito es parte de las tradiciones de toda Latinoamérica. Medir con cinta, en cambio, es una costumbre bien argentina, aunque no exclusiva: también se hace en Cuba y en algunos países limítrofes de la Argentina, como Uruguay y Paraguay. El origen, aunque no lo creas, está en España, pero sólo en las comunidades valencianas”, cuenta Campos Navarro a Perfil.com.

El trabajo del especialista mexicano cuenta también con una encuesta muy actual, que se realizó en nuestro país en el 2006, y que revela que siete de cada 10 argentinos cree en las bondades curanderas de tirar el cuerito. “En mis viajes a la Argentina descubrí que no sólo las bibliotecas y universidades del país podían proporcionarme información para la investigación: con toda las personas que hablaba, de cualquier estrato social, sabían explicarme de qué se trataba esta costumbre”, cuenta el investigador, que recorrió bibliotecas desde la Universidad Nacional de Salta hasta la Biblioteca Popular Sarmiento de Ushuaia.

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Tirar el Cuerito...Sirve?

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Es innegable que muchas veces los remedios caseros y la medicina no tradicional sirven para curar cierto tipo de enfermedades.

Una práctica muy popular en el país es la de “tirar el cuerito” para curar el empacho. Es más, siete de cada diez argentinos creen que es la mejor manera de evitarse una visita al médico.

Como informa el diario La Nación, el doctor Roberto Campos-Navarro, del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se encargó de hacer una investigación sobre la práctica de “tirar el cuerito”.

Este hombre llegó a la conclusión de que tiene lógica hacerlo y hasta escribió el libro “ Medir con cinta y tirar el cuerito”, donde explica de qué se trata este tratamiento ancestral.

El doctor mexicano recopiló 136 ensayos sobre el tema, que datan del siglo XVIII, y los publicó en su libro, en el que también habla sobre el método de medir con una cinta, preferentemente roja, para comprobar si hay empacho.

Sin embargo, sobre esta práctica no pudo determinar su eficacia. “La gente no es tonta ni ignorante, si este tipo de rituales no funcionaran, seguramente desaparecerían”, dijo Campos-Navarro.

“Los pellizcos en la piel de la espalda a los costados de la columna vertebral estimulan inervaciones nerviosas para acelerar el movimiento estomacal y expulsar el bolo alimenticio pegado en el estómago” , explicó el doctor.


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El Post Sobre El  Empacho

Tirar el cuerito: lo que se consigue con esto es que los movimientos peristalticos del estomago se aceleren (efecto reflejo), de tal manera que las cilias del estómago, ante ese movimiento acelerado, expulsen restos del bolo alimenticio que se encuentran pegados en ellas, de ahi es que ayuda a quitar el "empacho".

Suena porque se expulsa una "bola" de aire.

Si bien no es peligroso tirarlo seguido, simplemente no es necesario (como de todo aquello que abusamos)


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Otra Forma de Curarlo


curar


1) Ingredientes: 1 cdita, de raíz de genciana, 2g de canela, el jugo de medio pomelo, agua.
Preparación: realizar una infusión durante 10 minutos de raíz de genciana y canela. Luego, incorporar el Jugo de pomelo y filtrar todo. Beber después de comer.

2). Ingredientes: 50 g de quiebrarao, 50 g de incayuyo, 50 g de cahiyuyo, 50 g de yerba del pollo, 50 g de paico y 50 g de nencia.
Preparación: picar finamente y mezclar bien. Colocar 1 cda. sopera de hierbas en una taza de café. Endulzar con miel.


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Mi Abuela Me Cura el Empacho y Siempre me Sirvio.

Creer o Reventar

2 comentarios - El Post Sobre El Empacho

@bu10c
Me parece una huevada, pero te dejo puntos por dos cosas: bien hecho el post y un buen laburo.