La planta tarda de 2 a 15 días en nacer, según la edad de la semilla. Las semillas no suelen presentar dificultades para enraizar si tienen menos de dos años. Para semillas más viejas se pueden aplicar técnicas para aumentar el porcentaje de nacimiento. Una buena y sencilla técnica consiste en dejar en remojo, con agua tibia, las semillas, 24 horas exactamente y posteriormente pasarlas a un tiesto enterrándolas en un aguijerito de medio centímetro de profundidad, en un substrato de calidad. Después del remojo se pueden aplicar hormonas de enraízamiento a la semilla para estimular el nacimiento. El agua que se utiliza para el remojo y para regar debe tener una temperatura alrededor de 20ºC para aumentar las posibilidades de nacimiento, si es posible se utilizará agua de lluvia o destilada. Una vez la semilla está plantada deberemos mantener el substrato húmedo hasta el nacimiento de la semilla, si el substrato se seca excesivamente corremos el peligro de que la pequeña raíz también se seque.

Cuando la semilla ha nacido y aparece el primer par de hojas (llamados cotiledones) el crecimiento es bastante lento comparado con el crecimiento de esquejes. Transcurren 20 días a partir de su nacimiento hasta que la plantita no ha desarrollado suficientemente sus raíces y hojas para iniciar un crecimiento rápido.

Cuando las plantitas procedentes de semillas nazcan, se debe tener especial cuidado en que el tallo de las semillas no crezca excesivamente, haciéndose muy largo y débil, lo que suele ocurrir cuando se siembra en tiestos pequeños. Cuando esto ocurre el tallo puede doblarse y quebrarse, pudiendo morir la planta. El alargamiento del tallo se debe a que las condiciones de luz son insuficientes y a que la plantita necesita un trasplante. Cuando trasplantemos una planta con el tallo demasiado largo, conviene enterrar el tallo unos centímetros. El alargamiento excesivo del tallo se produce sobre todo en cultivos de interior. Si esto representa un problema podemos evitarlo pasando las pequeñas plantas a la luz del sol directamente.

Lo ideal es sembrar una semilla por tiesto. Se puede sembrar primero en tiestos pequeños, bajo luz de fluorescentes; una vez han nacido y alargan los tallos en busca de luz se trasplantan a un tiesto de mayor tamaño. Para evitar fracturas del tallo conviene trasplantar en menos de 3 días a partir del nacimiento de la semilla.

Las plantas procedentes de semillas son bastante frágiles debido a su reducido tamaño y requieren de alguna protección si van a estar en exterior, para evitar que los pájaros e insectos se las coman. Sobre todo si el número de semillas es limitado conviene dejar crecer las plantas en casa durante las primeras semanas hasta que alcancen un tamaño más seguro para pasarlas al exterior.

Consejos para sembrar Ganjah