EN ESTE POST SE TRATA COMO AFRENTAR
LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO YA SEA TUYO O DE OTRA PERSONA


cuando alguien se va-como afrentar su perdida
Si has perdido a un ser querido, es posible que pases por todo tipo de emociones. Es probable que estés triste, preocupado o asustado. Tal vez no estés preparado, estés impresionado o confundido. Puedes sentirte enojado, engañado, aliviado, culpable, exhausto o simplemente vacío. Tus emociones pueden ser más intensas o más profundas que lo habitual, o estar entremezcladas de una manera que nunca habías experimentado.

A algunas personas les cuesta concentrarse, estudiar o comer cuando están atravesando una etapa de duelo. Otras pierden el interés por actividades que solían disfrutar. Algunos se enfrascan en juegos de computación o beben o comen en exceso. Y otras personas se sienten adormecidas, como si nada hubiese ocurrido.

Todas estas emociones son reacciones naturales frente a la muerte.
¿Qué es el duelo?


El duelo es la reacción emocional, física y espiritual en respuesta a la muerte o una pérdida. Las personas que están de duelo pueden experimentar los siguientes cambios:

* Sienten emociones fuertes, como la tristeza y la ira
* Tienen reacciones físicas, como falta de sueño o sensación de náusea
* Tienen reacciones espirituales frente a la muerte. Por ejemplo, algunas personas se cuestionan sus creencias y se sienten muy decepcionadas de su religión mientras que otras descubren que su fe es más fuerte que nunca

El duelo no siempre se relaciona con la muerte.


Existen muchos tipos de pérdidas y no todas tienen que ver con la muerte. Una persona también puede hacer duelo tras la ruptura de una relación íntima o después de que uno de los padres, un hermano o un amigo se muda.

El proceso de duelo lleva tiempo y las heridas se sanan gradualmente. La intensidad del duelo puede depender de si la pérdida fue inesperada y repentina, y de la relación que tenías con la persona que falleció.

Algunas personas escriben sobre el duelo y aseguran que se da en etapas, pero en realidad se suele sentir como “oleadas” o ciclos de dolor que van y vienen según lo que estás haciendo y si existen elementos que te hagan recordar a la persona que murió.

Si perdiste a un familiar cercano, como un padre o un hermano, es posible que sientas que te robaron el tiempo que deseabas pasar con esa persona. También puede resultar difícil expresar tu propia aflicción cuando los demás integrantes de tu familia también están afligidos.

Algunas personas pueden esconder su propia aflicción o evitar hablar de la persona que falleció, porque tienen miedo de entristecer a un padre o a otro integrante de la familia. También es natural sentirse culpable por una discusión pasada o una relación compleja con la persona que murió.

No siempre el duelo se debe a la muerte de una persona. La muerte de una mascota puede provocar fuertes sentimientos de aflicción. Algunas personas se sorprenden por lo dolorosa que puede llegar a ser esta pérdida. Pero los lazos de amor que compartimos con las mascotas son reales y los sentimientos de pérdida y dolor que tenemos cuando mueren también lo son.

Todos estos sentimientos y reacciones son normales. Pero ¿qué puede hacer una persona para superarlos? ¿Cuánto dura el duelo? ¿Alguna vez todo volverá a la normalidad? ¿Y cómo vas a seguir adelante sin la persona que falleció?
Enfrentar el duelo


Así como la gente siente el duelo de muchas maneras diferentes, también lo maneja de manera diferente.

Algunas personas buscan el apoyo de otras y encuentran alivio en los buenos recuerdos. Otras tratan de mantenerse ocupadas para alejar su mente de la pérdida. Algunas personas se deprimen y se alejan de sus amigos o evitan los lugares o situaciones que les recuerdan a la persona fallecida.

A algunas personas, las puede ayudar hablar con otros de su pérdida. Algunas lo hacen natural y fácilmente con amigos y familiares; otras hablan con un terapeuta profesional.

Algunas personas quizás no sientan ganas de hablar mucho del tema, porque les cuesta encontrar palabras para expresar una emoción tan profunda y personal, o se preguntan si hablar les hará sentir más dolor. Esto está bien, siempre y cuando encuentres otras maneras de hacer frente a tu dolor.

En algunos casos, la gente canaliza su dolor involucrándose en actividades peligrosas y autodestructivas. Hacer cosas como beber, drogarse o cortarse el cuerpo para escapar de la realidad de una pérdida puede aplacar el dolor, pero la sensación es únicamente temporal. La persona no está realmente enfrentando el dolor; simplemente lo está enmascarando, lo que hace que esos sentimientos se acumulen en el interior, prolongando el duelo.

Si el dolor parece empeorar, si sientes deseos de lastimarte a ti mismo o tienes pensamientos suicidas, habla con alguien en quien confíes y dile cómo te sientes.
Qué esperar

Puede parecer imposible recuperarse después de perder a un ser querido. Pero la aflicción mejora gradualmente y se vuelve menos intensa con el tiempo. Tal vez, saber algunas de las cosas que puedes esperar durante el proceso de duelo pueda ayudarte a superar el dolor.

Los primeros días después de la muerte de una persona pueden ser intensos, la gente puede expresar emociones fuertes, tal vez llorar o consolarse mutuamente y reunirse para expresar su apoyo y sus condolencias a quienes se ven más afectados por la pérdida. Es normal que sientas que “te estás volviendo loco” y que sientas mucha ansiedad, pánico, tristeza e impotencia. Algunas personas dicen tener una sensación de “irrealidad”, como si estuviesen mirando el mundo desde un lugar lejano. Otras se sienten malhumoradas, irritables y con resentimiento.

La familia y los amigos suelen participar en rituales que pueden ser parte de su religión, su cultura, su comunidad o de sus tradiciones familiares (como servicios religiosos, velorios o funerales). Estas actividades pueden ayudar a la gente a superar los primeros días posteriores a la muerte y a honrar a la persona que murió. La gente puede pasar algún tiempo reunida conversando y compartiendo recuerdos de la persona que falleció. Esto puede extenderse por días o semanas después de la pérdida y los amigos y la familia traen alimentos, envían tarjetas o pasan a visitarte.

Muchas veces, la gente muestra sus emociones en este período. Pero, en ocasiones, una persona puede estar tan sorprendida o superada por la muerte que no demuestra las emociones en forma inmediata, aun cuando la pérdida sea muy terrible. No es nada raro ver a las personas sonriendo y hablando con otras en un funeral, como si nada triste hubiese ocurrido. Pero estar junto a otras personas que atraviesan el duelo puede brindar cierto alivio y recordarnos que algunas cosas continuarán igual que antes.

En algunos casos, cuando terminan los rituales asociados con el duelo, la gente puede sentir que deberían haber "superado" la pérdida porque todo parece haber vuelto a la normalidad. Cuando la gente que está de duelo regresa a sus actividades normales, puede resultarle difícil entregarse de lleno a las tareas de todos los días. Muchas personas vuelven a realizar sus tareas normales después de unos pocos días o de una semana. Pero si bien es posible que no hablen tanto de su pérdida, el proceso de duelo continúa.

Es natural continuar teniendo sentimientos y preguntas durante un tiempo después de la muerte de una persona. También es natural comenzar a sentirse un poco mejor. Depende mucho de la manera en que la pérdida afecte tu vida. Está bien estar afligido durante días, semanas, o incluso más tiempo, según cuán cercana era la persona fallecida.

No importa cómo elijas pasar tu duelo, no existe una manera correcta de hacerlo. El proceso de duelo es gradual y dura más en algunas personas que en otras. Puede haber momentos en los que pienses que nunca disfrutarás de la vida de la misma manera, pero ésta es una reacción natural después de una pérdida.
Cuidarte a ti mismo

La pérdida de un ser querido puede ser estresante. Cuidarte a ti mismo en cosas pequeñas, pero importantes, puede ayudarte a enfrentarla. Aquí hay algunas cosas que quizás te ayuden:

* Recuerda que la aflicción es una emoción normal. Debes saber que la aflicción puede desaparecer (y va a desaparecer)

* Participa en los rituales. Los servicios religiosos, los funerales y otras tradiciones ayudan a la gente a superar los primeros días y a honrar a la persona que falleció.

* Reúnete con otros. Incluso las reuniones informales de familiares y amigos brindan una sensación de apoyo y ayudan a la gente a no sentirse tan aislada durante los primeros días y semanas del duelo.

* Cuando puedas, habla de ello. A algunas personas les ayuda contar la historia de su pérdida o hablar de sus sentimientos. En ocasiones, una persona no tiene deseos de hablar. Eso también está bien. Nadie debe sentirse presionado a hablar.

* Exprésate. Aun cuando no sientas deseos de hablar, encuentra maneras de expresar tus emociones y tus pensamientos. Comienza a escribir un diario sobre los recuerdos que tienes de la persona que perdiste y de cómo te sientes desde la pérdida. O escribe una canción, un poema o un tributo a la persona que falleció. Puedes hacerlo de manera privada o compartirlo con otros.

* Haz ejercicio. El ejercicio puede cambiar tu humor. Puede resultar difícil sentirse motivado; por lo tanto, modifica tu rutina normal si es necesario.

* Aliméntate bien. Seguramente tengas deseos de saltear comidas o quizá no tengas hambre, pero tu cuerpo necesita comida nutritiva.

* Únete a un grupo de apoyo. Si consideras que puede interesarte concurrir a un grupo de apoyo, pregúntale a un adulto o a un consejero escolar cómo unirte a uno. Lo que debes recordar es que no tienes por qué estar sólo con tus sentimientos o tu dolor.

* Expresa y libera tus emociones. Si tienes deseos de llorar, no te reprimas. No te preocupes si escuchar determinadas canciones o realizar algunas actividades resulta doloroso porque te trae recuerdos de la persona que perdiste. Esto es normal. Después de un tiempo, será menos doloroso.

* Crea un memorial o un tributo. Planta un árbol o una planta, o recuerda a la persona con algo saludable, como participar en una maratón o caminata a beneficio (por ejemplo, una carrera por el cáncer de mama) en honor del ser amado.


Conseguir ayuda para un duelo intenso


Si tu dolor no disminuye después de un tiempo de la muerte del ser amado, es posible que desees recibir ayuda. Si el duelo se transformó en depresión, es muy importante que se lo digas a alguien.

¿Cómo saber si el duelo está durando demasiado tiempo? Éstas son algunas de las señales:

* Has estado de duelo durante 4 meses o más y no te sientes mejor.

* Te sientes deprimido.

* Tu dolor es tan intenso que sientes que no puedes continuar con tus actividades habituales.

* Tu dolor está afectando tu capacidad para concentrarte, dormir, comer o socializar como lo hacías normalmente.

* Sientes que no puedes continuar viviendo después de la pérdida, o piensas en el suicidio, la muerte o en lastimarte a ti mismo.


En cierta medida, es natural que una pérdida haga que las personas piensen en la muerte. Pero si la pérdida ha hecho que pienses en el suicidio o en lastimarte a ti mismo de alguna manera, o si sientes que no puedes continuar viviendo después de tu pérdida, es importante que se lo digas a alguien de inmediato.

La ayuda de un terapeuta profesional puede serte útil, porque te permite hablar de tu pérdida y expresar sentimientos intensos. Muchos consejeros se especializan en trabajar con adolescentes que están luchando contra la pérdida de un ser querido y la depresión. Si te gustaría hablar con un terapeuta y no estás seguro por dónde empezar, pregúntale a un adulto o a un consejero escolar. Tu médico también puede recomendarte a alguien.
¿Alguna vez lo superaré?

Los amigos y familiares bien intencionados pueden decirle a una persona que está de duelo que necesita "seguir adelante" después de una pérdida. Lamentablemente, este tipo de consejo puede hacer que las personas duden en hablar de su dolor o que sientan que están haciendo un mal duelo o uno demasiado prolongado, o que no son normales. Es útil recordar que el proceso de duelo es sumamente personal e individual: no existe una manera correcta o incorrecta de hacer duelo. Cada persona necesita su propio tiempo para encontrar alivio.

Sin embargo, es importante que las personas que están atravesando un duelo no pierdan las ganas de vivir. Si no te gusta la idea de seguir adelante, tal vez la idea de "continuar" te parezca más adecuada. A veces, puede ayudarte recordarte a ti mismo continuar haciendo todo lo que puedas por el momento. Permítete estar triste e intenta no escaparte de tus emociones. Pero continúa haciendo cosas que normalmente harías, como estar con amigos, ocuparte de tu mascota, practicar ejercicio o hacer tus tareas escolares.

Seguir adelante y aliviar la aflicción del duelo no significa olvidarse de la persona que has perdido. Volver a disfrutar de la vida no significa dejar de extrañar a esa persona. Y cuánto tiempo pasará hasta que comiences a sentirte mejor no es una medida de cuánto amabas a esa persona. Con el tiempo, gracias al cariñoso apoyo de la familia y los amigos, y a tus propias acciones positivas, descubrirás maneras de enfrentar hasta la peor de las pérdidas.

Muerte

...sentado en la vieja casa familiar,
frente a la imagen de la madre muerta...
Dice la Madre: -No llores, yo estoy bien.
Dice el Hijo: -No lloro por ti, lloro por mí,
porque ya no estas para pensarme.
Pirandello


superar

“Amando mucho viviríamos un poco más después de muertos. Yo puedo asegurar que mi padre o mi madre viven en mí, la mitad de las cosas que yo hago son “suyas”, aunque sus manos sean hoy polvo, y los grandes escritores siguen viviendo hoy entre nosotros cada vez que los leemos. Y ahora, mientras Beethoven suena en mi cadena musical, ¿quién negaría que él vive en su música y en mí?



Es como en los trasplantes: el muerto que dona su corazón o sus riñones, sigue latiendo y purificando la sangre en el trasplantado. Es decir: sigue viviendo en alguien.



Así todo acto de amor, toda obra bien hecha y perdurable es un trasplante de alma cedida a un desconocido, pero que vive con ella y de ella.



Son pequeñas resurrecciones, lo sé. Pero, ¿por qué no conseguir esas pequeñas resurrecciones que son las que tenemos en nuestra mano?"



José Luis Martín Descalzo




ser querido


Tras la pérdida de alguien a quien queremos se entra en un proceso caracterizado por sentimientos de tristeza -se siente una pena muy grande y todo hace llorar-; de miedo y angustia -sensaciones muy intensas de desamparo, desasosiego-; de soledad -como si el mundo se hubiera acabado-; cambios de humor constantes; por conductas de negación e incredulidad -parece que lo que está pasando es una horrible pesadilla-; insensibilidad -es como si le estuviera pasando a otro- y de rabia y resentimiento.
Estas emociones, además, suelen ir acompañadas de sensaciones corporales como el nudo en el estómago, palpitaciones, pérdida de apetito, insomnio, temblores, pérdida de fuerza, hipersensibilidad al ruido, sensación de falta de aire, náuseas, fatiga y una opresión en la garganta y en el pecho. Son sensaciones normales que se acompañan de comportamientos tales como llorar, suspirar, buscar , llamar y hablar con el fallecido, querer estar en soledad y evitar a la gente, dormir poco o en exceso, soñar o tener pesadillas, falta de concentración, no parar de hacer cosas o, por el contrario, apatía.

Estas reacciones, normales después de la muerte de un ser querido, forman parte de un proceso más o menos largo y doloroso de adaptación a la nueva situación. La duración oscilará entre uno y tres años y se habrá superado cuando la persona sea capaz de recordar al fallecido sin sentir dolor, cuando aprenda a vivir sin él , cuando sea capaz de plantearse retos vitales y de centrarse en una convivencia normalizada con familiares, amigos y compañeros. Para alcanzar este objetivo la tarea prioritaria consiste en aceptar la pérdida: la persona querida ha muerto y no volverá. No es suficiente con decirlo, hay que creerlo. Cuando se haya perdido toda esperanza de recuperar al ser querido será la señal de que se ha aceptado. Hablar de la pérdida, de las circunstancias de la muerte e incluso visitar el cementerio o el lugar donde se han esparcido los restos puede ayudar a completar este paso.

Paralelamente, hay que aprender a sentir el dolor en privado, llorando, mirando sus fotografías... O de forma compartida, hablando de los sentimientos con la familia, con amigos de confianza, con las personas con las cuales no hay ningún inconveniente en expresar cómo se está. Hay que aprender a vivir sin esa persona: si es importante expresar las emociones, no menos importante es saber complementarlo con actividades que posibiliten el inicio de una vida sin el ser querido. Hay que aprender a vivir en soledad, a tomar decisiones sin apoyo, a realizar las actividades de las que se ocupaba la otra persona... En definitiva, a tener otra perspectiva de la vida, otros objetivos. La recuperación del interés por la vida marcará el momento de superación: no hay nada malo si se quiere disfrutar, si se quiere ser feliz, en establecer nuevas relaciones, en sentir nuevos deseos.

Finalizar el proceso de aceptación no significa olvidar. Para cada persona significa algo distinto: es poder dar un sentido a todo lo vivido, es pensar en el ser querido sin sentir un dolor insoportable y recordar con ternura los momentos vividos, es llegar a perdonarse o a perdonar lo negativo de una relación y los momentos que, por la muerte, no se han podido disfrutar. Espero que estas líneas contribuyan a superar el duelo personal de una amiga.

Pedro Martínez es psicólogo clínico de ILD Psicología

Fuente: http://www.elmundo.es


PORFAVOR LEAN ESTO:

Hay una historia muy antigua donde se narra como un sabio puede dar iluminación sobre este triste acontecimiento, difícil de superar. Una vez una mujer perdió a su hijo y se lamentaba mucho. Ella pidió ayuda y finalmente le recomendaron que fuera donde Buddha. Ella se dirigió al santo hombre junto con su hijo muerto y le suplicó que le regresara la vida al niño; entonces el Señor Buddha aceptó ayudarla con la condición de que le llevara semillas de mostaza de las casas donde no hubiera muerto nadie. La mujer esperanzada salió a buscar de casa en casa esas semillas de mostaza, pero no consiguió ninguna porque en todas las casas donde había buscado había muerto alguien. Entonces regresó donde Buddha y él le preguntó por las semillas, ella le respondió que no las pudo encontrar porque en todas las casas donde había buscado, había muerto alguien. Entonces Buddha le explicó que la muerte es un proceso natural por el cual todos debemos pasar; y que ella no era la única que sufría la pérdida de un ser querido.

como afrontar la muerte de un se


¡Lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia adónde ir...!
¡Y lo más triste no es despedir al que parte, sino no saber dónde y para qué te quedas!

Si toda la vida es un camino, Y si toda la vida es una búsqueda, acéptalo, aunque te duela. Toda la vida es una despedida.
¡Y sólo aprendiste a vivir, cuando aprendiste a despedirte!
Y no habrás aprendido A caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras no te hayas despedido de lo andado y lo logrado.

La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo perdido,
son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando.

Despídete :
De los padres que ya no necesitas, y cuida de ti mismo haciéndote responsable de tu vida.

Despídete:
De los hijos que ya no te necesitan, y déjalos ser libres.

Despídete: De lo bueno que viviste, sin apegarte al tiempo que pasó,
Por temor del presente Y el futuro.

Despídete: del mal que cometiste, sin atarte con culpas y reproches;
perdonándote a ti mismo.

Despídete: de las ofensas que te hirieron, sin esclavizarte en la prisión del rencor y la amargura.

Despídete: de los que, muriéndose, partieron, para que dejes de esperar su regreso,
y camines tu camino en la esperanza, de encontrarte tú con ellos...

Despídete. Deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo, para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y ya están viniendo...



Sufrir sanamente para dejar de sufrir

Graciela De Filippis





Cuando sufrimos tendríamos que detenernos unos minutos a pensar por qué
sufrimos, cuál es el motivo que nos hace daño, cuál es la razón.


La mayor parte de la gente vive pendiente de las actitudes de los demás, de
las respuestas, y ante reacciones inexplicables o que no son las esperadas
se abre paso al sufrimiento.


Nuestra ansiedad nos lleva a imaginar que los otros nos responderán de una
manera determinada y cuando esto no sucede nos sentimos mal, nos
entristecemos.


Debemos asumir que cada persona es diferente, debemos comprender que cada
uno responde de manera distinta ante un mismo suceso.


Aquello que para uno está mal tal vez para otro sea optimo...


Vivir esperando que los que nos rodean actúen de la manera que deseamos o
respondan a un modelo mental que nosotros creamos es imposible.


Para vivir en paz debemos serenar esa ansiedad, debemos asumir que somos
diferentes, debemos amar las diferencias no sólo las semejanzas, debemos
comprender que somos egoístas si pensamos que los demás tienen que responder a nuestros deseos.


Y como dice Mateo Bautista: "Ante el sufrimiento deberíamos preguntarnos
¿Qué gano con sufrir? ¿Qué pierdo si dejo de sufrir?


Sufrir sanamente para dejar de sufrir es utilizar el sufrimiento para pasar del apego al amor, de la manipulación a la libertad, del vacío a la felicidad, del sin sentido al sentido. Es poner amor en todo sufrimiento para que me purifique".
Así desaparecerá el sufrimiento dejando como herencia el secreto de la vida.


cuando alguien se va-como afrentar su perdida
SI UN FAMILIAR DE UN AMIGO MUERE Y NO SABES Q HACER:
LES DEJO UNA HISTORIA HACERCA DE ESTO

“Hoy va a ser un gran día”, pensó Kate. Su mejor amiga, Sarah, había faltado a clase la semana anterior. Sin ella, había sido aburrido colgarse al revés de las barras trepadoras del patio. El camino de la escuela a casa había sido solitario. También había extrañado a Sarah durante el almuerzo.

Pero hoy Sarah regresaría al colegio y las cosas volverían a la normalidad. Sarah había faltado tanto tiempo a la escuela porque su abuela había muerto. Kate creía que eso era muy triste. Esperaba que Sarah se sintiera mejor ahora.

Pero cuando Sarah subió al autobús, parecía diferente. Intentó sonreír, pero no se la veía contenta. Kate tenía mucho que contarle pero no parecía que su amiga la escuchara de verdad. Sarah apenas hablaba. ¿Qué le ocurrirá?
Cómo lloramos la muerte de alguien

Cuando alguien muere, puede que las personas que amaban a esa persona parezcan diferentes por un tiempo. Puede que lloren mucho o que estén enojadas o confusas. O quizá, como Sarah, estén más calladas de lo habitual.

Son maneras diferentes de enfrentarse a la situación, de expresar su duelo. Ambas frases describen cómo la gente se adapta o afronta un cambio difícil en sus vidas. La muerte de un ser querido es un cambio importante, y la gente lo afronta y demuestra su duelo de diversas maneras. Está bien. No hay una forma correcta de llorar la muerte de alguien.

Es difícil saber cómo vas a sobrellevar una situación o expresar tu duelo hasta que te enfrentas a un cambio difícil. Puede que quieras estar solo y en tu cuarto. O quizás quieras hablar con tu mamá, papá, u otro adulto sobre la persona que echas de menos. Pueda que también quieras gritar con toda la fuerza de tus pulmones, aunque normalmente seas una niña tranquila.

Y puede que algunos niños solo quieran volver a la normalidad: ir a la escuela, jugar, hacer las cosas que suelen hacer. Todas estas emociones son normales y una persona podría sentir muchas cosas mientras pasa por este difícil momento.
Cómo puedes ayudar

Cuando es un amigo quien se enfrenta a la muerte de un ser querido, talvez puedas ayudarle. El solo hecho de ser su amigo ya es importante. ¡Qué bonito es ver a un buen amigo cuando se está desanimado! Puede que te dé vergüenza, pero sería buena idea sacar el tema a colación. Por ejemplo, Kate podría decir: "Sarah, lamento mucho lo de tu abuela".

Es una manera de que Kate le haga saber a Sarah que se siente triste por ella. Puede servir para que Sarah comience a hablar sobre sus emociones. Pero tampoco pasa nada si Sarah no quiere hablar mucho de ello. Kate también podría decir simplemente: "Si quieres hablar, te escucharé." Eso es algo realmente bonito para decir.

No te sorprendas si tu amiga no desea hablar. Pero si quiere hacerlo, puede ayudarle recordar y hablar de los buenos tiempos, cuando la persona estaba viva. Tampoco pasa nada si a veces lloras con tu amiga cuando se siente tan triste.

Kate quería que Sarah fuera la misma de antes, pero eso no siempre sucede enseguida. A veces las personas siguen tristes por mucho tiempo. Al principio, puede que no le apetezca jugar o divertirse como antes. Después de un tiempo, la mayoría de la gente se vuelve a sentir feliz aunque sigan extrañando a la persona que murió. Quizás quieras hablar con algún adulto sobre cómo se sintió él cuando murió un ser querido y cuando comenzó a sentirse mejor.

Si, después de un tiempo, sigues preocupada porque parece que tu amiga no vuelve a ser la antes, díselo a algún padre, orientador escolar o maestro. Así podrán ayudar a tu amiga a superar su tristeza u otras emociones.



SI A ESTO NO TIENEN GANAS DE LEER:















link: http://www.youtube.com/watch?v=THIHbxCpALA