Vías de Administración de vacunas

Las vacunas deben administrarse siguiendo las indicaciones del prospecto del producto, por tratarse de la vía que con toda probabilidad minimizará los efectos secundarios y asegurará la máxima eficacia en el proceso de inmunización.
Los preparados vacunales de administración parenteral o inyectables pueden aplicarse en distintos lugares según su composición y la vía recomendada


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Vía intradérmica


* Introducción de una pequeña cantidad de antígeno vacunal o producto biológico en la dermis.

* La localización empleada es la superficie palmar del antebrazo o en la parte superior del brazo.

* Es esencial poner especial atención a la técnica y a la profundidad del pinchazo, pues si éste se realizase de manera subcutánea en vez de intradérmica, la cantidad de masa antigénica que recibiría el paciente sería sustancialmente inferior. Con esta administración se introduce menor masa antigénica (0,01 ml a 0,1 ml), que si se inyecta incorrectamente podría suponer una menor eficacia de la vacuna.

* Para asegurar que el producto inyectado se deposite en la dermis y no en el tejido celular subcutáneo se debe utilizar una aguja de un calibre entre 25 a 27 Gauges y una longitud entre 16-18 mm.

* La punción se realizará colocando la aguja con el bisel hacia arriba, manteniendo un ángulo de 15º paralelo al eje longitudinal del antebrazo.



La inyección ha de ser lenta y, si se realiza correctamente, aparecerá una pápula en el punto de inyección que desaparecerá espontáneamente tras unos minutos .

Esta vía se utiliza para la administración de las vacunas BCG y rabia


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Vía subcutánea o hipodérmica


* Introducción del preparado vacunal debajo de la piel, en el interior del tejido celular subcutáneo.

* Las inyecciones subcutáneas pueden aplicarse en:

a) La cara anterolateral del muslo en los niños menores de un año.

b) En la parte superior del brazo, región del músculo deltoides, en niños mayores de un año y adultos.

* Para una correcta administración se debe insertar la aguja en el pliegue producido al pellizcar con los dedos la piel y el tejido celular subcutáneo.
* Se recomienda una aguja de calibre entre 25 a 27 Gauges y de longitud entre16-18 mm.



El ángulo de inyección de la aguja con respecto a la piel debe ser de 45º

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Vía intramuscular


Las vacunas que se administran por vía intramuscular tienen la particularidad de quedar depositadas en un tejido altamente vascularizado pero, comparado con las dos vías anteriormente expuestas, intradérmica y subcutánea, pobre en células presentadoras de antígenos. Por ello es necesario que el producto vacunal permanezca un tiempo más prolongado en el lugar de inoculación para así garantizar que se produzca una estimulación inmunitaria adecuada. Estas vacunas contienen adyuvantes con los que se combina en forma de partículas, es decir, el antígeno está absorbido en una sustancia gelatinosa (hidróxido o fosfato de aluminio) que actúa como depósito y lo va liberando durante un periodo de tiempo prolongado.
Por tanto


* deben administrarse en zonas anatómicas de masa muscular profunda para que así la absorción del antígeno sea óptima y, al tiempo, el riesgo de lesión vascular o neurológica sea mínimo.

* en los recién nacidos, lactantes y niños menores de 12 meses, el lugar indicado para la inyección intramuscular de preparados vacunales es la zona superior y anterolateral del muslo correspondiente a la masa muscular del vasto externo. Para localizar el punto de inyección se divide en tres partes iguales el espacio entre el trocánter mayor del fémur y la rodilla y se traza una línea media horizontal que divida el muslo. En el tercio medio de la parte externa del muslo, justo encima de la línea horizontal, se encuentra el punto de inyección. La mejor posición para sujetar al niño es la de decúbito supino. Así el músculo estará más relajado.

* entre los 18 y 36 meses, es aconsejable realizar una valoración individualizada de la musculatura de cada paciente para elegir el lugar adecuado. A partir de de los 18 meses, la región anatómica más aconsejable y de mayor preferencia es el deltoides. El punto de inyección se encuentra delimitado por un triángulo de base en el borde inferior del acromion y del vértice inferior debajo del lugar de inserción del músculo deltoides. A pesar de ello es mejor valorar individualmente en cada niño que el músculo tiene suficiente grosor y está bien desarrollado. De no ser así, es conveniente usar el vasto externo aunque pueda provocar cierto grado de dolor en la extremidad utilizada al caminar en los días siguientes a la vacunación.



Está desaconsejada, especialmente en los lactantes, la inyección intramuscular en la región glútea (cuadrante superior externo de los glúteos) para evitar así posibles lesiones en el nervio ciático y otras complicaciones locales y evitar que por la gran cantidad de tejido graso profundo que contiene, la vacuna quede inadecuadamente depositada en músculo y la absorción del antígeno sea incorrecta.

Las vacunas que contienen adyuvantes deben inyectarse profundamente en la masa muscular y jamás deben administrarse de forma subcutánea o intradérmica ya que pueden provocar irritación local, inflamación, formación de granulomas e incluso necrosis.

Es importante recordar que:


# la elección de la aguja debe realizarse en función de la edad y lugar anatómico elegido para la punción para asegurar una correcta administración.

# con una aguja de longitud inadecuadamente corta se corre el riesgo de inyectar en el tejido graso subcutáneo en vez de en el tejido muscular; si, por el contrario, la longitud de la aguja es excesiva cabe la posibilidad de lesionar estructuras neurovasculares u óseas.

# la intensidad de las reacciones locales tras la vacunación está más en relación con la longitud de la aguja utilizada que con su calibre. Es la longitud y no el calibre, lo que aumenta la reactogenicidad de una vacuna. Se produce menor reactogenicidad a mayor longitud. Ahora bien, hay que definir la longitud adecuada porque la utilización de agujas muy largas puede comportar riesgo para el niño de punción del periostio.



En los niños menores de dos meses, la aguja recomendada es la de 16 mm de longitud (25 G, cono de color naranja) con un ángulo de inyección de 90º

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A partir de los cuatro meses de edad, la aguja recomendada es la de 25 mm de longitud (23 G, cono de color azul), con un ángulo perpendicular (90º).
Si la masa muscular es reducida, la aguja puede insertarse de forma ligeramente oblicua, con un ángulo superior a 65º.


Vía oral


* Si se utilizan viales monodosis, se darán directamente en la boca.

* En el caso de viales multidosis se administrará con el gotero especial que suministra el fabricante con la vacuna.

* Si hubiese regurgitación o vómito en los primeros 5-10 minutos tras la administración de la vacuna, es necesario administrar una nueva dosis. Si la segunda dosis no es retenida y vuelve a vomitar o regurgitar, hay que valorar posponer la administración para otra visita sin considerar dicha dosis en el número total necesario para la correcta inmunización.



La lactancia materna no interfiere en la inmunización.


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