ULTRAPost Depresión "Nuevos Descubrimientos"


Con depresión el mundo se ve literalmente de color gris




La depresión altera la visión y el contraste con el que se perciben los colores. Por eso quienes sufren el trastorno literalmente ven el mundo de color gris, afirma un estudio.


Los científicos midieron la capacidad de detectar contrastes en la retina.
Ésa es la conclusión de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Friburgo, en Alemania, que descubrieron por qué la gente con depresión suele ver todo "más oscuro".

En estudios previos, los investigadores encontraron que la gente con depresión tiene dificultades para detectar las diferencias en los contrastes de blanco y negro.

En la nueva investigación midieron la respuesta de la retina de varias personas, tanto con depresión como sin ella, que fueron sometidas a análisis de neuropsiquiatría y oftalmología utilizando electrocardiogramas de la retina del ojo.

La retina, ubicada en la parte posterior del ojo, contiene células sensibles que convierten la luz en impulsos nerviosos que el cerebro interpreta para permitirnos ver.

Los científicos descubrieron que los pacientes con depresión, algunos sometidos a tratamientos antidepresivos y otros no, tenían una capacidad mucho más baja de contraste en la retina que los que no sufrían el trastorno.

Este efecto, explican los autores, es similar a ver la televisión bajando los niveles de contraste.

Forma de diagnóstico

Los investigadores también encontraron una asociación entre la capacidad de detectar el contraste y la severidad de la depresión.


La gente con más depresión mostró menos capacidad de distinguir contrastes en la retina.
Es decir, los pacientes con los síntomas más graves de depresión fueron los que mostraron menos capacidad de respuesta en la retina.

Tal como señalan los investigadores en la revista Biological Psychiatry, el estudio podría conducir a crear una forma de evaluar la severidad de la depresión midiendo el contraste de la retina.

"Estos datos muestran la profundidad de la forma como la depresión altera la experiencia del mundo de un individuo", expresa el doctor John Krystal, editor de la publicación.

"Cuando la gente está deprimida, es menos capaz de percibir contrastes en el mundo visual", agrega.

"Esta pérdida parece convertir al mundo en un lugar menos placentero para vivir".

Por su parte, el doctor Ludger Tebartz van Elst, quien dirigió el estudio, afirma que esta forma de medición de la retina podría convertirse en "una herramienta valiosa para medir objetivamente el estado subjetivo de la depresión".

"Esto podría tener implicaciones a largo alcance tanto para la investigación como para el diagnóstico clínico y la terapia de la depresión".



Pero el científico agrega que aunque estos resultados son claros, será necesario confirmarlos en futuros estudios.

Mucho internet, más depresión



La gente que pasa mucho tiempo usando internet tiene más probabilidades de desarrollar síntomas depresivos, descubrió una nueva investigación.


El estudio encuestó a 1.300 personas sobre su uso de internet.
Los científicos de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, encontraron "evidencia sorprendente" de que muchos usuarios han desarrollado un hábito compulsivo de internet con el cual han reemplazado la interacción social real con la interacción en redes sociales y salas de chateo.

Y este uso adictivo, afirman los científicos en la revista Psychopathology (Psicopatología), puede tener un grave impacto en la salud mental.

Las conclusiones están basadas en las respuestas de 1.319 personas a un cuestionario que los investigadores enviaron por internet.

Los participantes, de entre 16 y 51 años de edad, con una edad promedio de 21, debían responder cuánto tiempo pasaban en internet y con qué propósito lo usaban.

También se les hizo una serie de preguntas sobre si sufrían depresión.

Papel importante
Según los científicos, 1,2% de los participantes mostraron una adicción a internet y la mayoría de éstos sufrían depresión.

"El internet juega ahora un papel muy importante en la vida moderna, pero sus beneficios están acompañados por un lado negativo" afirma la doctora Catriona Morrison, quien dirigió el estudio.

"Mientras muchos de nosotros usamos la red para pagar cuentas, comprar o enviar correos electrónicos, hay un pequeño subgrupo en la población que encuentra muy difícil controlar cuánto tiempo pasa usando internet, hasta el punto de que esto interfiere con sus actividades diarias", agrega.

La evidencia demuestra que el actividades como el ejercicio y la socialización con la gente cara a cara son algunos de los factores que nos ayudan a mantener una buena salud mental

Sophie Corlett
Según los investigadores los "adictos a internet" pasaban mucho más tiempo navegando en sitios sexualmente gratificantes, sitios de juegos de apuesta y de comunidades virtuales.

También mostraron una incidencia más alta de sufrir depresión moderada a severa que los usuarios no adictos.

Se encontró que los adictos a internet tenían cinco veces más riesgo de sufrir el trastorno que los no adictos.

"Nuestro estudio demuestra que la uso excesivo de internet está asociado a la depresión, pero lo que no sabemos es cuál surgió primero: ¿están las personas deprimidas más atraídas a internet o causa el internet depresión?" expresa la investigadora.

"Lo que es claro es que para un grupo pequeño de personas el uso excesivo de internet podría ser una señal preocupante de tendencias depresivas".

Y agrega que "ahora necesitamos investigar la naturaleza de esta relación y considerar qué es lo que la causa".

Éste es el primer estudio a gran escala que se lleva a cabo con jóvenes occidentales para estudiar la relación entre adicción a internet y depresión.


"No hay diagnóstico preciso"


El internet se ha convertido en un protagonista importante de la vida moderna.
Sin embargo, otros expertos afirman que la adicción a internet no puede diagnosticarse de forma precisa y que el método con el cual se reclutó a los participantes en este estudio puede haber resultado en una "muestra tendenciosa".

Según el doctor Vaugham Bell, experto del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, por definición, aquellas personas clasificadas como adictos a internet son individuos con trastornos emocionales, así que las conclusiones del estudio no sorprenden.

En términos de causa y efecto, el experto señala que investigaciones anteriores han revelado que es más probable que las personas que están deprimidas o ansiosas usen internet y no lo contrario.

"Hay personas que están deprimidas o ansiosas que usan internet para excluirse del resto de sus vidas, pero de la misma forma hay personas que ven demasiada televisión o que se enfrascan en libros o que compran en exceso".

"No hay evidencia clara de que el problema sea el propio internet", expresa el investigador.

Más bien, dicen los expertos, la forma como la gente pasa su tiempo y el tipo de interacción social que lleva a cabo podrían estar teniendo un impacto en el bienestar mental.

"La evidencia demuestra que el actividades como el ejercicio y la socialización con la gente cara a cara son algunos de los factores que nos ayudan a mantener una buena salud mental" afirma Sophie Corlett, de la organización Mind.









La depresión duplica el riesgo de demencia
BBC Ciencia


Las personas que sufren depresión podrían tener el doble de riesgo de desarrollar demencia más tarde en la vida, afirman científicos.


Los científicos no saben cuál es la causa del vínculo entre depresión y demencia.
Los expertos saben que ambas enfermedades a menudo coexisten, pero hasta ahora no había estado claro si en realidad una lleva a la otra.

Ahora dos estudios publicados en la revista Neurology sugieren que la depresión hace que la demencia sea más probable es un individuo. Pero los científicos no saben por qué.

La investigación subraya que este hallazgo sólo revela un vínculo y no una causa directa.

Los investigadores dicen que se necesitan más estudios para confirmar por qué ambos trastornos están vinculados.

Se cree que los compuestos químicos del cerebro y los factores de estilo de vida, como la dieta y las relaciones sociales, pueden jugar un papel.

La doctora Jane Saczynski de la Universidad de Massachusetts, quien dirigió el primero de los dos estudios, afirma que "aunque no está claro si la depresión causa demencia, hay varias formas por las que la depresión puede tener un impacto en el riesgo de demencia".

"La inflamación del tejido cerebral que ocurre cuando una persona está deprimida podría contribuir a la demencia. Ciertas proteínas que se encuentran en el cerebro que aumentan con la depresión también podrían incrementar el riesgo de desarrollar demencia", dice la investigadora.

Este estudio, que siguió a 949 ancianos durante 17 años, mostró que a menduo la demencia surge después de una crisis de depresión.

Al final del estudio, 164 de los participantes habían desarrollado demencia.

Específicamente, un 22% de los que tenían depresión desarrollaron demencia, comparado con un 17% de los que no sufrieron depresión.

Factor de riesgo

El segundo estudio, mientras tanto, siguió a 1.239 personas y analizó el vínculo entre el número de veces que una persona había experimentado depresión y su riesgo de demencia.

La similitud en los síntomas de la demencia y la depresión puede significar que ambas se confunden en el momento del diagnóstico, pero no sabemos porqué están biológicamente vinculadas

Rebecca Wood, Fondo de Investigación de Alzheimer del Reino Unido
El estudio mostró que cuantas más veces una persona había sufrido depresión, mayor su riesgo de demencia.

Aquéllos que habían tenido dos o más episodios de depresión mostraron casi el doble de riesgo de demencia.

Según Rebecca Wood, presidenta ejecutiva del Fondo de Investigación de Alzheimer del Reino Unido, afirma que "la similitud en los síntomas de la demencia y la depresión puede significar que ambas se confunden en el momento del diagnóstico, pero no sabemos porqué están biológicamente vinculadas".

"Estos estudios sugieren que puede haber conexiones profundas entre la demencia y la depresión, así que es necesario ampliar la investigación para obtener más información".

Por su parte, el profesor Clive Ballard, de la británica Sociedad del Alzheime, está de acuerdo en que es necesario llevar a cabo más estudios para establecer por qué existe este vínculo entre ambas enfermedades.

"Es bien sabido que la depresión es común en las primeras etapas de la demencia. Lo que estos estudios demuestran es que la depresión en una edad joven es probablemente un factor de riesgo significativo de demencia", expresa el experto.






Más chocolate, más depresión
BBC Ciencia


Suele creerse que el chocolate levanta el ánimo, pero -según un nuevo estudio- las personas que consumen regularmente este producto son más depresivas.


El chocolate podría ser la causa y no la cura de la depresión.
Los investigadores de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, descubrieron que quienes comen al menos una barra de chocolate a la semana tienden a mostrarse más apesadumbrados que quienes sólo lo ingieren de vez en cuando.

Según los científicos, aunque puede haber algo de cierto en la creencia de que el chocolate levanta el ánimo, hasta ahora no se ha logrado obtener evidencia científica de que sea así.

Tampoco se puede descartar que el producto sea una causa y no una cura para la depresión, afirman los investigadores en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna).

Estado de ánimo

En el estudio, que incluyó a cera de 1.000 adultos, se encontró que entre más chocolate consumían los participantes, ya fueran hombres o mujeres, más bajo era su estado de ánimo.

Quienes ingerían la mayor cantidad -más de 12 porciones de chocolate al mes (una porción equivale a una barra pequeña de 28 gramos)- mostraron los niveles más altos de depresión, según un parámetro reconocido de medición CES-D (Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidiemiológicos de Estados Unidos).

Y quienes consumían la menor cantidad de chocolate, es decir menos de cinco porciones al mes, exhibieron el menor nivel de depresión.

Es necesario llevar a cabo más estudios en el futuro para dilucidar la base de esta asociación y para determinar si el chocolate tiene un papel en la depresión, como causa o como cura

Ninguno de los participantes estaba tomando medicamentos antidepresivos o había sido diagnosticado como clínicamente deprimido.

Según los científicos, estos resultados pueden tener varias explicaciones posibles, pero hasta ahora no se sabe con certeza por qué las personas deprimidas comen más chocolate.

"Primero, la depresión podría estimular el ansia de consumir chocolate como un "autrotatamiento" que confiere beneficios al estado de ánimo, como se ha sugerido en varios estudios con ratones", comenta la doctora Natalie Rose, quien dirigió el estudio.

"En segundo lugar, la depresión podría estimular el ansia de chocolate por causas no relacionadas y sin ningún efecto beneficioso".

"Y tercero, no puede excluirse la posibilidad de que el chocolate pueda contribuir de forma causal a la depresión", completa.

"Euforia" temporal


Hay una extendida creencia de que el chocolate nos ayuda a levantar el estado de ánimo.
Otra probable explicación es que, igual que ocurre con la euforia temporal que produce el alcohol, el chocolate puede tener beneficios en el estado de ánimo a corto plazo pero un efecto negativo a largo plazo, lo cual provoca que las personas se sientan peor cuando la euforia ya ha pasado, afirman los autores de la investigación.

"Es necesario llevar a cabo más estudios para dilucidar la base de esta asociación y para determinar si el chocolate tiene un papel en la depresión, como causa o como cura", concluyen los científicos.

Otros expertos afirman que este trabajo confirma lo que otras investigaciones han demostrado sobre los efectos de la dieta en el estado de ánimo.

Tal como dice Bridget O'Connell, portavoz de la organización birtánica de salud mental Mind, "la forma como nos sentimos y las cosas que comemos son factores que pueden estar estrechamente vinculados".

"Mucha gente ha sentido el ansia de consumir determinados productos o de comer para satisfacer una ansiedad, por ejemplo cuando se está estresado, bajo presión o deprimido".

"Sin embargo, tal como dicen los autores de la nueva investigación, es necesario llevar a cabo más estudios para determinar exactamente cuál es la relación entre el chocolate y nuestro estado de ánimo", expresa la experta







Comida procesada alimenta depresión
BBC Ciencia



Consumir una dieta con altos niveles de alimentos procesados aumenta el riesgo de depresión, afirma una investigación realizada en el Reino Unido.


Se encontró que el alto consumo de productos procesados aumenta el riesgo de depresión.
El estudio confirma, además, que las personas que comen muchos vegetales, fruta y pescado tienen menores posibilidades de desarrollar los síntomas de la enfermedad.

El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Londres, analiza los datos de cerca de 3.500 empleados públicos con una edad promedio de 55 años.

Cada participante completó un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación y un autoanálisis sobre su riesgo de depresión, y esos datos fueron comparados cinco años después con los niveles de depresión de los participantes.

"Nuestros resultados sugieren que consumir frutas, vegetales y pescado podría ofrecer protección contra el desarrollo de síntomas depresivos", dicen los autores en la Brisith Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría).

"Sin embargo, una dieta rica en carne procesada, chocolates, postres azucarados, comida frita, cereales refinados y productos lácteos altos en grasa podría aumentar la vulnerabilidad de la gente a esa enfermedad", agregan.

Diferencias importantes
En la investigación, los participantes fueron divididos en dos grupos: los que consumían una dieta basada en alimentos completos, que incluyen frutas, vegetales y pescado, y los que ingerían principalmente comida procesada.

Después de tomar en cuenta factores como el género, la edad, la educación, los niveles de actividad física, el tabaquismo y las enfermedades crónicas, los científicos detectaron una "diferencia significativa" entre ambas dietas y el riesgo de depresión en el futuro.

Si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas. Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental

Dra. Archana Singh-Manoux
Los que comían mayoritariamente alimentos completos mostraron un riesgo de depresión futura 26% menor que aquellos que ingerían menos alimentos completos.

Sin embargo, los que consumían una dieta alta en comida procesada exhibieron un riesgo de contraer la enfermedad 58% mayor que quienes se alimentaban con muy pocos productos procesados.

Hace unas semanas, otro estudio realizado en España mostró que las personas que se alimentaban con la llamada dieta mediterránea -rica en frutas, vegetales y pescado- tenían 30% menos riesgo de desarrollar depresión.

Pero tal como señalan los autores de la nueva investigación, quizás hay un factor relacionado con el estilo de vida que no se ha tomado en cuenta para explicar el efecto protector.

"El estudio (español) mostró que la dieta mediterránea estaba asociada a un menor riesgo de depresión", afirmó la doctora Archana Singh-Manoux, una de las autoras del trabajo británico.

"Pero el problema es que, si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas", añadió.

"Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental".

Efecto combinado
Según los científicos, hay varios factores que podrían explicar estos resultados.

En primer lugar, el alto nivel de antioxidantes en las frutas y vegetales podrían tener un efecto protector, como se ha demostrado en estudios previos.

El folato, que se encuentra en grandes cantidades en vegetales como el brócoli, la col y la espinaca y las legumbres secas -como lentejas y garbanzos- podría tener también un efecto protector similar.


El estudio confirma que una dieta rica en frutas, vegetales y pescado protege contra la depresión.
En segundo lugar, afirmaron los investigadores, el consumo abundante de pescado podría proteger contra la depresión debido a sus altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, que son un componente importante de las membranas neuronales en el cerebro.

En tercer lugar, es posible que una dieta de alimentos completos proteja contra la depresión debido al efecto combinado de consumir nutrientes de muchos tipos diferentes de comidas, y no sólo es el efecto de un solo nutriente.

Los investigadores creen que el consumo de productos procesados podría estar asociado al mayor riesgo de depresión debido a la asociación que existe entre esta dieta y el mayor riesgo de enfermedades coronarias e inflamación, que -se sabe- juegan un papel en el desarrollo de la depresión.

Sin embargo, subrayaron que es necesario llevar a cabo más estudios para confirmar este vínculo.

Lo cierto, según los científicos, es que el consumo de una dieta sana no sólo puede generar beneficios para la salud y bienestar humanos, sino que también puede ser una herramienta muy importante para prevenir trastornos depresivos en años posteriores de la vida.




Dieta mediterránea contra la depresión
BBC Ciencia



La dieta mediterránea, que ya sabemos ayuda a proteger contra enfermedades cardiovasculares y cáncer, también previene la depresión, afirman científicos españoles.


El uso abundante de aceite de oliva podría ser la clave de la protección contra la depresión.
Los investigadores descubrieron que la gente que se alimenta con esta dieta -rica en vegetales, frutas, pescado y cereales y baja en carne roja- tiene 30% menos probabilidades de sufrir depresión.

Pero es necesario llevar a cabo estudios más amplios para confirmar estos resultados, dice el estudio publicado en Journal of the American Medical Association (JAMA) (Revista de la Asociación Médica Estadounidense).

Los investigadores no saben cuál es el factor específico que podría conducir a esta protección.

Pero estudios previos han revelado que los ácidos grasos monoinsaturados que contiene el aceite de oliva -que se usa de forma abundante en la dieta mediterránea- parecen estar asociados con un menor riesgo de síntomas graves de depresión.

Fuerte asociación
En la nueva investigación, llevada a cabo en las universidades de Las Palmas y Navarra, se estudió a 10.094 adultos durante cuatro años.

Los participantes llenaron cuestionarios sobre sus hábitos alimenticios y posteriormente se calculó su adherencia al llamado patrón de dieta mediterránea (PDM) durante un período de cuatro años y medio.

Los participantes que tenían una fuerte adherencia al PDM tendían a ser hombres, ex fumadores, casados e individuos mayores.

30% es una gran reducción en el riesgo y esto puede ser muy importante considerando la enorme carga de salud que representa la depresión

Prof. Miguel Ángel Martínez González
Estas personas eran más activas físicamente y mostraban un consumo energético total más alto.

Los científicos identificaron 480 nuevos casos de depresión durante el período de seguimiento: 156 de hombres y 324 de mujeres.

Descubrieron que los que tenían una mayor adherencia al PDM mostraron 30% menos riesgo de desarrollar depresión.

El estudio tomó en cuenta el estado civil, el número de hijos y factores asociados con un estilo de vida sano, y encontraron que el vínculo de dieta-depresión no cambiaba.

E incluso considerando las características de personalidad, como la competitividad y la ansiedad de los participantes, el resultado no cambiaba.

Más investigaciones
Tal como señala el profesor Miguel Ángel Martínez González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud de la Universidad de Navarra, los resultados tendrán que ser confirmados en ensayos más amplios con más participantes.

Pero lo que se ha encontrado, dice, "es una fuerte asociación inversa entre la dieta mediterránea y la depresión".

"30% es una gran reducción en el riesgo y esto puede ser muy importante considerando la enorme carga de salud que representa la depresión", dice el científico.

El investigador cree que el efecto del patrón dietético completo es más importante que el efecto de los componentes individuales de la dieta, y eso es lo que puede estar ofreciendo "un buen grado de protección contra la depresión".


La depresión se está convirtiendo en una enorme carga de salud en el mundo.
"Los mecanismos específicos por los cuales una mejor adherencia al patrón de la dieta mediterránea podría ayudar a prevenir la ocurrencia de la depresión no se conocen muy bien" afirman los autores.

"Los componentes de la dieta pueden mejorar la función de las arterias, combatir la inflamación, reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, reparar el daño celular relacionado al oxígeno, y todos estos factores pueden disminuir el riesgo de desarrollar depresión".

Los investigadores creen que la clave de la protección contra la depresión quizás está en la combinación de los ácidos grasos omega 3 con ácidos grasos insaturados naturales, más los antioxidantes del aceite de oliva y las nueces, los flavonoides y otras sustancias fitoquímicas de las frutas y vegetales y las grandes cantidades de folatos naturales y vitaminas B, todos contenidos en la dieta mediterránea.

Tal como señala la doctora Cecilia D'Felice, psicóloga clínica y experta en depresión, afirma que cada vez hay más evidencia de la importancia de la dieta en el tratamiento de esta enfermedad.

"La mayoría de los fármacos antidepresivos funcionan manteniendo más niveles de serotonina disponibles en el cerebro", dice la experta.

"Y lo que sabemos es que una dieta rica en aceite de oliva mejorará la producción de serotonina (el neurotransmisor que se cree está encargado de regular el ánimo)".

La dieta mediterránea consiste en el consumo moderado de alcohol y productos lácteos, bajo consumo de carne y un alto consumo de legumbres, frutas, nueces, cereales, vegetales y pescado.





Riesgos de la depresión en la adolescencia
BBC Ciencia


Los adolescentes que sufren depresión leve tienen un alto riesgo de desarrollar problemas mentales más tarde en su vida, revela un estudio.


La depresión leve en la adolescencia puede conducir a depresión severa en la adultez.
Los científicos de la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, en Estados Unidos, siguieron un registro de 750 personas, estudiándolas cuando tenían entre 14 y 16 años y posteriormente siendo adultos, de entre 20 y 30 años.

Descubrieron que la ansiedad, la depresión severa y los trastornos alimenticios eran mucho más comunes entre los adultos que habían tenido una depresión leve durante la adolescencia.

El estudio, publicado en British Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría), afirma que se necesita llevar a cabo más investigaciones para conocer las razones de este vínculo.

Los investigadores descubrieron que 8% de los participantes habían sufrido depresión leve siendo adolescentes.

Debemos asegurar que maestros, trabajadores sociales y todos los encargados del bienestar de la infancia tengan la capacidad y el conocimiento adecuados para identificar cuando un niño muestra signos de depresión

Lucy Russell
Para cuando este grupo llegó a los 20 y 30 años, el riesgo de padecer una depresión severa fue cuatro veces más alto que los que no habían mostrado signos de depresión en la primera entrevista.

También encontraron que el riesgo de agorafobia (miedo a espacios abiertos), ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo era 2,5 veces mayor, y el riesgo de anorexia y bulimia 3 veces más grande.

Ayuda temprana
Los investigadores definen a la depresión leve como un trastorno más ligero que la depresión clínica, pero que dura al menos dos semanas y que incluye síntomas como sentirse decaído, perder interés en actividades, problemas de sueño y mala concentración.

El doctor Jeffrey Johnson, quien dirigió el estudio, afirma que se necesitan más investigaciones para saber si los problemas de depresión en adolescentes son una fase previa de un trastorno severo de depresión o si la depresión leve en la adolescencia contribuye al desarrollo de un problema más grave en años posteriores.


Los servicios de especialistas en la infancia son vitales.
Tal como señalan los expertos, el estudio pone de manifiesto la importancia de ofrecer a los adolescentes el apoyo necesario cuando surge por primera vez el problema.

"Debemos asegurar que maestros, trabajadores sociales y todos los encargados del bienestar de la infancia tengan la capacidad y el conocimiento adecuados para identificar cuando un niño muestra signos de depresión" afirma Lucy Russell, directora de campañas de la organización británica Young Minfs.

"Eso permitirá que los jóvenes obtengan ayuda temprana antes de que el problema aumente hasta llegar a un punto crítico".

Sin embargo, tal como señala la experta, el acceso a los servicios de especialistas todavía sigue siendo un problema en muchos países del mundo.





Los hombres también sufren depresión posparto
Michelle Roberts


BBC Ciencia


La falta de sueño, las nuevas responsabilidades o el apoyo a una mujer con depresión puden agudizar la dolencia en los hombres.
Muchos nuevos padres sufren depresión después del parto, pero la mayoría de los casos pasan desapercibidos y no se tratan, según advierten expertos estadounidenses.

Según un nuevo estudio de la revista American Medical Association, uno de cada 10 nuevos padres padece un estado emocional angustioso después de que sus mujeres dan a luz.

La falta de sueño y las nuevas responsabilidades, o el apoyo a una mujer con depresión posparto pueden ser desencadenantes de este mal entre los hombres, dice la investigación.

El equipo de la escuela de Medicina de Virginia Oriental que realizó este estudio basó sus hallazgos en 43 análisis a más de 28.000 padres de 16 países.

Mal compartido
Los científicos constataron que, en rasgos generales, los nuevos padres eran más felices en las primeras semanas después del nacimiento de su bebé, si bien sufrían problemas de depresión entre los tres y seis meses después del parto de sus parejas.

En ese tiempo, al menos entre 10% y 25% de los hombres sufrió depresión posparto. Y, según los científicos, esa depresión parece un mal compartido ya que los hombres serían más propensos a estar deprimidos si su pareja también lo está.

Los doctores James Paulson y Bazemore Sharnail, que llevaron a cabo el estudio, aseguraron que deben hacerse más esfuerzos para mejorar la detección y el tratamiento de los padres en situación de riesgo.

Además, resaltaron que hay evidencias de que la depresión paterna temprana puede tener importantes efectos emocionales, conductuales y en el desarrollo en los niños.

"La depresión en uno de los padres debe llevar a la atención clínica del otro. (..) Asimismo, la prevención e intervención para la depresión en los padres debe estar centrado en la pareja y la familia y no en el individuo", sostienen en su estudio.

Presiones
Ya no es suficiente que (los hombres) lleven el pan a casa.Tienen que estar comprometidos e implicados. Se espera que se abstengan de consumir alcohol, que vayan a cada exploración médica (de sus mujeres) y que sientan el "dolor de nacimiento". Esto puede ser una experiencia estresante.

Ellie Lee, profesora de política social de la Universidad de Kent
"Ser padre es uno de los mayores cambios que tanto los hombres como las mujeres pueden experimentar; todavía se sabe muy poco sobre cómo impacta en la salud mental, y cómo mucha gente experimenta un problema de salud mental luego del parto", explicó Bridget O'Connell, de la asociación de salud mental Mind.

Por su parte, Ellie Lee, profesora de política social en la Universidad de Kent, en el Reino Unido, afirmó que es importante evitar soluciones médicas a emociones normales.

"Es, por supuesto, esencial diagnosticar y tratar la depresión clínica de gravedad. Sin embargo, hay una tendencia al uso excesivo de etiquetas médicas", alertó Lee.

"Lo que me parece interesante es que al decir que los hombres pueden tener depresión postnatal se cuestiona el vínculo de este mal con la biología. Los hombres no han estado embarazados, no han tenido cambios hormonales ni han dado a luz", sostuvo.

Para Lee, los hombres modernos han de someterse a nuevas tensiones.

"Ya no es suficiente con que lleven el pan a casa. Tienen que estar comprometidos e implicados. Se espera que se abstengan de consumir alcohol, que vayan a cada exploración médica (de sus mujeres) y que sientan el dolor del nacimiento", afirmó.






La depresión podría empeorar el cáncer


La investigación subraya la importancia de atender a los pacientes también en el plano psicológico.
La depresión puede afectar las posibilidades de supervivencia de un enfermo de cáncer, según sugiere una investigación.

Un equipo de la Universidad de British Columbia (Canadá) dijo que el descubrimiento pone énfasis en la necesidad de analizar el sufrimiento psicológico de los pacientes.

El estudio, formado por 26 investigaciones individuales en las que se analizó a 9.417 pacientes, se publicó en la revista médica Cancer Journal.

Revela que los índices de mortalidad son un 25% más altos entre quienes presentan síntomas de depresión. De hecho, entre los pacientes a los que ya se les diagnosticó depresión ese aumento es de un 39%.

Sin embargo, los investigadores dijeron que es necesario llevar a cabo más análisis antes de arrojar conclusiones definitivas, ya que es difícil descartar la influencia de otros factores.

También explicaron que, en general, el aumento en el riesgo de morir de cáncer por una depresión es pequeño, por lo que los pacientes no deben sentirse obligados a mantener una actitud positiva para vencer a la enfermedad.

"No deben caer en el pánico si experimentan síntomas depresivos, pero sí sería razonable que hablaran con sus médicos sobre su salud mental", explicó Jillian Satin, jefa de la investigación.

clic Lea también: la depresión, una crisis global

El impacto de estrés
(Los pacientes) no deben caer en el pánico si experimentan síntomas depresivos, pero sí sería razonable que hablaran con sus médicos sobre su salud mental

Jillian Satin, investigadora
Algunas investigaciones con animales sugieren que el estrés puede afectar al crecimiento de un tumor y la extensión del cáncer a otras partes del cuerpo.

También es posible que la depresión tenga un impacto en el sistema inmunitario y en las hormonas, o que las personas con depresión caigan en una actitud que pueda afectar al modo en que se desarrolla su enfermedad.

Por ejemplo, los pacientes depresivos podrían estar menos dispuestos a someterse a tratamientos.

Para Julie Sharp, de la organización para la Investigación del Cáncer de Reino Unido, "este estudio da aún mayor relevancia a lo importante que es identificar pronto la depresión en los enfermos, así como ofrecerles los cuidados correctos".

No obstante, advirtió que "aún hay muchas preguntas sin respuesta (...) y es necesario llevar a cabo más investigaciones".

Hasta ahora, estudios previos habían relacionado la depresión con el aumento del riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca.




Cálmese y prevenga la demencia

BBC Ciencia



La gente que suele ser tranquila y que no se angustia fácilmente tiene menos riesgo de desarrollar demencia en la vejez.


La gente sociable y tranquila mostró 50% menos riesgo de desarrollar demencia.
Esa es la conclusión de un estudio llevado a cabo en Suecia que aparece publicado en Neurology , la revista de la Academia Estadounidense de Neurología.
El estudio, llevado a cabo por investigadores del Instituto Karolinska, en Estocolmo pidió a 506 ancianos sanos de más de 78 años que respondieran cuestionarios sobre su personalidad y estilo de vida.


Con las respuestas los científicos identificaron a la gente con distintos grados de "neuroticismo", un término que significa vulnerabilidad a la neurosis, o tendencia a angustiarse fácilmente.

El cuestionario también midió la extraversión, que es la capacidad de la gente para abrirse a otras personas.

Las preguntas sobre estilo de vida determinaron qué tan a menudo una persona participaba regularmente en actividades recreativas u organizativas.


Y también mostró la riqueza de las redes sociales de los participantes.


Tranquilo y satisfecho

Los científicos siguieron a los participantes durante seis años y durante ese tiempo 144 ancianos desarrollaron demencia.


Nuestros resultados revelan que tener una personalidad calmada y abierta, combinada con un estilo de vida socialmente activo, puede reducir aún más el riesgo de desarrollar demencia

Dr. Hui-Xin Wang
Tras analizar los resultados, los investigadores descubrieron que aquéllos que no se angustiaban fácilmente eran calmados y satisfechos consigo mismos.

Por otro lado, los ancianos que solían estresarse con facilidad eran emocionalmente inestables, negativos y nerviosos.


Además, la gente abierta obtuvo puntuación alta en la escala de extraversión y era socialmente más activa y optimista que las personas con baja extraversión, que eran más reservadas e introvertidas.

Según los investigadores, los resultados mostraron que la gente socialmente inactiva pero calmada y relajada mostró 50% menos riesgo de desarrollar demencia, comparada con la gente que era socialmente aislada y que se angustiaba fácilmente.

El riesgo de demencia también fue 50% más bajo entre las personas que eran más abiertas y calmadas que las personas abiertas pero que se angustiaban fácilmente.

"En el pasado los estudios han demostrado que la angustia crónica puede afectar partes del cerebro, como el hipocampo, y esto puede conducir a la demencia" afirma el doctor Hui-Xin Wang, quien dirigió el estudio.

"Pero nuestros resultados revelan que tener una personalidad calmada y abierta, combinada con un estilo de vida socialmente activo, puede reducir aún más el riesgo de desarrollar demencia" expresa el científico.

"La buena noticia -agrega el investigador- es que los factores de vida pueden ser modificados, a diferencia de los factores genéticos que no podemos controlar".


Actividad física y mental



Los expertos instan a la gente a mantenerse social y mentalmente activa a lo largo de la vida.
Los expertos afirman, sin embargo, que estos resultados son preliminares y todavía no se sabe con claridad cómo es que la actitud mental influye en el riesgo de demencia.
Una teoría es que el estrés y la ansiedad provocan la liberación de sustancias químicas que pueden dañar los tejidos del cerebro.

Todavía, sin embargo, falta llevar a cabo muchas más investigaciones para conocer más sobre este trastorno.

Por ejemplo, no se sabe si ciertas características de la personalidad como el estrés y la ansiedad aumentan el riesgo de demencia en la gente mayor o si son los primeros síntomas de la enfermedad.

Se calcula que en la actualidad una de cada siete personas de 71 años o más tienen alguna forma de demencia.

Y ya que las expectativas de vida están aumentando en casi todos los países del mundo, la Organización Mundial de la Salud ha calculado que para el año 2020 se duplicará el número de personas que sufren demencia.

Es por eso, dicen los expertos, que es vital mantenerse mental y físicamente activo a lo largo de la vida para reducir el riesgo de esta devastadora enfermedad.

4 comentarios - ULTRAPost Depresión "Nuevos Descubrimientos"

@sapo0x +2
Esta muy interesante el post jeje yo soy bastante depresivo q si no fuera por mis amigos q me dan pa delante estaria undido en un mar de angustia jajaj
@luizo +1
sapo0x dijo:Esta muy interesante el post jeje yo soy bastante depresivo q si no fuera por mis amigos q me dan pa delante estaria undido en un mar de angustia jajaj

que suerte tenes.
@Chofa-Carc
yo soy la depresion en persona