Cura para el cáncer de colon, senos, y estomago.

Hago este post por que soy Venezolano y me duele como los medios de comunicación privados de mi país no hacen eco de esta noticia tan grande en la historia de los dos últimos siglos solo por que quieren mantener la matriz de opinión de que Venezuela esta en ruinas o algo así.


En días pasados, Venezuela se conmovió por una extraordinaria noticia que provenía de un científico venezolano de talla mundial como lo es el Dr. Jacinto Convit.

En efecto, este ilustre ciudadano, como es de todos conocidos fue quien, en otrora descubriera la cura de la Lepra, enfermedad está que fue destructora en la sociedad.

Dicha noticia fue la creación de una vacuna que cura el cáncer de seno, colon y estómago.

Sus dotes de investigador y esa sensibilidad humana han producido, a sus 92 años, la cura milagrosa de este mal.

El Dr. Jacinto Convit ha sido postulado al Premio Nobel de Medicina.

Afirma este ilustre médico, que cuando ayuda al prójimo y ve como cura una enfermedad, siente una gran satisfacción.

Actualmente, a sus 92 años, se encuentra a cargo de la dirección del Instituto Nacional de Biomedicina del Hospital Vargas.

Tal es la humildad de este científico, que ese anuncio de la vacuna contra el cáncer, ha pasado por “debajo de la mesa” sin alardes ni escándalos.

De acuerdo a lo explicado por el Dr. Convit, dicha vacuna se encuentra compuesta por células mutantes del paciente, las cuales poseen varios tipos de células. Para este científico, “la mutación es la que provoca la recaída más adelante en el paciente, al combinar un gramo de células cancerígenas que tan solo tiene, si acaso, el costo de 5 dólares, el paciente desarrollo una mejoría en su propio organismo por la producción de anticuerpos que destruyen las células cancerígenas”

Ahora bien, aquellos a los que se les ha suministrado la vacuna han sido satisfactorios, ya han pasado por pruebas al punto que dijo que los resultados obtenidos en los pacientes de cáncer en el colon, estómago y seno, han evolucionado satisfactoriamente y estos asisten con una inmensa fe y en gran cantidad.

Y como científico, demostrando que su actividad solo es en beneficio de quienes lo solicitan sin pago alguno, sin que exista recompensan dineraria, dijo que solo quiere contribuir en la vida de los pacientes, impartir tratamientos y no buscan dinero de nadie, es solo el interés de llamar a los pacientes para que asistan al Instituto y que lo más importante, es el carácter gratuito de la vacuna en el Hospital Vargas.

Yo personalmente me siento, como venezolano, honrado por este médico que solo busca el beneficio de su gente y nunca el beneficio personal, como siempre lo ha hecho en su importantísima vida profesional. Esta nota no puede ser escondida, pasada al olvido, ya que tiene un contenido de vida para todos nosotros. ¡Honor a quien honor merece!.

Éste eminente científico venezolano, aún sigue atendiendo su consulta y trabaja en el desarrollo de la autovacuna contra el cáncer, hallazgo que ha llamado la atención de la prensa internacional.

—¿Le parece correcto decir que su estudio es una vacuna contra el cáncer?

—No, en realidad debería llamarse la autovacuna, porque pareciera que es un tratamiento preventivo y no es así; esto solo puede ser aplicado a los enfermos con cáncer.

—¿Si no es preventiva, entonces de qué se trata?

—Es una vacuna curativa hasta tanto siga siendo objeto de estudio y analicemos las evaluaciones y resultados posteriores. Tenemos tres años haciéndole un seguimiento a los pacientes acá en el instituto de Biomedicina, pero estos procesos no pueden ser simples ni acelerados.

—¿Qué efectos produce la autovacuna en los pacientes con cáncer?

—Para empezar, el tratamiento es una combinación de una porción de células cancerígenas procesadas e inactivas del paciente, junto con el componente BCG. Al aplicarla hemos notado una estimulación inmunológica al organismo para localizar las células tumorales y en algunos casos neutralizarlas.

—¿Hay alguna mejora o respuesta tangible en los enfermos?

—Al aumentar o estimular la condición inmunológica de por sí mejora el estado de salud en cualquier paciente. Los efectos secundarios son mínimos, tan solo una reacción cutánea (inflamación) donde es aplicada la inyección. Son tres vacunas en un periodo de 18 semanas.

—¿El proceso es un equipo entre los oncólogos y ustedes (Infectólogos –científicos)?

—Eso es lo ideal, trabajar en línea porque los oncólogos son los tratantes del paciente. Además cada persona tiene su médico y por eso nosotros requerimos un informe autorizado, siempre que sea esta la voluntad del enfermo.

—¿Quiénes califican para aplicarse la autovacuna?

—Cada caso es diferente, depende del avance de la enfermedad, pero al requerirse las células cancerígenas del propio paciente, hemos avanzado más rápido en los de cáncer de mamas, estómago y cerebrales. Ninguno es descartable.

—¿Es recomendable la autovacuna mientras se aplican quimio o radioterapias?

—Por eso es importante que los especialistas oncólogos sepan de nuestro trabajo y sea una mancomunidad de criterios y esfuerzos. Para la autovacuna sería más conveniente no aplicar la quimioterapia ya que sus efectos colaterales son más fuertes en el sistema inmunológico del paciente. Sin olvidar que cada caso es distinto.

—¿Cuánto vale la autovacuna contra el cáncer?

—Es gratuita absolutamente. El costo para nosotros podría decirle que son quizás entre 5 y 10 dólares cada una. El proceso lo estudiamos y aplicamos en el Instituto Nacional de Biomedicina (Caracas).

—¿El estudio podría ser patentado por un laboratorio?

—No, porque se hace con las células de cada enfermo. Tampoco se hizo este estudio científico para ganar dinero.

—A usted le gustaría optar por un Premio Nobel de Medicina?

—Sería una falta de consideración de mi parte decir que no me agradaría tal distinción, pero le puedo asegurar que ganar ningún premio me quita el sueño.

—¿Algún mensaje para los estudiantes de medicina científica?

—Hay que estudiar e investigar mucho y hay que pensar bastante. Debemos evitar que la medicina se convierta en un campo solo de dinero, y no olvidar que es también una profesión humanista.