¿Bebes demasiado alcohol?

Ya sea una tarde social con los compañeros de trabajo en el bar cerca de la oficina, un paquete de seis cervezas para ver el partido de béisbol o una noche social con las amistades de siempre, el alcohol tiene una posición social prominente en la cultura del ser humano. Incluso parece ser una parte tan importante de la socialización como lo es el lenguaje corporal.

Sin embargo, llega un punto en el que la "frecuente borrachera" se convierte en la "frecuente sobriedad". ¿Estás seguro de que tu consumo de alcohol no plantea ninguna amenaza para tu desempeño social, laboral o para tu salud?



¿Por qué bebes?

Distinguir la razón por la que se bebe es un gran paso para evitar caer en el alcoholismo. Conocerla ayuda a medirla y a medirse uno mismo; asimismo, sirve para buscar formas para compensar el alcohol con mayor facilidad. Sea cual sea tu caso, descubre el vacío que estás intentando llenar y busca formas de satisfacerlo con actividades más productivas que sólo las bebidas embriagantes.

Los expertos dividen los hábitos de consumo en cuatro grupos en relación con el riesgo que suponen para la salud física y mental:

Bebedor social

Esta categoría se define con no más de dos bebidas al día. Si bebes un par de cervezas al día de lunes a viernes con los compañeros de trabajo, otras dos copas de vino en la cena del sábado y terminas el domingo con dos cervezas más viendo la televisión, estás dentro de los límites.

Sin embargo, aún estás en el punto en el que sabes limitarte: bebes con los amigos, disfrutas de la bebida, pero sabes cuándo parar.


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Bebedor empedernido

Cualquier persona que bebe por encima de los límites definidos en la categoría de "bebedor social". El consumo de más de cuatro unidades en una sola sesión es dañino para la salud; y si se hace con regularidad puede conducir a problemas serios.

La cirrosis en el hígado, los daños en el páncreas y los problemas cardíacos y sexuales están todos ligados al consumo excesivo de alcohol.

Pero no consideres sólo los signos físicos. Si tus amigos te abandonan una vez más en cuanto bailas chacha-chá en la mesa de billar del bar, entonces tu situación ha alcanzado un nuevo nivel. Si las relaciones, la productividad laboral o la vida en el hogar padecen las consecuencias de tu consumo de alcohol, es momento de reducir tu consumo de manera obligatoria.




Bebedor con problemas

Un bebedor con "problemas" implica comprar un paquete de seis cervezas todos los días, sin importar los problemas sociales, laborales o de salud que ello implique. Si bien la dependencia no es tanta como para padecer síntomas de abstinencia, el consumo es un hábito social y cotidiano.

¿Te sientes culpable por beber? ¿Sueles faltar al trabajo después de una noche de copas? Estos son síntomas más sutiles que la cirrosis en el hígado y te indican que bebes demasiado; aunque es probable que, a estas alturas, la cirrosis ya sea evidente.


Bebedor dependiente

Esta clasificación es conocida popularmente como "tocar fondo". Si alguna vez fuiste el alma de la fiesta o la promesa de la empresa que equilibraba su trabajo con su vida social, ahora los compromisos laborales y sociales pasan a un segundo plano y necesitas beber más para sentir los efectos del alcohol. Además, los síntomas de abstinencia se hacen presentes cuando no tienes dinero para comprarlo.


A pesar de que se convierte en el origen de los problemas actuales, el alcohol se vuelve "la solución" a los problemas: se busca consuelo en él mientras éste carcome el buen juicio. Es común que los alcohólicos nieguen su consumo excesivo, por lo que contar el número de bebidas por semana no sirve de nada para crear conciencia en el bebedor dependiente.

Cuida tu grado de consumo

Es verdad que las relaciones con los compañeros de trabajo pueden beneficiarse con ayuda de una cerveza después de las horas de trabajo.

Por desgracia, existen muchas historias de jóvenes profesionistas que se convirtieron en el hazmerreír de las fiestas o los bares al realizar mil y un acrobacias que causaban pena en lugar de risas. Luego pasa a ser la ausencia de la oficina, para terminar siendo la persona que le cuenta a una botella sobre esos días en que tenía un buen trabajo y no tenía que tomar ocho pastillas distintas para tratar su problema del hígado.

Recursos

El factor importante a considerar si te preocupas por beber demasiado es que siempre hay recursos para ayudarte a controlar tu consumo, sin importar el nivel de consumo que tengas. Si crees tener un problema, tienes razón: lo tienes.

Un médico puede orientarte para reducir tu consumo, así como informarte sobre cuáles son los recursos locales y los grupos de apoyo y asesoramiento de tu ciudad. Nunca es tarde para moderar tu consumo o para dejar el alcohol. ¡Detente!, el problema con el alcohol es más grave cuando dejas que se mezcle con tus asuntos de trabajo.


fuente:http://www.impre.com/laopinion/vida-estilo/2010/12/6/bebes-demasiado-alcohol-226451-1.html

AMIGOS TARINGUEROS, QUIERO APROVECHAR ESTE POST PARA BRINDAR CON USTEDES POR UN MUY BUEN AÑO NUEVO PARA TODOS