Cómo mejorar la relación de pareja siendo asertivos

Una de las cosas más importantes para que una relación de pareja realmente mejore, es aprender a comunicar qué es lo que verdaderamente queremos de forma verbal. Es complicado para una persona el tener que constantemente adivinar qué es lo que quiere el otro. Por eso es tan importante expresar claramente en palabras lo que deseamos.

Cuando vamos a comprar a una tienda, no podemos esperar a que el vendedor adivine qué es lo que queremos y nuestros gustos. Para eso tenemos que decirle directamente lo que necesitamos, para que así él pueda atender adecuadamente nuestros requerimientos. Esto es muy similar a lo que ocurre en una relación de pareja. En este artículo me gustaría mostrarte porqué esto se olvida en nuestra vida amorosa, y más trascendente, cómo puedes aplicar nuevos hábitos de forma exitosa.

La clave está en la asertividad. Siendo asertivos logramos transmitir directamente nuestros deseos sin el problema del resentimiento o de la resistencia en nuestra pareja. La gran dificultad radica en que muchas parejas han dejado de ejercitar el musculo de la asertividad en su relación, y dan espacio a las exigencias egoístas y a los sentimientos de incomprensión y victimización.

Pero, ¿Qué es exactamente la asertividad? La asertividad no es otra cosa que expresar nuestro punto de vista desde una perspectiva equilibrada, sin caer en la agresividad ni en la pasividad extrema. Es común en una crisis de pareja, que uno de los miembros (o ambos), sientan que el otro “les debe algo” o que no se han comportado “como esperábamos”. Creemos inconscientemente que nuestra pareja debería haberse amoldado a nuestros deseos, o tener una forma de ser que calce con aquello que nosotros consideramos como bueno. Sin embargo, esta visión, que no necesariamente tiene que ser explicita o consciente a nivel mental, encierra mucha frustración y agresividad.

Otra característica que distingue a parejas que tienen conflictos constantes, es que todas estas fantasías mentales de lo que “debería ser nuestra pareja”, suceden a dentro de nosotros mismos, pero no las expresamos verbalmente. No decimos “me gustaría que pasáramos más tiempo juntos” de forma calmada. Sino que comenzamos a dar rodeos enormes en torno a situaciones anexas, esperando que el otro arme las piezas de un rompecabezas que no tiene una conexión aparente.

Por ejemplo, podemos encontrarnos con situaciones donde discutimos con nuestra pareja cuando salimos fuera de casa. Tal vez él o ella se molesten por el clima, la lentitud del tráfico, etc. Puede ser un sinfín de sucesos que nos ponen en un estado negativo e incómodo. Sin embargo, quizás la verdadera causa es que hemos fallado en decir de manera sencilla que no queríamos salir, porque preferíamos estar en casa y compartir otras actividades con nuestra pareja. Pero en vez de eso, elegimos criticar todo, molestarnos porque nuestra pareja “no sabía” que no teníamos ganas de salir de casa.

La mejor forma en que podemos evitar es siendo una persona asertiva. Cuando practicamos la asertividad entonces nos despojamos de esa dependencia sicológica hacia nuestra pareja. Muchos no se atreven a expresar con claridad lo que les inquieta. Simplemente se quedan imaginando como serían las cosas si el otro respondiera siempre a nuestros deseos, pero eso no ocurrirá, porque además todos esos pensamientos negativos, solo nos alejan más de nuestra pareja, porque alimentan el resentimiento y la frustración.

Sin embargo, muchos confunden la asertividad con ir y decir de forma seca que es lo que uno quiere. Eso no es ser realmente asertivo. Las personas que actúan de esta forma llevan oculta la pesada carga de la queja constante. Se consideran a sí mismas como “sinceras y directas”, pero en realidad solo crean resistencia en los demás.

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Si somos asertivos no necesitamos avasallar a los demás. Tampoco sentirnos frustrados si no obtenemos algo, pese a que lo hayamos verbalizado correctamente. Practicar la asertividad te acerca además a una verdadera independencia de la situación. No dependes de la respuesta positiva de tu pareja para sentirte mejor. No dependes de que las situaciones que deseas se cumplan por arte de magia.

Te recomiendo que sigas estos consejos para que empieces a practicar YA la asertividad en tu relación de pareja.

Pon atención en el otro. Parece ser que el hecho de ser asertivos tiene mucho que ver con comunicar lo que sucede dentro de nosotros. Sin embargo, seremos mucho más asertivos si tomamos en cuenta cómo se siente el otro. De esa forma podremos abordar la conversación desde una ángulo donde el otro se sienta cómodo y recepcione de buena gana lo que queremos decir.
Ten claro cuáles son tus reales motivaciones. A veces tenemos sentimientos confusos acerca de que es lo que realmente quieres. Esto es parecido al ejemplo de la tienda. Si quieres comprar, por ejemplo, zapatos, es de mucha ayuda que tengas en tu mente una idea más o menos clara de tu preferencia. De esa forma evitaras la confusión y la indecisión en tus deseos.
Se honesto. Esto evitara que tu mensaje llegue sin distorsiones. Si quieres algo, no busques pretextos para conseguirlo.
No juzgues al otro. Si realmente deseas ser asertivo para mejorar tu relación de pareja, entonces no coloques etiquetas mentales sobre lo que tú crees que está sintiendo tu pareja. Decir cosas como “nunca me escuchas” revela que no te importa lo que realmente piensa el otro, si no que estás más preocupado de tus propios pensamientos al respecto. Si dijeras, “a veces tengo la sensación de que no me escuchas con suficiente atención” estas comunicando tu interpretación sin asignarle tajantemente la etiqueta de verdad absoluta.
Si practicas estos puntos dentro de tu relación de pareja, verás que las coincidencias aumentarán a la vez que surgirán más oportunidades donde encontrar maneras de solucionar los conflictos.