La Tartamudez ya tiene cura






La Asociación Argentina de Tartamudez y la UBA celebran el estreno de “El discurso del rey”, la película más nominada para el Oscar, porque dicen que ayuda a destruir tabúes en torno a este mal. Un problema que afecta a 500 mil argentinos

la tartamudez ya tiene cura


El hombre intenta hablar y se traba. Piensa que ese freno en la fluidez de su habla lo incapacitará para seguir su discurso en público y, más lejos, para llegar a ser Rey de Inglaterra. Sin embargo, un excéntrico actor devenido en terapista del habla lo apoya para convencerse y coronarse como el Rey Jorge VI. Este monarca, padre de la actual Reina Isabel, enfrentó y superó la tartamudez, como se lo muestra en la película El discurso del rey que ya cosechó 12 nominaciones al Oscar . Hoy, con un buen tratamiento, niños y adultos también pueden enfrentar con éxito la tartamudez.

SDLq Antes de los 6 años, la recuperación de la fluidez en el habla es posible en el 100% del los casos a partir del tratamiento actual” , afirmó la fonoaudióloga Beatriz Biain de Touzen, presidenta honoraria de la Asociación Argentina de Tartamudez . Por las altas posibilidades de recuperación, desde esa entidad piden atención a los padres para que se diagnostique tempranamente la dificultad.

El 80% de las personas desarrolla la tartamudez antes de los 5 años . Después de los 6 años, con otro tipo de tratamiento, queda hasta un 15% de accidentes, como repeticiones y titubeos, que las personas con tartamudez aprenden a manejar.

El tratamiento para los menores de 6 años consiste en estimular la fluidez con programas que se basan en juegos, y en experiencias vivenciales. “Les permite identificarse con animales y proyectar lo que les sucede. De esta manera, aprenden estrategias vinculadas con la lentitud y la suavidad en el habla”, explicó la especialista que dirige el posgrado en tartamudez de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

En tanto, a partir de los 6 años, el tratamiento se adecua más a revisar la interacción de la persona con tartamudez con los demás. “A veces, los compañeros hacen burlas o ponen caras raras. Y los chicos con tartamudez empiezan a cambiar las palabras, taparse la boca, hablar poco o no hablar. Estos comportamientos a veces son más complejos que la tartamudez en sí misma.

El miedo a hablar es más difícil para tratar ”, señaló la fonoaudióloga Graciela Fiocca.

“La tartamudez ha sido un tabú por décadas. La sufre el 1% de la población mundial, y muchos recorren consultorios sin respuestas, como se observa en el caso de la película El discurso del rey.

Pero es importante que las personas sepan que siempre se puede hacer algo, especialmente con los más chicos, a través de un trabajo en equipo con la familia y con la escuela”, añadió Fiocca. Resaltó su experiencia: “Tuve pacientes de 64 años que evitaban el contacto con otras personas y tenían una pareja que hacía todo por ellos. Trabajaban en sus casas. Pero al tratarse, se han recuperado.

Nunca es tarde ”.

El tratamiento –añadió Biain de Touzen- lleva varias etapas. El primer ciclo dura 8 meses, y sigue un segundo ciclo por el cual se consolida el tratamiento. “Se hacen luego controles cada 6 meses para monitoreo y se le da el alta cuando la persona se siente capaz de controlar su habla”. Además del tratamiento con fonoaudiólogos especializados en tartamudez que ayudan a mejorar la fluidez en el habla, se puede buscar apoyo psicológico individual y acudir a grupos de ayuda mutua. “En los grupos, se trabaja sobre las interacciones sociales, como pedir pizza por teléfono, o comprar un boleto. En tanto, la terapia con psicólogo es útil para levantar la autoestima y reducir la tensión al habla r”.

La tartamudez o disfluencia (como le dicen los fonoaudiólogos) estuvo rodeado de mitos, que contribuían a que las personas con la dificultad intentaran esconderse.

Una de las creencias erróneas es pensar que las personas que tartamudean no son inteligentes.

Lo cierto es que no existe relación que vincule a la tartamudez con la inteligencia. Otras falsas ideas son que “los nervios causan la tartamudez”: la realidad es que la ansiedad no causa la tartamudez. Y otro error es decirle a la persona que “respire profundamente antes de hablar”, o que “piense lo que quiere decir antes de hacerlo”. Este consejo solo hace que la persona tome mayor conciencia, haciendo que la tartamudez sea más severa. La respuesta que más puede ayudar es escuchar pacientemente y no intentar terminarle las oraciones.

En la Argentina, estos mitos también han empezado a caer. “La película será beneficiosa para hablar de la tartamudez, y para que los demás lo comprendan que no se trata de algo gracioso sino de una dificultad que puede ser superada”, enfatizó Fiocca, quien forma parte de la organización del Segundo Congreso Mundial de Tartamudez, que se hará en la Facultad de Medicina de la UBA desde el 18 al 21 de mayo. Habrá profesionales, y también muchas personas darán sus testimonios que demuestran que, como el Rey Jorge VI, una traba en el habla no significa un impedimento para vivir bien.