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Sigue la búsqueda: Florencia Penacchi desaparecida (neuquin

Muchos habrán visto ésta noticia hace ya tiempo, pero siempre es bueno recordar, y más aquellos que estudiamos en la UBA ó nosotros neuquinos... en fin.

Información de e-mail:

Florencia Pennacchi, neuquina, estudiante de la UBA, tenía 24 años al día 16 de marzo de 2005 cuando sus familiares y amigos la vimos por última vez.

Sigue la búsqueda: Florencia Penacchi desaparecida (neuquin

Desde entonces perdimos absolutamente cualquier rastro de ella. Su rostro ha recorrido todo el país en distintos carteles, notas periodísticas o avisos rogando información o alguna pista sobre su paradero, pero hasta hoy nadie aportó ningún dato o información de importancia para el esclarecimiento del caso. El pasado 21 de Septiembre fue su cumpleaños número 26 y seguimos sufriendo la peor de las incertidumbres: no sabemos si está con vida o no, ni que pudo haberle pasado.

La justicia NO tiene una línea de investigación, y hoy, a dos años de su desaparición, quienes están a cargo de la causa pretenden cerrarla y con ello, dejarnos sin esperanzas de encontrarla o siquiera saber que le pasó Los familiares y amigos de Florencia tenemos la certeza de que la fiscalía Nº 26 -a cargo del Dr. Marcelo Retes- del Juzgado de Instrucción en lo criminal y correccional Nº 14 no está investigando, piensa que la desaparición por si sola no constituye delito y por lo tanto, no debería haber un expediente de búsqueda de persona en su fiscalía.


A las personas no se las traga la tierra, y el Estado no puede mirar para otro lado alegando que son muchas las personas que desaparecen al año. Ni este ni ningún caso puede ser 'un caso mas' para la justicia y la sociedad, porque detrás de cada caso hay una persona, un ser humano al que no sabemos qué le pasó.


Ya pasaron dos años de la desaparición de Florencia y los responsables de investigar reniegan de hacerlo, pero nosotros NO la olvidamos, su familia y sus amigos esperamos desesperadamente una respuesta, por tal motivo le pedimos al fiscal que revea su posición y la busque activamente.


Rogamos que no se olviden de Florencia y difundan la noticia.

Muchas Gracias

Familiares y Amigos de Florencia Pennacchi

Busqueda


Algunas notas e informes de su búsqueda y desaparición:


A TRES MESES DE SU DESAPARICION EN PALERMO: DIFUNDEN SU FOTO PARA QUE LLEGUE A 25 MILLONES DE PERSONAS EN TODO EL PAIS

La Policía cree que Florencia vive y que está en el interior en pareja.


Es una de las pistas más firmes que sigue la División Antisecuestros de la Federal, cuyo jefe habló con Clarín.


Nota: Georgina Elustondo.


Invitó a los compañeros de trabajo a comer unas pizzas a su casa, en Palermo, donde vivía con su hermano. Los invitados se fueron a las dos de las mañana, pero la "noche" no terminó. Poco después de las cuatro Florencia Penacchi llamó a un delivery y pidió un par de latas de cerveza. Cerca de las cinco, un joven entregó el pedido en manos de la chica, quien, en lugar de volver a subir al departamento, salió caminando por Güemes hacia la calle Oro y ya nadie la volvió a ver.

Todo ocurrió el 16 de marzo, hizo ayer tres meses. Sin embargo, según pudo confirmar Clarín, la Policía cree que está con vida y que vive con un hombre en el interior del país, aunque viaja de tanto en tanto a la Capital.

"Como si se la hubiera tragado la tierra". Fue la frase que corrió de boca en boca los días posteriores a la desaparición de Florencia Penacchi, neuquina, 24 años, estudiante de Economía, el 16 de marzo pasado. Y las palabras se repitieron, más o menos exactas, hasta ayer. Sin embargo, el Jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal, a cargo de la investigación, reconoció a este diario que cree "estar cerca de resolver el caso".

"En estos tres meses hemos seguido una infinidad de pistas, pero la mayoría resultaron falsas. Ahora estamos trabajando en puntas que parecen muy firmes y esperamos que todo termine bien. Por suerte, tenemos fuertes indicios de que está con vida. La pista más sólida indica que es probable que esté en el interior, viviendo con alguien —un hombre—, y viajando cada tanto a la Capital. Estamos trabajando. No conviene difundir nada más", confió el comisario Jorge Cipolla, al frente de la investigación policial, quien reveló a su vez que Florencia se había ido de su casa en otra oportunidad. "Hubo un episodio anterior, pero de pocos días", comentó.

El testimonio de Cipolla aclaró algunos puntos del caso que resultaban confusos o eran erróneos. Hasta el momento, la información difundida por los medios sostenía que Florencia había dormido en su casa, en Güemes al 4.700, que se había levantado entre las 10 y las 11 (según palabras de su hermano Pedro, que dijo haber escuchado el despertador), que luego había salido, sin dinero ni documentos, y que había desaparecido, literalmente, tras enviar tres mensajes de texto con su celular y hablar a su hermano al departamento, cerca del mediodía.

Sin embargo, la investigación del caso alumbró otra realidad. Al parecer, Florencia no durmió en su casa. "A las cuatro de la mañana llamó a un delivery y pidió cerveza. El pedido llegó a eso de las cinco y, según el testimonio del cadete, ella no volvió a subir, sino que salió caminando hacia la calle Oro. Esa fue la última persona que la vio. Por eso no tenemos clara la hora de la desaparición. El portero y un quiosquero dijeron que la vieron, pero no podemos dar por cierta esa información porque el caso se difundió una semana después, y no podemos confiar en que ellos recuerden con precisión qué día la vieron", explicó Cipolla.

Lo último que se sabe de Florencia es que envió tres mensajes de texto con el celular: a un compañero de trabajo, por un tema laboral; a una compañera, avisándole que se sentía mal, pero sin aclarar qué le sucedía; y a una amiga, con un simple saludo. Y que cerca del mediodía llamó a su jefe para avisarle que no iba a trabajar porque no se sentía bien y a su hermano, para saber si había mensajes para ella.

Lo cierto es que desde ese miércoles a la mañana nadie más volvió a saber de ella. "Que haya llamado a su jefe nos dio tranquilidad respecto a que estaba con vida y tramando algo. La hipótesis del secuestro se desterró enseguida", precisó el comisario, a quien le cayó el caso recién el viernes, cuando Pedro hizo la denuncia. La mamá de Florencia, médica, viajó desde Neuquén, donde vive, al día siguiente.

"Es una familia que tenía problemas, con vínculos complicados. Los hermanos se peleaban mucho", confiaron a Clarín otras fuentes de la investigación, y agregaron: "La madre había dicho que Florencia tenía problemas psiquiátricos, pero no era así. Tenía trastornos psicológicos como cualquiera otra chica".

En los días siguientes a la desaparición de Florencia, Pedro dijo que era probable que su hermana "estuviera sufriendo un cuadro de amnesia". Luego, al igual que el resto de la familia, se refugió en un hermético silencio. Según dijo, "no podía hablar más a pedido del fiscal".

Lo cierto es que la desaparición de Florencia está impregnada de un confuso clima de incógnitas, que despierta un gran desconcierto entre los amigos y compañeros de trabajo, que la esperan y la recuerdan como "alguien alegre, inteligente y feliz".

Clarín 6-05




Jefe de Antisecuestros de la Federal: el caso de Florencia Penacchi "difícilmente sea un secuestro”


Siguen las especulaciones alrededor de la desaparición de la estudiante de 24 años. El titular de Red Solidaria, Juan Carr, se lamentó de que exista “un silencio que no podemos romper”.


El jefe de la división Antisecuestros de la Policía Federal, comisario Jorge Cipolla, afirmó hoy que "difícilmente se trate de un secuestro" la desaparición de Florencia Penacci, la joven estudiante y empleada municipal de la que no se tienen noticias desde hace tres semanas.

"Estamos tratando de encontrarla, haciendo todo lo posibles para dar con su paradero" pero "es extraño" que no aparezca "habiendo tenido la difusión que ha tenido" el caso, dijo el jefe policial. Pero estimó que estaría dentro del país, ya que no tenía en su poder la documentación necesaria para traspasar las fronteras.

Cipolla amplió que "es extraño porque estamos hablando de una persona que tenía una conducta dentro de los parámetros normales, iba a trabajar, estudiaba, hacía poco que estaba confirmada como empleada en el Gobierno de la Ciudad, así que resulta muy extraño que haya abandonado todo así repentinamente".

El oficial, en declaraciones al programa "Santo por la mañana" de Radio La Red, confirmó que fue detenida una persona que llamó a la familia de la chica para extorsionarla con la versión de un presunto secuestro. En cuanto a las informaciones brindadas por numerosas personas que dijeron haber visto a Florencia, el comisario sostuvo que "datos ha habido muchos, pero lo cierto que corroborados ninguno, nadie ha aportado información verídica y contemporánea haciéndola conocer a las autoridades en el momento que la ve".

El jefe de la división Antisecuestros ratificó además que el teléfono celular que tenía la chica no funciona "desde el día de su desaparición...está apagado".

Cipolla admitió que la investigación es amplia, e incluso abarca al círculo íntimo de la muchacha, ya que, dijo, "ante una desaparición sospechosos somos todos".

Entretanto, el líder de la Red Solidaria, Juan Carr, aseguró que siguen "desconcertados" por la desaparición de la chica, aunque se mostró "muy esperanzado" en hallarla tras la detención del hombre que trató de extorsionar a la familia.

"Nos impactó muchísimo que el Estado Argentino haya caratulado el caso como presunción de secuestro. Suponemos a esta altura que alguna pista tienen", dijo Carr.

“Florencia es grande para ingresar a esas redes de prostitución infantil. Una o más personas saben lo que ocurrió, pero ese silencio no lo podemos romper. Estamos convencidos que intervienen dos o más personas”, sostuvo en declaraciones a Radio Mitre.

Clarín 4-05



Se cumple un año de la desaparición de Florencia Penacchi


NEUQUEN (AN).- Familiares y amigos de Florencia Penacchi, la joven neuquina que desapareció en Buenos Aires hace un año, realizarán hoy a las 19 un acto en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), donde estudiaba la joven. En ese lugar se dará a conocer la existencia de un fondo de recompensa para obtener datos que permitan orientar la búsqueda.

Florencia -de 25 años- es neuquina pero estudiaba en Buenos Aires, donde desapareció hace 365 días. La joven es hija de una conocida pareja de profesionales de la medicina.

Además de Penacchi hay otro estudiante neuquino desaparecido: Sergio Avalos, quien ayer cumplió mil días desde el último momento en que sus amigos lo vieron.

"En el imaginario colectivo de todos está claro que ella está viva y nosotros sentimos que la vamos a encontrar; Flor no se fue, no se llevó ni dinero ni documentos e incluso dejó ropa de ella remojando", afirmó ayer Eliana Fernández, una de las primas de la muchacha desaparecida en diálogo con "Río Negro".

Más allá del acto que se hará en la Capital Federal, en esta ciudad está habilitada una muestra de la artista plástica Patricia Barbatto. La misma está en el hall de ingreso de la casa matriz del Banco Provincia de Neuquén, en avenida Argentina y Félix San Martín. La muestra, en julio del año pasado, estuvo instalada en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Comahue.

"Alicia se conmocionó con la desaparición de Flor y preparó esta muestra", explicó Eliana Fernández.

"Es difícil pasar los días; cada día que pasa es una angustia que se va agigantando", agregó la docente neuquina.

La prima de Florencia contó que en los últimos tiempos les ha faltado apoyo para mantener, por ejemplo, la cartelería que muestra el rostro de la muchacha y recordó que en la primera etapa la Casa de Neuquén había aportado económicamente. El año pasado, además, la municipalidad de esta ciudad colaboró en la difusión.

"Hay muchos gastos, viajes, papeles que se envían, oficios que se remiten e incluso una persona que recorre todo el país buscándola. Es complicado y todos estamos haciendo lo que está a nuestro alcance", describió.

"Nos dicen que no hay ningún caso que se parezca y desde nuestro lugar tenemos que decir que la búsqueda ha sido ineficiente, porque Florencia no ha aparecido", cerró.

Rio Negro 3-06


¿Dónde están?

Gabriela Salinas, vendedora de cosméticos, Florencia Penacchi, estudiante universitaria, Fernanda Aguirre, estudiante secundaria, Marita Verón, comerciante, Annagreth Würgler, turista suiza; estos nombres son algunos, los más resonantes tal vez, en una lista de una centena de mujeres que desaparecieron de un día para el otro. La explotación sexual tiene redes suficientes como para haberlas atrapado, pero en estas ausencias se cruzan también estereotipos y prejuicios sociales.



Por Roxana Sandá

A Florencia Penacchi “se la tragó la tierra”, dicen. Su desaparición ya carga con tres semanas de desconcierto para los investigadores de la causa, que aún no desandaron ninguna posible pista aunque en la investigación comience a pesar la hipótesis de un secuestro; para los organismos embarcados en su búsqueda pública, que ansían alguna novedad con el mismo grado de desorientación, y aun para sus familiares y amigos, espantados por los chistes de humor negro, los insultos anónimos y las pistas falsas que escuchan en la línea 0800 especialmente habilitada. “Es eso o el silencio”, describe Patricia, una de las amigas empeñada a hallarla, pese al morbo colectivo y a las barbaridades telefónicas que le causan “un profundo dolor y nos suma desconcierto”.

Porque a esta altura, preguntarse dónde está Florencia abre hendijas sobre otro cuestionario social por lo menos inquietante.

Como el del titular de Red Solidaria, Juan Carr, que se alarma frente al silencio colectivo y pregunta “qué país es éste, que se traga a nuestros hijos y todo sigue igual”. Desde el 16 de marzo, cuando Florencia fue vista por última vez, hasta este miércoles –misa de por medio en la catedral de San Isidro pidiendo por su aparición con vida y por las de Fernanda Aguirre y Cristian Schaerer–, la ciudad empapelada con ese rostro de mujer estableció una relación inversamente proporcional con el asombro público de familiares y conocidos pidiendo por su retorno, de la misma manera que decayó el interés de los medios por una desaparición que, como las de otras mujeres, se va desdibujando en el tiempo.

“Tenemos registradas a unas 190 personas perdidas –dice Carr–, de las cuales un 15 por ciento atravesaba conflictos familiares al momento de su desaparición; 64 permanecen desaparecidas en un promedio de uno a 10 años atrás. ¿Debemos pensar que en la Argentina cientos de personas se esfuman o habrá que comprender que estos hechos no reconocen estratos socioculturales, que pueden ocurrirles a ricos y pobres?”

Y en mayor medida a las mujeres: según las estadísticas que manejan Red Solidaria y Missing Children, un 67 por ciento de los casos de desapariciones las involucran. Sólo en 2004, este organismo recuperó a diez chicas que tras desaparecer de sus casas permanecieron secuestradas durante meses en circuitos de prostitución.

Lidia Grichener, de Missing Children, suele destacar como emblemático el caso de una adolescente de 15 años que fue a bailar por primera vez a un boliche del conurbano, “donde conoció a un muchacho que la invitó a tomar un café. Y esto es lo último que recordaba, porque terminó despertándose en una casa extraña, junto a otra menor que ya estaba en ese sitio y le decía que la vida allí no era tan terrible. Mientras permaneció en esa casa fue sometida y golpeada por sus secuestradores, hasta que un día los tipos vieron las publicidades pidiendo información sobre su paradero y decidieron soltarla. El que la había invitado a tomar un café le dijo’entre nosotros no pasó nada, olvidate de que existimos’. Le vendaron los ojos, la metieron en un auto y la liberaron por milagro.”

La neuquina Florencia, delgada, simpática, más bien baja, movediza, estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, empleada en el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, hermana de Pedro e hija de la neuróloga Nidia de Penacchi salió de su casa en Güemes al 4700 sobre el mediodía del miércoles 16 de marzo con algunas monedas y lo puesto, ninguna agitación visible. Así lo consideraron el encargado del edificio y el kiosquero de la cuadra, sin mayores detalles. “Lo usual”, precisan los que investigan el caso.

Algunas personas creyeron verla en la zona de Chacarita, en Temperley, a bordo de un colectivo, y hasta haciendo dedo en Bahía Blanca, cerca de Médanos, sin descontar la probabilidad de un regreso a Neuquén, previendo el lazo primordial de su origen. “Pero nadie desaparece mágicamente”, reflexiona Carr, a la espera de “alguien que rompa el silencio”.


Silencios

Antes de descubrir su cuerpo enterrado en un piso de cemento bajo la cama matrimonial, a María Angela De Luca se la consideró desaparecida durante ocho años. Su marido la asesinó al cabo de años de violencia física, de denuncias de agresión presentadas por María Angela en una comisaría de González Catán, donde nunca prestaron atención a las demandas y ni siquiera durante todos estos años la policía tuvo el vago reflejo de la sospecha cuando las hermanas se presentaron a reclamar por esa desaparición. Cada vez que al hombre le preguntaban por su ausencia decía que “su ex” había decidido abandonarlos a él y a sus dos hijos pequeños para vivir como prostituta. Cuando hallaron el cuerpo, el asesino dijo que la había enterrado allí porque quería estar cerca de ella, pese a que había formado pareja nuevamente con otra mujer parecida a la que tenía debajo de su cama.

María Fabiana Gandiaga desapareció en una sede del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires en 2003 durante una competencia deportiva en la que participaba su hijo. El cadáver fue ocultado por los que la violaron y atacaron con ferocidad durante una semana en ese edificio transitado a diario por cientos de personas. Hasta que la hallaron, el marido, Andrés Cabana, tuvo que salir a decir que su esposa era “una mujer respetable”, y dar pruebas públicas de que la relación matrimonial no escondía fisuras, para borrar cualquier sospecha sobre una posible fuga.

El 25 de abril cumplirá nueve meses la búsqueda de Fernanda Aguirre, la nena que desapareció en la localidad entrerriana de San Benito mientras caminaba hacia su casa. “Mantengo la fe de encontrar a mi hija, y esa fe no la voy a perder hasta que la encuentre”, dice su madre, María Inés Cabrol, que a esta altura no puede menos que horrorizarse por el mutismo que enreda el caso. “A pesar de los esfuerzos de la policía y de la Justicia, a Fernanda no la localizan. Por eso digo que no estoy conforme con la investigación.”

A Nikola Henkler, una turista alemana que al momento de su desaparición tenía 28 años, se la vio por última vez el 22 de diciembre de 2002 recorriendo San Carlos de Bariloche. Hasta la fecha nadie pudo alumbrar algún indicio sobre su paradero.

La turista suiza Annagreth Würgler, que viajaba por el norte argentino, desapareció el 29 de agosto de 2004 cerca del Parque Nacional de Talampaya, en La Rioja. Sus padres y su novio viajan periódicamente a esa provincia con la esperanza de meterle alguna presión a la indiferencia judicial.

“A los dos días de no aparecer una mujer, como sucede con Florencia Penacchi, se debe evaluar que está muerta o secuestrada para su explotación aunque creo que, en su caso particular, lo que fuera que lehaya ocurrido, actuó como consecuencia de alguna otra crisis personal. Se habló de un brote de angustia, de antecedentes psiquiátricos. El día que desapareció se sentía mal, dijo que iba al Hospital Fernández y nunca llegó ahí. Me pregunto qué se rompió en ese círculo normal de niña de clase media”, dice Diana Staubli, que no descarta “la posibilidad de un secuestro, como en los casos de las mujeres de San Miguel, de Córdoba o de José C. Paz, que fueron privadas de su libertad para someterlas a la prostitución”.


Resonancias

En diciembre de 2004 se firmó la Convención de Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional y el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños. En 2003 se conformó en la Argentina la Red No a la Trata, integrada por organismos gubernamentales y no gubernamentales a nivel local e internacional. Este año, el proyecto de ley de un programa nacional de prevención y asistencia a víctimas de la trata de personas y explotación sexual, de la diputada nacional María Elena Barbagelata, espera su tratamiento y aprobación definitiva. Iniciativas con resonancia propia en un año en el que desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se evalúa la creación de un espacio consultivo asistido por comités de frontera, que pongan acento sobre desplazamientos humanos en áreas limítrofes de alto riesgo.

Sin embargo, sobre cada paso dado se siguen batiendo los desvíos de la revictimización y las zonas grises de las desapariciones como hechos policiales de sustancia siempre cuestionadora hacia la víctima.

“Desde el vamos, en una desaparición de persona se barajan hipótesis diferentes: si se trata de un hombre, se investiga si hay algún cruce con temas de drogas o delito. En cambio, cuando la víctima es una mujer, la pista más cercana que se ataca es averiguar si se fue con un novio o con un amante varón, ni siquiera con otra mujer, y si fue por voluntad propia”, sostiene la abogada Belén Beyrne, del Centro de Estudios de Política Criminal (Cepoc). “Está enquistado en el imaginario social y en el ámbito judicial argentino, que no hace más que reproducir los prejuicios del conjunto de la sociedad.”

La revictimización de Florencia Penacchi fue un guante que levantaron algunos medios luego de que su madre comentara la crisis de angustia que la joven padeció hace un par de años, lo que la obligó a tomar medicación psiquiátrica. “Y esto no es muy diferente de lo que sucede con las investigaciones de paradero –advierte Beyrne–, espirales siempre centradas sobre la víctima, que van exponiendo su vida como una radiografía para desnudarla frente a una opinión pública dispuesta a pensar que podía estar en algo raro. Lo más grave de todo esto es que todavía no se empezó a tomar conciencia de la situación de vulnerabilidad en que nos encontramos todos.”

Florencia, Fernanda Aguirre, Annagreth Würgler o Gabriela Salinas, desaparecida hace 15 días en Comodoro Rivadavia, comparten el lugar común de las muchachas de vidas ordenadas, con esquemas familiares contenedores, a salvo en apariencia de la cola que pueda meter el diablo. Sin embargo, un revés las atravesó por igual, cuestionando la premisa social de que a las niñas buenas no les pasa nada malo.

La filósofa Esther Díaz entiende que “ese pegoteo de afiches por toda la ciudad con la cara de Florencia” es indicio fuerte de una voracidad invisible que puede recaer sobre cualquiera. “Y al mismo tiempo pasan inadvertidos tantos otros desaparecidos del sistema. Por supuesto que no estoy en contra de que se empapele Buenos Aires pidiendo por esa chica, pero existe infinidad de casos que no reciben el mismo respaldo desde el punto de vista oficial. Axel Blumberg, por ejemplo. Se trataba de un jovencon los parámetros imperantes de erotismo y belleza. ¿No habrá casos más carismáticos que hacen más ruido que otros, los ‘de esto no se habla’? En la provincia de Buenos Aires desaparecen chicos y chicas constantemente. Es tiempo de priorizar, entonces, las condiciones de posibilidad de seguridad, sobre bases económicas y educativas firmes.”

Por estas horas, nadie puede responder a ciencia cierta cuál es el camino de una víctima que se pierde en una ciudad como Buenos Aires, al mediodía. Pocos se atreverán a decir que las desapariciones de mujeres jóvenes están naturalizadas como consecuencia de una red con alcances en el famoso “rubro 59” de diarios nacionales y del interior, y hasta en las convocatorias de algunos sindicatos “para selección de señoritas y modelado”.

“A la explotación sexual se llega por varios canales, desde la oferta de chicas en los clasificados, servicios ‘todo en uno’, con droga y prostitución combinadas, que se pagan con tarjeta de crédito, y clientelas ligadas con castings o selecciones de jóvenes con promesas de premios en Venezuela, Colombia o Costa Rica”, concluye Sara Torres, referente en la Argentina de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres (CATW). “¿Por qué habríamos de extrañarnos por la desaparición de una joven, cuando es apenas un caso entre miles de los que manejan por año los organismos oficiales? Fuimos país de destino en los años de convertibilidad, hoy mantenemos la trata interna con complicidad de la policía y los funcionarios judiciales, cubriendo a los dueños de burdeles, que a su vez revenden a mujeres quebradas y desaparecidas ante los ojos de los demás.”

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Para ayudar:

Red Solidaria: 4796-3923
Policía Federal Argentina: 4370-5899
Missing children: info@missingchildren.org.ar; desde el interior: 011 4797 9006; desde el exterior: 0054 11 4797 9006; por fax, desde el interior: 011 4797 8900, desde el exterior 0054 11 4797 8900


Fuente: e-mail, noticias

3 comentarios - Sigue la búsqueda: Florencia Penacchi desaparecida (neuquin

gerardocapo +1
ojala aparesaca Flor... mucha suerte
l3gol4s
muy buen post loco, mas de 3 años ! esto no puede ser, que bronca me da toda esta impunidad.
Tango7
preguntenle al ministro de salud! por ahi el podra darte una pista.
siempre cuando desaparece alguien asi sin razon apararente me pregunto cuan rentable puede llegar a ser el trafico de organos.