"Necesito saber cómo está la chica que la policía golpeó anoche en la fiesta de la Díaz Velez"

Con este título, Pedro Noli, Tucumano, escribe una nota en facebook en la cual pide información sobre sus amigos que en la madrugada del 15 de Abril de 2012 fueron abordados ilegalmente por un grupo de policías en San Miguel de Tucumán.

Pido a todos difundir la palabra para generar conciencia y que este caso llegue a los medios.

Aquí la nota de Pedro:

de Pedro Noli, el Domingo, 15 de abril de 2012 a la(s) 18:29

Lo que estás por leer tal vez te parezca exagerado, increíble, ficticio, pero creeme, ocurrió tal cual te lo cuento, acá en Tucumán, en la madrugada de hoy, 15 de abril de 2012.



La policía entra sin pedir permiso a la fiesta de la calle Díaz Velez al 500, donde bailan unas 100 personas. A las 5.30, se corta la música, la gente se queja y empieza a caminar encolumnada hacia fuera. El primer interrumpido fue Nicolás Aiziczon, músico tucumano que acompañaba con su teclado el ritmo electrónico que salía por los parlantes. Lo rodean cinco policías mientras otros uniformados apuraban a los demás para que salieran del fondo de la casa.



Empezamos a caminar y adentro de la casa veo a un hombre gordo, de unos 120 kilos, con remera blanca, la placa en el pecho y un revolver cromado en la cintura, que andaba a los gritos. Veo también a una fila de policía 10 policías con las itacas en la mano y el cinturón de cartuchos cruzado en el pecho, que indicaban la salida con la punta de sus armas. Ampiezan las amenazas, la prepotencia. Veo a la gente que se empieza sorprender y a asustar.



Mi primera redacción es putear: “¡Tienen que venir con esos fierros, la puta que los parió!”, grito al aire, camino mirando al costado y cinco pasos más adelante, en la salida de la casa, un rati petiso, morocho y cara cuadrada, me señala:



-“¡Qué andás diciendo, vos!”, me dice mientras me mira y manda a dos policías que me agarren.



Uno de cada lado me aprietan los brazos, me atenazan. Intento soltarme y me agarran más fuerte, me aprietan y avanzan hacia adelante empujando. Al único amigo que puedo ver es a Exquiel Svetliza. Le grito y se da vuelta sorprendido. No entiende nada. De ahí me llevan a una camioneta y quedo enjaulado junto a tres personas más.



Lo que ocurría afuera en ese momento no lo vi. Pero quienes lo vieron me contaron lo siguiente:



* Un policía gordo, de remera blanca y placa en el pecho, le pegó una trompada a un chico. Su novia o amiga se metió para defenderlo y también recibió una piña. Quedó en el piso, inconsciente. A espera de auxilio médico. No se más de ella.



* Cuatro camionetas, una moto y un auto de la Policía de Tucumán acompañaban a una Renault Trafic blanca, de donde se bajó un hombre con una carpeta en mano para clausurar la fiesta. Aparentemente era del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo y tenía la sospecha que era una fiesta que no estaba habilitada.



* En la calle había unos 30 policías, con los cascos anti motín puestos, que mostraban sus armas y hacían gala de su prepotencia dando órdenes. Entre cuatro de ellos, le pegaron a un chico que primero había recibido un culatazo.



* Un joven filmaba con su celular lo que ocurría, pero su captura del momento de violencia duró hasta que lo agarraron, le quitaron el aparato y a los chirlos lo subieron a la camioneta. Amenazaban con encarcelar a quien dijera algo.



* Hubo gritos y llantos. Gente corriendo de una punta a la otra. Y gente preocupada. Por ejemplo el músico Aiziczon, porque después de arañarlo y romperle la camisa le habían secuestrado el teclado. Anoche también secuestraron la música.



* La policía corrió a un grupo de chicas que miraba cómo en el piso ahorcaban a otro joven que a los gritos decía: ¡Andrés! ¡Andrés!



En la camioneta donde me tenían encerrado, uno de los detenidos se tira al piso y empieza a temblar. Parecen convulsiones. “Ese se hace”, le comenta un policía a otro, y luego vuelve a sentarse. En ese momento escucho una voz conocida que venía de afuera.



-¡¿Pero qué ha hecho?! No se lo pueden llevar- discute Luis Duarte



-¿Qué querés que te llevemos a vos también?- le responden.



Lo próximo que veo es cómo cuatro policías le pegan a mi amigo adentro de la camioneta. Tres lo tenían agarrado, uno de cada brazo y otro del cuello, y un cuarto le pegaba desde abajo con la cachiporra, entre la panza y la ingle. Luis intentaba defenderse hasta que lo metieron de un empujón en la jaula.



No recuerdo si entonces ya habían traido a Matías Gonzáles, un estudiante de derecho que resultó ser conocido de mi hermana Milagros. Tenía sangre en los codos y la cara hinchada. Y pedía una ambulancia que nunca llegó.



Había otro chico que trabajaba en un kiosco y que hablaba por teléfono celular con los padres. Era el que más afligido estaba. Le pidió a un policía que le alcanzara la campera que había quedado en la calle luego de que lo zamarrearon. Le contestó que no era "valerio" de él para hacer eso.



En esa camioneta en total fuimos seis. Le pregunté a donde nos llevaban y no me dijeron nada. A mis amigos que estaban afuera tampoco les dijeron.



Luis no perdió la calma. Hizo un par de llamadas, que derivaron en otras llamadas, y en un momento un policía preguntó por nosotros, si estábamos ahí. Y no hablaron más.



Nos llevaron a la comisaría Segunda, donde no nos registraron la entrada ni la salida. Todo lo que pasó con nosotros anoche fue clandestino.



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Jamás pedí a alguien que compartiera en Facebook algo que escribo. Pero esta vez será la excepción, porque esta carta tiene la intención de comunicarme con las personas que estuvieron ahí. Así que si me pueden ayudar, me conozcan o no, les agradecería mucho y les debería un favor que con gusto devolvería.



Quiero saber cómo está la chica que quedó desmayada en el piso. Y también cómo están los otros chicos a los que les pegaron. Anoche, en mi casa, soñé con un final trágico. Me levanté angustiado. Vi susto en el rostro de las personas que me contaron lo que pasó afuera cuando yo estaba privado ilegítimamente de mi libertad.



No se cuán efectiva será mi iniciativa, pero es urgente que esto deje de ocurrir.





Pedro Noli

Argentino y mediocampista por derecha.





Este es el enlace a la nota en su cuenta de Facebook: http://www.facebook.com/notes/pedro-noli/necesito-saber-cómo-está-la-chica-que-la-policía-golpeó-anoche-en-la-fiesta-de-l/10150721795618468



Porfavor, pido conciencia y reflexión y sobre todo DIFUSIÓN para que estas atrocidades se den a conocer y estos grupos de malhechores sean reconocidos y juzgados.



Saludos y gracias.