Digamos ¡NO! A La Explotacion Infantil!!!

La Esclavitud Infantil ,Digamosle ¡No!

En países del Tercer Mundo sigue funcionando de una forma alarmante la explotación infantil en el trabajo, algo que entre todos deberíamos atajar. La explotación infantil y la esclavitud están creciendo en el mundo, adoptando nuevas e insidiosas formas.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), "el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico criminal de seres humanos en especial mujeres y niños están creciendo en el mundo y adoptando nuevas e insidiosas formas". El reclutamiento obligatorio de niños para conflictos bélicos, considerado como una de las peores formas de explotación infantil, está también en auge.



INTERVIDA considera que una de las soluciones a este fenómeno pasa por la adopción de medidas por parte de las empresas para obstaculizar la importación de productos elaborados en el Tercer Mundo por la mano de obra infantil. La concienciación de los ciudadanos también es fundamental para el fomento de unas relaciones comerciales más justas y una mejora de las condiciones de vida en estos países. En España, alrededor del 30% de los consumidores se manifiestan a favor del compromiso social de las empresas.

FUNDACIÓN INTERVIDA es una ONG laica, apartidista y totalmente independiente, con estatus consultivo especial en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. Su objetivo es mejorar las condiciones de vida en que se encuentran miles de niños y sus familias en las zonas más necesitadas del planeta. Con este fin, desarrolla proyectos en Perú, Bolivia, Guatemala, El Salvador, India, Bangladesh y Malí. En la actualidad, más de 260.000 familias españolas dan su apoyo a tres millones de personas en esos países mediante el apadrinamiento de niños.



Trabajo infantil

Se calcula que existen aproximadamente 246 millones de niños y niñas que trabajan. De ellos, casi tres cuartas partes -171 millones- lo hacen en situaciones o condiciones de peligro, como por ejemplo, en minas o manipulando productos químicos y pesticidas en tareas agrícolas o manejando maquinaria peligrosa. Están en todas partes, pero no se les ve: trabajan en el servicio doméstico en casas particulares, como obreros tras los muros de las fábricas u ocultos a la vista en las plantaciones.

Millones de niñas trabajan en el servicio doméstico y en la asistencia doméstica no remunerada, expuestas al riesgo de padecer explotación y malos tratos. Muchas otras trabajan en condiciones terribles: pueden ser víctimas del tráfico de menores (1,2 millones), forzadas a trabajar en condiciones de servidumbre u otras formas de esclavitud (5,7 millones), obligadas a ejercer la prostitución o a trabajar en pornografía (1,8 millones), u obligadas a participar en conflictos armados (0,3 millones) u otras actividades ilícitas (0,6 millones). No obstante, la inmensa mayoría de los niños y niñas que trabajan -el 70% o más- se dedican a la agricultura.

Las estimaciones por regiones arrojan los siguientes datos:
Las regiones de Asia y el Pacífico poseen la cifra más elevada de niños y niñas de edades comprendidas entre los 5 y los 14 años que trabajan: 127,3 millones en total (el 19% de los niños y niñas de dichas regiones trabajan).
En África subsahariana se estima que existen 48 millones de niños y niñas que trabajan. Casi uno de cada tres (el 29%) menores de 15 años trabaja.
En Latinoamérica y el Caribe hay aproximadamente 17,4 millones de niños y niñas que trabajan (el 16% de los niños y niñas de la región).
El 15% de los niños y niñas de Oriente Medio y África septentrional trabajan.
En los países con economías industrializadas y de transición existen aproximadamente 2,5 millones de niños y niñas que trabajan.


Introducción: Existen en el mundo alrededor de 40 millones de menores que trabajan en fábricas, en la agricultura, en la minería, en pequeñas industrias, en talleres de artesanía, en hostelería y tiendas o como vendedores ambulantes. En los países en vías de desarrollo, las causas esenciales de este fenómeno son el atraso económico, vinculado en algunos casos al dominio colonial que casi todos ellos sufrieron, la supervivencia de estructuras socioeconómicas arcaicas, el brusco descenso del índice de escolaridad de los niños a partir de los 11 o 12 años de edad, y el aumento de la población.

Niños

A menudo los niños realizan en las fábricas trabajos relativamente ligeros pero entre éstos se destacan algunos que presentan riesgos evidentes para su salud y seguridad. A veces los destinan a ocupaciones peligrosas: fabricación de cohetes, soplado de vidrio, transporte de vidrio incandescente, utilización de materiales tóxicos en las tintorerías, trabajos que implican la exposición al polvo y al plumón en las fábricas textiles, al calor y al frío extremos en la manufactura de ciertos productos, trabajos en fundiciones y, en general, en la proximidad de hornos y de máquinas sin protección.

En tales lugares de trabajo, la iluminación, la ventilación y las condiciones sanitarias son casi siempre muy deficientes, y las precauciones de seguridad son mínimas. Todo ello se agrava extremadamente en el trabajo en minas.

En algunos países es usual que niños muy pequeños sean llevados por su familia de las zonas rurales a las urbanas, donde son prácticamente vendidos para el servicio doméstico. A menudo no se paga a estos niños, considerados como "adoptados". Tal situación hace posibles el trabajo excesivo, los malos tratos y la explotación. Una manera dramáticamente extrema de explotación es cuando las niñas o adolescentes son vendidas a proxenetas o mafias, que las forzarán a ejercer la prostitución, con sus secuelas -además- sanitarias y otras enfermedades.

La trata de niños, sea esta interna, entre países o entre continentes, está muy relacionada con la demanda de mano de obra barata, dócil y maleable en algunos sectores y entre algunos empleadores. Cuando se da, las condiciones de trabajo y el tratamiento a que son sometidos los niños y niñas violan sus derechos humanos, ya sea porque se trata de ambientes inaceptables (las incondicionales peores formas) o porque los niños y niñas realizan trabajos peligrosos para su salud y desarrollo (trabajos peligrosos que también forman parte de las peores formas). Estas formas van desde la servidumbre por deudas, el camel jockeying, el trabajo doméstico infantil, la explotación sexual comercial, el tráfico de drogas, la vinculación de niños a conflictos armados, y otras formas explotadoras y prácticas similares a la esclavitud en el sector industrial



y dispondrá de oportunidades y servicios,
dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad...
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación".
DECLARACION DE LOS DERECHOS DEL NIÑO

Definición de trabajo infantil

No todo el trabajo infantil, evidentemente, es tan repugnante como las formas más peligrosas y explotadoras. Incluso los más fervientes partidarios del no-trabajo infantil reconocen que tareas apropiadas pueden aportar a los niños habilidades y responsabilidades, mantener unidas a las familias y contribuir a los ingresos familiares. Al evaluar el alcance del trabajo infantil y dibujar soluciones, es crucial definir qué es el trabajo infantil, y distinguir formas explotadoras de formas apropiadas.

La UNICEF ha desarrollado un conjunto de criterios básicos para determinar si el trabajo infantil es explotador. Define que el trabajo infantil es inapropiado si:
es con dedicación exclusiva a una edad demasiado temprana,
se pasan demasiadas horas trabajando,
el trabajo provoca estrés físico, social o psicológico indebido,
se trabaja y se vive en la calle en malas condiciones,
el salario es inadecuado,
el niño tiene que asumir demasiada responsabilidad,
el trabajo impide el acceso a la escolarización,
el trabajo mina la dignidad y autoestima del niño (como el esclavismo y la explotación sexual),
impide conseguir un pleno desarrollo social y psicológico.


La Convención sobre los Derechos de la Infancia, firmada en 1989 por todos los países excepto la Islas Cook, Somalia, Omán, Suiza, los Emiratos Árabes Unidos y EUA, obliga a los gobiernos a proteger a los niños de "la explotación económica y de realizar ningún trabajo que pueda ser peligroso o interferir en la educación del niño, o que sea peligroso para la salud física, mental o espiritual del niño o para su desarrollo social."


Cerca de 50 países han ratificado la Convención 138 de la OIT sobre edades mínimas para trabajar, que establece normas más rigurosas que la convención anterior. Establece que 15 años es la edad mínima aceptable en países industrializados, y 14 años en los demás países. Permiten que los niños hagan trabajos suaves a los 13 años en países industrializados y a los 12 en países más pobres. Prohibe el trabajo que pueda amenazar la salud, la seguridad o la moral para niños menores de 18 años.

La explotación infantil es al mismo tiempo consecuencia y causa de la pobreza, aunando todas las miserias.

Agotamiento para vivir y trabajar, analfabetismo, enfermedades y malnutrición, envejecimiento precoz. Es el momento de romper esta espiral, que muchos se obstinan en considerar como una inevitable 'fase de crecimiento de las sociedades en vías de desarrollo'.

Pero el trabajo infantil no es todo igual. La misma UNICEF hace una nítida diferenciación entre dos tipologías de niños que trabajan:

a) Aquellos que dentro de las familias campesinas o artesanas trabajan para ellas mismas y por la situación de pobreza, la falta de infraestructura o la ausencia de garantías sociales necesitan de los brazos infantiles. El niño puede trabajar algunas horas al día e ir a la escuela o en otros casos puede que trabaje todo el tiempo, pero no se puede hablar de explotación sino sólo de miseria.

b) Aquellos en que son explotados por un patrón externo, muchas veces una multinacional.

Igualmente se puede distinguir entre los casos menos graves -el trabajo durante algunas horas al día, en sectores que no perjudican la salud o el crecimiento- y aquellos más graves, es decir el trabajo a tiempo completo y en condiciones insalubres.

Sus causas

La globalización económica crea lazos entre distintas economías nacionales, con lo cual la incidencia del trabajo infantil en países del Sur se hace más patente en los países industrializados. Al mismo tiempo, el proceso de globalización que permite al Norte ser consciente del trabajo infantil que se da en el Sur también pone presión a las economías y estructuras sociales de los países del Sur, intensificando de esta forma el problema del trabajo infantil.


Es evidente que existe una relación entre el trabajo infantil y la pobreza, puesto que los niños que trabajan son casi exclusivamente pobres. Pero la pobreza no es la causa del trabajo infantil; el hecho de que la proporción de trabajo infantil varíe dramáticamente entre países de niveles similares de desarrollo económico lo demuestra. En China, por ejemplo, ha habido muy poco trabajo infantil en las últimas décadas, según fuentes diplomáticas de EUA, porque tomaron la decisión política de mandar los niños a la escuela. Lo mismo ha ocurrido en el estado Kerala, en la India, que lo ha prácticamente abolido. De estos dos ejemplos se deduce que el trabajo infantil sólo puede existir si es tratado como aceptable cultural y políticamente.


Según la Fundación Internacional por los Derechos Laborales, en muchos países hay una fuerte tradición de tolerar el trabajo infantil, que se combinan a menudo con prejuicios hacia poblaciones aisladas. El resultado es la expansión de trabajo infantil entre algunos grupos étnicos pobres. De forma similar, actitudes discriminatorias hacia mujeres y chicas pueden reforzar la voluntad de los padres de mandar sus hijas a prostituirse o a servir en casas.

Donde la educación es obligatoria, disponible y entendida como importante, la proporción de trabajo infantil es más baja.


Los factores de pobreza, tradiciones culturales, prejuicios hacia grupos étnicos, religiosos o raciales, discriminación de las chicas, acceso inadecuado a la educación y búsqueda de mano de obra dócil por parte de los empresarios, han existido desde hace siglos. Lo que es nuevo ahora es la globalización económica.


Este factor contribuye a incrementar el trabajo infantil debido a la competencia en el mercado global, que hace que todo el mundo busque bajar los costes de producción. Hay otras formas, menos obvias pero igualmente importantes, en que la globalización contribuye al incremento del trabajo infantil.


Las exportaciones agrícolas baratas hacia el Sur y la promoción de la agricultura orientada a la exportación en estos países han removido la estructura social de comunidades rurales en todo el planeta. Apoyándose en la violencia, la coerción y a veces en fuerzas de mercado impersonales, los propietarios de las plantaciones han sacado muchas familias rurales de sus tierras, dejándoles con pocas opciones económicas. Algunos han cogido trabajo en las plantaciones, donde se suelen emplear también a los hijos; algunos se han ido a suburbios, donde los niños pueden buscar trabajo para ayudar a sus familias; y algunos han mandado a sus hijos a las ciudades a que ganen dinero para la familia.


Durante los años 80 hubo grandes cambios en el sector agrícola del Brasil. Grandes plantaciones se mecanizaron más y más y se incrementó su grado de dedicación a la exportación, y la tierra se concentró cada vez más en pocas manos de grandes empresas agrícolas. Los trabajadores de las plantaciones y los pequeños agricultores expulsados de sus tierras se juntaron con los grupos de trabajadores temporales que se conocieron como "bóias frias" o "volantes". Dado que los ingresos de muchas familias disminuyeron considerablemente, estas fueron empleando a los hijos. Hoy, una buena proporción de los niños que trabajan en Brasil son bóias frias.

En el sureste de Ásia, la urbanización y el empobrecimiento de las economías rurales son factores importantes que empujan a las familias a vender a sus hijas a la prostitución. El incremento en prostitución infantil está ligado al crecimiento del turismo sexual, una manifestación especialmente amarga de la globalización.


A nivel macroeconómico, la imposición por parte del BM y el FMI de PAEs ha fortalecido muchas de las tendencias que contribuyen al trabajo infantil. Se ordena a los gobiernos que promocionen las exportaciones y recorten el gasto público como condición para seguir recibiendo préstamos. En muchos casos los recortes son en educación. Sin embargo, en años recientes, el BM ha reconocido la importancia de la educación y la sanidad y ha instado a los gobiernos a mantener programas en estas áreas, así como inversiones en capital humano. Preguntado acerca de la influencia de los PAEs en el recorte de prestaciones sociales y de gastos públicos, el economista del BM Peter Fallon dice que "se ha dicho que en uno o dos países los PAEs han incrementado la incidencia del trabajo infantil. Pero eso es difícil de justificar, porque no se puede saber lo que pasaría en otro caso. Podría haber más trabajo infantil de no seguir los PAEs." El BM también ha instado a los gobiernos a mandar a los niños a la escuela. Pero incluso cuotas bajas hacen que algunas familias no puedan mandar a los niños a la escuela, y éstos frecuentemente trabajan. Fallon dice que el BM orienta sus consejos más bien a la enseñanza secundaria y postsecundaria, y que para atacar el problema del trabajo infantil hay que atacar la enseñanza primaria.

En que trabajan los chicos

La mayoría de los niños que trabajan a tiempo completo lo hacen en el sector agrícola comercial, pero hay niños trabajando en multitud de sectores: servicio doméstico, , minería, pesca de gran profundidad (buceadores), construcción, material deportivo, calzado deportivo, equipamiento quirúrgico, cerillas y pirotecnia, carbón vegetal, fábricas de cristal y cerámica.

En la India: esclavizados, en canteras, en el campo, servicio doméstico, picking rags en las calles, alfombras, saris de seda, cigarrillos "beedies", joyería de plata. artículos de piel (incluyendo calzado y material deportivo), alfombras de lana tejidas a mano, piedras preciosas sintéticas y naturales, diamantes, prostitución, restaurantes, trabajo doméstico, teterías y moteles.

Minas de carbón en Colombia

Los pasillos de las minas son bajos y estrechos, así que los propietarios (habitualmente los padres de los trabajadores) encuentran en los niños los trabajadores de tamaño ideal. Encorvados y con dificultades para respirar, los niños cargan pesados sacos de carbón a sus espaldas. Están expuestos a altos niveles de polvo, con riesgo de lesiones y enfermedades pulmonares. Se estima que son centenares de chicos.

Pelotas de fútbol

Buena parte del material deportivo del mundo se produce con trabajo infantil. En Pakistan, el mayor exportador de pelotas de fútbol (provee más del 60% del mercado estadounidense), por ejemplo, hay más de 7.000 niños de menos de 14 años que cosen pelotas, cobrando 0,6 dólares por pelota; incluso los niños más mayores no pueden coser más de 3 o 4 pelotas en un día.


Con el soporte de Robert Reich, antiguo secretario de estado para el trabajo de EUA, y de otros políticos, la CIOSL y ONGs para los derechos laborales lanzaron una campaña en junio de 1996 para asegurar que "los niños no jugarán más con pelotas hechas por niños empobrecidos en la otra parte del mundo". El primer objetivo era la FIFA, que ponen su sello en las pelotas de alta calidad, incluidas las que se usan en ligas profesionales. Se pidió a la FIFA que no pusiera el sello en pelotas hechas con trabajo infantil. La campaña consiguió rápidamente publicidad, gracias a la Copa de Europa; miles de jóvenes jugadores pidieron a la FIFA y otras instituciones del mundo del fútbol que se eliminara el trabajo infantil de la fabricación de pelotas de fútbol. Después de negociar con varias organizaciones sindicales, la FIFA anunció en agosto que pediría a todos sus afiliados que se adhirieran a un código laboral como condición para usar el sello de la FIFA. El código prohibe el uso de mano de obra infantil y otras prácticas laborales explotadoras. El control del cumplimiento del código se dejó en mano de organizaciones sindicales internacionales. A principios de 1997, dos asociaciones de fútbol de EUA subscribieron al código de la FIFA.


Estando bajo un intenso escrutinio las condiciones laborales de las plantas donde se cosen sus zapatillas deportivas, Nike y Reebok rápidamente se quisieron asegurar de que las pelotas de fútbol que se producen con sus marcas no se hacían con trabajo infantil. En noviembre de 1996 Reebok anunció que sus pelotas llevarían la inscripción "Garantizado: hecha sin trabajo infantil" para la primavera de 1997. El mismo mes, Nike y una firma pakistaní abrieron una planta para coser pelotas de fútbol en la que no se iba a usar mano de obra infantil.


Ahora se está intentando extender la campaña a pelotas para todos los deportes. También se intenta lanzar una fundación para educar y rehabilitar a los niños que dejen de trabajar haciendo pelotas. Las mismas organizaciones también trabajan para eliminar el trabajo infantil de los deportes olímpicos, con la Campaña Aros Libres.

El turismo y la infancia prostituida

Cada día aumenta el número de niños y niñas prostituidos en todo el mundo. desde hace siete años, ecpat (end child prostitution and trafficking coordina esfuerzos para erradicar esta lacra.

Tailandia, 1993. Un grupo de turistas franceses, algunos de ellos hombres solteros. Cuando uno de ellos le comenta a otro que se va a buscar una niña prostituta, el compañero se siente ultrajado. Tienen una fuerte discusión pero, a despecho de esta, el primer hombre decide irse con la niña. El segundo hombre denuncia el hecho a la policía y hace arrestar a su compatriota.

De un tiempo a esta parte, los casos de abusos , de prostitución y de pornografía infantil han aparecido constantemente en los medios de comunicación. ¿Es que antes no existía esta explotación?. Siempre se ha abusado de la infancia, pero probablemente nunca se había llegado a un nivel de comercialización tan feroz y global como el de hoy en día.

En Asia, los occidentales ayudaron a crear el negocio de la prostitución infantil. Algunos burdeles datan de la guerra de Vietnam o están situados alrededor de algunas bases militares de los EE.UU. Mas de un millón de niños y niñas son esclavos sexuales en Camboya, India, Filipinas, china,Tailandia, Taiwan y otros países. El desarrollo económico del sudeste asiático no ha ayudado a reducir esta plaga, continua habiendo miseria y cuando no es la propia gente del país la que compra o rapta a los niños/as para la prostitución, son los propios niños los que, para sobrevivir, se ofrecen en cualquier esquina.

El principal flujo de turistas ávidos de sexo infantil proviene de países económicamente desarrollados (Europa occidental, América del norte, Australia, Nueva Zelanda, Japón y estados del Golfo Pérsico) y se extiende por los países más pobres del sudeste Asiático, África, América Latina y el Caribe. Algunos países de Europa del Este, desde la caída del telón de acero, están empezando a atraer turistas sexuales y a exportar niños/as prostituidos/as hacia las zonas vecinas.

Ya sea por medio de Tour-Operators que explícitamente preparan viajes con oferta sexual de menores incluida o bien por libre, el usuario de la prostitución infantil busca la impunidad que le ofrece el ejercicio de esta actividad en el tercer mundo. Otros son sencillamente viajeros que por miedo al SIDA se van con niños y niñas; piensan que no están contagiados porque son muy jóvenes, cuando esta es una creencia absolutamente errónea . Vía Internet también, los explotadores sexuales han encontrado un potente medio de comunicación para intercambiar pornografía infantil o para informarse sobre nuevos "destinos turísticos".

Té y plátanos para lejanos consumidores.

¿Cuantos muchachos/as mueren cada año manipulando pesticidas en las plantaciones? Es raro que la noticia de la muerte de muchachos/as intoxicados en las plataneras de Centroamérica, por ejemplo, llegue a los periódicos.

En Bangladesh, Nepal y la India son la plantaciones de té, las que más incorporan trabajo infantil. En Assan el 70% de la mano de obra, horarios enormes y reducidas pagas. Esta situación genera altísimos beneficiosa las multinacionales del té y a sus socios locales.

Agricultura comercial

El esfuerzo físico requerido para cortar, cosechar y cavar en granjas o plantaciones pobremente mecanizadas puede ser abrumador. En las plantaciones de azúcar del Brasil, por ejemplo, los niños cortan cañas con machetes, una tarea que les pone constantemente en riesgo de mutilarse. Constituyen un tercio de la mano de obra y se ven involucrados en un 40% de los accidentes laborales.

Los pesticidas significan un grave peligro para los niños que trabajan en plantaciones, a los que son especialmente sensibles por estar en una etapa de crecimiento. Según un estudio citado por la OIT, en áreas rurales hay más muertes infantiles causadas por los pesticidas que por todas las demás enfermedades propias de la infancia juntas.

La producción de seda y saris en la India

La industria de la seda y los saris es históricamente una de las más importantes de la India. La mayor parte del hilo y los tejidos de seda se consume domésticamente, pero las exportaciones crecen rápidamente (se vendieron 260 millones de dólares en 1995 y se espera llegar a 300 en 1997. Entre 1980 y 1989 el Banco Mundial prestó 54 millones de dólares para soporte a la sericultura en Karnataka. En 1989 dio otros dos préstamos por un total de 177 millones con el mismo fin. En 1994 y 1995 prestó 3 millones de dólares para modernizar la industria de la seda en Karnataka y otros 157 millones para mejorar la producción en la India en general. Además ha propuesto prestar 190 millones de dólares para la agricultura de Uttar Pradesh, parte de los cuales se dedicaría a la seda.


La motivación del Banco Mundial al promocionar la sericultura es crear lugares de trabajo, aliviar la pobreza y ayudar a grupos desventajados. Pero al no controlar ni restringir el uso de esclavitud infantil, lo que ha conseguido el Banco Mundial es potenciar una industria que descansa sobre la esclavitud infantil en todos los pasos de los procesos productivos. En las dos principales etapas, el devanado y el trenzado de la seda, de los niños que trabajan que no son hijos de los propietarios son esclavos un 100%. En Karnataka puede haber unos 100.000 niños esclavos.


Los niños pueden empezar a trabajar a los 5 años, ganando 10 rupias como mucho y sufriendo riesgos laborales y amenazas de abusos por parte de los empleadores.

Pomabhai es un chico de 12 años, que trabaja con su hermana en la industria de la seda; sus dos hermanos menores van a la escuela y su padre trabaja de camarero en un hotel. Cuando Pomabhai tenía 8 años su padre pidió prestados 126 dólares para la boda de su hija mayor, con lo que Pomabhai dejó la escuela y se puso a trabajar. Dice que quiere continuar con su educación, pero que primero tiene que comer.


Ajad y Marukh tienen 10 años y han trabajado en la industria de la seda desde los 5 en Ramanagaram, el mayor mercado de capullo de seda de la India, en la región de Karnataka. Puesto que son devanadores, meten sus manos en agua hirviendo y palpan los capullos de seda, apreciando a través del tacto si los finos hilos de seda se han reblandecido suficientemente como para ser devanados. No pueden usar tenedores en vez de sus manos debido a la teoría según la cual sus manos pueden discernir mejor si los hilos están a punto para ser devanados. Las palmas de sus manos y sus dedos son blancos y con grandes marcas de heridas, quemadas y ampollas.


Muchos tejedores de seda están hacinados en habitaciones oscuras, húmedas y sin ventilación. Estas condiciones favorecen el contagio de enfermedades entre los niños trabajadores. En un estudio realizado en 1985, el Instituto Gandhiano de Varanasi identificó la tuberculosis y los trastornos intestinales como la "enfermedad laboral de la comunidad tejedora". Los cortes también son típicos y difíciles de curar. Un investigador en Kanchipuran informó de que había visto un chico con los dedos cortados de una forma tal que no podía comer él solo. Los empresarios no facilitan cuidados médicos ni siquiera primeros auxilios a los trabajadores que sufren algún accidente, y quien no puede trabajar un día no cobra ese día.


Human Rights Watch ha pedido al Banco Mundial que deje de dar préstamos a la industria de la seda hasta que el gobierno indio aplique el Acta sobre (la Abolición de) la Esclavitud y empiece un proceso para identificar, liberar y rehabilitar los niños esclavos. También le ha pedido que implemente urgentemente programas que garanticen que los niños van a la escuela, puesto que esta es la única forma de romper el ciclo de la esclavitud.


El Banco Mundial niega que sea responsable ni cómplice del problema de la esclavitud infantil en la India. Durudee Sirichanya, una portavoz del Banco, dice que "El tema del trabajo infantil es complejo, puesto que en algunas áreas es esencial para la supervivencia de la familia. [...] El Banco ha intentado crear el entorno adecuado para desalentar el trabajo infantil."

Industria de ladrillos en Camboya

Los niños usualmente trabajan con las manos desprotegidas, y a veces descalzos. A menudo se cortan y se les caen ladrillos a las manos y a los pies. Algunos trabajan con maquinaria pesada y muchos se cortan las manos o los dedos con las máquinas. Más de la mitad de los niños entrevistados por el Asian-American Free Labor Institute dijeron estar en deuda con su amo. La mayor queja era el cansancio.

Pieles para las fiestas.

En El Cairo y sus alrededores, en las fabricas de curtidos trabajan cerca de un millón y medio de niños y niñas de Egipto entre los seis y los catorce años. Las condiciones de trabajo son siempre las mismas, estando junto a muchos productos tóxicos, los niños trabajan con los pies y las manos desnudas. En la India, Brasil y en el sudeste de Asía el espectáculo es más o menos el mismo.

Vestidos, seda y zapatos para lejanos consumidores.

Son los productos de baja tecnología y gran consumo aquellos que producen para la exportación países como Tailandia, China o Indonesia, los que hacen crecer su desarrollo industrial. En medio están las multinacionales que contratan el trabajo a empresa locales, quienes lo subcontratan a otras más pequeñas. En este circulo se insertan el trabajo de los niños/as. En Indonesia el trabajo infantil está permitido, pero sólo por cuatro horas al día, los niños/as en la industria manufacturera son más de trescientos mil. Durante el año 1991 se inicio la denuncia del uso de trabajo infantil en la fabricación de las costosas zapatillas de la multinacional NIKE, que basa su negocio en escatimar unas pesetas a los trabajadores y gastando millones en publicidad. Otra marca famosa, ADIDAS, ha transferido toda su producción a Asia, cerrando todas las factorías en Europa.


]Cigarrillos "beedies" en la India

Son cigarrillos hechos a mano que no se exportan sino que se producen para el mercado local. En esta industria trabajan más de 325.000 niños, en el estado de Tamil Nadu, al sur de la India.


Trabajan en condiciones brutales, en un clima de terror. Panjaran, de 10 años, se convirtió en esclavo a los 6 años por un préstamo de 14 dólares. Dice que "el encargado me pegaría con un palo si no llegara a tiempo, si no liara 1.500 beedies en un día, si estuviera cansado, si mirara alrededor; me pondría una caja de cerillas debajo del mentón, y me pegaría si se cayera."


En 1991, la Corte Suprema de la India ordenó al gobierno de prohibir todo trabajo infantil en las unidades de la industria de la manufactura del tabaco que puedan dañar la salud de los niños. También ordenó a los gobiernos estatales que formularan un plan para acabar con el trabajo infantil inmediatamente, o bien eliminarlo de la industria del beedie en tres años. A finales de 1996 no se había implementado ninguno de estos planes.

La pesadilla de los juguetes


En la etiqueta estará escrito MATTEI, LEGO o CHICCO, pero el 80% de los juguetes de todo el mundo se fabrican en China (donde el propio Ministerio de Trabajo se muestra preocupado por la situación de los niños/as), en Tailandia e Indonesia. Niños y niñas que durante doce horas al día se encuentran en contacto con materiales plásticos inflamables, en ambientes sofocantes, sin casi comida y durmiendo en campamentos-guetos.

En el año 1933, dos fabricas de juguetes ardieron en Tailandia y China. Hubo centenares de víctimas, entre ellas multitud de niños/as. Contra los juguetes de procedencia hindú existe la campaña de boicot TOYCOTT CAMPAIGN (TOY=juguete).

Alfombras para casas elegantes muy lejanas

Un millón de niños tejen las alfombras en decenas de miles de telares distribuidos por Pakistán, India o Nepal. Antiguos comerciantes exportadores las encargan a intermediarios locales, los cuales a su vez las subcontratan a los propietarios de los telares. Estos se las encargan a tejedores que las realizan con ayuda de algunos asalariados. Muchos son los intermediarios y todos quieren obtener beneficios. Basándose el último eslabón que normalmente son niños. Se los prefiere no sólo por sus pequeños dedos adaptados al trabajo, sino también porque los adultos no están dispuestos a semejante explotación.

Los niños no tienen elección, son traídos de pueblos lejanos, engañados por supuestas buenas perspectivas y con el pago de una contrapartida a sus padres pauperrimos e ignorantes. Trabajan en habitaciones oscuras, angostas, húmedas y detrás de telares atando nudos sobre los hilos tensados, durmiendo después en el mismo local, en medio del polvo y desnutridos. Cuando se hacen una herida se la cauterizan con una cerilla para evitar manchar de sangre las alfombras.

Sirvientes de las familias ricas

No los ve nadie pero son millones los pequeños sirvientes de más de seis años, a menudo reciben como pago sólo la comida -escasa y diferente a la de los amos- y se los maltrata. Por ejemplo, son más de cien mil los niños 'resteareck' en Haití, que las familias campesinas contratan con las de la ciudad. E veces se les lleva al extranjero. Esta situación ha sido denunciada por la asociación Anti-slavery International, quien a dado datos de familiares de diplomáticos implicados con residencia en Francia y Suiza.

Entre la basura y el tráfico.

Ochenta millones de niños trabajan en las calles. En la periferia de Manila son doce mil, escalando las montañas humeantes de la basura para rescatar cualquier residuo útil. Lo mismo ocurre en las calles y en los basureros de muchas otras ciudades del Tercer Mundo. Un trabajo extremadamente arriesgado desde el punto de vista sanitario que atrae el desprecio sobre quien lo realiza. Otros venden periódicos, limpian cristales, parabrisas o son limpiabotas. Muchos en Asia hacen de animales de carga, transportando mercancías y personas sobre carritos, explotados por sus propietarios.

El trabajo infantil en el tercer mundo


Africaç

El 17 por ciento de la población activa en Africa son niños de entre 4 y 15 años. Los pequeños suelen desempeñar funciones de pastoreo o de vigilancia del ganado, incluso en época escolar, con la consiguiente repercusión negativa en su educación.

El estudio realizado por la OIT en Ghana indica que los niños de la calle, que se encuentran principalmente en los núcleos urbanos y no tienen lugar fijo de residencia, trabajan por su cuenta o para operadores de distintas actividades del sector informal. En Accra, la capital, el 88 por ciento de los niños de la calle no asiste a la escuela. El 96 por ciento son migrantes. Son niños que vagan de un sitio a otro, duermen en el exterior de edificios o tiendas en colchones de cartón o de paja y comen alimentos poco nutritivos que compran en la calle con sus escasos ingresos. Su jornada de trabajo empieza a las 4:30 de la mañana. Lustran zapatos, portean bultos, venden géneros diversos, mendigan...


Latinoamerica

En 1990 trabajaban en la región 7.300.000 menores entre los 10 y los 14 años. En San Salvador y otras ciudades brasileñas del estado de Bahía viven y trabajan aproximadamente 3.000 niños.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) apuntó, por su parte, el pasado mes de marzo, que en Haití existen entre 250.000 y 300.000 menores que trabajan como empleados domésticos en condiciones de semiesclavitud. Las tres cuartas partes de estas modernas cenicientas son niñas. Se llaman restavek (reste avec, quedarse con alguien, en francés).

Las familias del campo, demasiado pobres para mantenerlos, envían a estos niños a familias conocidas e incluso allegadas de la ciudad, que se comprometen a facilitar su educación, alojamiento y alimentación a cambio de trabajo doméstico. Pero estas promesas se tornan, casi siempre, en explotación. Un 75 por ciento de estos domésticos infantiles no saben leer o escribir. En muchos casos, son huérfanos. Tienen que trabajar todo el día, pero no ganan nada y se alimentan de restos. Frecuentemente no duermen en camas, sino en el suelo, y, en el caso de las niñas, pueden sufrir abusos sexuales.

Un 80 por ciento de ellos sufre trastornos de estómago o dolores de cabeza como consecuencia de su aislamiento emocional, según los psiquiatras. Muchos parecen retardados física y psíquicamente, sin que lo sean. De hecho, una vez liberados de su situación e integrados en una comunidad pueden convertirse en los mejores alumnos de la clase. Ese trabajo es el destino que espera al 70 por ciento de la población menor de 18 años. Es decir, casi al 40 por ciento de los haitianos. La edad de los menores sometidos a semiesclavitud se sitúa entre los 11 y los 14 años y el 75 por ciento son niñas, según Unicef.

Los restaveks son cada vez más jóvenes a causa del empobrecimiento del país. Puede llegar a tener sólo 5 ó 6 años y cada vez trabajan para familias más pobres, con ingresos que normalmente no superan los 250 dólares al año y que no pueden satisfacer siquiera sus propias necesidades.


Asia

La OIT calcula que el 11 por ciento de la población de Asia está conformada por niños entre 4 y 15 años. Aunque en Africa la población laboral infantil es, en conjunto, más numerosa, la India sigue siendo un caso paradigmático en este terreno. Los menores de este país que trabajan, generalmente en condiciones muy duras, son unos 44 millones.

Los factores más determinantes del trabajo de menores en la India parecen ser la pobreza y el analfabetismo (4). El porcentaje de hogares en los que hay menores que trabajan aumenta de forma directamente proporcional al nivel de analfabetismo de los pueblos, en especial en el grupo de edad comprendido entre los 10 y los 14 años.

Los niños de la India trabajan en pequeñas factorías, hostelería, depósitos de petróleo, talleres de joyas, fábricas de alfombras y de cerillas.

En Sri Lanka se han dado casos, en los últimos años, de niños que han denunciado a sus empleadores por malos tratos. Las leyes de este país prohiben emplear niños menores de 12 años y a los que tengan entre 12 y 14 años durante el horario escolar. En 1995 se puso en marcha una campaña de sensibilización contra el trabajo infantil que propició la recepción de más de 2.000 denuncias en los 3 primeros meses -antes no se registraban más que entre 10 y 15 al año-.

Sin embargo, pocos empleadores fueron condenados con el debido rigor. Ninguno fue a parar a la cárcel. En realidad, quienes salieron perdiendo fueron los niños: fueron enviados de vuelta con sus familias, en muchos casos demasiado pobres para mantenerlos, o a una institución de acogida. Algunos niños decidieron volver con el empleador denunciado.

El Servicio de la Policía para el Cuidado de los Niños de Sri Lanka estima que en este país existen unos 400.000 niños entre 5 y 14 años que trabajan para vivir, la mayoría como empleados domésticos el éxodo de alrededor de medio millón de mujeres que trabajan como domésticas en Oriente Medio explica, en parte, el acceso de los menores a este sector-.

La India, gigante del trabajo infantil

Junto a tener uno de los mayores tasas de analfabetismo en el mundo, la India tienen el mayor número de trabajadores entre cuatro y catorce años. El gobierno habla de diecisiete millones, la OIT de cuarenta y cinco millones, pero Swani Aquivesh del Frente de Liberación del Trabajo Forzado, admite que en el año 1994 había más de sesenta millones. Una ley de 1986 prohibe a los menores de catorce años los trabajos más peligrosos o nocivos y reglamenta el resto. Pero la escasez de medios, la disgregación de la unidades productivas informales y la corrupción obstaculizan los controles. El Asia Labour Monitor, calcula que los muchachos pertenecientes a familias rurales sin tierra, producen cerca del 20% del PIB, en sectores como la agricultura, minería, hornos, fabricas textiles, de cerillas, sederías, de fuegos artificiales y en el gigantesco sector infantil urbano (transporte de cargas, comercios pequeños,...). Al menos cinco millones son esclavos, forzados a no poder abandonar el puesto de trabajo a pesar de no recibir paga, por deudas contraidas por su familia o porque los padres han recibido un anticipo sobre este trabajo.

El Tribunal Supremo hindú considera como esclavo todo el trabajo de los niños/as, no sólo porque no pueden elegir, sino porque no reciben el salario mínimo legal. A la India se le acusa, como a otros países, de practicar en sus exportaciones una competencia desleal basada sobre esta explotación.

Brasil, tierra de explotadores y explotados

La octava potencia económica mundial, tiene una renta per capita de 4900 dólares, gran cantidad de recursos y treinta y cuatro millones de pobres.....No nos podemos sorprender, es el país, quizás, más injusto del mundo, con un 2% de sus habitantes que controlan el 60% de la tierra, mientras los jornaleros trabajan diez horas diarias los siete días de la semana.

No solo existen diez millones de 'meninos da rua', también y de acuerdo al Instituto Brasileño de Geoestádistica, en las diez principales ciudades trabajan el 35% de los niños y niñas entre cinco y nueve años (se trata de dos millones). En las zonas rurales trabajan siete millones de niños/as y muchachos/as menores de diecisiete años, ocupados en las plantaciones de caña de azúcar. La Confederación de Trabajadores Agrícolas (CONTAG) ha denunciado que en el año 1994 existían cuarenta mil niños esclavos debido al pago de deudas familiares. Una parte de ellos trabajan junto a sus familiares en las terribles fabricas de carbón del Carajás. Quien se escapa antes de saldar una deuda -que entre otras cosas nunca se extingue- es asesinado. Hay muchísimos pequeños jornaleros agrícolas que no ganan nada porque su 'producción' se incorpora a la cuota mínima, normalmente alta, que se debe pagar para saldar la petición de los padres. Una investigación del sindicato CUT ha demostrado que cerca del 30% de los trabajadores son menores de catorce años en sectores como el textil y la fabricación de zapatos para la exportación. La ley permite el trabajo a los doce años para aprendizaje y la enseñanza obligatoria dura hasta los catorce años, pero cinco millones de niños no asisten a la escuela. No existen controles y de esta forma no se respeta ninguna prohibición. Desde hace tres años y gracias a la presión popular, también el gobierno brasileño muestra voluntad 'abolicionista'.
Consecuencias del trabajo en los niños

Las consecuencias del trabajo para la salud de los niños son muy graves. Sufren lesiones visuales y óseas, deformaciones, numerosos accidentes, muerte temprana... La mitad de los niños sometidos a trabajo forzoso en las fábricas de alfombras paquistaníes no llega nunca a los 12 años, según informes de 1991.

Ese mismo año la Policía tailandesa desmanteló una fábrica ilegal de papel donde permanecían esclavizados 31 niños y adolescentes. Se les obligaba a tomar anfetaminas para cumplir una jornada laboral de 18 horas por la que no recibían salario alguno. Eran apaleados a la menor señal de rebeldía. La operación fue posible gracias a que uno de los niños consiguió escapar y su padre alertó a las fuerzas de seguridad. Cuando éstas actuaron, comprobaron que los niños presentaban infecciones en la piel y grave desnutrición. 28 de ellos

necesitaron asistencia pisquiátrica por el grave trauma que sufrieron.

Pobreza infantil

Nunca se ha visto un niño rico trabajar. La relación entre pobreza familiar y trabajo infantil es evidente. La Coalición Surasiatica contra la Esclavitud sostienen que el trabajo dependiente de los niños, mano de obra barata, sumisa y vulnerable, es también la causa y no sólo la consecuencia, de la pobreza social e individual. Un niño, futuro adulto, su familia y su país son vendidos por 800 pesetas al mes.

Niños y niñas destruidos

Analfabetos de por vida. Si tienen tiempo y no están agotados, podrán ir a una escuela informal, pero nunca tendrán un título elemental. Analfabeto no podrá defender sus derechos, tampoco cundo sea adulto.

Salud hipotecada. Primero por el cansancio, Narain Singh Rao, activista hindú de los derechos de los menores, dice: 'Si yo que tengo treinta años hubiera empezado a trabajar a los ocho, ahora sería tan bajo como mis amigos de infancia que lo hicieron. Estaría jorobado y cansado, tal vez tendría tuberculosis. El 80% de los enfermos hindúes por tuberculosis trabajaron siendo niños. La exposición continua al polvo, a los productos químicos, al calor y quizás a la falta de luz (o por ser excesiva) afectan a los pulmones, a los ojos, al hígado y a los riñones".


Acarrear pesos y mantener posturas forzadas por mucho tiempo pueden hipotecar el crecimiento y el desarrollo óseo. Los ruidos causan sorderas parciales.

Daños psicológicos. La ausencia de tiempo para jugar y de descanso, el distanciamiento de las familias pueden tener repercusiones negativas sobre la psicología infantil. Devastadores y permanentes son lo efectos psíquicos y físicos de la prostitución infantil.

Amenaza para los adultos

La OIT recuerda que el recurso al trabajo de los niños va unido al paro de los adultos y a la distribución desigual de la riqueza.

Sin niños a disposición de los terratenientes y de las fabricas, el trabajo lo harían los adultos. Sin la 'competencia' no mejorable que representa el trabajo infantil, los adultos tendrían un mayor poder de reivindicación social y salarial. El trabajo infantil prolifera en las comunidades y sociedades donde los adultos trabajan de forma temporal o por salarios inferiores a los mínimos legales.

Sociedad empobrecida para siempre

La relación niños/fuerza de trabajo lleva consigo una alta tasa de mortalidad, incentiva una mayor natalidad y alimenta la espiral de la pobreza.

Las naciones heredan una nueva generación de trabajadores con bajos ingresos, sin especialización, analfabetos, tal vez enfermos o inválidos. En vez de conseguir aliviar la pobreza esta se agrava.

Un niño produce casi lo mismo que un adulto, pero gana mucho menos, normalmente un tercio. Dar trabajo a un adulto sindicalizado significa aumentar el precario poder adquisitivo de las familias y posibilita el desarrollo posterior, haciendo crecer el mercado interno.


¿Que ventajas obtienen las familias?

Bien pocas, una reciente investigación de UNICEF en América Latina ha evidenciado que debido al trabajo de los niños, el poder adquisitivo de las familias aumenta como máximo entre un 10 y un 20%, continuándose en los mismos niveles de pobreza.

Sin hacer mención a los casos de las familias que han obtenido anticipos y el niño es obligado a trabaja gratis. Es raro que un niño que trabaje de forma dependiente gane a la semana más de los que cuesta un kilo de arroz.

La pobreza sin estado social

Es verdad que sólo los hijos de las familias pobres trabajan en situaciones sociopolÍticas de carencia de mecanismos de beneficios sociales. No influye demasiado el nivel de pobreza global del país como demuestra el terrible ejemplo de Brasil y por el contrario el ejemplo positivo del modesto Estado hindú de Kerala, feliz excepción en este subcontinente.

Desde las primeras elecciones de 1057 hasta hace poco, en Kerala unos gobiernos 'especiales', sensibles a los problemas sociales y empeñados en garantizar a todos la cobertura de las necesidades básicas. Se realizó la Reforma Agraria, se aumentó el salario mínimo y se declaró la enseñanza y la sanidad obligatoria y gratuita, sirviendo de estímulo al resto de la India.

El incentivo de los beneficios

Las empresas prefieren a los niños porque se les puede explotar mejor. Casi todos los curtidores de El Cairo admiten que darían trabajo a los niños antes que a los adultos aunque hubiera leyes restrictivas.

Los gobiernos son a menudo cómplices directos o indirectos, es su responsabilidad si los trabajadores adultos perciben salarios insuficientes para mantener a su familia (el mismo salario mínimo legal, en la mayor parte de los países garantiza un poder adquisitivo ínfimo). Si existen ciento ochenta millones de campesinos que no tienen tierras y mantienen a sus familias levantándose por la mañana sin saber como ganar para la comida del día y si los pobres son más de tres mil millones de personas.

Algunos gobiernos del Tercer Mundo mantienen que el trabajo de los niños es una enfermedad infantil de los países pobres y piensan que los países occidentales han llegado a ser ricos gracias debido a la explotación de los niños. Pero la realidad es ciertamente la contraria.


Mecanismos internacionales

La deuda externa es la gran culpable. A todos los pueblos de los países endeudados del Sur, se les viene aplicando los consabidos programas de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que les piden que trabajen más, vendan más y consuman poco, para ahorrar lo suficiente para pagar la deuda.

Esto está significando aumentos de los niveles de explotación de los trabajadores y de los ecosistemas, para producir a precios menores y compitan en el mercado internacional. Significa también la reducción de los gastos sociales -enseñanza, sanidad- que permiten a las familias sobrevivir a pesar de los reducidos ingresos.

Multinacionales sobre la piel (también) de los niños

'La carrera de la competencia llegará un día también a Europa, haciendo trabajar a los niños de forma masiva, gran victoria', ironiza el periódico Le Monde Diplomatique.

Los principios de la competencia internacional se basan en la deslocalización, nuevo fenómeno en la lucha del capital contra el trabajo. Para ahorrar algunos costes las empresas de ciertos sectores sustituyen los trabajadores por maquinas, en otras ramas de la producción en más conveniente cambiar el lugar de la producción a aquellos lugares donde los trabajadores son menos exigentes y los gobiernos más tolerantes.

Las empresas multinacionales prefieren coger trabajadores por ochenta hora a la semana, pagándoles unos pocos centavo de dólar por hora y después gastan enormes sumas de dinero en publicidad dirigida a un mercado limitado -no más de mil quinientos millones de personas consumen estos productos- dado que en muchos productos la imagen hace vender más que su precio.

Junto a los tradicionales productos tropicales, los procesos industriales más sencillos -textiles, curtidos, juguetes o electrónica- nos abandonan dejando las fabricas europeas vacías, para instalarse en Asia, América Latina o en el norte de África. Las formas son varias: Zonas Francas que dan alas multinacionales condiciones mas ventajosas y total libertad de actuación, con contratos con empresas locales, subcontratos y subcontratos de los subcontratos para empresas cada vez pequeñas y al final los trabajadores/as en su propia casa producen para los que realizaron el encargo. Es en esta parte de la cadena donde se integra el trabajo infantil.


Las intervenciones posibles

Alguna esperanza existe: hace diez años para los gobiernos no había problema. Ahora el debate está presente.

Luchar contra el trabajo infantil, comenzando por sus formas más aberrantes (trabajos peligrosos, a tiempo completo o por cuenta ajena), significa dar un paso mínimo en defensa de los derechos sociales de losa adultos de hoy y de mañana. No es fácil confluir en una misma dirección protagonistas bien diferentes: Estados, sindicatos, organismos internacionales, ONG, consumidores y por último empresas y multinacionales.



Las opiniones son diferentes, desde la única alternativa: Prohibición total y urgente o reglamentación.

Quienes apoyan la primera hipótesis acusan a los otros de excesivo pragmatismo (porque 'la explotación de los niños hay que abolirla sin remisión, además de reducir la explotación de losa adultos'); Los otros acusan a los primeros de utopismo (porque: 'la verdadera cuestión es acabar con la explotación por parte de las naciones y clases sociales . Al mismo tiempo es mejor que un niño trabaje y coma que este hambriento').

Son lógicas ambas posiciones. La hipótesis de la 'prohibición total' debe venir acompañada de intervenciones que aumenten los ingresos de las familias, prohibiendo los trabajos peligros y por cuenta ajena en primer lugar. La segunda (abolición como resultado de un desarrollo prolongado) se adapta a la mayoría de los trabajos integrados en la economía familiar, agrícola y artesanal. Donde, en efecto, no sirven las leyes y los castigos injustos, donde se debe intervenir mediante la reforma agraria, la mecanización colectiva, garantización de los precios de venta mínimos, dotación de infraestructuras como el agua potable y los sistemas energéticos cercanos a las viviendas y naturalmente con la enseñanza básica gratuita.

Las intervenciones posibles frente al trabajo infantil se pueden agrupar en tres tipos:
Prevención

Modificando la estructura económica de los países.

La inversión social parece pasada de moda...Pero gastando en diez años veinticinco mil millones de dólares (menos que el consumo de los norteamericanos en cerveza y los europeos en vino en dos años), de acuerdo a los cálculos de la UNICEF se podría dotar a todas las comunidades de agua potable, sistema de salud y educativo básico.

También en los países del Norte surge la plaga del trabajo infantil, haciéndose indispensable repartir más equitativamente los recursos existentes y el trabajo disponible, sin desmantelar el Estado Social.


Aplicando la 'claúsula social interna'

Para evitar al mismo tiempo el hambre y el trabajo de los niños se necesita aumentar el salario de los padres' sostiene entre otros Rosaline Costa de la Comisión Justicia y Paz de Bangladesh. Esta posición une a sindicatos y movimientos sociales del Norte y del Sur.

Proyectos conjuntos gobiernos-OIT

La OIT ha lanzado el Proyecto IDEC que tiene el objetivo de eliminar el trabajo infantil antes de los quince años.

El proyecto se ha iniciado en algunos Estados como Brasil, India, Filipinas, Tailandia, o Egipto. En esencia el proyecto pide la realización de presiones sobre los gobiernos para que se regule el trabajo infantil, se establezca la enseñanza obligatoria, se sensibilice a las familias sobre los posibles daños del trabajo infantil, así como se potencien las intervenciones sanitarias y educativas sobre niños/as extrabajadores/as.
Desincentivos

La campaña sindical 'STOP al trabajo infantil' intenta aplicar de forma generalizada la 'cláusula social' para garantizar el respeto de las resoluciones de la OIT.

El mecanismo para establecer la cláusula social ha consistido en en establecer sistemas de comunicación OIT y la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el fin controlar las violaciones por parte de las empresas y los gobiernos, pudiéndose establecer sanciones arancelarias para los infractores, incluyendo la aplicación de tarifas mayores a sus productos.


Presiones populares sobre las multinacionales

La denuncia es un arma formidable en la lucha contra estas empresas, sobre todo en aquellas que son conocidas y fácilmente identificables en el mercado nacional. La denuncia mediante los medios de comunicación, las cartas de protesta contra el trabajo infantil junto a anuncios y propuestas de boicot, son muy eficaces.

Campañas de boicot a los productos


En occidente, las campañas de boicot han tenido un gran desarrollo, la campaña para no comprar juguetes producidos en Tailandia y la presión sobre la empresa CHICCO después del incendio de su factoría en este país o la que se realiza en Alemania y los EE.UU. contra la importación de alfombras de la India y Pakistán, exigiendo que se garantice mediante una etiqueta que en su realización no ha intervenido mano de obra infantil -la RUG-MARK-.

Castigo al turismo sexual

Si todos los Estados deben dotarse de leyes que castiguen el trabajo infantil, son aquellos Estados 'exportadores de turistas' quienes deben dotarse de leyes contra el fenómeno de la prostitución infantil. Junto a acciones de sensibilización y el control de los programas delas agencias de viaje, se deben promulgar leyes que permitan sancionar penalmente por pedofilia al 'turista' una vez que regrese a su propio país.
Rehabilitar


Liberar a los niños y niñas

Primero liberar a los niños y niñas esclavos. Lo viene realizando Kailash Satyanti, hindúes, con los niños/as que trabajan en los talleres de alfombras. Kailash pertenece al Frente de Liberación del Trabajo Forzado, que se ha especializado en la recuperación de niños y niñas.

Los niños/as obligados a trabajar son identificados y después liberados mediante denuncias a la policía. Son acogidos en un centro de rehabilitación y posteriormente regresan con sus familias.

IPEC América Central

PROGRAMA PARA AMÉRICA CENTRAL, PANAMÁ Y REPÚBLICA DOMINICANA


INTRODUCCION

La Coordinación Subregional IPEC para América Central, Panamá y República Dominicana se puso operativamente en marcha en Marzo de 1996.

En estos primeros meses de programa dos han sido las principales estrategias empleadas para su puesta en marcha:


A) creación de estructuras institucionales permanentes, y
B) acciones de Movilización Social de los diferentes sectores sociales.


Para llevar a efecto la primera de las estrategias se han puesto en marcha diferentes tipos de acción como:
Firma de memorandos de entendimiento en todos los países de la región,
Constitución de Comités Nacionales para la erradicación del trabajo infantil, con participación de los sectores públicos, sindicatos, empleadores y ONGs,
Contratación de Coordinadores Nacionales en los países de la región para dinamizar el programa a nivel nacional.
Constitución de Comités Interconfederales de acción sindical para la eliminación progresiva del trabajo infantil.
Elaboración u ejecución de Planes Nacionales de Acción.
Reforzamiento Institucional de la Unidad del Menor Trabajador del Mº de trabajo de Guatemala.

En cuanto a las acciones de movilización social que esta Subregión IPEC ha desarrollado hasta el momento destacan:
Campaña de movilización nacional sobre los derechos de los niños/as en Costa Rica (DNI).
Programa Nacional de Capacitación a funcionarios públicos sobre trabajo infantil en Costa Rica.
Formación Ocupacional en Centros de Atención a Menores trabajadores en Costa Rica. Promoción de los Derechos del Niño/a y Prevención del Trabajo Infantil en las zonas bananeras y maquilas.
Reforzamiento Educativo y Vocacional para Niños y Niñas Trabajadores en la Calle en El Salvador.
Programa de Atención Integral a Niños/as Vendedores en el Mercado Central de San Salvador.
Programa de Erradicación y Prevención del Trabajo Infantil en la Fabricación de Productos Pirotécnicos en Guatemala.
Campaña Publicitaria de Movilización Social ante el Trabajo Infantil en Panamá.
Programa de Formación sobre el Trabajo Infantil para Presidentes de Asociaciones de Padres de Familia.
encuentro Centroamericano y República Dominicana sobre el Trabajo Infantil y el Papel de los Gobiernos Locales, en San Pedro Sula, Honduras, 29-31 Octubre 96.
Inclusión de temas sobre trabajo infantil en los currículums escolares y libros de texto.

Estas son algunas de las acciones que se están realizando desde que comenzó el Programa IPEC en la Subregión en el mes de Marzo.


Hasta ahora, a nueve meses de comenzado, estos han sido algunos de los primeros resultados obtenidos y algunas de las dificultades que poco a poco se van superando. Confiamos en que, el interés e implicación mostradas por los países contribuya al éxito del Programa IPEC en la Región.


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