Muchos asocian a los bomberos con incendios y accidentes, pero ser bombero (y mucho mas voluntario)es algo que se lleva en el alma o el corazon... La tarea de un bombero no es nada sencilla, es muy duro estar durmiendo y escuchar sonar la sirena que te dice que una (o varias) personas necesitan tu ayuda, (algunos casos son de vida o muerte, y esto es en serio), y llegar del servisio cansado y con sueño, algunos directamente no duermen porque deben concurrir a sus respectivos trabajos. Es horrible pensar que una persona pueda llegar a perder la vida por el solo hecho de que no llegaste a tiempo o no le brindaste la atencion neseria... Es algo hermoso estar pensando en que le salvaste la vida a mucha gente, por ejemplo llegar a fin de mes y poder decir con orgullo: este mes salve de la muerte a 7 u 8 personas que ni siquiera conozco, solo porque deseo el bienestar de toda la comunidad.

Aprender a leer el fuego

Todos los fuegos nos envían una serie de señales que pueden ayudar al Bombero a determinar en que estado de desarrollo se encuentra el incendio y, lo mas importante, los cambios que pueden ocurrir. La habilidad para interpretar estas señales es esencial para asegurar una correcta táctica en la extinción. Ser capaz de leer el fuego es la marca de un buen profesional que toma decisiones basadas en sus conocimientos y en su habilidad, no en la suerte o en la suposición de que algo va a suceder.

INDICADORES DEL FUEGO.

Hay un amplio rango de información que se puede recoger rápidamente en las diferentes emergencias de fuego a las que acudimos. Este documento está enfocado a fuegos confinados. Los Bomberos que acudan a un incendio confinado deben recoger información de las señales que el fuego ofrece sobre de su estado. Estos indicadores se pueden dividir en 4 áreas:

1.- HUMO.

Color y densidad.

Volumen y localización.

Altura del plano neutro.

Pulsaciones.

2.- FLUJO DE AIRE.

Velocidad y dirección.

Flujo turbulento o suave.

Sonido silbante.

3.- CALOR.

Ventanas tiznadas o ennegrecidas sin muestra de llamas.

Abombamiento y desconchado de la pintura por el calor.

Aumento repentino del calor.

4.- LLAMA.

Color.

Volumen.

Localización.

ANÁLISIS DE LAS 4 AREAS.PROTOCOLO “HCAL”.

Un buen análisis del Humo, Aire, Calor y Llamas es una parte esencial de la “Evaluación Dinámica del Riesgo” en el inicio y durante el curso de la intervención a la que nos enfrentamos. Esto va a permitir al Jefe de Siniestro establecer el estado de desarrollo el fuego y evaluar los posibles cambios que podrían afectar a la seguridad del equipo de intervención, desarrollando un plan de ataque más eficiente.

Todos los equipos de trabajo deberán utilizar el protocolo “HCAL” para evaluar el riesgo en su área de operaciones. Esta información debería ser transmitida al equipo SOS y al Jefe de Siniestro, de manera que se pueda desarrollar un perfil más exacto del lo que está sucediendo.

1.- EL HUMO.

Color y Densidad:

El color del humo varia
dependiendo de los combustibles que están ardiendo y de la ventilación disponible, no obstante hay unos principios generales que pueden ser utilizados en la evaluación. Así, humo oscuro indica unas condiciones ricas debido a la falta de suministro de aire. Cuando se produce una combustión con llama, el Carbón de los combustibles se libera en el humo y el resultado es un color muy oscuro. Cuando la temperatura es baja y los niveles de Oxigeno son también bajos para mantener la combustión con llama, los productos se rompen (pirólisis) sin llamas activas, y la mayoría del Carbón permanece en el material, produciendo un humo de color claro. Es importante darse cuenta que mientras el fuego se desarrolla, el calor se transfiere a zonas colindantes del compartimento, lo que puede llevar consigo la pirolisis y un humo blanco cargado de combustible. Mientras el fuego progresa, el nivel del humo desciende, al tiempo que aumenta su densidad.

Como guía general:

• El humo claro a menudo nos indica que hay una acumulación de gases de pirolisis debido al aumento de temperatura en el recinto.

• Humo oscuro nos indica condiciones ricas debido a una combustión incompleta o condiciones pobres debido a la estructura molecular del combustible.

Es muy importante buscar cambios en el color del humo.

Volumen y localización.

El volumen de humo puede ser una buena guía para saber el tamaño del fuego y su situación. En algunos casos nos puede llevar a equivoco y darnos una indicación falsa de su situación, tamaño y fase en que se encuentra de desarrollo. El humo puede viajar a través de zonas ocultas y huecos y emerger en sitios totalmente inesperados.

Muchos Bomberos han presenciado una estructura desprendiendo grandes cantidades de humo y más tarde han descubierto que la verdadera área de fuego era bastante pequeña o en una localización totalmente inesperada. El principio básico es que el humo caliente tiende a elevarse verticalmente. Cuando alcance obstrucciones horizontales, el humo se propagará buscando salidas verticales. Cuanto más largo sea este camino, el humo más se enfriará. Esto también es debido a la mezcla del humo con el aire. Como con todos los indicadores, es muy importante no leer un indicador aisladamente.

Altura del plano neutro.

Mientras el fuego se desarrolla, el plano neutro ira descendiendo y la densidad de los gases inflamables ira aumentando; Por tanto:

1.- Un PN alto nos puede indicar que el fuego se encuentra en los primeros momentos de su desarrollo.

2.- Un PN muy bajo nos puede indicar unas condiciones ricas para que se produzca una explosión de humo.

3.- Un ascenso repentino del PN nos puede indicar que esta habiendo ventilación.

4.- Una bajada gradual del PN nos puede indicar una acumulación de gases inflamables que puede desencadenar un flashover.

5.- Una repentina bajada del PN nos puede indicar una repentina intensificación del fuego.

Pulsaciones.

El humo puede ser visto en forma de pulsaciones en pequeñas aberturas; esto nos está indicando que se trata de un “fuego controlado por la ventilación”. En el interior hay variaciones de presión debido al poco suministro de oxigeno, que a la vez produce un descenso en el proceso de combustión. La temperatura decrece y los gases inflamables, al enfriarse, se contraen.

Esta contracción provoca un descenso de la presión interior y una nueva entrada de aire. Cuando el aire llega de nuevo al fuego, este se reaviva, produciendo un nuevo aumento de la presión hasta que el aire se vuelve a consumir, comenzando así un nuevo ciclo. En algunos casos esto síntomas nos puede llevar a una explosión de humos o Backdraft.

2.- FLUJO DE AIRE.

El flujo de aire (Air Track) es el movimiento del aire hacia la base del fuego y el movimiento de los productos de combustión súper calentados fuera del compartimiento.

Velocidad y dirección.

Cuando se realiza una abertura, el aire caliente saldrá por la parte superior y el aire frió entrara por la parte inferior de la abertura. Un movimiento repentino y total del flujo de aire hacia el interior nos puede indicar que se va a producir una explosión de humo. En algunos casos va seguido de una salida rápida de humo, para segundos mas tarde producir la explosión.

Flujo turbulento o suave.

Si el flujo de aire es lento y laminar (suave) nos indica que el fuego se encuentra en su primera fase de desarrollo y que, probablemente, está todavía “controlado por el combustible”.
Por el contrario, si el flujo de aire es rápido y turbulento(Normalmente el plano neutro se encuentra muy bajo),nos indica que el fuego esta en pleno desarrollo y que está “controlado por la ventilación”. Pulsaciones enérgicas del flujo de aire es un fuerte indicador de que el fuego está “controlado por la ventilación.

Sonidos silbantes.

Los sonidos que se escuchan en forma de silbidos nos pueden indicar que el aire está siendo empujado dentro y fuera del compartimiento a través de huecos pequeños y aberturas debido a las variaciones de presión. Esto nos indica que se trata de un fuego “controlado por la ventilación”. Debemos de recordar que puede ser difícil escuchar estos sonidos con todo el ruido del siniestro.

3.- CALOR.

La evaluación inicial debería incluir la búsqueda de indicadores de la temperatura, tales como:

Cristales ennegrecidos o agrietados.

Los cristales ennegrecidos indican que en el interior se están desarrollando condiciones ricas (potencial Backdraft) y el agrietamiento es indicador de la alta temperatura interior. Bajo estas circunstancias, se deben extremarlas precauciones en el momento de abrir.

Revestimientos de pintura con ampollas.

Si encontramos estas condiciones, se puede proyectar agua en forma de niebla sobre la puerta o superficie para comprobar el calor. Si la puerta está caliente, el agua en la parte superior se evaporará rápidamente. En algunos casos es posible conseguir un indicador de la altura del plano neutro observando la línea en la cual cesa la evaporación.

Aumento repentino del calor.

Este signo es frecuentemente citado como un indicador de que un Flashover o un Backdraft son inminentes. Frecuentemente indica que alguna forma de combustión de los gases de fuego ha comenzado a nivel del techo. Esto puede ser difícil de ver y es un indicador tardío, por lo que no lo podemos considerar como un signo de aviso.
El chequeo de la temperatura puede hacerse poniendo una pequeña ráfaga de agua en la capa alta del recinto. Si el agua cae al suelo sin sonido o borboteo, es indicador de que la temperatura en esa zona es inferior a100°C. Si, por otro lado, el agua no cae y se oye un sonido de borboteo, es indicador de que la temperatura es de 100°C o más en esa zona.
Un bombero también puede elevar la mano, con cuidado, para sentir la acumulación de calor; si no se siente excesivo calor a través del guante, se puede deslizar un poco éste para exponer la piel y sentir el nivel de calor. Comprobaciones regulares nos ayudarán a determinar las variaciones de temperatura.

4.- LLAMAS.

El color de las llamas.

Puede ser un indicador del combustible que está ardiendo, aunque no es fiable ya que un mismo combustible puede arder con llama de distinto color dependiendo del proceso de combustión. Por ejemplo, un GLP mezclado con aire produce una llama de color azul debido a la presencia de CO2. Si el combustible y el aire se mezclan en el proceso de difusión, las llamas serán amarillas debido a la presencia de partículas de Carbón.
Otro ejemplo es la combustión de un tablero de aglomerado en un compartimiento. Cuando el aporte de aire es bueno, producirá llamas amarillas. Si la concentración de Oxigeno es reducida, las llamas serán de un color naranja rojizo.
En fuegos confinados las llamas amarillas generalmente indican que existe un aporte de aire razonable. Por el contrario, llamas anaranjadas son un indicador de que hay poco Oxigeno disponible y que se están desarrollando condiciones de combustión ricas.

La forma de las llamas.

La forma o figura de las llamas puede también dar un indicador del tipo de combustión que se está desarrollando. Las llamas de color naranja rojizo que resultan de una combustión rica, son frecuentemente turbulentas, con formación de ondas cortas. La inflamación de productos de pirólisis acumulados produce una llama amarilla muy brillante, algunas veces casi clara. Asombrosamente, en este caso, la forma de la onda es más larga y las llamas parecen más suaves.
La formación de llamas de color azul cerca del plano neutro, se debe a la presencia de bolsas de CO que se han mezclado con el aire y se inflaman espontáneamente.
Como todos los indicadores a tener en cuenta en el protocolo HCAL, es importante mirar el color inicial de las llamas y notar cualquier cambio.

EVALUACIÓN DINÁMICA DEL RIESGO.

Una exacta y oportuna evaluación es esencial para asegurar que el más seguro y eficiente método de ataque es empleado. En particular, un plan de”Ventilación Táctica” no puede ser desarrollado e implementado con total seguridad hasta que la evaluación HCAL no ha sido realizada. La evaluación del riesgo en una emergencia es un proceso dinámico y debe ser aplicada hasta que el incidente ha terminado.
La habilidad para “Leer un fuego”, es un elemento esencial en el desarrollo del Plan Táctico general, así como la evaluación del riesgo por parte de cada miembro del equipo.
Esta habilidad debería ser desarrollada por medio de una combinación de teoría, demostraciones a pequeña escala y, sobre todo por medio de entrenamientos en situaciones de fuego real en estructuras adquiridas o instalaciones diseñadas para el entrenamiento. Sin embargo, es sólo a través de la experiencia en intervenciones reales y con un amplio punto de vista, estas habilidades son completamente desarrolladas.

Diez Órdenes Estándares Del Fuego

1. Mantenga informado en condiciones atmosféricas y pronósticos del fuego.
2. Sepa lo que está haciendo su incendio todo el tiempo.
3. Base todas las acciones en el comportamiento actual y previsto del incendio.
4. Identifique las rutas de escape y hágalas sabidas.
5. Ponga puestos de observación cuando hay peligro posible.
6. Sea alarma, esté a la mira, calmase, piense claramente, obre decisivamente.
7. Mantenga las comunicaciones prestas con sus fuerzas, su supervisor, y las fuerzas contiguas.
8. Dé las instrucciones claras y asegúrelas se entienden.
9. Mantenga el control de sus fuerzas en todo caso.
10. Luche el incendio agresivamente, provea a seguridad primero

Situaciones de Cuidado

1. Al construir una línea cuesta abajo, hacia el incendio.
2. Cuando se combate el incendio por la ladera de un cerro donde material rodante puede iniciar focos secundarios cuesta abajo.
3. Cuando el viento empieza a soplar, aumenta en velocidad, o cambia de dirección.
4. Cuando el tiempo se vuelve mas caluroso y seco.
5. Al encontrarse en línea de fuego con combustibles pesados, secos y no quemados entre usted y el incendio.
6. El terreno y los combustibles hacen difícil el escape hacia las zonas de seguridad.
7. Al encontrarse en terreno desconocido que no logro ver en las horas de día.
8. Al encontrarse en un área donde no conoce los factores locales que influyen en el comportamiento del incendio.
9. Al intentar un ataque al frente del incendio con vehículos cisterna.
10. Cuando sean frecuente los focos secundarios sobre la línea de fuego.
11. Cuando no se pueda ver el incendio principal y no hay comunicación con personas que pueden ver el incendio.
12. Si no comprende claramente las instrucciones, su tarea o cargo.
13. Si tiene sueño con ganas de tomar una siesta cerca de la línea.
14. No se ha hecho un reconocimiento del incendio.
15. Zonas de seguridad y rutas de escape no están identificadas.
16. Desconocimiento en estrategias, tácticas y peligros.
17. La línea de control construida sin punta de anclaje segura.
18. No hay comunicación eslabonada entre los equipos y el jefe de incendio.


Mitos y realidades sobre el panico


Hay una imagen popular predominante de cómo la gente reacciona durante un desastre. La idea general es que los seres humanos no respondemos bien a situaciones de tensión (Wenger, Faupel y James, 1985), Se da por hecho que los individuos, especialmente en un momento de emergencia, van a estar aterrorizados y que actuarán irracionalmente.

También que van a estar aturdidos y que no van a ser capaces de cuidar de sí mismos. Se cree que se comportarán de forma antisocial, que estarán emocionalmente traumatizados o psicológicamente incapacitados y que reaccionarán de forma egoísta y egocéntrica durante e inmediatamente después de una amenaza de desastre.

Sin embargo, las investigaciones indican que esta idea es prácticamente incorrecta en todos los aspectos.
Si hay una palabra que tiende a estar asociada con el comportamiento durante los desastres es la palabra "pánico".

Evidentemente el término se puede referir a varias cosas. Si a lo que se refiere es a la probabilidad de que la mayoría de los seres humanos que se ven envueltos en desastres estarán asustados y espantados, esta es una percepción correcta.

Prácticamente todas las personas sanas sentirán ansiedad y miedo en una situación de grave peligro y de amenaza personal.
Por otro lado, este termino es utilizado en el lenguaje de todos los días, incluyendo los medios de comunicación, o en declaraciones oficiales en relación con desastres y normalmente tiene otras implicaciones.

Se da por sentado que ante graves amenazas o peligros, la gente se va a aterrar y reaccionará huyendo de manera desbandada, corriendo a la aventura o sufriendo ataques de histeria. Incluso si la respuesta no se considera intrínsecamente destructiva, el comportamiento sí se ve como inadecuado y desajustado para la situación y en un sentido general, como irracional.

Pero la realidad es otra. El Profesor Quarantelli, director del Disaster Research Center de la Universidad de Ohio, basándose en múltiples estudios psicosociales desde 1970 decía que generalmente el pánico no existe y que solo ocurre cuando es imposible escapar.

En un artículo publicado en el Boletín Preparación para Casos de Desastres en las Américas" Oct. 1982, No 13 de la Organización Panamericana de la Salud, el Prof. Quarantelli, manifiesta que "generalmente no se produce pánico. En vez de huir de los, lugares expuestos, es mucho más probable que la gente se concentre en las zonas de impacto".

En una publicación aparecida en la Revista de la Protección Civil Española, Número 13, Nov.-Dic 91 sobre las "Implicaciones de la Planificación y Gestión para el Envío de Servicios Médicos de Emergencia" el Prof. Quarantelli desde el Centro de Investigación sobre Desastres de la Universidad de Delaware en 1989, vuelve a decir, basándose en las investigaciones sobre desastres realizadas en los últimos 35 años y en los cuales 500 estudios de campo ratifican que "El término pánico es extremadamente extraño, si no inexistente en desastres colectivos, las víctimas pueden estar inquietas y asustadas pero esto no quiere decir que van a actuar sin pensar, irracionalmente o impulsivamente".

En el Manual para el Personal Local de Salud y la Comunidad Frente a los Desastres Naturales" publicado por la Organización Mundial de la Salud y la Liga de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja (1989) dice : "El pánico no es una reacción frecuente.

Puede producirse cuando el desastre sorprende a una multitud en un lugar cerrado".
En el libro de Andres Wijkman y Lloyd Timberlake "Desastres Naturales, Fuerza Mayor u Obra del Hombre, auspiciado por el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo y la Cruz Roja Sueca (1985) manifiesta que en los trabajos realizados entre 1950-54 por el Consejo de Investigación sobre la Opinión Nacional (EEUU) se descubrió que la presencia del pánico era relativamente rara, así como de otras formas de comportamiento incontrolado.

En 1953, la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de los EEUU, comenzó a interesarse en los desastres y constituyó un grupo de investigación, que realizó trabajos sobre el terreno del `53 al `63, observando que durante la fase de "impacto", el pánico era prácticamente inexistente.
En el mismo libro se indica que Ian Davis, Director del Fondo de Asistencia de la Alianza Evangélica y catedrático del Politécnico de Oxford, reino Unido y experto en problemas de vivienda después de desastres dice: "De hecho es muy probable que los supervivientes se hallen en un estado de pánico..."

En resumen el pánico no es la característica general en la mayoría de los desastres de todo tipo. Tiene muy poca importancia operativa en la mayoría de los desastres colectivos. Es algo que prácticamente se puede ignorar en la planificación de desastres, excepto que hay que tener en cuenta que es un mito y no algo que haya que dar por sentado.

EL PANICO INDIVIDUAL

Como lo planteara el Prof. Quarantelli el pánico es raro e infrecuente; sin embargo, será bueno reflexionar sobre sus características.
Todo ser humano ante una situación de peligro real o imaginaria, responde con miedo. Esta es una respuesta biológicamente congénita, nos protege como especie y ha permitido nuestra sobrevivencia. El miedo evita que cometamos actos imprudentes, nos permite evaluar la situación de urgencia y nos prepara para la lucha o para la huída. En términos generales podemos decir que sentir miedo es bueno y hasta beneficioso , pero cuando el miedo es desproporcionado y sale fuera de nuestro control nos produce "ceguera psicológica" es decirnos incapacita para evaluar el peligro en forma real y escoger la mejor alternativa para enfrentarlo o huir de el. Asimismo viene acompañado de un intento irracional de huir, de llantos incontrolados, etc.

SU POTENCIAL PELIGRO ES QUE ES ALTAMENTE CONTAGIOSO.

Generalmente se presenta cuando la persona siente que esta atrapada, que es imposible escapar o que efectivamente las vías de escape se encuentren cerradas o que estas colapsen. También cuando el aire fresco es escaso como en el caso de los incendios y la persona siente síntomas de asfixia.

Otro factor potencial que puede provocar una reacción de pánico puede ser el ver a familiares o amigos cercanos morir de manera violenta o con serias amputaciones traumáticas.
El pánico es consecuencia de una búsqueda inútil dentro de nosotros mismos de la respuesta que hemos de dar ante un peligro que nos amenaza.

Es un factor que agrava el riesgo individual, pues elimina toda voluntad de la persona de hacer frente al peligro.
MANEJO DEL PANICO INDIVIDUAL:
En caso de provocar el pánico que la persona empiece a correr, lo primero que se tiene que hacer es evitar que lo siga haciendo.

Es muy probable que debido a la ceguera psicológica el individuo corra en la dirección opuesta a las vías de escape o intente lanzarse por alguna ventana. Para conseguir esto es bueno que pida ayuda a otra persona. No intente detener Ud. solo a alguien presa de pánico. Una persona en este estado adquiere una gran fuerza física.

Se le debe abrazar y resistir sus agresiones físicas. No devuelva una agresión con más agresión; esto puede desencadenar una reacción agresiva en cadena entre otros espectadores.
Existe la posibilidad de conectarse con el individuo que tiene pánico mediante los sentidos.

Aunque éstos pueden ser también bloqueados por la mente, son lo último que se cierra.

MANEJO DEL PANICO INDIVIDUAL:

En caso de provocar el pánico que la persona empiece a correr, lo primero que se tiene que hacer es evitar que lo siga haciendo. Es muy probable que debido a la ceguera psicológica el individuo corra en la dirección opuesta a las vías de escape o intente lanzarse por alguna ventana. Para conseguir esto es bueno que pida ayuda a otra persona.

No intente detener Ud. solo a alguien presa de pánico. Una persona en este estado adquiere una gran fuerza física. Se le debe abrazar y resistir sus agresiones físicas. No devuelva una agresión con más agresión; esto puede desencadenar una reacción agresiva en cadena entre otros espectadores.

Existe la posibilidad de conectarse con el individuo que tiene pánico mediante los sentidos. Aunque éstos pueden ser también bloqueados por la mente, son lo último que se cierra.
Si nos acercamos, les miramos fijamente a los ojos y más que hablarles les hablamos fuertemente y con voz autoritaria, no cabe duda que su mente recibirá nuestro mensaje y que comunicará al cuerpo lo que hay que hacer; normalmente será seguirnos.

Es inútil tratar de razonar con una persona que está bajo el efecto del pánico. Sus mecanismos de raciocinio no funcionan. Se debe dar órdenes y conducirlos fuera del lugar del peligro y de la mirada de los demás para evitar el contagio, nunca lo deje solo a pesar de que aparente estar calmado. Es preferible dejarlo en compañía de algún amigo o familiar cercano.

Conforme se vaya calmando se le puede asignar pequeñas tareas de ayuda a otros, lo cual puede terminar por serenarlo.

COMO MANEJAR UNA SITUACION DE PANICO COLECTIVO:

Nos situamos en un escenario de emergencia. Un terremoto, un voraz incendio, una amenaza terrorista, etc. En esos instantes, cuando todos quedamos aterrados, que es cuando nuestro cerebro nos pregunta, qué hacer, debemos reaccionar primero porque nosotros somos los profesionales de la protección; sabemos que no nos tenemos que quedar quietos, o alguien se nos adelantará, pero… para sembrar el pánico.

Una voz serena, fuerte equilibrada que diga sencillamente: POR AQUÍ es suficiente para que los que no hayan podido reaccionar porque su mente está vacía, perciban esa orden y nos sigan. Actuarán racionalmente. Siguen a una persona que sabe lo que hay que hacer. Si hay varios que dicen POR AQUÍ porque conocen las técnicas de Defensa Civil y quieren evitar el pánico general, no importa.

Si ese POR AQUÍ trata de significar lo mismo, es bueno. Pero aunque signifique direcciones o actuaciones contrarias, no importa, siempre obedecerá a criterios procedentes de la razón.

Habrá revuelo, dudas, pero hay algo que hacer. Hemos llenado la mente de las personas y evitado el progreso hacia el pánico. Tal vez la situación sea tal que perezcamos todos, pero hemos luchado, como es nuestra condición de seres vivientes, por nuestra supervivencia; alguna probabilidad puede haber y si la hay, hemos actuado correctamente para aprovecharla.

Lo demás hubiese sido entregarse al desastre.

QUE HACER CUANDO CUNDE EL PANICO:

Como hemos indicado cuando una persona agota en unos segundos, todo su conocimiento sobre lo que ha de hacer ante un peligro y no recibe información de fuera, se produce el pánico,. Y lo que es peor, lo provoca en los demás.

Nuestra obligación ahora es delicada. No es tan fácil. En primer lugar, debemos tener nervios de acero para no sucumbir, como los demás, en el temor colectivo.

Los brigadistas en medio del peligro real que ha dado lugar a la emergencia y, además, en medio de un grupo de personas dominadas por el pánico, hemos de protegernos del peligro y procurar que esas personas tampoco sufran los efectos del mismo.
Un vez que cunde el pánico y el temor descontrolado se apodera de un grupo humano es muy peligroso tratar de colocarse delante de ellos y evitar que corran; posiblemente pasarán por encima de nosotros.
La mejor táctica es asociarse a ellos, gesticular más que ellos, gritar más que ellos, si se encuentran parados nos pondremos en el medio e impulsaremos a los de adelante a seguir la dirección correcta. Así arrastraremos a los de atrás a seguirnos. Si están en movimiento, nos pondremos a la cabeza del grupo, entre las primeras filas. Si van en sentido adecuado apresuraremos el paso. Si van en sentido contrario, los conduciremos en la dirección más conveniente para que cambien el sentido de la marcha.
Una vez fuera del peligro trataremos de CALMARNOS y al mismo tiempo calmar a los demás. La mayoría se tranquilizará y empezará a preocuparse por la situación. El pánico se terminó.
Algunos tardarán más tiempo, pero para eso tenemos la ayuda del personal especializado que les dará el tratamiento adecuado.
Queremos antes de terminar, hacer hincapié en la importancia de la preparación de las personas. La mejor asistencia social que podemos impartir está en hacer llegar a todos la forma de enfrentarse a cualquier situación de emergencia con criterios amplios, para que sean fáciles de asimilar, rápidos de recordar y útiles de aplicar.

OTRAS FORMAS DE COMPORTAMIENTO HUMANO EN DESASTRES:

Una voz autoritaria y serena, instrucciones concretas, un distintivo como el de las Brigadas de Defensa Civil, es suficiente para poder hacer que el colectivo de personas ante una emergencia acate las medidas de seguridad. No obstante, esto no siempre es así.

Dependerá según el tipo de emergencia o desastre del que se trate, la hora en la que se produce, la forma como éste se produce, el tiempo que se tarde en llegar la ayuda, La Asociación de Psiquiatría Americana (1972) publicó un manual sobre la ayuda psicológica en casos de desastre en el que describe conductas individuales que se puede observar en una situación de emergencia y/o desastre tales como las reacciones paralizantes, las reacciones normales y las reacciones hiperactivas, que comentaremos a continuación brevemente :
Reacciones Normales:
Tales como el castañeo de dientes, sudoración, estado nauseoso, mareos, mirada borrosa, incontinencia urinaria o diarrea profusa, bajadas o subidas de la presión arterial, taquicardia, dolor en el pecho.

En este caso se deberá de evacuar inmediatamente a un centro hospitalario.
Reacciones Hiperactivas:
Hay personas que estallan en ráfagas de actividades sin sentido, hablan rápidamente, bromean de forma inapropiada y harán sugerencias y demandas inaceptables y de poco valor real, pasarán de un trabajo a otro y parecerán incapaces de resistir la más mínima distracción.

Ellos aparentan retraerse dentro de una confianza irreal en sus habilidades, lo que causa que sean realmente intolerantes con cualquier idea que no sea la suya. Consecuentemente tales personas se pueden convertir en un núcleo perturbador de oposición y desencadenar o promover y liderar una reacción de tipo antisocial como veremos más adelante.

Reacciones Paralizantes:
Como su nombre lo indica la persona se queda paralizada es incapaz de hacer algo para autoayudarse. Su mirada está perdida y no responde a las llamadas verbales, son muy dóciles y fáciles de dirigir a lugares seguros.

EL RECUENTO:

Es el balance sobre los efectos que se han producido durante el desastre
La desesperación es un síntoma que aparece entre las víctimas. Es cuando uno se da cuenta de lo que ha perdido: salud, familia, seres queridos, bienestar, amigos, vivienda, trabajo, etc.
En esta fase no es extraño que la gente se arrodille, se jale de los cabellos, se dé golpes contra la pared, inicie una especie de baile ritual moviendo el cuerpo acompasadamente, grite desesperadamente o se desmaye.

Otras veces el sujeto puede entrar en un mutismo total, tratando de aislar sus sentidos ante la realidad.
Suele también presentarse un comportamiento, menos frecuente que los anteriores. Son los comportamientos violentos.

Las personas que presentan estos cuadros son adultos entre los 35 y 45 años, de clase media y baja. Son aquellos que día a día, desde hace muchos años, han sacado "adelante" a su familia gracias a sus esfuerzos y no van a poder a volver a tener lo que con tanto sacrificio consiguieron.

Su reacción es el llanto pero también la violencia.
Cual ha de ser nuestra actitud ante los que se encuentran en esta fase? Si son víctimas, es decir si sufren efectos físicos sobre su persona, entonces debemos atenderlos, comprendiendo al mismo tiempo su estado de ánimo. La reacción violenta en su excitación suele estar en relación inversa con la gravedad de su estado.

MITOS SOBRE EL COMPORTAMIENTO COLECTIVO:

LA PASIVIDAD:

Si el peligro o desastre no provoca pánico a veces se piensa que origina lo contrario: la parálisis para actuar y reaccionar. Por tanto se cree que en presencia de grave amenaza, la gente no puede reaccionar ni hacer frente a la crisis en la que se encuentra.

Se tiende a pensar que los desastres dejan aturdidas, conmocionadas e incapaces de hacer frente a la realidad a un gran número de personas. Se supone que las víctimas están tan desorientadas y desmoralizadas que necesitarán a otra persona ajena para hacer por ellos la mayoría de las tareas elementales, como recibir alimentos, alojamiento y vestido.

La idea que se tiene es principalmente la de una dependencia pasiva de otros por aquellos afectados por desastres y que nada va a pasar a no ser que aparezca el "buen samaritano" en la forma de colaborador externo.

Las investigaciones han demostrado fehacientemente que esta imagen de incapacidad es también bastante incorrecta. Ante mensajes de alerta aceptables, la gente buscará seguridad y generalmente actuará de forma adecuada a la situación. Más aún, aquellos que afrontan un desastre no se quedan paralizados.

Incluso en las situaciones de mayor tensión no están faltos de iniciativa ni esperan pasivamente a que otros se ocupen de ellos y de sus necesidades. Normalmente antes de que el impacto haya pasado, se inician los esfuerzos de búsqueda y rescate por parte de los mismos afectados.

LA ANTISOCIALIDAD:

Suele iniciarse como se inicia una explosión, basta una chispa: aquellos que no han sufrido en su integridad física los efectos de un desastre, acumulan una gran cantidad de tensión emocional que los prepara para cualquier reacción violenta. Oportunidades no faltan y justificaciones tampoco, basta con que uno lance una piedra para que se dé inicio a una serie de actos de vandalismo.

El tratamiento es distinto en los casos de personas que verdaderamente han sufrido un daño (físico o psicológico) a consecuencia del siniestro, que el de aquellas otras que solamente acuden a destrozar o a apropiarse de lo ajeno.

Se distingue perfectamente a las personas que pertenecen a uno u otro grupo. A las que se les puede justificar humanamente su comportamiento van en grupo, mostrando públicamente su enojo y sin un objetivo determinado. Lo mismo vuelcan un vehículo que destruyen un escaparate.

Una llamada de petición de ayuda para poder atender a víctimas que están aún bajo los efectos de la catástrofe suele desviar la atención de los ciudadanos indignados, con la finalidad de ir disminuyendo el grupo. Cuando se vean en minoría, ellos mismos se disolverán pacíficamente y resignadamente.

Con los integrantes del segundo grupo lo mejor es dejarlo a la policía.
Para enfrentarse con una multitud, no debe dejarse dominar por las emociones. Recuerde que estas son tremendamente contagiosas: hay que intentar separar a los que parecen líderes.

Hay que aparentar (y esto puede ser peligroso para nosotros) estar como ellos. Llamar más la atención, gesticular más, gritar más, incluso decir más palabras vulgares; en resumen desplazar al líder. Conseguido esto y superado, conduciremos al grupo al lugar apropiado, tratando poco a poco de hacer razonar a los demás "Vayamos compañeros donde están las autoridades la policía y la prensa, hagámonos oír", "que no quede así", "Seamos prácticos, dejemos de gritar y exijamos nuestros derechos",

"A ver, Uds. vayan donde esta la policía, Ud. donde están los periodistas, Uds., donde el Serenazgo", "Uds. despejen la pista para el paso de las ambulancias y bomberos". De esta forma se disolverá el grupo y se formarán grupos más pequeños. Si somos varios brigadistas podemos "capitanear" a cada uno de estos sub-grupos hasta que el número reducido de personas y el cansancio hagan reaparecer el sano juicio.

Llevar el uniforme o distintivo de brigadista puede presentar una ventaja y una desventaja. Una ventaja por cuento la distinción que sobre nosotros se hace y el conocimiento que se supone tenemos para hacer frente a cualquier tipo de emergencia. Pero puede ocurrir que el pánico al ser irracional puede hacer que se vea en nosotros a los causantes del desastre por pura asociación ilógica de ideas.

LOS PRIMEROS AUXILIOS PSICOLOGICOS:

Para proporcionar la mejor atención a una persona emocionalmente perturbada, se debe entender y aceptar los siguientes principios generales:

ACEPTE EL DERECHO DE TODA PERSONA A TENER SUS PROPIOS SENTIMIENTOS.

No culpe o ridiculice a una persona por sentir lo que siente. Su tarea es ayudarla a superar su sentimiento, no decirle como debe sentirse. Si Ud. se detiene a pensar en sus propios sentimientos, se dará cuenta de que es imposible para los seres humanos el hacer una selección consciente de sus sentimientos más profundos.

Tenga presente que la posición de la otra persona puede ser similar a la propia, pero cada persona ha tenido ciertas experiencias únicas que pueden afectar fuertemente sus sentimientos en relación con los acontecimientos que han ocurrido.

Más allá del horror y del temor que puedan sentir, las personas reaccionarán en términos de cómo esta experiencia puede encajar con sus ideas pasadas acerca de sí mismo y sus aspiraciones en el futuro, así como en el mundo en el cual han vivido y esperan vivir.

ACEPTE LAS LIMITACIONES DEL ACCIDENTADO COMO REALES.

Cuando el muslo de un hombre está destrozado nadie espera que camine por un tiempo, pero cuando la capacidad del hombre para superar sus sentimientos está hecha pedazos muchos se inclinan a esperar que él vuelva a actuar normalmente, casi de inmediato. "Todo está en su mente", "deshágase de ello", "recupérese".
Tal tipo de consejos no tienen lugar en los primeros auxilios psicológicos.

EVALUE LA CAPACIDAD DEL ACCIDENTADO TAN EXACTA Y RAPIDAMENTE COMO SEA POSIBLE.

Si Ud. se da cuenta de las limitaciones de una persona perturbada, Ud. estará al tanto de las habilidades y otros recursos que ella pueda utilizar. Ud. puede ayudarla a iniciar el camino hacia la reorganización de su mundo. Averigüe con tacto lo que le sucedió, permítale responder a su manera.

Recuerde que no puede dejarlo divagar interminablemente, pero al menos por un par de minutos el puede hablar libremente de sus propias experiencias, averigüe si el herido se preocupa por su familia o amigos. Bríndele tan honestamente como pueda información acerca de dónde, cuándo y cómo podría tener contacto con ellos.

ACEPTE SUS LIMITACIONES AL AYUDAR A OTRAS PERSONAS.

No pretenda ser todo para todas las personas. Habrá mucho de lo que Ud. quisiera hacer en un desastre y que está más allá de sus fuerzas y habilidades.
Una razonable y sincera apreciación de sí mismo es parte muy importante de su preparación para prestar los primeros auxilios psicológicos. Un trabajador de primeros auxilios físicamente herido puede continuar haciendo un buen trabajo curando las heridas de otros accidentados. Pero si está emocionalmente "herido" tendrá grandes limitaciones para ayudar a otros con dificultades emocionales.

En otras palabras, conozca sus propias debilidades lo suficientemente bien como para afrontarlas rápidamente en un momento de crisis.

Fuente: nada mejor que mis conocimientos jeje


Eso fue todo, espero que les guste y si es asi comenten!