A

Se corresponde con la letra A del alfabeto latino o romano, que proviene de la letra alfa de los alfabetos (alfa+beta) griegos occidentales.
Las formas más antiguas de esta letra, similares al pictograma de una cabeza de buey con cuernos, proceden quizás de la escritura hierática egipcia, de los siglos XIII-XI a. C., o del alfabeto proto-semítico, y sus nombres fenicio alf y hebreo alef, significaban buey.
Con el tiempo, se regularizaron las primitivas formas latinas. Otra forma de la letra a, procedente de cursivas, se adoptó durante el siglo I a. C.: es el prototipo de la a minúscula carolina que introdujeron los humanistas y que posteriormente, desde 1470, utilizaron los impresores italianos y parisienses.


B

La letra B probablemente se tomó del pictograma de una casa en los jeroglíficos egipcios, que se corresponde su planta esquemática. En alfabeto proto-semítico y en hebreo era la primera letra de la palabra bayit, que significaba casa, de donde proviene la forma primitiva, que originó la ß del alfabeto griego y la B del alfabeto latino o romano.


C

Probable evolución del grafema protosemítico que originó el gimel fenicio, y la gamma griega, de las que provienen la letra C y G del alfabeto latino o romano, aunque no conservaron el mismo sonido gutural.


D

Se corresponde con la letra D del alfabeto latino o romano.


E

Se corresponde a la letra E del alfabeto romano, que a su vez deriva de la épsilon griega (Ε,ε). En etimología, la hê semítica probablemente representó inicialmente una oración o figura humana que llamaba (hillul festejar), y probablemente estaba basada en un jeroglífico egipcio similar que era pronunciado y utilizado en forma distinta. En semítico, la letra representaba /h/ (y /e/ en palabras extranjeras), en griego hê se convirtió en Εψιλον (Epsilon) con el valor /e/. Los etruscos y romanos la utilizaban de la misma forma. El uso en inglés puede ser distinto como consecuencia del Great Vowel Shift, o sea /iː/ (a partir de /eː/ como en las palabaras inglesas "me" o "bee" mientras que en otras palabras como por ejemplo "bed" la pronunciación es similar al Latín y otras lenguas en uso.


F

La forma grafema de esta letra deriva de la letra fenicia waw,que sin embargo poseía un valor fonético , de tal letra derivó la digamma griega, que luego desapareció. Los etruscos tomaron la letra digamma aunque mutaron el valor fonemático por el de y con este valor fonético la letra llegó al alfabeto latino (o romano).


G

Corresponde a la letra G del alfabeto latino o romano. Se deriva de la C, que entre los etruscos se usaba indistintamente para representar los fonemas /c/ y /g/. Sin embargo, en latín, la diferencia entre los dos sonidos era importante, porque ayudaba a desambiguar ciertas palabras. Probablemente evoluciono del grafema protosemítico que originó el gimel fenicio, y la gamma griega.
En el siglo III a. C., el liberto Espurio Carvilio —quien fuera esclavo del cónsul Espurio Carvilio Ruga—, decidió agregar un pequeño rasgo a la C para producir una letra nueva, y representar así el fonema velar oclusivo sonoro como distinto del velar oclusivo sordo.


H

Se corresponde con la letra H del alfabeto latino o romano, procedente de la eta griega, que proviene de la het fenicia. Su nombre en español, hache, viene probablemente del latín vulgar *haca, a través del francés hache.


I

Se corresponde con la letra I del alfabeto latino o romano.


J

Originalmente, en el alfabeto latino la jota era una variante caligráfica de la I. En latín y en las lenguas romances de la Edad Media representaba indistintamente los sonidos /i/, /iː/, y /j/ del Alfabeto Fonético Internacional. Fue en el siglo XVI cuando se empezó a considerar la j como una letra con valor propio, siendo la última letra que se incorporó al alfabeto latino moderno. El nombre en español de la letra, jota, viene del latín iota a través del griego antiguo en el que correspondió a una i larga (frente a ípsilon, "i breve".


K

Corresponde a la letra K (minúscula k) del alfabeto latino o romano, que es la kappa griega, y proviene de la kaf fenicia. En España, durante la Edad Media, la k sólo se utilizó en la escritura visigoda. La k sólo se usa actualmente en palabras de procedencia griega o extranjera; durante muchos años ha estado en desuso.


L

Corresponde a la letra L del alfabeto latino o romano, y gráficamente a la letra lambda griega arcaica, que proviene de la letra lámed fenicia. Su origen es un signo de la escritura jeroglífica egipcia representado por una leona: labo, transformándose cuando pasó a la escritura hierática y demótica.


M

Se corresponde con la letra M del alfabeto latino o romano, y proviene de una letra fenicia que significaba "agua". También el jeroglífico egipcio pronunciado M tenía forma de línea quebrada u ondulada, y era el símbolo del "agua". El grafema de imprenta o capital de la M proviene directamente de la My mayúscula griega letra con igual valor fonémico.


N

Se corresponde con la letra N del alfabeto latino o romano. La letra semítica Nûn era probablemente la imagen de una serpiente.


Ñ

En los monasterios y después en las imprentas se tenía la costumbre de economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado y colocación de carácteres; Así, la secuencia «nn» se escribía con una «n» muy pequeña denominada virgulilla encima de una «n» de tamaño normal: «ñ». Lo mismo sucedió en portugués con «an» y «ã»; v.g. annus > añus; y el grupo romance nn > ñ que se había palatalizado a lo largo del tiempo en la Península Ibérica.La letra "Ñ" fue "tomada" del euskera como parte de su alfabeto por el Castellano (El Castellano nace cuando el astur-leonés adopta la fonética vascona), y del Castellano:
aragonés, aymara, bubi, chamorro, filipino, gallego, guaraní, mapudungun, mixteco, quechua, tagalo, tetum, wolof, zapoteco.
El inglés admite la ñ en préstamos del castellano como «cañón» (la grafía más común es «canyon»), «cañada» (en Cañada del Oro en Arizona), «jalapeño», «piñata» o «niño» (en la corriente marina y en la Oscilación del Sur El Niño).
Hoy en día, esta grafía se ha convertido en símbolo reconocible de hispanidad. Actualmente puede ser utilizada en los dominios de Internet. La Ñ se sitúa a la derecha de la L en los teclados Qwerty para español, y no tiene equivalente en el alfabeto romano.
Históricamente la Ñ tiene en común con la W el hecho de que ambas, procediendo de una versión duplicada de la N y la V, respectivamente, han pasado a ser consideradas como letras independientes.


O

Aparece escrito como un círculo, de un solo trazo, en los textos latinos tardíos. En etrusco y en latín arcaico está escrito con dos trazos semicirculares. En el alfabeto griego hay dos oes: una breve, ómicron, y otra larga, omega. El signo fenicio ain significa ojo.


P

Corresponde a la letra P del alfabeto latino o romano, que tomó del griego el modelo de trazado anguloso, y sólo en el siglo primero aparecen las formas cerradas. La P mayúscula visigótica tenía la forma de la letra capital romana. La P gótica del siglo XIII empieza a escribirse con un solo trazo continuo.


Q

Se corresponde con la letra Q del alfabeto latino o romano, griego, y chino que proviene de la letra qof fenicia. Su origen parece remontarse al antiguo signo etíope nahas, que significaba "serpiente herbívora de gran porte y tamaño". Hasta su desaparición, en el siglo I, las primeras minúsculas, las unciales y las semiunciales clásicas tuvieron formas mayúsculas.


R

Se corresponde con la letra R del alfabeto latino o romano, que proviene del griego rho, surgida del signo fenicio ros, que significaba cabeza. La r minuscula proviene de la "r redonda" de la escritura carolina.


S

Se corresponde con la letra S del alfabeto latino o romano, que proviene del alfabeto griego: sigma.


T

Se corresponde con la letra T del alfabeto latino o romano. En las inscripciones jeroglíficas egipcias la hallamos representada por una figura similar a un pan horneado.
En la escritura demótica o popular fue usado el signo ∠. La señal egipcia usada para marcar "X" paso al fenicio arcaico con la forma de x y en las inscripciones púnicas de Cartago la hallamos convertida en, Ⴕ y en 乄.


U

Se corresponde con la letra U del alfabeto latino o romano.


V

Se corresponde a la letra V del alfabeto latino o romano moderno. La letra u latina proviene de la ípsilon griega, que también es el origen de la Y. La ípsilon a su vez procede del wau fenicio. La v se empleó en la época gótica, en posición inicial, cada vez con más frecuencia. Antonio de Nebrija defendió en 1492 la necesidad de distinguir en la escritura la vocal u de la consonante v, que sólo se consolidó a partir del siglo XVI. La v labiodental se conservó hasta los siglos XVI-XVII, pero ésta sólo se mantiene actualmente en el lenguaje judeo-español de Oriente. En la edición de 1947 del Diccionario de la Real Academia Española podemos ver por primera vez el nombre de uve = u (que desempeña el oficio de) ve, aunque esa denominación no ha arraigado en toda Hispanoamérica. También se usó la grafía uvé con acento agudo. La denominación más recomendable es uve para permitir la distinción.


W

La forma primitiva de la W fue una VV (V doble) usada en el siglo VII por los primeros amanuenses anglosajones; fue a partir de este dígrafo <uu> que la letra tomó su nombre (doble u o doble v según la pronunciación particular de cada idioma). Este dígrafo no tuvo en principio amplio uso, pues el sonido solía ser representado por la runa wynn Ƿ. Denotaba la semiconsonante germánica W, pues no tenía correspondencia en las lenguas románicas, ya que la W latina había pasado a ser labiodental.
La W ganó popularidad a partir de la conquista normanda de 1066, de tal modo que alrededor 1300 ya había tomado el lugar de wynn en el uso común. Otras formas de la letra fueron un par de V cuyos brazos se cruzaban en el medio. Una forma cursiva obsoleta que se encuentra tanto en el inglés como en el alemán del siglo XI es la forma de una n cuyo brazo derecho se curva hacia arriba como una v cursiva (compárese con ƕ).


X

Se corresponde con la letra X del alfabeto latino o griego moderno. El origen exacto del signo X se desconoce. Los griegos representaban el sonido "ks" con un signo derivado del samek fenicio, dejando el signo X para él.


Y

Proviene de la letra griega ípsilon (υψιλον) -"i larga"- , que se pronunciaba /u/, más tarde /y/ (como la u francesa o la ü alemana) y actualmente /i/. Inicialmente los romanos la transcribieron con el grafema 'v'; hacia mediados del siglo I a. C. utilizaron la letra 'Y' para trascribir palabras de origen griego en las que se hallaba presente. Por ello, se corresponde con la letra Y del alfabeto latino o romano moderno.
La introducción en Imperio Romano se dio en un periodo tardío en cuanto al desarrollo del alfabeto, por lo que la /y/ pronunciada como "U" produjo confusiones entre las grafías "Y" y "V", pudiendo hallarse la palabra "Satvra" por "Satyra" y "Svlla" por "Sylla".
En el año 1726, la Real Academia Española separa los usos de las íes latina y griega: decide que sólo la i latina se use como vocal. Todavía hoy es posible leer el letrero Yglesia en las fachadas de algunas viejas iglesias. Algunos apellidos, como Ybarra, han conservardo la antigua grafía.



Z

La letra Z proviene directamente del alfabeto latino o romano, que la toma del griego para transcribir la letra dseda ζ, que proviene del zai fenicio, cuyo significado en arameo es arma. La letra z existía antiguamente en latín, pero en la época del censor Apio Claudio, c. 312 a. C., fue suprimida; vuelve a introducirse a mediados del siglo I a. C., para poder representar el sonido "s sonoro" proveniente del lenguaje griego. Entonces fue colocada al final del alfabeto.


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