Vendiendo la Luna

Ya ni siquiera podemos soñar con tocar la luna, ni citarla en alguna frase romántica, ni tampoco utilizarla como referencia a una persona distraída, ¿por qué?, si le decimos “estás en la luna” posiblemente tenga que estar pagando el alquiler.

Así es, se está vendiendo la luna, esto no es noticia nueva, ya hace varios años que se están vendiendo parcelas del hermoso satélite que nos rodea, y no solo esto sino que, como si fuera poco, también están vendiendo porciones de Marte.

Pero… ¿cómo es posible? Se preguntarán ustedes, y deben estar pensando lo mismo que yo pensé cuando leí esto por primera vez, “no se puede vender algo que no nos pertenece” (bueno, esto también aplica a la venta cuasi total de la Patagonia y otras porciones de suelo argentino, que es de todos, pero al Estado no parece importarle mucho que digamos). Siento desilusionar a los soñadores y a los poetas que le escriben a la luna, pero desde 1980, tiene dueño, y no son precisamente sus enamoradas.


El bien despierto señor Dennis Hope, un estadounidense que obviamente no tenía mucho por hacer, encontró en el mencionado año un vacío legal en el tratado de las Naciones Unidas (Tratado del Espacio Exterior redactado en 1976, podrían haberle puesto un nombre más épico como Tratado Intergaláctico) que indica que ningún Estado ni Nación puede hacerse dueña de territorio espacial, ya sean planetas, estrellas  o satélites, pero no habla ni hace referencia a que un individuo particular no pueda hacerlo (admitámoslo, el señor fue sumamente vivo, si alguno de nosotros se diera cuenta, posiblemente haría lo mismo), así es que aprovechándose de este terrible error judicial, Hope ahora es dueño no solo de la luna sino de varios planetas y sus respectivos satélites de nuestro precioso sistema solar.

No se pongan tristes, cabe destacar que una gran parte de los compradores lunares han sido argentinos, comprando el terreno a no más de u$d36 (bastante barato diría yo, está más caro un juego de Xbox o un robot aspiradora, de esos que detectan obstáculos y todo), los brasileros ocupan el primer lugar en número de compradores de América Latina, siendo nosotros los segundos y seguidos por Chile, que hasta ahora lleva unos mil compradores.

Como dije al principio de este artículo descabellado, hoy en día ya no podemos soñar con nada, solo rezarle a algún ser mágico que nuestros tontos errores humanos no nos terminen costando, de cierta forma, la vida, y agradeciendo por lo que tenemos. Yo creo que estamos en la novena luna de Valencia…. Quiero decir… la novena luna de Hope.

FUENTE: http://www.inovapc.net/vendiendo-la-luna/