A 10 km. de la ciudad de Olavarría, tomando por el Camino de los Pueblos en dirección noreste, se halla la villa minera de Sierra Chica.
Esta bella localidad fue fundada en 1882 por inmigrantes italianos que llegaron para explotar los ricos yacimientos de granito descubiertos allí un año antes. Lagos de cantera, hermosas quintas, casonas históricas, un gran parque y la vieja penitenciaría completan el paisaje de este pueblo.
Sierra Chica
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Es posible que el piloto Don Pedro Pavón, enviado por Don Juan José Vértiz, cuando era gobernador de las provincias Unidas del Río de La Plata, fuera uno de los primeros españoles en reconocer la zona donde se encuentra el asentamiento del actual partido de Olavaria, y las sierras que surcan su territorio, el arroyo Tapalqué o Barrancas, como el mismo lo denomina en su prolijo diario, al que tituló “De la Sierra del Cayrú”.

Sin embargo, alrededor de 25 años antes, es decir, por el año 1747, el padre Tomás Falkner, jesuita fundador de la Misión y Reducción de Nuestra Señora del Pilar (en las proximidades de la sierra del Volcán o Vulcán, y la de Nuetra Señora de los Desamparados, ubicada sobre la laguna denominada “De los Padres”), visitó la zona a la que me estoy refiriendo; ya que dejó perfectamente documentada una referencia hacia las Sierras del Cayrú.

A su vez, existe otra referencia anterior a las Sierras del Cayrú, y aún de Casuhat (Sierra de la Ventana), hecho en el año 1741, por Cristóbal Cabral, que aún que no es tan detalladas como las anteriores, hace una clara descripción de los lugares donde los aborígenes tenian sus paraderos. Estos aborígenes según estudios realizados por Rodolfo Casamiquela se los puede clasificar como de filiación tehuelche septentrional.

Posteriormente, cuando los araucanos invadieron nuestro territorio, se mezclaron entre ambas razas, pero dejando a las claras que fueron los invasores, quienes se llevaron la mejor parte. Prueba fehacientemente de ello, es que los nombres y apellidos de los últimos son los que prevalecen en la historia, así como en la toponimia. Así, desaparecen apellidos (o nombres) como Lincon, Caullá-Mantú, Calfinger Lenín, entre otros; los que son reemplazados por Catriel, Curá, Renquecuram, Catricurá, todos de origen chileno.

El nombre que daban los aborígenes a la hoy Sierra Chica, era el de “Pichi Mahuida”, aunque algunos autores sostiene que la llamaban del “Cayrú”.

La ubicación del territorio de la provincia de Buenos Aires por parte de los araucanos, fue hecha en forma persistente; así fue como las fuerzas nacionales debieron librar durante muchos años, cruentas luchas para mantener una pequeña franja de tierra para la civilización.

Según documentos que se encuentran en el Archivo de la División Historia del Estado Mayor del Ejército, en el año 1822; habían llegado de Chile unos mil mapuches para hostigar a las provincias de Buenos Aires y Córdoba.

A pesar de los agudos problemas internos y de la lucha contra los realistas; el gobernador general, Martín Rodríguez, viendo la constante amenaza de los indios, se propuso extender la jurisdicción de la frontera más al sur del río Salado, idea ésta que llevó a concretar el establecimiento, en el mes de febrero de 1823, de un puesto de comando ubicado en la zona de Monte. El 6 de marzo de ese año, se dio la orden de iniciar el avance hacia el sur y el 26 de marzo se acampo en proximidades del arroyo Tandil.

Desde allí, se realizó un estudio de terrenos para lograr la mejor ubicación del fuerte que se tenía pensado crear.

Así fue como el 4 de abril se dio principio a la construcción del Fuerte Independencia, que en su momento fue el más avanzado en el territorio de Buenos Aires. Así mismo, se trazó y delineó un pueblo al que se lo denominó Tandil.

Este sería en adelante la punta de lanza del hombre blanco en territorio aborigen.

Desde este “Tandil”, se irradiaría hacia el sur y al oeste, avanzadas que constituirían nuevos bastiones de la defensa contra el indio.

Es así como el 26 de febrero de 1828, el Coronel de “Blandengues” De Mariano García, cumpliendo órdenes del gobernador, llega hasta la laguna Blanca (hoy Blanca Grande) preparando de inmediato todo lo necesario para el establecimiento de un fuerte.

En cierta medida, era la respuesta a la incesante arremetida de los aborígenes que permanentemente atacaban a los campos y poblaciones de los blancos.

El fuerte San Seranio Mártir de Arroyo Sur fundado por el coronel Pedro Burgos, en el año 1832, contribuyó a dar cierta garantía de seguridad a las castigadas poblaciones de la zona y también a activar el comercio por el establecimiento de una población fija en ésta nueva Fundación.

Pero hubo momentos en la vida de estas precarias poblaciones, que vivir en ellas se tornaba “un grave peligro”, no solo para los bienes e instalaciones sino para la propia vida de sus pobladores.

En el año 1855, el Coronel Julián Martinez, informaba al entonces ministro de Guerra de la provincia de Buenos Aires, Coronel Bartolomé Mitre “… no pasa una hora que no reciba noticias, partes, sobre entradas de indios”.

El accionar del indio provocó la reacción de los pobladores reclamando así ante el gobierno, que se arbitraran medidas contundentes para poner fin a los ataques de la indiada.

Con este propósito, el Coronel Mitre preparó fuerzas provinciales que formaron parte de la División de Operaciones del Sur.

Estaba en sus planes llevar fuerzas desde Azul, y sorprender a los indios del cacique Catriel que se encontraban asentados en Sierra Chica; acción ésta que se consideraba como suficiente como para abatir a la indiada y terminar, aunque fuera por un tiempo, con las crueles depredaciones de los indios.

Con estas fuerzas, había proyectado Mitre combatir a las indiadas de los caciques Catriel, Juan José y Cachul, a cuyo fin había dispuesto que el Coronel Laureano Díaz atacara a Cachul, extendiendo su ofensiva a las tolderías ubicadas en las proximidades de las lagunas Blanca Grande y Blanca Chica, y dispuestas éstas operaciones, se acordó que una vez realizadas, el Coronel Díaz debía reunirse con las fuerzas de Mitre que al afecto estarían ubicadas en Sierra Chica, donde debería operar sobre las huestes de Catriel, procurando sorprenderlas.

El 29 de mayo de 1855, protegido por la oscuridad de la noche, marchó Mitre con su fuerza; procurando preparar el ataque del día siguiente.La realidad cuenta que los baqueanos del ejército equivocaron la ubicación de las tolderías, ya que estas se encontraban bastante mas lejos de lo que ellos creían; esta falla ocacionó que los indios se alertaran sobre las proximidades de las fuerzas cristianas y el inminente ataque, entonces convocaron a sus pares para que acudieran a hacer frentes a los atacantes.

El Coronel Mitre, se dio cuenta de la grave situación que le había provocado el error de sus baqueanos, ya que los indios se repusieron de inmediato de la sorpresa y se alistaron prontamente para el combate.

Hubo sangrientos entreveros en los que, avanzada la hora, las fuerzas de Mitre llevaron la peor parte.

Otro importante personaje de la historia bonaerense que acudió a la Sierra Chica en apoyo de sus hermanos de raza fue Calfucurá.

La retirada con rumbo a Azul, fue una penosa marcha en la noche. La mayor parte de los soldados a pie y evitando todo ruido que hiciera denotar la presencia de la fuerza en retirada.

Dieciséis muertos y doscientos treinta y cuatro heridos, costó el combate de Sierra Chica, así como la perdida casi total de toda la caballada y el correspondiente equino.

Un nuevo fuerte estaba en proyecto por parte del Coronel Mitre para resistir al indio. Este sería el nuevo Tapalqué en cuyas proximidades mas tarde se fundaría la actual ciudad de Olavaria.