Museo Nacional del Virreinato Tepotzotlan Mexico
Museo Nacional del Virreinato Tepotzotlan Mexico
Puntos de interes:
Fue declarado patrimonio de la humanidad el 1 de agosto del 2010 en la categoria itinerario cultural "Camino real de tierra adentro"
Inscrito por la UNESCO como un bien de valor excepcional universal.
Direccion:
Plaza Hidalgo 99, Bo. San Martín, Tepotzotlán, Estado de México, C.P. 54600, México.
Historia
El Ex-Colegio de San Francisco Javier
El inmueble sede del Museo Nacional del Virreinato perteneció, a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, a la compañía de Jesús de Nueva España.
En su interior funcionó uno de los colegios jesuitas más importantes, el Colegio Noviciado de San Francisco Javier y en la actualidad su templo representa una de las obras barrocas del siglo XVIII más representativas de nuestro país.
Llegada de la Compañía de Jesús a la Nueva España y a Tepotzotlán
Los integrantes de la Compañía de Jesús arribaron a la Nueva España en 1572 con el objetivo de apoyar las labores de evangelización y la educación de los hijos de españoles que habitaban las ciudades recién fundadas. En el año de 1580 arribaron al pueblo de Tepotzotlán.
Fundación de los tres colegios de Tepotzotlán
En ese año establecieron un colegio de lenguas indígenas para los jesuitas y poco tiempo después fundaron también el Colegio de San Martín, para los hijos de los indígenas nobles. Por último crearon en esta entidad el Colegio Noviciado de San Francisco Javier, pues el ambiente invitaba a los novicios a la reflexión y al estudio.
El inmueble del colegio de San Francisco Javier después de la expulsión de la Compañía de Jesús
En 1767 el rey Carlos III expulsó a los jesuitas de todos los reinos españoles. El inmueble que albergo los tres colegios de Tepotzotlan quedó abandonado hasta 1774, año en el que el arzobispado creo en él un Colegio Seminario de Instrucción, Retiro Voluntario y Corrección para los clérigos que funcionó pocos años. En 1933 fue nacionalizado y en 1964 se estableció en él el Museo Nacional del Virreinato.
Dentro del museo...
Templo de San Francisco Javier
El templo de San Francisco Javier daba servicio al noviciado del mismo nombre. Su estructura arquitectónica fue construida en el siglo XVII y su interior fue remodelado a mediados del siglo XVIII. Es uno de los pocos ejemplos de templos barrocos en nuestro país, que podemos apreciar tal como fueron concebidos y creados.
Sacrístia del Templo de San Francisco Javier
La sacristía que daba servicio al templo de San Francisco Javier, era un espacio destinado a la reflexión de los padres que oficiarían la misa. En ella se encuentran unas grandes cajoneras en las que se guardaban tanto las vestiduras litúrgicas como los implementos necesarios para el culto, como los cálices y los copones.
Sacrístia del Templo de San Francisco Javier
La sacristía del templo de San Francisco Javier, cuenta con una serie de pinturas elaboradas por Miguel Cabrera a mediados del siglo XVIII, que describen escenas de la celebración que llevó a cabo Jesús con sus apóstoles de la Pascua judía y la Ultima Cena. El lienzo de mayores dimensiones, representa a la Inmaculada Concepción con San Ignacio de Loyola.
Casa de Loreto
La devoción a la Virgen de Loreto fue traída a la Nueva España en el siglo XVII, por un jesuita, el padre Zappa. Esta pequeña capilla es una reproducción de la casa en la que, según la tradición católica, habitaba la Virgen María en la ciudad de Efeso. La leyenda cuenta que cuando los turcos estaban por invadir esa ciudad, los ángeles se llevaron volando la casa a Loreto, Italia.
Camarín de la Casa de Loreto
El camarín o recámara de la Virgen de Loreto procede del siglo XVIII y estaba dedicado a la imagen que se encuentra en el retablo principal de la Casa de Loreto. En él debió existir una gran mesa con cajones en la que era colocada la escultura para cambiarle sus ropas y joyas en cada temporada litúrgica y, posteriormente, sacarla a procesión por el pueblo.
Relicario de San José
El Relicario de San José es una pequeña capilla construida también en el siglo XVIII, anexa a la de la Virgen de Loreto. Era un espacio dedicado a la meditación sobre la buena muerte y a la castidad de San José como ejemplo a seguir para los novicios. Acompañando a la Casa de Loreto, simboliza también la protección que ejercía San José, tanto a la Sagrada Familia, como a los cristianos en general.
Capilla doméstica
La Capilla Doméstica era un espacio dedicado a los novicios y al que únicamente tenían acceso estos y los padres jesuitas. Aquí se desarrollaban las celebraciones litúrgicas para los novicios, por lo que en el presbiterio podemos apreciar varias pinturas con escenas relacionadas con las vidas de los jesuitas que debían representar un ejemplo a seguir para aquéllos.
Claustro de los naranjos
El claustro de los naranjos era el área dedicada a la clausura de los novicios, por lo que todos sus accesos debían estar cerrados. Unicamente podían ser abiertos cuando la disciplina de los novicios requiriera que abandonaran los espacios que les habían sido asignados. Las jornadas en el colegio noviciado contemplaban horarios de estudio, trabajo y descanso.
Claustro alto de los naranjos > Biblioteca antigua > Aposento del Padre Gonzalo Carrasco
La biblioteca antigua fue una de las principales dependencias de los colegios jesuitas de Tepotzotlan. El local que hoy ocupa, es el que tenía en 1914, en la última estancia de los jesuitas en esta entidad. Cuenta aproximadamente con 4000 volúmenes escritos, en su gran mayor’a, en latín y español, además de francés, portugués, griego y hebreo.
Claustro bajo de los naranjos
El claustro bajo de los naranjos era el área destinada al descanso y recreación de los novicios en el siglo XVIII. Se sabe que en los primeros años del siglo XX, aquí se encontraban un billar y un boliche, además de la sastrería en la que a lo largo del año debían confeccionarse las ropas que vestirían los padres, los novicios y los sirvientes.
Actualmente se utiliza para presentar exposiciones temporales.
Patio de las cocinas
El patio de las cocinas formaba parte de las áreas de servicio para el refectorio o comedor. La fuente al centro del patio abastecía de agua a las cocinas, tanto para el consumo y el preparado de las comidas, como para la limpieza. El agua provenía de un manantial cercano al inmueble y era conducida a través de canales de agua rodada.
Despensa, cocina, anterefectorioFrigorífico y cava
Como toda casa habitación, el colegio de San Francisco Javier contaba con los espacios necesarios para guardar, preparar y servir los alimentos. Anexos al patio de las cocinas y el refectorio, se encuentran la despensa, la cocina ambientada como pudo haber estado en el siglo XVIII y el anterefectorio en el que se encuentran un lavamanos y un torno a través del cual se pasaba la comida al refectorio.
Frigorífico y cava
Anexos al patio de las cocinas, se encuentran los espacios que hacían las veces de frigorífico y cava. Son pequeñas bóvedas que se encuentran húmedas y, por lo tanto, frías todo el año, gracias a los canales interiores de los muros que transportan el agua desde el acueducto de la huerta, hasta la fuente del patio de las cocinas.
Refectorio
El refectorio era el espacio en el que los novicios y los padres ingerían sus alimentos. Cuenta con un púlpito para las lecturas a lo largo de las comidas, mesas y bancas sobre tarimas, similares a las que usaban los residentes del colegio. Los muros están decorados con pinturas de Gonzalo Carrasco, último rector del Colegio en 1914.
Huerta
Al oriente del patio de los naranjos, se encuentra la salida a la antigua huerta. Esta última tiene una extensión de tres hectáreas y en ella se cultivaban árboles frutales para consumo interno del colegio. Al fondo de la huerta se ubica una pequeña capilla de planta octogonal construida en el siglo XVIII, dedicada a la Virgen de las Nieves.
Atrio de los olivos
El atrio de los olivos, daba acceso a la actual parroquia de San Pedro, misma que durante la estancia de los jesuitas de Tepotzotlan, era el templo perteneciente al colegio de niños indígenas de San Martín. Actualmente, el atrio de los olivos es un área de uso público, sin
embargo, durante el virreinato hizo también las veces de cementerio.
Portería
La portería era, y aún es, la entrada principal al edificio. Era custodiada siempre por un jesuita de edad avanzada que gozaba de "buen prestigio" y, por lo tanto, el responsable de evitar que ingresaran personas que podrían representar una mala influencia. En este vestíbulo eran atendidos los fieles y los parientes de los religiosos que no tenían acceso al interior.
Claustro bajo de los aljibesPatio de los aljibesClaustro alto de los aljibes
El Claustro de los aljibes es la parte más antigua del edificio. En él se localizaban varias dependencias necesarias para las labores de docencia y evangelización. Consta de dos pisos; el bajo, al parecer, asignado al colegio de niños indígenas y el alto, a la clausura de los padres.
Claustro de los aljibes
La planta baja del claustro de los aljibes era el espacio asignado al colegio para niños indígenas y a la botica o enfermería. En los muros de los pasillos se encuentran dos series de pinturas que describen las vidas de dos santos jesuitas: San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, y San Estanislao de Kostka.
Claustro alto de los aljibes
El claustro alto de los aljibes era un espacio al que únicamente tenían acceso los padres jesuitas que desarrollaban sus labores en la docencia y guía espiritual. Las habitaciones de esta planta son las de mayores dimensiones en todo el inmueble y hacían las veces de habitación para los padres. En esta planta se encuentra también el mirador, área reservada para el descanso de los padres.
Fuente:
www.virreinato.inah.gob.mx/

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