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Van Helsing, El Cazavampiros

por Eduardo Alberto Guzmán Novoa

Desde 1897 el conde Drácula ha recorrido un largo camino, tanto en el papel como en la pantalla. Numerosas aventuras ha tenido el malévolo conde, en los cinco continentes y en todas las épocas. Sin embargo, su némesis, el cazavampiros Van Helsing, no ha tenido tanta fama.
Al menos hasta hoy...


Londres, 1897: cuando la joven Lucy Westenra comenzó a sufrir una desconocida forma de anemia, el Dr. John Seward escribió a Amsterdam pidiendo ayuda a un antiguo maestro suyo. Se trataba de un filósofo y metafísico holandés, experto en ese tipo de enfermedades, y considerado uno de los sabios más eminentes del siglo XIX. A partir de su providencial llegada a Inglaterra, se acabaría descubriendo la presencia maligna del conde Drácula. Y gracias a los conocimientos de este hombre sobre el vampirismo, el rey de los no-muertos acabaría destruido. El nombre de este sabio: ABRAHAM VAN HELSING.

EL VAN HELSING DE BRAM STOKER

En 1897 el irlandés Bram Stoker publicó DRACULA, obra maestra de la literatura de terror. El argumento es de sobras conocido: la llegada del sobrenatural vampiro transilvano a la Inglaterra victoriana, sus víctimas, su persecusión y final destrucción.

En esta obra Stoker no solo crearía al más popular de los monstruos salidos de la imaginación, sino que también le inventó un contrincante: el profesor holandés Abraham van Helsing, quien desenmascararía al peligroso conde y encabezaría a los valerosos voluntarios (amigos y parientes de sus víctimas) en su cacería.

Pero, ¿quién era Van Helsing? De la novela de Stoker podemos deducir lo siguiente:

NOMBRE: Abraham van Helsing.
NACIONALIDAD: Holandés, residente en Amsterdam.
EDAD: Madura.
ESTADO CIVIL: Viudo y con un hijo fallecido.
RELIGION: Católico.
CONOCIMIENTOS: Doctor en Medicina, Filosofía, Literatura y otras materias.
LOGROS: Revolucionar la Terapéutica con sus descubrimientos sobre la evolución contínua del cerebro.
DATOS ADICIONALES: Fue maestro del Dr. John Seward. Se menciona que el propio John Seward salvó la vida de Van Helsing en el pasado. El hijo que Van Helsing perdió tendría la misma edad que la del joven Arthur Holmwood, Lord Goldaming, esposo de la difunta Lucy.

Si bien no es exactamente el protagonista en el campo de los buenos (los lectores más se identifican con el joven Jonathan Harker), sí jugó un rol esencial en la cacería y destrucción del monstruoso Drácula, así como en la "liberación" de la vampirizada Lucy, la aniquilación de las amantes del conde y la salvación de la semi-vampira Mina Murray, esposa de Jonathan Harker.

Así mismo, Van Helsing fue quien, ante la sobrenatural presencia de Drácula en el científico Londres, enunció su más famosa frase: «La fuerza del vampiro reside en que nadie cree en él».

Tras el éxito de DRACULA, no faltó quien no esperase que Stoker escribiera una secuela (después de todo, el conde fue "muerto" no por una estaca de madera sino por un largo cuchillo metálico). Si Stoker se hubiera animado a resucitar al vampiro, es casi seguro que Van Helsing hubiera figurado en esa continuación. Pero la realidad es que Stoker prefirió no revivir al sanguinario Drácula.

Fueron otros autores quienes se encargaron de continuar la saga de Drácula. Ya sea resucitándolo o mostrando aventuras previas a la novela de Stoker, el meléfico conde volvía una y otra vez. Y si bien en esas secuelas no siempre figuraba Van Helsing, siempre tenía que haber un equivalente: alguien con profundos conocimientos sobre el vampirismo que dirija a los cazadores o cace él mismo a Drácula.

También surgieron las imitaciones de Drácula: otros vampiros, centroeuropeos, con títulos nobiliarios, también llegaron a la Europa Occidental o a América donde, tras vampirizar a varios inocentes, acabarían siendo abatidos por el equivalente a Van Helsing local.

Es así como surge el concepto de "cazavampiros", los valientes que se unen voluntariamente en la búsqueda y aniquilación de estos monstruos. El jefe de este grupo siempre es un sabio con profundos conocimientos sobre el vampirismo. A veces se trata de un solo cazavampiros, que es sabio y cazador a la vez.

Todos estos cazavampiros están en deuda con el primero de ellos: el profesor Van Helsing.

VAN HELSING EN EL CINE MUDO

La obra de Stoker llegó al cine por primera vez en 1922 (hay rumores de un DRACULA ruso de 1920, pero no está confirmado) en la película muda alemana NOSFERATU: UNA SINFONIA DE TERROR (Nosferatu: Eine Symphonie des Grauens), de Friedrich Wilhelm Murnau. Debido a que el presupuesto no le alcanzó para comprar los derechos, hábilmente cambió los nombres de los personajes y las locaciones. Drácula se convertiría en el conde Orlok (Max Schreck), y el profesor Van Helsing pasaría a ser el profesor Bulwer (John Gottowt). La trama sería, además, ligeramente alterada.

Sin embargo, en esta versión, el equivalente alemán de Van Helsing está tremendamente desaprovechado, haciendo prácticamente solo acto de presencia, sin un auténtico protagonismo en el descubrimiento y destrucción del conde. El profesor Bulwer es mostrado como un sabio que estudia las plantas carnívoras, para luego ser olvidado y reaparecer casi al final. Si bien la cinta fue todo un éxito, no deja de ser lamentable el descuido con uno de los personajes clave del libro de Stoker: el cazavampiros, contrapartida del vampiro.

Como dato curioso, este clásico tuvo un remake sonoro en 1978: Werner Herzog dirigió el film franco-alemán NOSFERATU, VAMPIRO DE LA NOCHE (Nosferatu: Phantom der Nacht). A diferencia de su original, aquí sí se respetaron los nombres y geografía originales. Y se le hizo justicia a Van Helsing, al mostrarlo con mayor protagonismo que en el NOSFERATU original. Es curioso que el profesor, interpretado por Walter Ladengast, aparezca aquí como un médico que se niega a creer en vampiros para que, ante el sacrificio de Lucy (Isabelle Adjani), se convenza de su error y acabe rematando él mismo al conde Drácula (Klaus Kinski). Pese a no aparecer como el cazavampiros literario, su imagen está mejor aquí que en el film mudo de Murnau.

VAN HELSING EN LA UNIVERSAL

En 1931 los estudios americanos Universal estrenaron la primera versión sonora de DRACULA, dirigida por Tod Browning; más que en el libro de Stoker, está basado en la versión teatral de Hamilton Deane y John L. Balderstone. El húngaro Bela Lugosi interpretó al más famoso conde de la pantalla grande. Y en el papel de Van Helsing, el veterano actor Edward van Sloan.

Si bien está algo alejada de la novela original, el Drácula aquí mostrado es tan aceptable como el Van Helsing encarnado por Van Sloan. Sin embargo, este Van Helsing aún no tiene ese dinámico aire de cazavampiros que hoy todos reconocemos. Con un estilo histriónico y anticuado, enfrenta valerosamente al conde cara a cara, en una memorable escena. Tras lograr resistir el poder hipnótico de Drácula, consigue ahuyentarlo mostrándole una cruz, de manera simple y directa.

Se rumorea que, por la censura de la época, se suprimió una escena donde Van Helsing y John Harker (David Manners) clavaban una estaca en la vampirizada Lucy Weston (Frances Dade). Así mismo, se eliminó la secuencia donde el propio Van Helsing debía liquidar a las esposas de Drácula. Sería interesante saber cómo fueron esas escenas cortadas.

Pese a no ser todavía el cazavampiros tradicional, ya para el final de la película Van Helsing tiene casi el protagonismo. Él mismo da muerte al conde (fuera de cámara, por la censura), usando un puntiagudo palo y una piedra.

Simultánea al rodaje de esta cinta, la Universal hizo una versión de DRACULA pero enteramente hablada en español, dirigida por George Melford y con actores latinoamericanos. El mexicano Carlos Villarías encarnó a Drácula, mientras que Eduardo Arozamena sería un Val Helsing que hacía pausas cada tres o cuatro palabras, además de enfatizar los diálogos más simples.

Pero uno de los méritos de esta versión "hispana" está en que se incluyan secuencias cortadas o ignoradas en el film de Browning... y que benefician al personaje de Van Helsing. Por ejemplo, cuando él y Juan Harker (Barry Norton) caminan por el cementerio, en camino a clavar una estaca en el corazón de la vampira Lucía Weston (Carmen Guerrero).

Cinco años después del éxito de la película de Browning, se realizó una secuela. Se tituló LA HIJA DE DRACULA (Dracula's Daughter, 1936), dirigida por Lambert Hillyer. La acción continuaba inmediatamente después del final de DRACULA. El único personaje y actor común con ambas películas es Edward van Sloan (aunque se rumorea que fue el propio Lugosi quien repitió su rol de Drácula para las dos brevísimas escenas donde el conde yace inerte).

Nuestro veterano cazavampiros pasa a convertirse, en este film, en protagonista, si bien la mayor parte de la acción recae en otros. Es curioso que su nombre varíe ahora a Von Helsing, así como que no haga mención a ninguno de los otros personajes de la primera película.

Dos policías entran a Carfax Abbey y encuentran el cadáver de Renfield, así como a Von Helsing acabando de clavar una estaca en el corazón de Drácula (hay que aclarar que, en esta saga de la Universal, los vampiros no se "hacen polvo" al morir, ni todas sus víctimas reviven como "chupasangres". En una de las situaciones más inesperadas, el viejo profesor es arrestado... ¡por el asesinato de Drácula, un noble transilvano residente en Londres!

Von Helsing, ayudado por su discípulo, el Dr. Jeffrey Garth (Otto Kruger), se pasa un buen rato tratando de convencer a Scotland Yard de que no es un homicida (pues la muerte de Drácula ocurrió hace quinientos años). La llegada de la condesa Marya Zaleska (Gloria Holden), la hija del vampiro, ayudará indirectamente a probar la inocencia del profesor.

Tras cobrar varias víctimas en Londres, la condesa huye a Transilvania. Rápidamente, Von Helsing organiza y dirige una cacería contra la vampira, que culmina en el castillo de Drácula, donde la peligrosa no-muerta acabará con una flecha atravesándole el corazón.

Tras este interesante film, Edward van Sloan ya no repetiría su célebre papel, quedando como el Van Helsing más recordado de la Universal.

VAN HELSING EN LA HAMMER

A finales de los cincuentas, la empresa británica Hammer Films revivió a los clásicos monstruos del cine de terror, con un estilo propiamente gótico. En 1958 se estrenó DRACULA (Horror of Dracula), dirigida por Terence Fisher. El film se considera como uno de los grandes clásicos del cine de horror, así como una de las mejores cintas sobre el monstruo creado por Stoker.

El actor Christopher Lee interpretó al conde Drácula de una forma que muchos consideran su mejor encarnación en la pantalla. Asimismo aparece el profesor Van Helsing, interpretado magistralmente por Peter Cushing. Alejándose algo de la novela original, aquí el profesor ya entra definitivamente en la definición tradicional de cazavampiros.

Tras la rápida muerte del "héroe" Jonathan Harker (John van Eyssen), el protagonismo recae en su maestro, Van Helsing, quien emprende casi solo la cacería de Drácula. Nos enteramos que el profesor ha estado en busca de vampiros desde hace años, y que junto con el difunto Harker se había comprometido a eliminar definitivamente a Drácula.

Más dinámico y valiente que sus predecesores fílmicos, este Van Helsing acaba personalmente con Drácula tras un combate cuerpo a cuerpo, en su propio castillo. Alejándose más todavía del libro, lo expone a la luz solar y le impide la huida con una improvisada cruz.

En 1960 Peter Cushing volvería a encarnar a Van Helsing en LAS NOVIAS DE DRACULA (The Brides of Dracula). Pese al título, el archienemigo de nuestro cazavampiros no aparece en la cinta, y Van Helsing tendrá que enfrentar a un sucesor, el barón Meinster (David Peel).
Aquí Van Helsing ya aparece como un único cazavampiros, que emprende solo su cruzada contra los no-muertos.
Destaca la escena donde es mordido en el cuello, pero en vez de desesperar o suicidarse, improvisa con ingenio una salvación: con un hierro candente cauteriza las marcas de los colmillos, que desaparecen sin dejar rastro, salvando a nuestro héroe de convertirse en uno de los monstruos a quienes persigue.

Tras desfigurar al barón Meinster con agua bendita, finalmente lo fulmina con otro brillante toque de ingenio: moviendo las aspas de un molino y proyectando la sombra de una cruz sobre el vampiro.

Las tres siguientes películas de la saga de Drácula hechas por la Hammer tuvieron de vuelta a Christopher Lee en el papel del rey de los vampiros, mas ya no contarían con el personaje de Van Helsing como contrapartida, enfrentándose el conde a equivalentes del momento y guión.

Finalmente, en 1972, se estrenaría DRACULA A.D. 1972, dirigida por Alan Gibson. Lee y Cushing vuelven a reunirse en sus clásicos papeles.. pero ya se nota el agotamiento de la serie. En 1872 Van Helsing vuelve a enfrentarse con Drácula, aniquilándolo. Un siglo después, unos pandilleros londinenses reviven al conde, quien se convierte en su jefe y les ordena que le suministren víctimas.

El único toque de ingenio del film está en la aparición de un descendiente de Van Helsing (otra vez Peter Cushing), quien alertado de la resurrección del peligroso no-muerto, inmediatamente comienza su cacería, en pleno Londres modernista de la época del Swing. Este acierto beneficia a la leyenda de Van Helsing: la labor de cazavampiros parece pasar de padres a hijos, por varias generaciones.

En 1973 Alan Gibson vovería a dirigir al duo Lee-Cushing en un nuevo enfrentamiento. El film se tituló LOS RITOS SATANICOS DE DRACULA (The Satanic Rites of Dracula). Nuevamente en el Londres contemporáneo, el revivido conde preside una oscura y poderosa corporación: robando un virus creado por un científico, planea convertir, de golpe y porrazo, a toda la humanidad en no-muertos (!), de los cuales él será su rey.

Scotland Yard descubre que la corporación esconde un peligroso culto demoniaco, y que varios miembros del gobierno de Su Majestad forman parte de él. Así, llama al sabio Van Helsing en busca de ayuda. Tras descubrir un sótano lleno de vampiresas sedientas de sangre, nuestro héroe concluye que Drácula está detrás de todo, y se dispone a frustrar sus malévolos planes.

Finalmente, Drácula (custodiado por unos horribles motoclistas) y Van Helsing vuelven a enfrentarse. Inconcebiblemente, Van Helsing trata de matar al conde disparándole balas de plata (¡es un vampiro, no un hombre lobo!) Y el rey de los no-muertos acaba torpemente, ensartado por unas ramas espinozas en plena huida (?)

Pese a todo, el personaje de Van Helsing vuelve a salir ganando. El hecho de que el gobierno británico lo llame especialmente a él por sus conocimientos, así como que sea él solo quien salve al mundo, lo eleva más aún, incluso que su antepasado Abraham.

Pero no fue el final. En 1974 la Hammer trató de sacar provecho de las películas de artes marciales, muy de moda entonces. Así, Roy Ward Baker dirige KUNG-FU Y LOS SIETE VAMPIROS DE ORO (The Legend of the Seven Golden Vampires). Fue la vuelta de Cushing en el rol de Van Helsing, mas no de Lee. Y en esta ocasión volvemos al siglo XIX: el Van Helsing que vemos es el original (Abraham).

Drácula viaja de Europa (donde no le va muy bien) a China (para probar suerte) y, tras adoptar apariencia oriental, pasa a presidir el culto de los Siete Vampiros de Oro. Años después, Van Helsing da conferencias sobre el vampirismo en China, donde solo es tomado en serio por las víctimas de una aldea, acosada por un ejército de no-muertos dirigido por los Siete Vampiros de Oro.

Inmediatamente el profesor pasa a dirigir una expedición anti-vampírica. Acompañado por unos hermanos karatecas, nuestro héroe enfrenta no solo a los Siete Vampiros de Oro sino también a los zombies que éstos dirigen... claro, todo en medio de peleas de artes marciales.

Mientras los hermanos karatecas derrotan a los Siete Vampiros de Oro (y mueren en la empresa), Van Helsing vuelve a enfrentar (y vencer) a Drácula.

Pese a lo estrafalario del argumento, otra vez Van Helsing vuelve a hacer gala de su audacia e ingenio: por ejemplo, al atacar a estos vampiros chinos de nada sirve mostrarles la cruz (no son cristianos). El astuto profesor usa una imagen de Buda.

Pese a sus altibajos, el ciclo del Drácula de la Hammer creó al Van Helsing definitivo (ya para siempre con el rostro de Peter Cushing), el audaz cazavampiros que tomarían por modelo las siguientes producciones de terror europeas y americanas.

EL VAN HELSING DE COPPOLA

Films de Drácula ha habido muchos, tras los ciclos de la Universal y la Hammer. Todos con su Van Helsing respectivo o su equivalente (cuando la historia transcurre en el presente). Así mismo, comenzaron a aparecer los heroicos cazavampiros que no perseguían a Drácula sino a cualquier chupasangre que detectaran en el camino.

De todas estas películas solo una destaca: DRACULA DE BRAM STOKER (Bram Stoker's Dracula, 1992), dirigida por Francis Ford Coppola. Pese a que pretende ser fiel al libro original, la cinta da un giro polémico, pues trata de justificar la maldad de Drácula y su entrega al Mal como una especie de venganza hacia el Altísimo.

Drácula (Gary Oldman) halla el amor en Mina Murray (Winona Ryder), quien a su vez encuentra en el enamorado vampiro una salida al reprimido mundo victoriano. En el momento culminante, es el propio conde quien se niega a vampirizar a su amada y convertirla en una no-muerta.

Pero si esta alteración del villano suena increíble, más aún lo es la de los supuestos héroes... y de Van Helsing (Sir Anthony Hopkins). Ahora, nuestro profesor se le ve más como un grotesco místico, y sus cuatro jóvenes seguidores lucen más como una banda de fanáticos. ¿Dónde está el Van Helsing médico, filósofo y teólogo de Stoker?

Los cazavampiros aquí, dirigidos por este a veces histérico Van Helsing, ya no son un grupo de valientes y abnegados exterminadores del Mal, no. Ahora representan el rígido orden moral cristiano; no hay lugar para la imagen heroica que les dio Stoker. El mismo Van Helsing parece disfrutar cuando decapita a las tres amantes de Drácula (en la novela le cuesta trabajo hacerlo), así como cuando describe el empalamiento y degüello de Lucy (Sadie Frost). Técnicamente debería ser el héroe... pero Coppola consigue convertirlo hábilmente en villano, y al peligroso vampiro en su víctima.

Como colofón, el mismo Van Helsing, al ver que el joven americano Quincy Morris (Bill Campbell) muere en la cacería del conde, exclama: «Nos hemos convertido en unos locos de Dios». Mas parece la reflexión de un arrepentido Torquemada, no de un heroico Van Helsing.

De cualquier manera, ya sea que lo veamos como un interesante giro o una aberrante desviación del personaje, el Van Helsing de Anthony Hopkins es uno de los más discutibles cazavampiros de los films de Drácula... pues no parece estar dentro del grupo de los héroes, y a veces ni siquiera el de los "buenos".

EL FUTURO DE VAN HELSING

¿Habrán más películas de la novela de Stoker? Sin duda. Y en todas deberá aparecer Van Helsing: es impensable un Drácula sin un Van Helsing que lo enfrente.

Pero lo de moda son los vampiros contemporáneos... y los cazavampiros que los enfrentan y destruyen. En el cine ha surgido el afroamericano Blade. En la TV ha aparecido la adolescente Buffy la Cazavampiros. De Drácula y Van Helsing ya parece que nos hemos olvidado.

Pero si los cazavampiros están de moda, ¿por que, en vez de inventar nuevos cazavampiros modernos, no vamos a las fuentes? ¿Por qué no variar la obra de Stoker y mostrar una película o teleserie dedicada exclusivamente al "papá" de todos estos empaladores de chupasangres? Me refiero a Van Helsing, por supuesto, ante quien Blade y Buffy quedan como payasos de Halloween.

El problema es que Van Helsing ya tiene una imagen definida: un viejo profesor de la Europa del siglo XIX. Y el público de hoy busca héroes jóvenes y aventureros. Cierto, el Van Helsing cuarentón de la Hammer se acercó a ese concepto, mas no aprovechó en profundizarlo... y el descendiente de Van Helsing protagonizó películas mediocres, pese a los aciertos del nuevo personaje.

Entonces, rejuvenezcámoslo.

Podríamos ver, en la pantalla grande o chica, a un joven (o incluso adolescente) Abraham van Helsing, en sus inicios como cazavampiros, enfrentando por primera vez, y luego constantemente, a su eterno rival... el conde Drácula.

Podríamos saber en qué circunstancias nuestro joven héroe conoció al conde, por qué se consagró a ser cazavampiros, quién fue la mujer que sería su esposa, conocer a su hijo, saber en qué circunstancias murieron ambos (¿obra de Drácula?), su primer encuentro con su discípulo (me imagino al adolescente Van Helsing mirando a un bebé en su cuna, para luego enterarse que se llama John Seward), su viaje por la Europa decimonónica, su entrenamiento como destructor de chupasangres, sus diversos enfrentamientos con los secuaces del rey de los no-muertos, etc. Claro, todas aventuras anteriores a la destrucción definitiva de Drácula, descrita en la novela de 1897.

Claro, también podría hacerse a un teenager del siglo XXI, descendiente de Abraham van Helsing, quien debe enfrentar al resucitado Drácula... pero parecería un plagio de Buffy la Cazavampiros.

¡NOTICIA DE ULTIMO MINUTO!

Acabo de recibir la noticia: a mediados del presente año se estrenará el film VAN HELSING (dirigido por Stephen Sommers y protagonizada por Hugh Jackman), que aparentemente nos muestra a nuestro ahora joven holandés enfrentando por vez primera al conde Drácula.
Lo chocante es que también luchará contra el Monstruo de Frankenstein y el Hombre Lobo, con lo que en vez de un cazavampiros tenemos a un cazador de monstruos...
Si a esto añadimos que la trama se ubica a finales del siglo XIX (si Van Helsing aparece joven entonces debería ocurrir más de dos décadas antes), entonces estamos ante una repetición de lo visto en la infantil LA LIGA EXTRAORDINARIA: suponiendo que el público no sabe nada de los personajes literarios, los guionistas los acomodan en aventuras que nada tienen que ver con ellos.
Eso sin contar que se repetirán aquí las tristemente célebres "ensaladas de monstruos" de los años cuarentas, moda re-inaugurada hace poco por la esperpéntica FREDDY VS. JASON... solo que esta vez no se trata de actuales espantajos de Hollywood sino de los viejos y queridos monstruos de la época dorada del cine de horror.
En fin, esperemos que la película tenga suficientes méritos para contrapesar el nefasto regreso de las "ensaladas de monstruos". Y si resulta un fracaso, entonces que otro director tome la posta y aplique bien la genial idea de mostrar a un joven Van Helsing.

EPILOGO

Desde 1897 el conde Drácula ha recorrido un largo camino, tanto en el papel como en la pantalla. Numerosas aventuras ha tenido el malévolo conde, en los cinco continentes y en todas las épocas. Sin embargo, su némesis, el cazavampiros Van Helsing, no ha tenido tanta fama, al menos hasta hoy.

Van Helsing ha empezado a ser revalorizado en la pantalla grande. Esperemos nuevas versiones que contribuyan a enriquecer la leyenda de este importante personaje, que tanto tiempo ha estado en segundo plano.

Drácula podrá ser la encarnación del Mal, pero siempre habrá un valeroso Van Helsing dispuesto a enfrentarse a él... para siempre vencerlo, en nombre del Bien.

Abrahm van Helsing: la única esperanza de un mundo moderno que no cree en los vampiros y que está indefenso ante su diabólico poder.

Van Helsing, el cazavampiros.

.. El héroe.

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