El domingo The Walking Dead emitió Pretty Much Dead Already, el séptimo capítulo de su segunda temporada, este episodio marca el final de la primera parte de esta temporada y tendremos que esperar hasta el 12 de febrero de 2012 para ver los restantes seis capítulos que completaran la segunda temporada de la adaptación televisiva del cómic homónimo de Robert Kirkman.
El capítulo en cuestión congregó a 6.6 millones de televidentes y marcó un 3.5 en la franja de edad de los 18 a los 49. Unas cifras excelentes para una serie que le está dando grandes alegrías a la AMC.
Esta segunda temporada ha dividido a los seguidores, y ahora que ha finalizado el primer tramo de la temporada, podemos hacer un pequeño repaso a lo que nos ha dado The Walking Dead hasta el momento. Alerta de spoilers a partir de aquí.
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Primero debemos partir de la base que la serie y el cómic en el que se basa comparten muchos puntos en común pero siendo medios diferentes lo que funciona en las viñetas en blanco y negro no lo hace, necesariamente, en las pantallas de nuestros televisores. Como seguidora del cómic debo decir que lo que estoy viendo no me interesa tanto ni me impacta tanto como lo que he leído durante los últimos años. Reconozco que no es fácil adaptar la obra de Kirkman y que la historia de superviviencia de un grupo de personas resulta más atractiva en el papel que en la pantalla.
El lastre de la lentitud
Hasta ahora, uno de los máximos problemas de la historia, es la lentitud con la que todo se sucede. Algo que en el cómic funciona a la perfección pero que resulta tedioso en pantalla. La historia de los supervivientes que intentan sobrellevar el día a día en un mundo plagado de zombies parece no avanzar desde el primer capítulo de la temporada. Tras quedar atrapados en medio de un rebaño en la autopista y perder a Sophia en el bosque, el grupo no ha hecho otra cosa que dar vueltas alrededor de la granja de Hershel sin que nada relevante llegase a suceder.
Había cosas que pasaban, como el disparo al hijo de Rick y Lori, la relación entre Glenn y la hija de Hershel, las prácticas de tiro del grupo y el descubrimiento, por parte de Lori, de su estado. Cosas que realmente no importaban o no conectaban emocionalmente conmigo. Durante varios capítulos vimos al pequeño debatirse entre la vida y la muerte sin que la situación llegase a preocuparme realmente.
Las únicas tramas que he seguido con interés y que han dado un poco de emoción a la historia han sido la búsqueda de Sophia por parte de Daryl, de lejos el personaje más carismático y coherente de la serie, y el oscuro secreto de Shane, ese hombre que se está hundiendo lentamente en un pozo del que veo muy difícil que vuelva a salir. Aunque tal vez no quiere salir de él porque el sistema de valores de Shane y su manera de entender el mundo y la vida han cambiado significativamente. Shane esconde un lobo en su interior, un lobo capaz de matar a otros hombres, de amenazar a sus compañeros y de discutir el liderazgo de Rick sin pestañear. El peor enemigo del grupo en este momento no son los zombies es Shane, una bomba de relojería a punto de estallar.
La serie es terriblemente lenta, las largas conversaciones sobre la humanidad, la supervivencia y la moralidad hacen muy pesados los más de cuarenta minutos de capitulo. De cuando en cuando, algún zombie aparece en escena, añadiendo algo de emoción a una historia que no avanza, que gira una y otra vez sobre lo mismo. Creo que hay tramas que han estirado hasta hacerlas insoportables como los debates entre Rick y Hershel, la búsqueda de Sophia que me recordó mucho a la búsqueda de Walt en Lost, el malestar de Andrea (en general porque esta mujer nunca está contenta con nada) y el disparo al pequeño Carl; algo que no ha beneficiado a The Walking Dead.
Fuentes de Información
El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.
3 comentarios
Es un flor de copy paste,pero ponete la fuente,no te demoraba nada.