Nahuel Pennisi



Su infancia

Nahuel nació en Buenos Aires, el 19 de octubre de 1990. Desde muy pequeño demostró una sensibilidad especial por la música. Siendo muy pequeño, entre los tres y cuatro años, sus padres notaban cómo escuchando alguna canción se sensibilizaba hasta el llanto y al preguntarle “¿Querés que ponga otra canción?” él respondía que no, pues le gustaba. Como ellos eran aficionados a la música había varios instrumentos en la casa donde vivían. Así fue que, a los cuatro años, lograba interpretar melodías en un sintetizador, incluso con acompañamiento. Él disfrutaba todo esto ya que era como un juego que realizaba junto a sus padres.

A los siete años ya manifestaba sus propias preferencias musicales y empezó a escuchar a un cantante muy famoso de “cuarteto” (un estilo muy popular en Argentina). Prestaba mucha atención a lo que escuchaba y mostraba gran interés en el sonido del bajo. Podía cantar toda la línea melódica que este instrumento hacía en cada tema. Pronto comenzó a tocar el bajo y a reproducir estas líneas mientras escuchaba las canciones. Curiosamente, como el instrumento era muy grande como para que él pudiera tocarlo de la manera convencional, sus padres lo apoyaban en la cama y él, arrodillado en el suelo, lo tocaba al estilo de un piano, pulsando las cuerdas con la mano izquierda y las notas con la derecha. En poco tiempo, había aprendido a tocar todas las canciones que tenía en sus discos.

A los nueve años comenzó a formar parte de un coro de niños de una parroquia a la que concurrían sus padres y que su madre dirigía. Sus aportes eran muy valiosos ya que lograba cantar cualquier línea melódica sin ninguna dificultad.

Un hecho bastante desafortunado en esa época fue el que provocó que comenzara a tocar la guitarra. Una noche en que la familia había salido entraron ladrones a la casa y, entre otras cosas, se llevaron el bajo que él tocaba a diario. Por lo tanto, sus padres le proporcionaron una guitarra para que se entretenga hasta que pudieran comprarle un nuevo instrumento. Sin embargo, las posibilidades que descubrió en la guitarra lograron cautivarlo enormemente y ya no quiso volver a tocar el bajo.

Comenzó a escuchar entonces a muchos guitarristas y a copiar sus arreglos musicales, sus acordes, sus matices. Ahí fue que descubrió la riqueza musical del folclore argentino y comenzó a inclinarse por interpretar obras de este estilo. Fundamentalmente, su interés en este tiempo era desarrollar su destreza en el instrumento. Pronto, a los diez años, comenzó a tocar con un amigo que cantaba. A partir de ahí, poco a poco fue prestándole más atención y a dedicarse también al canto.

En esa época empezó a demostrar interés en el deporte y, a los doce años, comenzó a participar de distintas competencias en el ámbito del atletismo. Por lo tanto, esta actividad comenzó a ser su nuevo centro de interés y la música, sin dejar de ser importante para él, pasó a un segundo plano. Sin embargo, esto no sería por mucho tiempo.


Los primeros pasos

Su vida, en este tiempo, era muy activa: de lunes a viernes iba a la escuela por la mañana y, un día a la semana, también por la tarde. Las otras tardes las repartía entre el entrenamiento deportivo y la música. Ya, a los trece años, había comenzado a cantar en distintos eventos a los que era invitado: fiestas de la escuela, festivales solidarios, etc. Así fue que conoció algunas personas que lo invitaron a distintos programas de radio a los que iba a tocar en vivo. A los catorce, tendría su primera experiencia en un estudio de grabación. Un amigo de la familia le regaló la posibilidad de grabar un demo con cuatro canciones. El técnico que hizo el trabajo se admiraba de la facilidad con la que grabó. Expresaba que era muy llamativo cómo “Nahuel tenía la canción armada en su mente” y cómo lograba “trasladar eso al disco”.
En el ámbito del deporte comenzó a participar de distintas competencias a nivel local, provincial y nacional logrando conquistar varias medallas de oro, plata y bronce. Mientras, seguía con su actividad musical y también se inscribía en distintos certámenes cosechando desde el primer momento varios éxitos en este sentido. Poco a poco, fue dedicándole menos tiempo al deporte y más a lo que, a esta altura, era ya una pasión: la música.


Su adolescencia

A los dieciseis años les hizo un planteo decisivo a sus padres: quería ser un artista callejero. Quería empezar a trabajar de músico, quería desplegarse en la vida sin depender tanto de sus padres y entendía que para eso necesitaba dinero. Y así fue. Comenzó a trabajar como músico callejero y a generarse sus propios ingresos. Este nuevo panorama lo ayudó a madurar y consecuentemente planteó a sus padres la necesidad de asumir algunas responsabilidades en la familia: “A partir de ahora, me gustaría que ustedes ya no me paguen más el colegio, quiero asumirlo yo”- decía. También, por su propia iniciativa, se hizo cargo de pagar algunos servicios.

El hecho de tocar en la calle abrió enormemente sus posibilidades de vinculación con muchas personas. Así es que conoció a un joven del cual se haría muy amigo y que, como regalo de cumpleaños, le brindó la posibilidad de grabar en un estudio un CD con diez canciones. Esto lo ayudó muchísimo a difundir su arte y lograr, así, que lo contrataran para animar con sus canciones distintos eventos diversificando de este modo su espectro laboral.

Al terminar la escuela, a los dieciocho años, comenzó a dedicarse con exclusividad al desarrollo de la actividad artística. Así fue que en enero de 2009 participó del festival mayor del folclore argentino: el “FESTIVAL DE COSQUÍN”, en la provincia de Córdoba. La posibilidad de tocar allí se la brindó el hecho de haber ganado un certamen muy importante en el rubro “Canción inédita” con un tema que compuso un gran autor de la comunidad en la que él vivía: el señor Alfredo Pereyra,(Juan Cruz Varela). Este hecho, además de generarle la posibilidad de difusión a través de la televisión, fundamentalmente influyó muchísimo en su experiencia como músico tanto por lo que significó tocar en ese escenario, en un marco en el que lo veían y escuchaban unas diez mil personas, como la posibilidad de que lo escuchen otros colegas, ya consagrados, que valoraron mucho su participación, entre ellos, el gran guitarrista argentino Luis Salinas.

De la mano de este músico, ese mismo año, tocó como invitado en uno de sus espectáculos causando una muy grata impresión en el público. Tanto, que una productora de un importantísimo canal de televisión le propuso a Luis Salinas realizar un programa en el que él presentaría algunos nuevos talentos entre los que incluiría a Nahuel.

En esta época también, mediante el contacto que hizo con un productor de otro canal de televisión muy popular, lo invitaron a tocar en vivo generándose así una gran difusión que le trajo aparejada la posibilidad de conseguir que lo contraten para actuar en distintos lugares del país.

En agosto de este mismo año una invitación modificaría notablemente el desarrollo de su carrera: la participación en el “Encuentro expresiones 2009” a realizarse en el estado de Veracruz, en México. La Fundación Expresa, que organizaba el evento, a través de una de sus productoras había hecho contacto con Nahuel luego de haberlo visto y oído en los videos que tenía subidos a la red You Tube. Así fue que realizó su actuación allí el día sábado 7 de noviembre. En su concierto, aproximadamente 3.000 personas lo escucharon y aplaudieron fervorosamente.

En el año 2010, Nahuel volvió a recorrer México actuando en distintos eventos y festivales durante tres meses. El pueblo mexicano abrió sus puertas y recibió con gran respeto y alegría su música. De este modo a los pocos días de haber comenzado esta gira, fue invitado en exclusiva para ofrecer un recital en la casa del cantautor mexicano “Juan Gabriel”.

Luego de su paso por México, a su regreso, Nahuel comenzó a trabajar intensamente con la música, actuando en teatros, festivales solidarios, escuelas, peñas, eventos de diversas características. Uno de ellos, muy importante, fue el festejo del "Bicentenario" de la "Revolución de Mayo" donde, participó de una propuesta novedosa: el dúo "Desandando" con quien trabajó intensamente durante 2010.

Toda esta difusión llevó a algunos medios de comunicación a descubrir a la persona detrás del músico y, de este modo, le realizaron notas que luego difundirían a través de la pantalla.

Actualmente, con sus veinte años, Nahuel continúa llevando con respeto, gozo y compromiso este tesoro que le fue dado, la música.


Fernando Cáceres (padre)




Videos:
















Mi amigo Nahuel Pennisi. [Musico, No vidente]




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