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Pioneros de la aviación - Tte.1° Silvio Pettirossi Pereira



Luego de la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) La vida en el Paraguay se fue reorganizando lentamente,con los sobrevivientes, y con inmigrantes provenientes de diversos países. Entre ellos se encontraba el italiano Antimo Pettirossi, quien en nuestro país se dedicó a la construcción de casas, trabajo con el cual logró una cómoda posición económica. Junto con la paraguaya Rufina Pereira Roldán formaron una familia, donde el 16 de junio de 1887 nació un niño a quien llamaron Silvio.



Como consideraban que sus hijos podían tener una mejor formación en Italia, la familia envió a Silvio a los 7 años de edad, al Liceo Spoleto de Roma donde ya se encontraba su hermano mayor Alfredo. Silvio vivió siete largos años en Europa y fue allá donde empezó su curiosidad por el vuelo. Se pasaba largas horas observando a los pájaros e imaginando en su mente aún infantil que el hombre alguna vez sería capaz de volar.



En 1901, a la edad de catorce años, regresó a Asunción, donde prosiguió sus estudios. En sus años juveniles y continuando con sus sueños de volar, practicaba saltos con un rudimentario paracaídas, con un grupo de amigos, trepándose a la copa de los árboles más altos del Parque Caballero de Asunción.

En 1903, se produjo el vuelo del primer avión construido por los hermanos Orville y Wilbur Wright. Pronto se produciría una verdadera revolución: el avión era una realidad.



Años más tarde, Pettirossi se puso en contacto con su amigo, el senador argentino Benito Villanueva, manifestándole su intención de conocer las actividades aeronáuticas que estaban naciendo en aquel país.

Invitado por Villanueva, Silvio viajó a Bs. As., donde se radicó un tiempo, trabajando en la Oficina de la Dirección de Inmigración del puerto. Por entonces la Escuela de Aviación Militar Argentina realizaba exhibiciones en el Parque de Palermo, lugar donde ocurrió el primer contacto de Pettirossi con la aviación y donde conoció a Jorge Newbery quien se encargó de su bautismo de aire. Pettirossi cumplió su primer vuelo a la perfección y gracias a la generosidad de su amigo Newbery, siguió practicando el “arte de la volación”, como entonces se llamaba.
Newbery quedó profundamente emocionado al sentir la pasión por la aviación que demostraba Pettirossi, e inmediatamente le expresó: ...“Tengo el presentimiento de que serás un gran aviador”.



Pettirossi deseaba estudiar en la Escuela de Aviación Argentina, pero Newbery se mostró en desacuerdo, y le recomendó estudiar en Francia en las fábricas de ese país. Pettirossi regresó a Paraguay para gestionar una beca que le permitiera estudiar en París. Realizó contactos con los senadores Luis Riart y Juan Cogorno, con el Ministro de Guerra y Marina Manuel Gondra y con el Comandante de la II Zona Militar Coronel Adolfo Chirife y consiguió la beca con el compromiso de formar a su regreso la Escuela de Aviación Paraguaya.
Partió rumbo a Europa el 4 de octubre de 1912. Debido a que la beca mencionaba una escuela de aviación militar, Pettirossi tuvo algunas dificultades para ser aceptado, finalmente, en la escuela de la fábrica Deperdussin donde sorprendió a sus compañeros e instructores por la rapidez con que avanzaba.

Así el 3 de enero de 1913 realiza su primer vuelo en Reims, Francia, y el 27 del mismo mes obtiene su brevet de piloto aviador, el N° 1128, otorgado por la Federación Aeronáutica Internacional. Es el mejor egresado de su promoción de la Escuela de Aviación Deperdussin. Como premio a su esfuerzo, un decreto del Poder Ejecutivo Paraguayo le confería el grado de Teniente 1° en comisión, del Ejército Paraguayo.





A partir de entonces, Pettirossi empezó a ser conocido en Europa y América por una serie de hazañas. Durante todo el año de 1913, realizó varios vuelos en monoplanos Deperdussin por toda Francia; Entre dichos vuelos, cabe destacar uno en el cual estuvo en el aire nada menos que ocho horas, por lo que batió el récord mundial de permanencia en el aire. La prensa francesa lo elogió llamándole “Rey del Aire”. En otra oportunidad, realizó un vuelo sin escalas de 450 kilómetros entre París y Mourmelon. También realizó una serie de maniobras acrobáticas como loopings, ochos, eses, vuelos invertidos, entre otras. Fue después de uno de sus tantos vuelos que un periodista francés le preguntó cómo se sentía él en el aire, a lo que contestó: ...“Me siento dueño del espacio, después de Dios”.

Luego de algunas semanas de entrenamiento, Pettirossi logró la primera de sus hazañas en la academia, al romper el récord de una acrobacia conocida como Looping the Loop. Hasta entonces nunca se había logrado 6 giros. Pettirossi logró en el primer intento 37 giros.



Escribió el propio Pettirossi en la revista argentina Deportes sobre la maniobra: '"Entiendo, ante todo, que el 'Looping the Loop' carece de la importancia que se le atribuye. Es una vuelta sencilla que obedece a leyes precisas que no fallan. Basta sólo con decidirse, pensando en la verdad de dichas leyes. Tiene tan escaso valor el looping que lo hago tan sólo como un complemento de mis exhibiciones en los festivales de aviación. La primera vez que lo ensayé batí el récord de los 30, lo que prueba la facilidad de su realización. El segundo día hice 27"

Una de sus hazañas más recordadas es un viaje de 760 km entre París y Burdeos lleno de acrobacias y maniobras arriesgadas que realizaba sobre los pueblos que iba atravesando.



Sus proezas llegaron al Paraguay y fue así que el gobierno decidió enviarle los fondos necesarios para la adquisición del primer avión. Pettirossi hizo construir un Deperdussin modelo “T”, monoplaza, con un motor Gnôme rotativo de 7 cilindros y 60 HP, que sería su compañero inseparable en adelante. Bautizó a su aparato con el nombre de “Paraguay”.



El avión era un monoplano de ala alta tensada con cabos de acero, con fuselaje de estructura de madera, al igual que las alas, con revestimiento de tela. Desarrollaba una velocidad máxima de 105 kph y tenía una autonomía de 2h con 30 minutos y su techo máximo era de 1500 m de altura. Sus dimensiones eran: 10,65 m de envergadura, 7,3 m de longitud, 2,69 m de altura y 21 m² de superficie alar. Su peso vacío era de 395 kg, alcanzando los 550 kg como peso máximo.



En marzo de 1914 Pettirossi viajó a Buenos Aires para realizar unas exitosas presentaciones. Varias de ellas tenían el objetivo de recaudar fondos para un monumento a Jorge Newbery, quien perdiera la vida en un trágico accidente meses antes. En esas demostraciones, Pettirossi repitió todas las maniobras realizadas en Francia, ante innumerable público; En una ocasión se llegó a calcular que más de 50.000 personas presenciaron las “locuras de Pettirossi”. La prensa dedicó los más altos elogios al piloto paraguayo y hasta el Presidente de la República Argentina de aquel entonces, el Dr. Roque Sáenz Peña asistió a una de sus demostraciones, al término de la cual, lo felicitó personalmente.



Pettirossi se hizo famoso por someter a su Deperdussin “T” a maniobras violentísimas e increíbles para la época, como decolajes de sólo 30 metros, seguidos de trepadas a más de 50 grados, virajes verticales, caídas de ala, descensos de punta con restablecimientos muy violentos, loopings, toneles, espirales giratorias, la “serpiente aérea”, la “hoja seca”, etc., pasando de una maniobra a otra sin transición, todo esto realizado entre 30 y 300 metros de altura.

En mayo de 1914 realizó varias presentaciones en Río de Janeiro. Su última presentación en Brasil, el 13 de mayo la presenció una multitud de 200.000 personas entre las que se encontraba el presidente, el mariscal Hermes Da Fonseca y miembros del parlamento. El Ministro de Marina Alexandrino Alençar ofreció a Pettirossi la dirección de la Escuela de Aviación de Brasil, quien declinó agradecido por el ofrecimiento.

En junio de 1914 se presentó con éxito en Uruguay. Y fue en Montevideo donde conoció a quien sería su esposa: Sara Usher Conde, una dama muy culta y de elevada posición social.



Luego parte para Santiago de Chile y fue allí donde Pettirossi sufrió su primer accidente. Al intentar despegar, el aparato chocó contra la empalizada de la pista de carreras con la consiguiente rotura de la hélice, y abolladuras en el capó del motor. Pettirossi salió ileso del percance. luego de reparar el Deperdussin la fiesta aérea se preparó en el Parque Cousiño en donde se concentró gran cantidad de personas. Se montó un palco para el Presidente de Chile, el Dr. Ramón Barros Lugo, con todo su gabinete y el cuerpo diplomático. El diario El Mercurio de Santiago de Chile se refirió a las diabluras de Pettirossi en estos términos: “Pettirossi es aviador único en el mundo, vayan nuestras mejores felicitaciones para el bravo paraguayo, el acróbata del aire por excelencia”.



Después de este largo periplo, finalmente Pettirossi se embarcó para Asunción el 10 de Noviembre de 1914 en el vapor Formosa con su mecánico Maurice Becquet y el Deperdussin. Bajó en la ciudad de Villeta a saludar a la multitud. Cuando llegó a Asunción fue llevado en andas del puerto a la casa paterna. Fueron varias las autoridades del país que le dieron discursos de bienvenida. Se ofrecieron varios banquetes en su nombre.

El día 16 realizó el primer vuelo en su patria, utilizando como pista el terreno detrás del viejo Cabildo de Asunción. El padre anciano de Silvio, don Antimo, muy emocionado decía: ... “Mi hijo no es un pájaro, pero vuela mejor que ellos”.



Aprovechando la baja del río, Pettirossi decidió realizar una presentación en el arenal frente al Palacio de López, pero luego de unas pocas maniobras la hélice del avión quedó inutilizada debido a un accidente.

Finalmente, el 6 de diciembre de 1914 con una nueva hélice elaborada por técnicos paraguayos, Pettirossi realizó su segunda presentación en la costa del Puerto Sajonia, considerado por los cronistas de la época como la más notable de su carrera. Al final de la presentación fue llevado en andas a su casa luego de recorrer las calles del centro de la ciudad.



En 1915, con motivo de la realización de una exposición internacional en San Francisco, Pettirossi, quien fue especialmente invitado, viajó en compañía de su esposa y su mecánico. Aprovechando el viaje, el Doctor Benjamín Aceval le encargó la compra de un avión cuyo precio no superara los 8000 pesos oro y que sería utilizado en la Escuela de Aviación.

Finalmente Pettirossi venció en la competencia, superando incluso al crédito local Art Smith. Firmó un contrato de 1000 dólares semanales por 4 presentaciones por semana, 2 diurnas y 2 nocturnas.

Pettirossi y su fiel Deperdussin “T” realizaron numerosas exhibiciones durante la Exposición Internacional y en una de ellas, realizada el 28 de Agosto, en un vuelo invertido a baja altura, lanzó un bulto en la pista, que al caer, quedó clavado en el suelo; Se trataba de una bandera paraguaya. Ese mismo día a la noche, realizó su primer vuelo nocturno, mientras el cielo era iluminado con luces de bengala; Pettirossi inició su demostración con dos loopings y continuó con sus acostumbradas maniobras; Luego paró el motor y se perdió en la oscuridad, temiendo el público lo peor, pero luego reaparecía de repente aterrizando en el medio de la pista ante una explosión de aplausos de los más de 60.000 asistentes al evento. En algunos de sus vuelos nocturnos, instaló una serie de foquitos eléctricos en varias partes de su aeronave, de manera que el público pudiera seguir las acrobacias nocturnas. El Almirante norteamericano comandante de la flota naval surta en la Bahía de San Francisco, impresionado por tanto arrojo y pericia, ordena que todos los buques de la flota saluden al incomparable acróbata con estridentes y prolongados toques de sirena.


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IuNuZ8PaJS4

Las magníficas demostraciones acrobáticas del aviador paraguayo despertaron muchas envidias y celos de sus colegas, que tuvo como consecuencia una serie de sabotajes a su avión. Algunos fueron descubiertos a tiempo pero en una oportunidad, Pettirossi sufrió un serio accidente, del cual, afortunadamente salió ileso. Cuando realizaba maniobras acrobáticas a unos 300 metros de altura, algunos de los tensores alares cedieron, doblándose las alas, lo que obligó al piloto a acuatizar en el mar, de donde fue rescatado por un bote pesquero. La máquina fue rescatada del agua e inmediatamente reparada, y desarmada para el retorno de Pettirossi al Paraguay. Evidentemente se trató de un sabotaje y eso puso fin a su participación en la feria, retirándose del evento al comprender que su vida corría peligro.



El último vuelo

Debido al accidente que tuvo en los Estados Unidos, Pettirossi no quiso volar en su Deperdussin sin antes realizarle un chequeo general en Argentina, pues no sabía que efectos podría haber hecho el agua salada en la estructura del avión.

Así en los primeros días de Febrero de 1916, llegó a Bs.As. para tal cometido. El Deperdussin fue llevado a los talleres de la Aviación Naval Argentina en Ensenada, para ser reparado. Allí Pettirossi decidió cambiar las alas de su avión y tanto el fuselaje como el motor fueron revisados minuciosamente.

El 14 de octubre, Pettirossi pudo realizar su primer vuelo en el reconstruido avión, en el cual realizó algunas maniobras, pero sin forzarlo demasiado. De igual manera, el día 15 volvió a probar el Deperdussin, mostrándose muy satisfecho con el rendimiento.



El 17 de octubre de 1916 alrededor de las 9 de la mañana, Pettirossi trepó nuevamente a su fiel Deperdussin “T” para someterlo a sus acostumbradas acrobacias, en vista a los exitosos vuelos de los días previos. El clima no era muy favorable, ya que soplaba un fuerte viento.

Después de unos diez minutos de vuelo, Silvio hizo una señal a los que estaban en tierra para indicarles que todo iba bien, y acto seguido, trepó a unos 1.400 metros de altura e inició sus acrobacias. Mientras realizaba su famoso “looping al revés”, un tensor del ala izquierda cedió, desprendiéndose; golpeó la hélice, seccionándola. Inmediatamente, se quebró el ala izquierda y el aparato empezó a caer en picada pronunciada sin que Pettirossi pudiera hacer algo para evitarla, precipitándose al suelo, donde murió instantáneamente. Tenía solamente 29 años de edad. El reloj que usaba se detuvo por la violencia del impacto exactamente a las 9:25 horas, momento en el que ocurrió la tragedia.

Sus restos fueron velados en la sede del Aeroclub Argentino, donde delegaciones de varios países sudamericanos le rindieron un último homenaje. Luego, el féretro fue trasladado al puerto para ser embarcado con destino a Asunción en un vapor. En la confluencia de los Ríos Paraguay y Paraná, el ataúd fue transferido al cañonero “Adolfo Riquelme” de la Armada Paraguaya, que lo trajo a Asunción, donde llegó el 23 de Octubre de aquel año. Allí, fue recibido por altas autoridades civiles y militares, y más de 30.000 personas siguieron el cortejo fúnebre hasta el Ministerio de Guerra y Marina y posteriormente a la Escuela Militar. Al día siguiente, se realizó un oficio religioso en la Catedral de Asunción. En cada oportunidad, sendos discursos fueron pronunciados por personalidades de aquella época. Pettirossi, debido a su rango militar y en mérito de las hazañas logradas, recibió todos los honores militares, siendo enterrado en el Mausoleo Militar del Cementerio de La Recoleta de Asunción.



Monumento a Silvio Pettirossi en la explanada del Aeropuerto Internacional que lleva su nombre en Luque, Paraguay




Fuentes: http://proyectopettirossi.wordpress.com/el-aviador/
http://es.wikipedia.org/wiki/Silvio_Pettirossi
http://www.portalguarani.com/obras_autores_detalles.php?id_obras=9668
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/artes-espectaculos/biografia-del-gran-silvio-pettirossi-296662.html
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