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Algo mas que el quinto Rodriguez

Les dejo el video y dos textos en homenaje a Daniel Zamora, el de Andres Calamaro y otro de Juan Puchades, en el blog deje otros dos, uno de Rot y otro de Vilella.



Daniel Zamora

(24 de julio de 1965 - 28 de noviembre de 2007)
Bajista, escritor y fotógrafo español.



http://www.youtube.com/watch?v=H-R3OITb2K4


El Pato recordado
Por Andrés Calamaro


Daniel, El Pato, Zamora, oriundo de Palafrugell, consideraba entre sus influencias vitales a Julio Cortazar, Les Luthiers y a los pilares de la cultura catalana: Salvador Dalí, el arquitecto Gaudí y Michael Laudrup (literalmente)... Incluso se sonreía satisfecho si yo me acordaba de enumerarlos en los conciertos. Pero Daniel era lector patafísico, presumía de coleccionar momentos bizarros que grababa de la TV, y compartía con sus compañeros. Los dos éramos los encargados de amenizar los kilómetros recorridos con VHS jugosos, que incluían pornocracia, la histórica mesa redonda de los Fernandos, cine clásico y música de la buena. Todos aquellos que siguieron a Dani a través de su página virtual recordarán siempre el picante sentido del humor del Pato, así como su ternura para recordar a sus amigos y a los buenísimos momentos que compartimos en Rodríguez... Músico de talentos varios, completísimo en la guitarra de nylon y virtuoso en el bajo, se puso el uniforme de rockista para tocar rock y, sobra decir que, fue el bajo en nuestras principales giras y grabaciones. En las maneras de vivir, en los rockanrolles de la música y la vida, encontró la pasión, encontró el amor, y también le tocaron cartas (naipes) mal dadas, malos tragos que siempre escondía detrás de un sentido del humor agudo y subersivo. Voy a recordar a Daniel cada vez que escuche a Frank Sinatra, siempre voy a recordar sus preferidas: "Second time around", "Cycles", "Call me"... También guardo una seleccion de contenidos visuales varios que me regaló para un cumpleaños en forma de "delux VHS box". Trágicamente se enfrentó a los riesgos de amar y algunas de sus heridas nunca se cerraron... No siempre hay premio para los talentosos, no siempre hay trabajo... Y Daniel, hace apenas días... horas... rompió el laberinto anímico y eligió no pertecer más a este mundo. Ya lo extrañamos, lo echamos de menos, a Daniel. Un camarada para cantar y para reír. Nunca pudo sobreponerse a las pérdidas, a las ausencias y a las malas noticias. Hoy quiero abrazarme con los que quedamos, para recordarlo y brindar, en la distancia, por los tiempos mejores, por los buenos viejos tiempos... Y quizás nos ayude a entenderlo la siguiente frase del rumano Cioran: "Cada vez que el tiempo me martiriza, me digo que uno de los dos va a estallar, que no es posible continuar indefinidamente en ese cruel enfrentamiento". O esta otra, que Daniel habría aceptado también: "Es real todo lo que procede de la emoción o del cinismo. Lo demás es 'talento'". Recordemos a Daniel Zamora con una lágrima y una sonrisa, ¡¡que se lo merece!!


Algo más que el quinto Rodríguez
Por Juan Puchades


Das una vuelta por Internet para leer sobre la muerte de Daniel Zamora y, entre una buena colección de lugares comunes y desinformación variada, hay quienes lo definen como el bajista "del mítico grupo Los Rodríguez". Me quedo con esa frase. Totalmente cierta. Aunque los principales integrantes del grupo, intuyo, no se dieron cuenta de la verdadera dimensión de la banda que habían liderado hasta que era demasiado tarde. Hasta que ésta ya no existía. Pero Dani Zamora, me temo, siempre lo supo. Quizás porque miraba desde un lado, desde el margen exterior de la foto. Así tuvo la perspectiva de ver lo que otros no vieron: Que aquello era algo grande (quizás por ello siempre viajaba con una cámara de fotos, como queriendo dejar testimonio de lo que estaba vedado a ojos ajenos, no a los suyos). Algo demasiado grande para ser entendido en un país tan cainita para el rock and roll como España. Demasiado bueno para apreciarlo en tiempo real. Tal vez por todo ello, Dani fue quien peor llevo el fin: Si has tocado junto a sus majestades Ariel Rot y Andrés Calamaro en compañía de dos portentosos e ilustres guardias de asalto como Julián Infante y Germán Vilella, al servicio de la mejor colección de canciones que dio el rock en castellano de los años 90, tu bajo no se lo puedes prestar a cualquiera. Y con razón. Pero la razón suele estar reñida con la realidad. Y cuando Dani tropezó con la realidad quiso refugiarse en la razón. Aparcó el bajo y trató de cambiar de oficio, escribió un par de libros echando mano de su talento para el humor, recuperó su colección de fotos para otro en el que recordó la historia de la mayor aventura musical en la que se vio envuelto e, incluso, durante un tiempo acarició la idea de completar ese volumen con una historia de Los Rodríguez contada de primera mano. Pero los tropezones se sucedieron: Un cáncer en mala hora, el retiro obligatorio, la dificultad para reengancharse con las cuatro cuerdas de manera profesional lejos del epicentro musical, desencuentros personales... Hasta que el 29 de noviembre Dani debió hartarse de todo y acabó con su vida. Es una salida cuando las cosas se ponen demasiado cuesta arriba. Ahora es fácil decir que el Pato Zamora era un enorme bajista, con la pulsación exacta que necesitaban esos Rodríguez que adoraban el rock tanto como amaban la música popular y la fusión de ritmos. Pero es que es cierto y, afortunadamente, él pudo saberse reconocido en vida por sus compañeros de grupo, por los fans y por la prensa. Suyo es el puesto, para siempre, de "quinto Rodríguez". El bajista que no salía en las fotos y que se vengó fotografiando a los protagonistas principales hasta en el baño (tal cual). Todo es cierto. Dani fue el bajista que, desde Sin documentos (aunque ya había estado en directo ocupando esa posición que nunca se terminaba de cubrir), siempre siguió con paso firme las ideas que manejaban Calamaro y Rot, fue versátil y apoyó un sonido nacido para ser grande. Para hacer historia, para cambiarla, para abrir un nuevo capítulo de ella. Y él supo estar ahí, con su cara de bajista concentrado sobre las tablas, y de niño malo al bajar del escenario. Después de una muerte, quedan los recuerdos. En el caso de Dani, también quedan los discos, los textos y las fotos. Ahora mismo, de fondo, en el lector de CDs suena Sin documentos. Julián Infante y Dani Zamora siguen vivos.


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