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¿cual es la filosofia de los Simpsons?

Los Simpsons cumplen hoy su veinticinco aniversario, convirtiéndose así en una de las series más longevas de la historia. Esta larga trayectoria hace que la gran parte de mi generación haya crecido (literalmente) con los Simpsons.


Siempre la había considerado como una de las mejores series televisivas, como lo ratifican los 27 premios Emmy o los 30 Annie, pero hace unos años comencé a desarrollar un discurso reivindicativo que iba más allá de su condición televisiva. Mucha gente se sorprendía de que me gustara una serie tan poco formativa y contraproducente.Los Simpsons no buscan ser educativos, sino divertidos; pero aún así, cuando se conoce bien la serie y a los personajes descubre grandes lecciones vitales.



Los Simpsons se ríen de todo, su ironía no conoce límites (instituciones políticas, religiosas, televisivas, artísticas), pero no es hipócrita. No te dice lo “que deberían ser las cosas”, sino que las muestra como son y lo hace con gracia, lo que permite que el espectador se sienta identificado a la vez que se ríe de sí mismo y de la sociedad en la que vive. Sí, Homer es el gran antihéroe de todos los tiempos y seguramente conduce a su familia a las mayores locuras, pero pase lo que pase la familia siempre se vuelve a reunir al final del capítulo. Homer y Marge no son nada por separado.



En este mismo sentido, qué sería de la maldad de Bart sin autoridades que le intentaran educar. Pero esa maldad se desvanece gracias a su hermana Lisa, el contrapunto intelectual socráticos de toda la familia. Lisa logra modificar algo del carácter de Bart, al que enseña que hay que cumplir las promesas, proteger a los más vulnerables o apoyar a los amigos. Como se alude en el libro Los Simpsons y la filosofía esta serie es una recreación postmoderna de la primera generación de comedias de situación televisivas, nacida en 1989 tras la huella de Los Picapiedra, supone, como La hora de Bill Cosby (1984‐92), una celebración de la institución familiar más tradicional, aunque no deje de burlarse de sus disfunciones y de algunos de sus valores. Los guionistas parecen querer decir: “Imaginad el peor panorama posible: los Simpson. Pues incluso una familia así es mejor que ninguna”.

Supongo que, de fondo, aquí hay dos problemas. Por una parte, considerar que los dibujos son para un público infantil, cuando no tiene porqué. En este caso, resulta más bien al contrario, pues las ironías, los guiños a la cultura pop o la crítica social no será comprendida por los niños. Como afirmó su creador, Matt Groening, cuanto más culto seas más disfrutarás de Los Simpsons.

Este mismo hecho, resuelve por otro lado, la problemática de si es una serie educativa o no. Aunque no sean completamente incompatibles, frente a los valores y la enseñanza de “lo que debería ser”, prefiero el desarrollo de la reflexión y la mirada crítica a lo que “es”. Prefiero que nos sigamos riéndonos del mundo, mientras intentamos mejorarlo.
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