[Exposición] VI: El Lago Bled
VI: Un lugar de ensueño: El lago Bled
Bled es una pequeña localidad ubicada en el noroeste de Eslovenia. Tiene 5.000 habitantes, pero tiene un habitante que es de fundamental importancia para el pueblo… el lago Bled.
Este lago indescriptible de 2 km de longitud, es una de las cosas más lindas que vi en mi vida, lo digo con seguridad. Tiene un castillo con una vista despampanante, y una islita en el medio del lago, en donde hay una iglesia con su torre, que le confieren al lago su singular belleza. Parece un cuento de hadas, pero es real.
Imperativísimo el play para ambientar, con dulces sonidos para transportarlos.
Tómense su tiempo, recorran las fotos con suavidad. Nadie los apura.
Una cosa que me olvidé de decirles... esta serie de fotorrelatos están pensadas para convertirse en un foto-libro (o algo de eso, aunque sea digital), así que si encuentran errores de ortografía o de sintaxis, o de cualquier otra cosa, please, avisen! (va también para las fotos).
Desafortunadamente una vez más, la suerte no nos acompañó. El primer día estaba nublado, pero los otros dos, llovió casi todo el día. Hubo que salir a mojarse un rato!
La gente estaba escondida, la lluvia los intimidó. Los pocos valientes que andaban en bicicleta o que corrían junto al lago, desaparecieron en tanto las nubes anunciaban el diluvio. Hasta los patitos que habitaban el lago ya no estaban.
El agua tenía un color verde esmeralda, y era más transparente que la inocencia de un bebé. Me acerqué para tocarla y medirle la temperatura… estaba tibia. Ideal para meterse, excepto que estaba bastante fresco y cada tanto lloviznaba. Eso me intimidó.
Los botecitos que te cruzan hasta la isla que está en el medio del lago, estaban vacíos, y sus propietarios, con una amargura entendible, se agolpaban debajo de algún techo para no mojarse.
De repente, el primer relámpago se hizo escuchar. Varios segundos después, sentí las gotas en mi rostro. Las mismas se fueron intensificando en los minutos siguientes, obligándonos a seguir el camino de los demás y a buscar refugio.
Justo había una casita suiza a escasos metros, en la que nos tomamos un buen té pensando en lo que haríamos si la lluvia no nos daba respiro. Mejor era no pensar, ya se iba a resolver solo.
Los dos días transcurrieron así, a veces salíamos con paraguas, y otras veces paraba un poco y al rato se venía el diluvio de nuevo. A veces llovía por tres horas seguidas.
Cada tanto veía a alguien metiéndose al lago… con lluvia y todo, las ganas de pasarla bien dependen siempre de uno. Bled es uno de esos lugares en el que la lluvia se disfruta muchísimo… resulta hermoso ver como las gotas caen en el lago. El olor a lluvia, es impagable.
A veces las nubes, bien negras, rodeaban la iglesia de la isla, y junto con la niebla, que también se nos presentó, le conferían al paisaje una sensación de soledad y terror… parecía una película.
Simplemente era hermoso verlo; me pareció mucho más especial que si hubiese estado soleado, tenía más atractivo y me hacía reflexionar acerca del lugar y acerca de la vida misma.
Lo hermosa que puede llegar a ser la vida, a veces me asusta.

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