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100 Años de la Gran Guerra y Te lo Cuento Todo(Parte 4/10).

Grandes Batallas.


Mar - Parte 1.


La Acción del 22 de septiembre de 1914


La Acción del 22 de septiembre de 1914 fue un enfrentamiento naval que tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial, en la cual, tres cruceros acorazados de la Royal Navy fueron hundidos por un submarino alemán mientras patrullaban. Aproximadamente 1450 perdieron la vida, y hubo protestas públicas por las pérdidas. El incidente, erosionó la confianza en el gobierno, y dañó la reputación de la Royal Navy en una época en la que muchos países, la consideraban el principal soporte británico en la guerra.


HMS Aboukir.

Trasfondo

Los cruceros, formaban parte del la 7ª escuadra de cruceros del Reino Unido, apodada irónicamente como la escuadra del cebo vivo, que estaba asignada a tareas de patrulla en le mar del Norte, apoyados por destructores y submarinos de la fuerza Harwich para evitar las incursiones de la Armada Imperial alemana en el Canal. Aunque se había expresado preocupación por la vulnerabilidad de estos anticuados buques, especialmente ante un posible ataque de los modernos cruceros de batalla alemanes, no se realizó ningún cambio antes de los eventos del 22 de septiembre. Había menos preocupación ante un posible ataque submarine en ese momento de la guerra, ya que la amenaza de los U-boat no era tomada en serio por muchos en la Royal Navy.


HMS Hogue.

Los U-boat eran igualmente tratados a la ligera por la Kaiserliche Marine; en las seis primeras semanas de la guerra, se habían perdido dos submarinos, y los resultados obtenidos por estos, resultaban escasos.

La mañana del 22 de septiembre encontró un único U-boat, el U-9, bajo el mando del teniente Otto Weddigen, a través de Broad Fourteens de vuelta a su base.

En la patrulla del 22 de septiembre, había tres cruceros del 7th CS, el Aboukir, bajo el mando del capitán J Drummond , oficial de mayor graduación presente, el Hogue y el Cressy. Un cuarto crucero, el Euryalus, buque insignia de la escuadra, bajo el mando del vicealmirante A Christian, había retornado previamente a su base para repostar combustible el día 20, mientras que la escuadra de destructores que debían acompañarlos, se había visto obligada a retirarse ante el estado del mar el 17.

Acción

A las 6:30 de la mañana del 22 de septiembre, con el tiempo en calma y los tres cruceros patrullando a 10 nudos, a dos millas náuticas (4 km aprox.) de la costa. Los buques, llevaban apostados centinelas que intentaban otear periscopios de submarinos u otros buques alemanes, y un cañón de cada costado de cada buque, mantenía a su equipo en sus puestos. El submarino de la Armada alemana, U-9 comandado por el Kapitänleutnant Otto Weddigen tenía orden de atacar a los transportes británicos a Ostend, pero se vio forzado a sumergirse para refugiarse de la tormenta. Al emerger, detectó a los cruceros enemigos, y se tomó la decisión de atacarlos. A las 6:20 el submarino, disparó un torpedo al buque más cercano, que se encontraba a una distancia de 500 m, el cual, impactó al Aboukir por la banda de estribor, inundando la sala de máquinas y causando la detención inmediata del buque. Desde los buques británicos, no se habían detectado submarinos, por lo que Drummond asumió que el buque, había chocado con una mina, y pidió ayuda a los otros dos cruceros para que acudieran en su ayuda. Después de veinticinco minutos, el Aboukir volcó, y se hundió cinco minutos después. Solo pudo ser lanzado un bote salvavidas, ya que la explosión, dejó sin suministro de vapor a los tornos necesarios para lanzarlos.


HMS Cressy

El U-9 emergió tras disparar su torpedo inicial, y observó a los dos cruceros británicos restantes, intentando rescatar a los tripulantes del buque hundido. Weddigen disparó dos nuevos torpedos a su siguiente objetivo, el Hogue, a un alcance de unas 275 m. Como los torpedos fueron disparados con el submarino en superficie, desde el Hogue, pudieron detectarlo, disparándole antes de que volviera a sumergirse. Los dos torpedos, impactaron al Hogue; cinco minutos después, el capitán Wilmot Nickolson, daba la orden de abandonar el buque, 10 minutos más tarde, al Hogue volcaba, hundiéndose a las 7:15.


Submarino U9.

Desde el Cressy, habían detectado al submarino, al que habían intentado disparar y embestir sin éxito. Entonces, el buque, retornó para rescatar a los supervivientes. A las 7:20, el U-9 disparó los dos torpedos de popa a una distancia de 915 m. Uno falló, por lo que el submarino, viró para encarar a al Cressy con su último torpedo a proa a una distancia de 500 m. El crucero, fue impactado por el primer torpedo por el costado de estribor, el segundo, impactó por el costado de babor a las 7:30. El buque, volcó por la banda de estribor, permaneciendo a flote hasta las 7:55 a.m.4 Dos pesqueros holandeses a vela que se encontraban en las cercanías, declinaron acercarse al Cressy por temor a las minas, lo cual llevó al crucero a dispararles su cañón de proa de 233 mm en un gesto de ira.

La llamada de Socorro, fue recibida por el comodoro Tyrwhitt, que con la escuadra de destructores estaba retornando junto a los cruceros gracias a la mejora del tiempo. A las 8:30 el vapor holandés Flora, se acercó a la zona tras haber avistado los hundimientos, y pudo subir a bordo a 286 hombres. Un Segundo vapor, el Titan, rescató a otros 147 hombres. Otros, fueron rescatados por dos pesqueros a vela, los Coriander y J.G.C.,5 posteriormente, arribaron a la zona los destructores a las 10:45. 837 hombres fueron rescatados, mientras que 1397 tripulantes y 62 oficiales, gran parte de ellos, hombres de la reserva naval, perdieron la vida.

Wenman "Kit" Wykeham-Musgrave (1899–1989) sobrevivió al torpedeo a bordo de los tres buques, Un guardiamarina a bordo del Aboukir, saltó por la borda y se alejó del buque para evitar la succión. Fue subido a bordo del Hogue cuando este fue torpedeado. Repitió lo hecho anteriormente y nado hasta el Cressy, pero después, fue torpedeado, y saltó de Nuevo por la borda, aferrándose a unos maderos, hasta que fue subido a bordo de un pesquero holandés."

Los destructores, comenzaron a buscar al submarino, al cual le quedaba poca energía eléctrica para realizar el viaje de vuelta sumergido, y en superficie, solo podía dar 14 nudos, dejando un rastro de humo de escape en superficie. Weddigen optó por dar la orden de sumergirse, y aguardar durante la noche, emprendiendo el viaje de retorno al día siguiente.


Consecuencias

El desastre, impactó a la opinión pública británica, y dañó la reputación de la Royal Navy a nivel mundial. Los anticuados cruceros protegido y acorazados, fueron retirados de las áreas de patrulla; El almirante Christian fue reprendido, y Drummond, que no sobrevivió al ataque, fue criticado por el resultado de la investigación, por no seguir las recomendaciones antisubmarinas del almirantazgo. He was however praised for his conduct during the actual attack.
Los 28 oficiales y 258 tripulantes rescatados por el Flora fueron desembarcados en Ymuiden y fueron repatriados el 26 de septiembre.

En contraste, Weddigen y su tripulación, fueron recibidos como héroes a su retorno; Weddigen fue condecorado con la Cruz de Hierro, de primera clase, mientras que su tripulación, recibió la Cruz de Hierro de segunda clase. TLa reputación de los U-boat quedó establecida como una potente arma de guerra.

El futuro primer lord del mar, Dudley Pound, que sirvió en el acorazado tipo dreadnought HMS St Vincent de la Gran Flota, escribió en su diario el 24 de septiembre, Mucho nos lamentamos por la perdida de vidas, pero uno no puede dejar de pensar que es una advertencia útil para nosotros - debemos comenzar a considerar como una amenaza a los submarinos alemanes pues ningún despertar es bueno y el nuestro tenía que llegar tarde o temprano y podía haber llegado acompañado de la pérdida parte de nuestra flota de la combate.



La Batalla de Coronell

La batalla de Coronel se libró en aguas territoriales chilenas a la altura de la Bahía de Coronel (Chile), entre la flota del almirante alemán Maximilian von Spee, compuesta por los cruceros acorazados Scharnhorst y Gneisenau los cruceros ligeros Leipzig, Nürnberg, Dresden y la flota británica compuesta por el Glasgow, el Crucero Monmouth, el paquebote convertido en crucero auxiliar Otranto y el Crucero Good Hope, al mando del almirante sir Christopher Cradock, en la que resultaron hundidos el Good Hope y el Monmouth el 1 de noviembre de 1914, muriendo el almirante Cradock en la batalla.


La armada alemana dejando Valparaíso el 3 de noviembre de 1914.


Preliminares de la batalla

El 12 de octubre de 1914, a los cruceros alemanes SMS Scharnhorst y SMS Gneisenau se les unió en la Isla de Pascua el Leipzig, que navegaba desde la costa mexicana y el Dresden que procedía del Atlántico Sur. El 19 de octubre Von Spee dio la orden de partir e hicieron escala en las isla de Más a tierra, actual isla Robinson Crusoe, en el Archipiélago Juan Fernández. El 30 de octubre llegó a Valparaíso.


SMS Scharnhorst.

Asimismo, el 14 de octubre de 1914, el contralmirante Cradock se hallaba con su flota, anclada en las islas Malvinas, cuando recibió la orden de interceptar y destruir la escuadra alemana que venía por el Pacífico. Cradock zarpó de Puerto Stanley el 22 de octubre y se dirigió con su escuadra hacia el Pacífico vía Cabo de Hornos, sin el veterano HMS Canopus, un viejo acorazado pre-dreadnought. Cradock pidió reiteradamente refuerzos al Jefe de Estado Mayor, Sir Frederick Doveton Sturdee, ya que su escuadra no estaba a la par con la alemana, pero su petición fue rechazada recibiendo por respuesta: «Con lo que tiene es suficiente».


SMS Gneisenau.

Cradock había enviado al crucero Glasgow a aprovisionarse nuevamente de carbón en Coronel y a enviar telegramas al Almirantazgo: de ello tuvo conocimiento Von Spee, quien se dirigió con sus navíos a ese puerto. El Glasgow sirvió involuntariamente de cebo, mientras Cradock buscaba al crucero alemán Leipzig, el cual radiaba insistentemente mensajes.


Movimientos de las flotas durante la batalla.

El combate

Ambas escuadras se avistaron al atardecer del 1 de noviembre a 50 millas al frente de la bahía de Coronel: la escuadra alemana provenía de alta mar hacia el este y la británica iba pegada a la costa hacia el norte.

Cradock pensó en un ataque rápido y viró hacía la escuadra alemana con el Good Hope y sus cañones de 235 mm; a su vez, Von Spee viró a babor y se colocó paralelo. El SMS Scharnhorst disparó hacia el Good Hope con un mayor peso y cadencia de tiro que el británico. El SMS Gneisenau disparó sobre los navíos menores. A la décima andanada, la escuadra británica estaba desbaratada.


HMS Good Hope.

Al anochecer, la escuadra alemana, sin mayores daños, dispersó a los restos de la escuadra británica. El Good Hope y el Montmouth estaban gravemente dañados.

Una violenta explosión, al parecer en el pañol de municiones del Good Hope sirvió de referencia a los artilleros alemanes, quienes dispararon una salva en altura que cayó sobre el exánime navío y lo hizo estallar del mismo modo que el HMS Hood 27 años más tarde.

El Monmouth tenía un impacto a proa y se hundía lentamente; ya de noche (cerca de las 21 horas) se acercó el Nürnberg con su comandante, capitán del mar Karl von Schönberg, y remató al prácticamente hundido navío a cañonazos. El Glasgow y el Otranto huyeron mar adentro y luego hacia el sur, buscando la protección del acorazado Canopus, que en ese momento se encontraba a la altura de Chiloé. El rescate de náufragos británicos resultó imposible a causa de las grandes olas. Tras haberse reunido la escuadra alemana, se alejó del lugar hacia Valparaíso para reaprovisionarse. Ese simple hecho daría tiempo a Gran Bretaña para adelantarse a la próxima jugada de Spee.


Análisis del combate

Murieron 1654 marinos británicos, además de la pérdida de dos cruceros pesados, quedando el océano Pacífico a merced de la escuadra alemana. Von Spee supuso que las Islas Malvinas, importante enclave británico en el Atlántico Sur, estaban indefensas y decidió dirigirse hacia allí para tomarlas.

Cabe destacar que las condiciones fueron favorables para la escuadra germana, ya que el sol al atardecer dejaba a la expedición naval británica expuesta nítidamente, mientras que los cruceros alemanes se desplazaban entre la costa y la flota británica y se perfilaban menos. Un oleaje fuerte inhabilitaba parte de la artillería de 152 mm de los cruceros Good Hope y Monmouth, ya que estaban montadas en la cintura de los navíos entre el puente y la línea de flotación. Las dos naves se hundieron frente a la isla Santa María afuera de la Bahía de Coronel.

Consecuencias del combate

El golpe al orgullo británico fue duro, ya que desde 1741, a manos de los españoles, la Marina Real Británica no había visto una derrota tan humillante. El Primer Lord del Almirantazgo recién asumido, Sir John Arbuthnot Fisher ordenó la inmediata partida del almirante Sir Frederick Doveton Sturdee (hasta entonces Jefe del Estado Mayor Naval y quién había negado los refuerzos solicitados por Cradock) junto al HMS Invincible a la zona del conflicto, lo que desencadenaría otra batalla naval más, la Batalla de las islas Malvinas.

Después de la batalla, la escuadra alemana anduvo victoriosa por los puertos chilenos y retrasó su partida a su futuro destino en 18 días que serían cruciales. Esto perdería a Von Spee, pues le daría tiempo a los británicos para preparar la venganza a la afrenta de Coronel.

En la rada de Coronel, hay una placa recordatoria colocada por el gobierno chileno en honor a los caídos en el combate.



La Batalla de las Malvinas


La batalla de las islas Malvinas fue librada el 8 de diciembre de 1914, entre la escuadra alemana victoriosa en la anterior batalla de Coronel, frente a las costas de Chile, y una escuadra británica fondeada en Puerto Stanley, en las islas Malvinas. El combate terminó con victoria británica y, destruida la flota alemana y muerto su mejor comandante, el conde Maximilian von Spee, el resultado inclino la campaña de ultramar del lado de los Aliados.


Torreta Frontal del SMS Scharnhorst.

Situación previa

Al estallar la Primera Guerra Mundial, la escuadra alemana contaba con poco más que una docena de buques de guerra en ultramar. Entre ellos, la Escuadra de Cruceros de Asia Oriental al mando del vicealmirante Maximilian von Spee fue la que resultó más peligrosa para los Aliados. La escuadra tenía base en Qingdao y Spee decidió, después de reunir su flota en las islas Marianas y enviar al SMS Emden al Océano Índico, operar en la costa americana del Pacífico donde además podía abastecerse de carbón.

La escuadra de Spee estaba compuesta por los cruceros acorazados SMS Scharnhorst y SMS Gneisenau y los cruceros ligeros SMS Leipzig, SMS Nürnberg y SMS Dresden. Con la moral de la tripulación muy alta tras la aplastante victoria sobre la escuadra británica en la batalla de Coronel, la flota alemana dobló el Cabo de Hornos. La intención de Spee era destruir Puerto Stanley, la capital de las islas Malvinas y principal base británica en el Atlántico Sur. Sin embargo, Spee se había demorado demasiado mientras reabastecía la flota en Valparaíso y Coronel, lo que dio tiempo suficiente a los británicos para reaccionar y prepararse para vengar la reciente afrenta.


HMS Invincible.

El 11 de noviembre de 1914, el almirante John Fischer ordenó al vicealmirante Doveton Sturdee que partiera a bordo del crucero de batalla HMS Invincible haciendo escuadra con el HMS Inflexible y el HMS Kent. Diez días después fondearon en Stanley, donde se les unieron el HMS Bristol, el Carnavon y el HMS Cornwall, además del viejo HMS Canopus, todo ello mientras los alemanes permanecían en Valparaíso. El 25 de noviembre, Spee rodeó el Cabo de Hornos y se dirigió confiado a Puerto Stanley, ignorando la presencia de los poderosos acorazados británicos. Por su parte, los británicos también desconocían el paradero de los alemanes y pensaban zarpar hacia Chile el 9 de diciembre con el fin de encontrarlos.

La batalla

Inicio

La madrugada del 3 de diciembre de 1914, la escuadra alemana avanzó confiada hacia las islas Malvinas. El plan de Spee consistía en desembarcar una avanzadilla de infantería en la costa para apoderarse de la estación telegráfica de la isla y luego bombardear el puerto y hundir los navíos allí anclados. Las primeras acciones correspondieron al Nürnberg y al Gneisenau.



Al acercarse a la isla, los alemanes divisaron el faro de la entrada del puerto junto con una inesperada sorpresa: la presencia de más columnas de humo de las esperadas. Un nuevo vistazo al acercarse a la costa permitió a los alemanes apreciar que, efectivamente, había navíos de guerra dentro de la bahía, por lo que el Gneisenau suspendió en ese momento la operación de desembarco prevista y ordenó al Nürnberg con su comandante, capitán del mar Karl von Schönberg, atacar al buque situado más lejos del puerto. Los británicos, que ya habían descubierto la avanzada alemana, dispusieron el Kent para el combate, el único navío de cuantos disponían que en ese momento tenía las calderas encendidas y estaba en condiciones de entablar batalla. Pero cuando el Kent ya rebasaba la salida del puerto, los navíos alemanes, con los cañones listos para entrar en combate, recibieron la insólita orden de Spee que les ordenaba «rehusar el combate».



El Gneisenau y el Nürnberg dieron entonces la vuelta y se reunieron con el grueso de la escuadra alemana. En ese momento se perdió una dorada y única oportunidad de obtener una aplastante victoria alemana. Tras divisar los mástiles del Inflexible y el Invincible, los alemanes se retiraron a toda máquina hacia el este. Los marinos británicos, ya recuperados de la sorpresa inicial, tardaron aún dos horas en ponerse en condiciones de marcha.

La batalla, o más bien persecución, tuvo entonces dos frentes: los navíos alemanes Scharnhorst y Gneisenau se enfrentaron al Invincible, Inflexible y al Carnavon, mientras que el resto fueron perseguidos por el Kent y el Glasgow. La distancia inicial de 20 mi fue rápidamente acortada.

El Leipzig, de velocidad menor, fue pronto alcanzado y a 6000 yardas se abrió fuego sobre él. Esto hizo que el Dresden pasase a segundo plano y pudiese huir gracias a sus turbinas Parsons, que le otorgaban mayor velocidad. Spee ordenó entonces a los cruceros ligeros destacarse y huir, siendo el Dresden el que en ese momento se encontraba más alejado. Por su parte, Spee y los cruceros acorazados cambiaron el rumbo hacia el sur, siempre perseguidos por los acorazados británicos.

Hundimiento de los acorazados alemanes

Siete horas después, la persecución todavía continuaba. A 12 km de Puerto Stanley, el Scharnhorst recibió una salva del Invincible sobre un lateral, sin que eso le hiciese demasiado daño. Sin embargo, a las 15 horas, el Scharnhorst recibió nuevamente una nueva andanada que destruyó la cubierta y creó vías de agua, por lo que comenzó a hundirse lentamente. Una hora después, en un último esfuerzo, el Scharnhorst intentó acortar distancias, acercándose escorado y semihundido hacia el Invincible con la intención de responder al fuego, pero la proa se metió bajo el agua y el barco acabó hundiéndose de morro con las hélices todavía girando. El almirante Maximilian von Spee y los 795 hombres de la tripulación quedaron atrapados en el buque y se hundieron con él.


El HMS Inflexible Rescata Naufragos del Gneisenau.

Mientras tanto, el Gneisenau, navegando más adelante y con el teniente Heinrich von Spee (hijo del almirante) a bordo, asistió impotente al fin del buque insignia alemán. El crucero alemán viró y se enfrentó al Carnavon y al Inflexible, a los que luego se les unió el Invincible. El comandante del Gneisenau, Otto Maerker, ordenó disparar sobre el Inflexible con los proyectiles de 210 mm y sobre el Carnavon con los de 150 mm. El Inflexible fue alcanzado tres veces sin mayores consecuencias. Éste respondió disparando al Gneisenau, destruyendo su maquinaria propulsora. Entonces el capitán alemán ordenó abrir las válvulas y dejar que el buque se hundiera.

A las 17 horas, una hora después del hundimiento del Scharnhorst, el Gneisenau zozobró y se fue a pique. Solo se pudieron rescatar 180 hombres de los 800 que componían la tripulación. Entre los desaparecidos se encontraba el teniente Heinrich von Spee.


Masacre del Leipzig

Mientras tanto, los cruceros ligeros alemanes continuaron su huida, tal como les ordenó el almirante Von Spee. El Dresden, gracias a sus turbinas, consiguió una gran ventaja y logró alejarse. Sin embargo, el Glasgow y el Cornwall se abalanzaron sobre el Leipzig, más lento, y lo cañonearon inmisericordemente hasta incendiarlo. Aún en estas condiciones, el Leipzig logró disparar una vez al Glasgow y ocasionarle una baja en su tripulación, y acertó al Cornwall tres veces sin ocasionarle daños mayores.


HMS Cornwall Dañado Tras la Batalla.

El Leipzig siguió disparando hasta que se le acabaron las municiones, mientras su casco era perforado por los proyectiles y la tripulación sufría múltiples bajas.

El comandante Haun, a cargo del Leipzig, ordenó el abandono del buque y la apertura de las válvulas. Los marinos supervivientes se alinearon entonces en la destrozada cubierta, apenas 150 de los 380 hombres que componían la tripulación. Aun así los británicos no dejaron de disparar causando una gran masacre en los marinos de cubierta.

El Glasgow y el Cornwall se acercaron esperando ver la bandera de rendición del destrozado crucero alemán, pero al no divisar nada más que el pabellón en alto reanudaron el fuego e hicieron una carnicería entre los marinos alineados en el alcázar de proa, mientras el barco no terminaba de hundirse. Por fin, sin esperar el símbolo de rendición, los británicos lanzaron sus botes al agua y rescataron a tan solo 18 tripulantes. El Leipzig se hundió tras el rescate del último superviviente.

Hundimiento del Nürnberg y final de la batalla

Por su parte, el Kent persiguió al pequeño Nürnberg, que con gran esfuerzo logró alcanzar los 25 nudos, dos más que el Kent. Sin embargo, no lograron mantenerlos, y las calderas sobreexigidas, dieron de sí y se redujo la velocidad. El capitán de navío, Schönberg, ordenó embestir al Kent.


SMS Nürnberg.

Este lo dejó acercarse, y cuando distaban 700 m, cañoneó a mansalva al Nürnberg, que no pudo hacer otra cosa que detenerse, alzar la popa e irse a pique. De una dotación de 322 hombres, solo se salvaron 7. Otto von Spee, el otro hijo del almirante a bordo del Nürnberg, tampoco sobrevivió.


HMS Kent.

Tras esto, solo quedaba a flote el Dresden, que llevaba una considerable ventaja y velocidad y solo pudo contemplar desde lejos la agonía del Nürnberg. Consiguió finalmente escapar, pero fue hundido unos meses más tarde, cuando dos cruceros británicos lo localizaron en aguas chilenas en marzo de 1915.



La Batalla del Banco Dogger

Cuando Alemania comprobó que la guerra que iba a durar semanas en verdad iba a durar años por el estancamiento de los frentes, comprendió que tenía que exigir más hasta ahora a su casi inédita Flota en Europa (la del Pacífico ya había sufrido lo suyo). La nueva arma submarina y las minas no iban a ser suficientes para sacar a la flota británica del bloqueo del Mar del Norte así que se optó por atraer a la misma a un combate más abierto. Para ello la Hochsee Flotte comenzaría atacar plazas fuertes de la costa británica como Yarmouth, Scarborough y Hartlepool . En el ataque a la primera plaza (15/12/1914) por parte de un pequeño contingente, se puede considerar que el éxito fue total: durante más de hora y media cinco buques alemanes bombardearon la ciudad dañando tanto zonas industriales como edificios civiles (causando más de un centenar de muertos).


La Captura del S.M.S Magdeburg Proporciono a los Aliados Acceso a los Codigos Navales Alemanes, lo que Seria Vital en la Posterior Batalla de Jutlandia.

El mito de la invulnerabilidad del territorio británico quedó en entredicho. En el caso de Scarborough y Hartlepool el éxito fue parcial ya que en esta ocasión el ataque tenía un doble objetivo: 1º dañar las instalaciones británicas y 2º, y más importante, atraer a parte de la flota británica a un combate en número desigual contra la flota alemana. Pero dos circunstancias se dieron cita en este ataque, que los británicos ya conocían la naturaleza de este ataque (ya estaban en posesión del sistema de códigos navales alemanes tras la captura por parte de los rusos del Magderburg) y que el mando de los buques alemanes “de caza” estaba a manos de un poco habilidoso almirante de nombre von Ingenohl (el cual pudo haber ocasionado una derrota a varios buques británicos despistados pero que optó por emprender una retirada táctica creyendo estar en contacto con la vanguardia de toda la flota enemiga). De manera increíble (puesto que los planes eran conocidos por los británicos y el ataque se demoró y se hizo de día) los buques alemanes lograron bombardear el 16/12/1914 los puertos nombrados, produciendo más de un centenar de víctimas.



Area que Comprende el Banco de Arena de Dogger.


El Combate

Aunque sin conseguir su objetivo real, atraer a parte de la flota británica, y sin ser conocedores de la “suerte” que acababan de correr sus buques, el Alto Mando alemán se daba por contento. Siguiendo la máxima del Kaiser de ”evitar acciones que puedan llevar a grandes pérdidas”, Alemania había dado un golpe de efecto al bombardear suelo inglés mientras su territorio continental seguía indemne. La culpa de que Alemania no hubiese sido bombardeaba residía en un accidente natural: los bancos de arena de Dogger. Situados entre Inglaterra y Dinamarca, con una extensión máxima de 257 km y con una profundidad en ocasiones de apenas 15 metros suponían un buen escudo de la costa alemana (los propios alemanes habían arrancado las balizas de señalamiento a comienzos de la contienda). Otro éxitos por parte de los submarinos alemanes (el 1/01/1915 el U-24 hundía el acorazado británico Formidable) llevó al Almirantazgo alemán a seguir con una serie de acciones limitadas contra las costas británicas con el fin de limitar la superioridad británica en el Mar del Norte (los objetivos serían variados: poblaciones costeras, buques en patrullaje por la costa y si fuese posible atraer a parte de la flota enemiga a una batalla).

El 23 de Enero de 1915 von Hipper se haría a la mar con una flotilla de cruceros compuesto por las siguientes unidades

- Cruceros de Batalla ”Seydlitz, Moltke y Derfflinger”
- Crucero acorazado ”Blucher”
- Cruceros ligeros ”Graudenz, Rostock, Stranlsund y Kolberg”
- Diecinueve destructores y torpederos

Con el objetivo de destruir a las fuerzas ligeras de vigilancia. Para su desgracia la composición de la flotilla y los objetivos de la misma serían emitidos por radio y el mensaje interceptado por los británicos. Casi de inmediato se puso en movimiento la 1ª y 2ª Escuadra de Cruceros Británica compuesta por una gran número de cruceros de batalla (”Lion, Tigre, Queen Mary, Princesa Royal, New Zealand, Indomitable”), cruceros ligeros (”Southamthon, Nottingham, Birmingahn, Lowestoft”) y treinta y cinco destructores. Ambas Escuadras convergerían sobre la retaguardia alemana, a 180 millas de Heligoland (punto de partida de buques alemanes) y situándose entre el enemigo y sus bases en Alemania. Al mando de estas escuadras estarían David Betty y Reginald Yorke Tyrwhitt ambos mandos capaces. Así mismo, y en previsión de que pasase como en Heligoland poco tiempo antes (donde la flota alemana se había escapado por poco de la británica), Jellicoe hizo zarpar de Scapa Flow a toda la armada británica: esta vez los alemanes no se escaparían.


SMS Blucher.

Durante la noche del día 23 al 24 von Hipper, que también era un gran marino, se cruzó con barcos pesqueros de los que sospechó que pudiesen estar al servicio de los británicos, por lo que ordenó a sus destructores y torpederos de escolta que se estuviesen atentos a cualquier indicio de actividad enemiga y ampliasen su radio de acción. Fue entonces cuando la mañana del día 24 de enero de 1915, a las 07:15 horas, el crucero alemán Kolberg entabló combate con un crucero británico de Tyrwhitt (el ”Aurora”). Von Hipper, ante la mala visibilidad que aun había a esas horas, redirigió a sus barcos hacia el crucero alemán atacado, lo mismo que Betty había ordenado a los suyos. De esta manera el almirante alemán pudo ver la que se le avecinaba: a través del humo de las chimeneas pudo comprobar no sólo el mayor número de buques enemigos sino también su posición y lo que pretendían hacer. El Almirante alemán decidió entonces replegarse pero presentando batalla, y es que von Hipper desconocía que se enfrentaba a dos escuadras y no a una, por lo que pensó que podía infligir algún daño al enemigo.

Esta táctica tuvo un precio: el pesado Blucher no fue lo suficientemente avisado con antelación para que comenzase su viraje al creer que se enfrentaban con una flota de cruceros ligeros únicamente. Cuando despejó el día los alemanes comenzaron a ser conscientes de su situación: se enfrentaban a una fuerza netamente superior en una proporción de cinco a tres en cruceros de batalla y mucho más en cruceros ligeros. La batalla de contención que había previsto vonn Hipper se convirtió en una persecución con intercambio de artillería a gran distancia. Mientras la velocidad media era de 21 nudos para los alemanes (en el Blucher aun menor) en los buques británicos estaba en 28 nudos. Pronto el pesado crucero de batalla quedó a retaguardia de la formación y a menos de 16.000 metros el grueso de los buques enemigos. Mientras por el NE otra escuadrilla de cruceros ligeros comenzaron a hostigar a los alemanes, los cuales cegados por su propio humo no podían precisar de donde eran atacados. Ante el panorama que se les avecinaba se pidió ayuda al grueso de la Hochsee Flotte amarrada en Alemania.


HMS Lion.

A las 09:00 horas el Lion desde 19. 000 metros alcanzaba al Blucher por primera vez. Once minutos más tarde, y mil metros menos, el crucero acorazado alemán pudo por fin responder al fuego enemigo. Si bien el grueso del fuego enemigo se concentraría en el rezagado Blucher, el Seydlitz también sufriría lo suyo: un proyectil del Lion alcanzó una especie de santabárbara del citado buque provocando un incendio que abrasó al personal de las cámaras de maniobra e interrupciones de dos torretas y falleciendo de esta manera 159 marineros calcinados en su puesto. De todas maneras el Seydlitz siguió a flote y disparando. El tiro británico estaba siendo muy confuso: los barcos confundían sus disparos con el de al lado y tomaban estallidos enemigos como propios. Mientras algún proyectil alemán (de los pocos buques que hacían fuego) alcanzó levemente al Lion y al Tiguer. Los buques británicos volvieron a agrupar el tiro sobre el Blucher el cual comenzó a arder de manera similar al Seydlitz. El barco comenzó a quedarse rezagado y empezó a hundirse. En total recibiría el impacto de más de cien proyectiles y de siete torpedos. Mientras el Lion quedó finalmente fuera de combate por lo que aprovechando la confusión Hipper intento rescatar a la tripulación del desgraciado buque alemán. Eran las 10.58 horas.

Mientras los torpederos alemanes pasaban al ataque, desde el alcanzado Lion alguien avisó de un submarino. Al parecer acaba de verse el periscopio de un u-boot alemán a estribor de dicho buque. Beaty, al creer entonces que estaba siendo víctimas de una trampa, ordenó una inmediata deriva a 90º a babor alejándose así de esa manera de los alemanes. Lo que se había visto en realidad era la estela de un torpedo alemán perdido y disparado desde un buque a miles de metros de distancia. Esta pausa intentó ser aprovechada por los alemanes para rescatar a la tripulación del Blucher, pero el grave estado del Seydlitz, la falta de munición y que la Hochsee Flotte no llegaba en ayuda hizo que von Hipper tuviera que abandonar a su suerte al viejo crucero. Las leyes de la guerra en el mar suelen dar lugar a episodios como éste. A las 11:15 cesó el fuego. Los británicos intentaron reanudar la persecución, siendo esta imposible. A las 12:07 el Blucher se hundía con su tripulación en las frías aguas del Mar del Norte, no sin antes seguir disparando y recibiendo más impactos si cabe de sus enemigos, siendo estos últimos momentos recogidos por las cámaras y constituyendo una de las imágenes más imponentes de la guerra.


El Hundimiento del SMS Blucher, Requirieron Impactarlo con Mas de Cien Proyectiles y Siete Torpedos Para Hundirlo.

Los alemanes sufrirían 974 muertos y 260 heridos; los británicos 15 muertos y 21 heridos.



La Batalla de Jutlandia



En 1916, la primera guerra mundial había dado ocasiones a Alemania y Gran Bretaña de medir sus dispares fuerzas en una serie de encuentros con los cruceros como protagonistas. El guión era siempre el mismo: Los alemanes salían a alta mar para efectuar ataques sobre las costas o las rutas comerciales y los británicos salían a su vez para destruirlos gracias a su enorme superioridad numérica, pero no técnica, ya que quitando los cruceros ligeros, todas las demás naves alemanas eran muy superiores a las británicas... aunque mucho más escasas. La estrategia británica estaba concebida para atacar en masa a las unidades alemanas y destruirlas gracias a la mayor concentración de fuego que les daba su superioridad numérica, porque a igual número de naves, los alemanes llevaban las de ganar. Fue sir John Fischer, el creador del Dreadnought y del crucero de batalla, el primero que dio la alarma al advertir al gobierno británico de la superioridad de las construcciones alemanas en general, pero sobre todo en artillería y control de tiro. Incluso llegó a pedir que Gran Bretaña atacara a Alemania y hundiera su flota para impedir que los alemanes igualaran el número de naves británicas, ya que Fischer opinaba con acierto que cuando la Hochseeflotte (Flota de Alta mar) alemana consiguiera igualar en número a la Royal Navy podrían ganar la guerra sin problemas. A tal extremo llegó la preocupación de Fischer que incluso insistió en ello ante el rey que exclamó sorprendió: "¡Pero está usted loco!".

Fischer sabía muy bien lo que decía. Una flota alemana que igualara en número a la británica sería además mucho más poderosa, y en una nación que tiene que importar todo lo que consume "menos el agua para hacer el te y el carbón para calentarla", esa posibilidad era una amenaza real y muy seria.

Así que en 1916, los alemanes, muy inferiores en número, tenían que contentarse con arriesgarse a salir de sus bien protegidas bases en Alemania para tratar de conseguir una igualdad táctica que les permitiera explotar a fondo su ventaja tecnológica, pero los británicos no se arriesgaban a ello. Cada salida de los soberbios cruceros de batalla alemanes era contrarrestada con la salida, no sólo de sus contrapartes británicos, sino de varias escuadras de acorazados. Fue entonces cuando el almirante en jefe de la marina Alemana ideó un plan para tratar de atrapar a los cruceros de batalla y a los acorazados que les acompañaran en una gigantesca trampa que empeñaría a toda la marina Alemana. Así se anunciaba la técnica de "ir hundiéndoles la flota a trozos".


Almirante Reinhard Scheer, comandante en jefe de la Hochseeflote alemana.



Almirante Sir John Jellicoe, comandante en jefe de la Grand Fleet británica.

Los almirantes jefes de las escuadras de exploración, los cruceros de batalla, eran los encargados de localizar al enemigo y fijarlo en espera de la llegada de los más lentos pero mucho más numerosos acorazados. En alta mar, sus escuadras constituían un grupo operativo independiente.

Scheer y Hipper estaban perfectamente compenetrados. Durante la guerra, Hipper siempre secundó certeramente a su jefe interpretando exactamente lo que tenía que hacer y haciéndolo magistralmente. Jellicoe y Beatty eran como la noche y el día. Jellicoe era cauto y sosegado, Beatty arriesgado y a veces temerario. No había buena comunicación entre ellos, ni en tierra ni en el mar, y eso se dejó notar enormemente en la guerra, y sobre todo en Jutlandia, donde cada uno fue por su lado sin preocuparse del otro.

El plan de Scheer de "ir hundiéndoles la flota a trozos" era lo único que se podía hacer y era un buen plan: lanzaría a los cruceros de batalla de Hipper como señuelo, se dejarían ver por aguas de Jutlandia y cuando apareciera Beatty (como siempre ocurría), Hipper le conduciría directamente a las garras de toda la marina Alemana que le estaría esperando para destrozarlo antes de que pudiera llegar Jellicoe con el resto de la Grand Fleet (la flota basada en Gran Bretaña). Y así se preparó todo, pero a pesar de las precauciones alemanas, al mismo tiempo que se hacía a la mar la marina Alemana se hacía también a la mar la Grand Fleet... Toda la Grand Fleet. ¿Casualidad? Los marinos dicen que la casualidad no existe, y así fue. Los británicos sabían exactamente lo que los alemanes iban a hacer ya que disponían de las claves secretas que les permitían descifrar los mensajes de radio que sus poderosas estaciones interceptaban, gracias a que los rusos las capturaron del crucero MAGDEBURG que encalló en el Báltico, antes de que los alemanes pudieran destruirlas y rápidamente enviaron copia a Londres.



Así, la marina Alemana aparejó de su base el 31 de mayo de 1916 sin saber que las numerosas escuadras de la Grand Fleet con sus 14 almirantes a bordo ya se encontraban en alta mar (la Grand Fleet era demasiado grande para poder estar en un solo puerto) para reunirse todas ellas en alta mar y salir al encuentro de los alemanes. Scheer se llevó consigo a los 6 acorazados pre-dreadnoughts del contraalmirante Mauve. Unidades "inútiles" ya, pero los ruegos de mauve ablandaron el corazón de Scheer a pesar del riesgo que ello comportaba... No se arrepentiría de ello.

LA BATALLA DE JUTLANDIA (unidades mayores)

Acorazados________________24 Británicos_______16 Alemanes

Cruceros de batalla__________9 Británicos________5 Alemanes

Cruceros acorazados_________8 Británicos________6 Alemanes (acorazados pre-dreadnoughts)

Cruceros ligeros____________23 Británicos________9 Alemanes


Una vez en alta mar, ninguno de los almirantes conocía la posición exacta del enemigo, por lo que las fuerzas de exploración se desplegaron en busca de las naves enemigas. Jellicoe, consciente de la debilidad de sus cruceros de batalla frente a los alemanes, había incluido en la escuadra de Beatty a los poderosísimas 4 acorazados clase QUEEN ELIZABETH del contraalmirante Evan Thomas, que en ese momento eran las más poderosas naves del mundo. Pero a las 1010, Beatty le ordenó que se situara a 5 millas a su noroeste, con lo que comenzaron los errores en cadena por parte británica. A las 1415, el crucero ligero británico GALATEA descubrió al crucero ligero alemán ELBING que procedía a registrar un mercante danés. Las naves se cañonearon sin consecuencias mientras lanzaban al aire mensajes pidiendo refuerzos. A las 1435, el GALATEA informó que había avistado una gran humareda que se acercaba.

Eran los 5 cruceros de batalla de Hipper con su escolta de cruceros y torpederos que llegaban para apoyar al ELBING. Inmediatamente, Beatty izó en el palo de su nave insignia, el LION, la señal para que las naves se dirigieran hacia el GALATEA a toda máquina, pero Evan Thomas, demasiado alejado, no pudo ver la señal y no advirtió la maniobra de su jefe hasta minutos después. Otro error más. Cuando Hipper se dio cuenta de la presencia de Beatty, invirtió su rumbo para atraer a los cruceros de batalla británicos hacia la flota Alemana. A las 1545, el LUTZOW, buque insignia de Hipper, abrió fuego a una distancia de 14.500 metros. Entonces comenzó un auténtico ejercicio de tiro de extrema precisión por parte alemana. A las 16.00 el LION, buque insignia de Beatty, recibió un proyectil en su torre central que le causó un gran incendio. La nave sólo se salvó gracias al heroísmo de un mayor de los Royal Marines quien, herido de muerte, ordenó por su cuenta y riesgo abrir los grifos e inundar los pañoles de municiones. Apenas 3 minutos después, el INDEFATIGABLE recibió dos andanadas sucesivas del VON DER TANN que alcanzaron sus pañoles de municiones haciéndolos explotar. La explosión partió a la nave británica en dos pedazos que comenzaron a hundirse rápidamente.

Escuadras de la Grand Fleet Navegando en Alta Mar.

La situación británica era desesperada, pero a las 1608 llegó por fin al lugar Evan Thomas con sus formidables acorazados que comenzaron a disparar desde ¡18.000 metros! un terrorífico huracán de fuego sobre las naves alemanas. El VON DER TANN resultó alcanzado y Hipper se distanció aunque continuó navegando hacia el sur, hacia la marina Alemana que se acercaba a toda máquina. Beatty se lanzó a la persecución inmediatamente, pero su prisa le costó cara. A las 1626 el DERFFLINGER alcanzó con dos andanadas seguidas al crucero de batalla QUEEN MARY que le reventaron los pañoles de municiones ¡otra vez los pañoles! la nave se hundió rápidamente. De sus 1.275 tripulantes sólo sobrevivieron 9. Mientras tanto, los torpederos de escolta se enzarzaban en su guerra particular, resultando hundidas 2 naves alemanas y 2 británicas. A las 1633 Beatty recibió un mensaje que alertaba de la presencia de naves de batalla alemanas al sudeste. Llegaba la marina Alemana.

La Flota Alemana Preparandose para el Combate.

Inmediatamente Beatty viró 180º y se retiró a toda velocidad. De nuevo transmitió sus órdenes mediante banderas, y de nuevo Evan Thomas no las vio. Por ello sus acorazados se vieron sometidos al fuego concentrado de los acorazados de la marina Alemana que dañaron considerablemente al BARHAM, su nave insignia. Pero cuando Thomas consiguió colocar a sus naves en posición táctica favorable, sus magníficos acorazados armados con cañones de 381 mm por fin demostraron lo que valían. En menos de treinta minutos toda la artillería del VON DER TANN fue desmantelada torre a torre convirtiendo al magnífico crucero de batalla en un pontón cubierto de escombros y de muertos. El SEYDLITZ recibió 7 proyectiles, el LÜTZOW 5 y el DERFFLINGER 5. A las 17.50 comenzaron a verse sobre el horizonte el gigantesco bosque de columnas de humo que anunciaba la llegada de la Grand Fleet.


SMS Lutzow.

Jellicoe aún no sabía a qué se enfrentaba. Las informaciones que le llegaban eran contradictorias y cuando Beatty se cruzó con él le preguntó por banderas "¿Dónde está el enemigo?". Cuando Beatty le respondió, Jellicoe ordenó a sus 24 acorazados situarse en línea de fila con objeto de cruzar la perpendicular de la línea alemana (Cruzar la T) y explotar al máximo su superioridad numérica. Típica respuesta de manual de academia. Al advertir los alemanes la presencia de toda la Grand Fleet no flaquearon. Todo el horizonte estaba lleno de naves inglesas que se acercaban amenazadoramente, pero Scheer tenía las ideas claras: había que retirarse... pero antes les harían pagar a los británicos un alto precio.

Cortina de Humo Alemana.

Los almirantes británicos se frotaban las manos: la marina Alemana había caído en la trampa e iba a ser aniquilada, pero no es conveniente vender la piel del oso antes de cazarlo porque los zarpazos pueden ser terribles. No había transcurrido un minuto desde que ambas flotas comenzaron a cañonearse cuando la gran humareda que lo cubría todo se despejó sorpresivamente para dejar a la vista al crucero de batalla INVINCIBLE, el primer crucero de batalla del mundo.

HMS Invincible.

Aquella oportunidad no podía ser desperdiciada y el DERFFLINGER y el LÜTZOW centraron inmediatamente a la nave británica que tras dos salvas fue alcanzada en ¡los pañoles!.
Las cargas almacenadas explotaron y la nave se partió en dos trozos que quedaron flotando como corchos. De sus 1.032 hombres sólo sobrevivieron 6. Entre los muertos estaban el capitán de la nave y el contraalmirante Hood, jefe de la 3ª Escuadra de Cruceros de batalla.


Lanzamiento Desde un Torpedero Aleman.

A pesar de ello, las naves británicas martilleaban a las alemanas. Con casi el doble de cañones disponibles, los británicos cerraban poco a poco la pinza sobre la Hochseeflotte. El LÜTZOW fue alcanzado de nuevo ¡más de 20 veces había sido alcanzado y seguía combatiendo! y Hipper tuvo que transbordar al MOLTKE. Una tras otra, las grandes unidades alemanas estaban siendo centradas por las cada vez más precisas andanadas británicas. Aquello prometía ser una matanza despiadada, pero cuando los británicos creían que iban a cerrar la pinza sobre la marina Alemana Scheer demostró que no estaba allí por casualidad. Con escalofriante frialdad, el almirante alemán esperó el momento justo para ordenar a sus naves la famosa orden "Virada a un tiempo 180º a estribor", y todas las naves alemanas comenzando por la más alejada viraron aun tiempo y se alejaron.


SMS Moltke.

Los británicos no podían creer lo que había ocurrido. Como por arte de magia, toda la flota alemana había desaparecido en menos de 7 minutos. Jellicoe lanzó a sus almirantes ansiosas preguntas que quedaron sin respuesta.

Tras unos momentos de desconcierto comprendió por fin lo que había ocurrido y se le planteó un dilema: perseguir o no perseguir. Y así continuó en su dilema hasta que a las 1855 Scheer le atacó a él tratando de romper la línea británica para poder retirarse a Alemania de una vez. Era muy arriesgado, ya que volvía a caer en la gigantesca trampa británica, pero Scheer era un hombre de valor y tenía la cabeza fría. Cuando la marina Alemana fue de nuevo sometida al incontenible huracán de fuego de la Grand Fleet, los cruceros de batalla, ahora al mando del capitán de navío Hartog, del DERFFLINGER, pusieron en marcha la arriesgadísima maniobra que hoy se conoce como "la cabalgata de la muerte" en la que el DERFFLINGER, el MOLTKE, el SEYDLITZ y el VON DER TANN, lanzados a toda máquina, avanzaron contra la Grand Fleet atrayendo sobre ellos todo el fuego enemigo para dar tiempo a los acorazados a escapar de la trampa. A las 1918 Scheer volvió a invertir la marcha y sus unidades pudieron dirigirse a Alemania antes de que se cerrara la trampa. Los cruceros de batalla sufrieron un castigo inimaginable, pero gracias al valor de los torpederos alemanes que rociaron de torpedos la línea inglesa, lograron salir de aquel infierno.


El HMS Lion Bajo Fuego.

Beatty, que se había lanzado a la persecución, avistó a los malheridos cruceros de batalla alemanes que navegaban a popa de los acorazados a las 2018 e inmediatamente atacó con su arrojo habitual. Los cruceros alemanes respondieron con las pocas piezas que les quedaban. Todo hacía suponer que esta vez la suerte de los cruceros de batalla alemanes estaba echada, pero el contraalmirante Mauve, con su "inútil" escuadra de acorazados pre-dreadnoughts, se lanzó a la batalla con un valor inaudito consiguiendo que Beatty se retirara a las 2035 a pesar de haber alcanzado a 3 unidades alemanas y logrando salvar así a los maltrechos cruceros. Scheer aprovechó ese momento para zafarse por completo de la Grand Fleet. Sabía que si la amanecida le sorprendía en aquellas aguas sería aniquilado y maniobró con gran sangre fría evitando a las naves británicas y escapando de la gigantesca trampa que había estado a punto de costarle a Alemania su armada.

Estadisticas

El balance de pérdidas es altamente favorable a los alemanes que perdieron 1 viejo acorazado pre-dreadnought, 1 crucero de batalla, 4 cruceros ligeros y 5 torpederos frente a los británicos que perdieron 3 cruceros de batalla, 3 cruceros acorazados y 8 torpederos.

La victoria táctica correspondió claramente a los alemanes. Eran menos y no sólo lograron escapar a la destrucción, sino que lo hicieron llevándose por delante a 14 naves enemigas. Pero la victoria estratégica correspondió a los británicos que, aunque fracasaron en su empeño de destruir a la marina Alemana, cerraron definitivamente el camino de Alemania al mar.



Anexo:El Hundimiento del RMS Lusitania

Ocurrido frente a las costas de Irlanda, el 7 de mayo de 1915 a causa de un torpedeamiento por un submarino alemán fue uno de los mayores desastres navales ocurridos a un buque de línea durante la primera Guerra Mundial.

Historia de un desastre

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el Almirantazgo Británico requisó, en julio de 1914, el RMS Mauretania y el RMS Lusitania para poder cargar emplazamientos artilleros de 15 cm. Ambos barcos fueron inscritos en la Cunard como cruceros auxiliares armados. Los cañones se instalaron finalmente.

En septiembre de 1914, Leonard Peskett, constructor de los barcos de la Cunard, inspeccionó el Lusitania (anclado en Londres) junto a Winston Churchill. Peskett, entre otras observaciones, hizo ver al Primer Lord que este navío tenía particularidades en su construcción que lo inhabilitaban para enfrentar una emergencia en caso de ser torpedeado. Churchilll exclamaría: "¡Este es otro cebo viviente de 45.000 t.!"

Para 1915 había transportado alrededor de 250.000 pasajeros en ocho años de impecable servicio. El 2 de mayo, el Lusitania estaba anclado en el muelle 54 de Nueva York, y todo el día se había estado embarcando principalmente comestibles y pasaje. Dentro de los manifiestos del Lusitania figuraban material de guerra camuflado entre los avituallamientos.

Existían tres manifiestos de la carga, los tres posteriormente encontrados eran diferentes, el que correspondía a la verdad fue el que poseía el presidente estadounidense Woodrow Wilson. En este manifiesto se apuntan 1.639.000 lingotes de cobre, 1.248.000 cajas de granadas, con un peso total de 51 t camufladas con alimentos varios, sumado a 4.927 cajas de balas de fusil y 76 cajas de latón que sumaban 173 t; por tanto, el Lusitania cargaba furtivamente contrabando de guerra.


El RMS Lusitania arribando a Nueva York.

El lujoso navío estaba comandado por el capitán veterano William Thomas Turner, al que faltaban cuatro años para jubilarse. Se trataba de un marino muy experimentado en las rutas navieras.

El 23 de abril, la embajada alemana en EE.UU. publicó un aviso en los periódicos extrañamente coincidente con el zarpe del Lusitania. En éste advertía a los pasajeros sobre el riesgo de navegar en aguas no neutrales por el peligro se ser atacados. Sólo un diario consiguió replicar en sus tiradas el aviso alemán. Precisamente la ruta del Lusitania pasaba por aguas hostiles. Esta circunstancia no era desconocida ni para la Cunard, ni para el Almirantazgo inglés, ni aún menos para el capitán Turner.

¡Atención! - Se recuerda los pasajeros que tengan intenciones de cruzar el Atlántico, que hay estado de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que la zona de guerra comprende las aguas adyacentes a las Islas Británicas; que las embarcaciones con bandera de Inglaterra o cualquiera de sus aliados se arriesgan a ser destruidas en esas aguas, y que los viajeros que atraviesen la zona de hostilidades en barcos de Gran Bretaña o cualquiera de sus aliados lo hacen por su cuenta y riesgo.

Embajada Imperial Alemana en Washington D.C datado: 23 de abril de 1915.

El 30 de abril a medianoche quedó la carga estibada en bodega. El manifiesto sumaba 240 páginas, y era anexado al permiso de zarpe; pero el permiso fue alistado con un manifiesto totalmente diferente.

El 1 de mayo de 1915 a las 11.30 el RMS Lusitania dejó el muelle nº 54 y se enfiló hacia el Atlántico con 1.959 almas a bordo, entre ellas 136 pasajeros norteamericanos, 129 niños y 39 bebés. En las instrucciones selladas al lacre que se entregaron al capitán Turner estaba el encuentro con el crucero clase Vacchante Juno frente al Fastnet en aguas irlandesas, que le serviría como escolta.

Algunos de los pasajeros eran personas con cierto renombre social, tales como el millonario Alfred G. Vanderbilt, Lothrop Withington, el filósofo Elbert Hubbard y el empresario minero William Broderick Cloete, el famoso musico español Enrique Granados y su esposa.
Además, el Lusitania zarpaba con menos personal para atender sus 25 calderas: sólo fue posible contratar a 41 fogoneros de los 71 necesarios. Sólo estarían operativas 19 calderas, y por tanto su velocidad de 25 kn sería reducida a 21 kn.

El mismo día zarpaba desde Emden el U-20 al mando del capitán Walther Schwieger (de 32 años) hacia aguas irlandesas. También en ese día se reunían Sir John Arbuthnot Fisher y Churchill para revisar un mapa en la sala de mapas del Almirantazgo. En él se registraba la posición de todo navío de guerra alemán y aliado, además de los principales buques mercantes. Como guía servía Joseph Kenworthy, del servicio secreto naval. Cuando se revisó el lado occidental de Irlanda, Kenworthy señaló que el U-30 iba de regreso a su base y que el U-20 se había avistado cerca del Fastnet. Una línea cruzaba la trayectoria del U-20, y el guía lo señaló como el Lusitania. Se señaló además que el crucero Juno esperaba al Lusitania. Sin embargo, Kenworthy observó a Churchill que este crucero no era apto para patrullas antisubmarinas, por su diseño no estanco. Churchill tomó nota sin responder a la indicación.


El submarino U-20 causante de la tragedia.

El 5 de mayo de 1915, tres días después de la reunión en la sala de mapas, Churchill ordenó al Juno abandonar la zona de escolta y dirigirse a puerto. No fue reemplazado, y el Lusitania quedó sin escolta. El capitán Turner no fue informado ni de este hecho ni sobre el U-20 en su ruta. Durante el viaje el capitán Turner recibió muchos comunicados del Almirantazgo que le advertían de actividad de submarinos en las cercanías de los promontorios y cabos de las aguas meridionales de Irlanda.

El 7 de mayo, después de un tranquilo viaje sin incidentes, el Lusitania se acercó a aguas irlandesas. Durante la noche y en la alborada había tenido que navegar en aguas con mucha niebla. Para entonces el U-20 ya había hundido tres embarcaciones inglesas entre el Fastnet y Kinsale.
En Queenstonwn, el vicealmirante Coke, a cargo de las defensas y patrullas antisubmarinas y bajo la supervisión del Almirantazgo, se percató del peligro que corría el Lusitania, pero se le prohibía tomar decisiones respecto a los vapores y sus rutas. De todos modos resolvió poner en aviso al Lusitania por su cuenta.
El aviso se radió a las 7.50 al Lusitania: " Submarinos en acción frente a la costa meridional de Irlanda"

A las 8:30 recibió otro mensaje que decía: "A todos los barcos ingleses: Tomen al piloto de Liverpool en la barra y eviten los promontorios. Pasen a toda velocidad por los puertos. Naveguen por medio del canal. Submarinos en aguas de Fastnet..."

En Queenstonwn, a las 11.00, Coke solicitó instrucciones al Almirantazgo para desviar al Lusitania, pero no recibió respuesta inmediata.

En la estación radiotelegráfica de Valentia, a las 11:02 se emitió un mensaje cifrado en doce palabras, en código desde Queenstown al Lusitania: "Desviarse a Queenstonwn", recibido a las 12:30 en el Lusitania. Este mensaje incluía a un remolcador cuyo código era MFA, el mismo código asignado al Lusitania.

A las 12:40 el Lusitania recibió otro comunicado que decía: -"Submarino a cinco millas de Cabo Clear, se dirigía hacia el Oeste a las 10:00 horas"-

De acuerdo con este mensaje Turner a las 13.00 ordenó cambiar el rumbo acercándose más a tierra.

A las 14.00 se divisó el viejo promontorio de Kinsale, la niebla se había disipado y la tarde se veía apacible. Al mismo tiempo, Schwieger en el U-20 divisaba al enorme barco en su periscopio por el lado de estribor:

En su bitácora Schwieger escibió:" Frente a nosotros aparecen cuatro chimeneas y dos mástiles.....sigue curso vertical al nuestro virando desde Galley Head. El Barco parece ser un buque de pasajeros de grandes dimensiones".

A las 14:10 Turner ordena un segundo cambio de rumbo para entrar al canal de San Jorge, esto lo comienza a alejar de la costa, Schwieger anotó: "El vapor vira a estribor, rumbo a Queenstown y así facilita nuestro acercamiento para lanzar torpedos. Navegamos a gran velocidad para colocarnos en posición al frente"

A las 14:12 el U-20 disparó a 700 m el único torpedo que le quedaba. Schwieger describió lo siguiente: "Disparo de proa a 700 m, el proyectil da al costado de estribor, algo detrás del puente" A continuación escribe en su bitácora: "alcanzado por el disparo en la banda de estribor detrás del puente. Se oye una detonación extraordinaria seguida de otra fuerte explosión y de una nube que se eleva. Debe de haber habido además de la explosión del torpedo otra cosa (caldera, carbón o pólvora)....La nave se detiene y se escora rápidamente. Al mismo tiempo, se hunde cada vez más a proa..."
El Lusitania recibió un torpedo detrás del ala del puente, una columna de agua se eleva al costado y seguidamente le sigue otra tremenda explosión que hace desencajar la cubierta de paseo por unos instantes y hace volar el fondo de la proa, Turner ordena al timonel enfilar a tierra, pero tan rápida es la inundación que el timón y las hélices aun girando ya pierden efectividad al salir del agua, se alcanza una escora de 25º.



El caos se apodera del barco, la escora de más de 25° es tan pronunciada que casi no se pueden alcanzar los botes, ni mantenerse en pie en cubierta. El pánico cunde en las cubiertas. La orilla está a apenas 10 km

A pesar de sus 175 compartimientos estancos la inundación es tan violenta por la marcha en inercia del barco que no se inunda parejamente y el barco corre el riesgo de voltearse. La escora es muy pronunciada y muchos botes quedan inhabilitados. El barco alcanza la escora de 25°.

Muchos pasajeros se lanzan al agua desesperados, algunos botes que logran llenarse se bajan en mala forma y vacían su carga humana al mar o se precipitan sobre otros botes ya cargados, o bien entran al agua de proa o popa hundiéndose. Tan sólo 6 botes salvavidas de los 48 logran ser lanzados con relativo éxito. En los últimos instantes el Lusitania se enderezó y algunos botes alcanzan a ser exitosamente lanzados al agua, pero volcados. La proa del Lusitania chocó co
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