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12 de octubre: Nada que festejar

>12 de octubre: Nada que festejar
>Por Eduardo Galeano
>
>Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano
>
>El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió
>elcapitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y
>losbanqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su
>diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y
>51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver
>tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá
>toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó
>que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de
>China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
>
>Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido
>aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha
>tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los
>indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen
>sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen
>condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo
>vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al
>principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de
>los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
>
>Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía
>algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las
>ve.
>
>***
>
>El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él
>quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que
>deprendan fablar"). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una
>corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado
>retardado mental
>(¨mentally retarded¨) porque no hablaba correctamente la lengua castellana.
>Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de
>California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no
>se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro
>déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación:
>Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la
>lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que
>tiene más de dos mil años de antigüedad.
>
>***
>
>El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua
>de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin
>embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que
>quienes no entienden español son como animales.
>
>De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el
>quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice,
>pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur
>trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las
>escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los
>funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la
>televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del
>Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a
>inscribir ek nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de
>Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua.
>El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.
>
>Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje
>no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue:
>los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse.
>¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?
>
>***
>
>Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se
>había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo
>pasado exterminaron a los últimos charrúas.
>
>El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores
>de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema,
>es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o
>borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.
>
>En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal,
>que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo
>veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la
>sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el
>organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional
>do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de
>desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada,
>la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de
>virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de
>la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás.
>Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los
>indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma
>imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.
>
>***
>
>Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel
>norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano
>Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los
>indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y
>la miseria.
>
>La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y
>plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de
>comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus
>refugiso comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en
>la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre
>y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O
>salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al
>hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los
>niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil
>indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10
>mil.
>
>El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los
>indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo
>que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a
>nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar
>esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el
>verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta
>desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.
>
>***
>
>El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a
>las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora.
>
>Y canta lo que le cuenta el martín pescador:
>-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del
>río y beberemos el viento.
>
>Y canta lo que le cuenta la neblina:
>-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.
>
>Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:
>-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.
>
>Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar
>sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya
>no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de
>sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista
>con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños
>no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final,
>¿de qué me sirve renegar de lo mío?
>
>El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado
>quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y
>había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio
>no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real
>Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de
>los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los
>demonios.
>
>***
>
>Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los
>indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar
>a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y
>soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios
>del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que
>hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de
>Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos
>idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.
>
>El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para
>América:
>
>-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos
>dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían
>la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
>
>***
>
>Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la
>ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los
>bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial
>en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de
>superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de
>cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde
>al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña
>colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos
>niveles de sus humillaciones sucesivas.
>
>América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a
>América Latina.
>
>***
>
>Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo
>pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros
>días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que
>generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el
>cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre
>cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto
>los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.
>
>El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno,
>escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino
>Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios
>araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales
>más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.
>
>El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las
>palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo
>diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado
>moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de
>la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar
>por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban
>los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.
>
>Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio
>Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al
>robo de sus tierras y de sus brazos.
>
>El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más
>brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala,
>Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de
>la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios
>en cantidad.
>
>***
>
>El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala,
>donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes
>oleadas exterminadoras.
>
>En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben
>65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una
>tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y
>no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el
>reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación.
>En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el
>máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo
>occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga,
>María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde
>las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A
>machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de
>Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió
>para contarlo.
>
>Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del
>mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de
>aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de
>hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada,
>cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares
>guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite
>por los genes.
>
>Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden
>y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo
>de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan
>caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y
>no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios
>enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan.
>Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.
>
>Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que
>los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del
>universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de
>nuestro tiempo.
>
>Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino?
>
>Tiempo.
>
>Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El
>tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija,
>la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el
>tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo
>posible por sacarlos del error.
>
>***
>
>¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en
>Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de
>los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.
>
>No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de
>América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue
>boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la
>cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se
>desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde
>el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de
>vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión
>demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de
>la vida colonial:
>
>¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo
>esclavo? Porque son holgazanes.
>
>¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no
>tienen vergüenza.
>
>¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de
>riqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.
>
>¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la
>secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.
>
>¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces
>de castigo ni doctrina.
>
>¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por
>pura estupidez.
>
>¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son
>incapaces de dominar sus instintos.
>
>¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado
>original.
>
>¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna?
>Porque viven en la antesala del infierno.
>
>***
>
>En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:
>-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?
>
>El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había
>sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La
>América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que
>Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad
>indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas
>sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la
>Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras
>ceremonias de la Inquisición.
>
>En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de
>hombres y mujeres - y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato
>colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de
>igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y
>deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas,
>sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el
>año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta,
>las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres,
>obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.
>
>***
>
>En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su
>triunfo:
>-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.
>
>Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como
>debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas.
>Como debe ser.
>
>Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros
>días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo
>sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre
>asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida
>y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.
>
>En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel
>Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos:
>-No somos una tribu -aseguró el general.
>
>***
>
>Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles
>los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en
>manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos
>las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.
>
>Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción;
>pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a
>los hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para
>arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la
>naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese
>absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.
>
>Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han
>perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural,
>sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener
>dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso
>no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es
>cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el
>primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.
>
>Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El
>racismo es también una máscara del miedo.
>
>¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas
>del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha
>contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.
>
>Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después
>robaron el África de mi.
>
>La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando
>como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.
>
>***
>
>A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el
>síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los
>cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba
>mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.
>
>Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal
>nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.
>
>Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los
>negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los
>indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo
>también desde entonces, objetos de ciencia.
>
>En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina
>Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era
>mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los
>caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el
>Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad
>como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura
>brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones
>negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.
>
>Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió
>que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de
>los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su
>irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas
>religiosas.
>
>En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los
>esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad
>humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de
>la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado
>las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.
>
>Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que
>disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los
>millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos
>como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio
>o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en
>santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus
>dulces, fue la Virgen de la Candelaria...
>
>Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas las
>demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la
>esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo
>africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de
>cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan
>las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:
>-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.
>
>Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los
>hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado
>algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.
>
>***
>
>La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda
>desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las
>taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en
>toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura
>en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia
>raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo.
>James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:
>-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.
>
>Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos
>todavía.
>
>***
>
>Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el
>trauma que marcó su infancia:
>-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la
>Virgen.
>
>Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y
>la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.
>
>La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba
>de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.
>
>***
>
>El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente
>condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos
>impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el
>racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que
>las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas
>encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución,
>humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de
>museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible
>invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al
>sistema que los niega.
>
>***
>
>Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le
>resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz
>de descubrir, me dijo:
>-Es el oprimido el que descubre al opresor.
>
>Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La
>verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.
>
>Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable
>capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de
>profecía.
>
>¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no
>puede tolerar la mirada que lo delata?
>
>Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo
>Veintiuno Editores, México, 1992.-EcoPortal.net

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