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13 libros imprescindibles para entender la politica

13 libros imprescindibles para comprender la política y la democracia

1) La Democracia: una guía para los ciudadanos. Robert Dahl.
Quizás el libro más reciente de toda la lista y el único cuyo autor, un venerable ancianito de 98 años, sigue con nosotros. Haciendo un breve repaso histórico, expone de modo claro y nítido qué es la democracia, cuáles son sus elementos e instituciones imprescindibles y las condiciones más y menos favorables para su aparición y desarrollo. Gran defensor de la representación como hecho inseparable de la democracia, y única posibilidad a partir de niveles de población cada vez más elevados.

2) El contrato social. Jean-Jacques Rousseau.
Obra clásica donde las haya y origen de buena parte de la tradición liberal clásica. Texto de cabecera tanto de la revolución americana como de la Revolución Francesa, en la que se miraron todas las revoluciones liberales del siglo XIX en la vieja Europa, su importancia no decae con el paso del tiempo. Pone al individuo como centro de todo, en régimen de libertad e igualdad. Quizás la defensa que hace de un modelo asambleario me parezca hoy día anacrónica, además de poco operativa, pero hay que reconocerle su valor.


3) El espíritu de las leyes. Montesquieu.

Sin ser las ideas defendidas en el libro originales, básicamente recrea de modo abstracto el modelo parlamentario inglés, tuvo el mérito de defender con éxito la idea de la separación de poderes como mejor modo de evitar el despotismo. Los diferentes poderes se equilibran mutuamente, evitando excesos. El libro dice mucho más que eso y toca temas como los diferentes tipos de leyes en función de la religión, clima, población... Hay pensamientos ciertamente curiosos, como la necesidad de leyes en Europa para propagar la especie humana (con un razonamiento bastante lúcido)

4) Sobre la libertad. John Stuart Mill.

Posiblemente mi libro de cabecera, y quizás el que mejor explica lo que es una libertad y una tolerancia correctamente entendida, así como sus límites. Los individuos vivimos en sociedad y debe haber, lógicamente, reglas. La cuestión es, ¿hasta dónde puede cabalmente la sociedad actuar frente a lo que el individuo hace en el ejercicio de su libertad? ¿Se puede obligar a un individuo que no daña a nadie, aunque quizás a si mismo, a hacer algo que no quiera? Cuestiones complejas que responde con gan número de ejemplos.

5) Camino de servidumbre. Frederik Hayek.

Parte de la idea que el colectivismo y la economía planificada conducen inexorablemente al totalitarismo y la pérdida de las libertades fundamentales, ya que en aras de un bien común superior o de la patria se oprime cualquier voz disidente. No se opone a la intervención del Estado en la economía, siempre y cuando sea para fomentar la competencia. Se podrá estar de acuerdo o no, pero la cantidad de voces a favor y en contra que ha generado son muestra suficiente del vigor de sus ideas.

6) La miseria del historicismo: Karl R. Popper. (mi preferido)
¿Se puede predecir el futuro? ¿Es posible que un sistema como el historicismo marxista prediga el curso que va a seguir la evolución humana? Para Popper no, principalmente porque lo que hoy anticipamos, es con los datos de los que se dispone, y nada nos dice si se producirán alteraciones en el futuro. Lo cierto es que es tranquilizador poder creer que nuestros pasos no están ya gobernados por algún tipo de fuerza irresistible, negándonos el libre albedrío.


7) Ensayo y Carta sobre la tolerancia. John Locke.


Quizás hoy día no sea necesario incidir en la separación Iglesia-Estado y la libertad religiosa en las democracias occidentales. Pero lo dicho en el siglo XVII, en un contexto enmarcado por las guerras de religión que asolaron Europa, es perfectamente extrapolable a otras regiones del mundo con religiones diferentes (cámbiese cristianismo por la que prefieran), en las que la tolerancia y diversidad religiosa o la separación de la religión respecto del poder, no son precisamente valores en alza.

8) La democracia en América. Alexis de tocqueville.
Se habla mucho hoy sobre la participación ciudadana en política, más allá del mero deposíto del voto en una urna, como un síntoma de salud democrática. Hace más de 150 años que un joven francés, impresionado por la revolución americana, recogía sus experiencias sobre la joven democracia norteamericana, advertiendo de peligros como la famosa tiranía de la mayoría. Pero mostrando al mismo tiempo como un fuerte asociacionismo podía actuar de contrapoder y llevar sus demandas al Estado en pie de igualdad.


9) El político y el científico. Max Weber.

La obra de Weber, padre fundador de la moderna sociología, posee muchas vertientes. Este texto, que en realidad son dos conferencias dadas en momentos diferentes ante un público universitario, pretende recoger las cualidades que un político y un científico deben poseer y las aparentes contradicciones entre ambos, que el propio autor encarnó. El libro recoge también la más aceptada definición de Estado, como comunidad humana que dentro de un determinado territorio reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima.

10) Sobre la Paz Perpetua. Immanuel Kant.

En momentos en que el papel del Estado-Nación surgido tras la paz de Westfalia parece encontrarse en entredicho, y conflictos de todo tipo recorren el planeta, el papel de las organizaciones internacionales para mantener la paz y las buenas relaciones entre estados, parece más necesario que nunca. Las ideas que describió Kant para crear un orden internacional regido por la cooperación pacífica entre estados, siguen de plena actualidad y vigencia.

11) El príncipe. Maquiavelo.

Este es uno de esos libros de los que se ha oido mucho hablar, a menudo por parte de personas que jamás se lo han leido. Por ello, si alguien llega con la idea preconcebida de encontrarse con un manual que explique el proceso de eliminación física de adversarios políticos, se llevará una seria decepción. Es más bien lo contrario, enseña la contención y la mesura. ¿Para qué hacer que todos te teman, cuando basta con que te teman sólo aquellos que deben temerte?

12) El arte de la prudencia. Baltasar Gracián.

No se trata precisamente de un ensayo, sino más bien de una larga colección de aforismos comentados, que han sido rescatados por los nuevos gurús de la inteligencia emocional. Francamente, al leerlos uno se da cuenta que la prudencia comienza con el sentido común, por mucho que sea el menos común de los sentidos.

13) El arte de tener razón. Arthur Schopenhauer.
La prudencia de Gracián no evitará que uno sea atacado, y más en política. Por ello es más que conveniente conocer todas las artimañas que se pueden emplear para ganar una discusión, aunque sea de modo aparente ante un auditorio determinado, o para contrarrestarlas a tiempo. Le dediqué una extensa entrada que recomiendo leer. Eso sí, lean la advertencia final sobre los casos en que no funciona estratagema alguna.
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