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A que no sabes donde tome mate el martes??


Si en Jerusalén, El ombligo del mundo, el centro de la tierra, el lugar donde se supone que radica la esencia de los de los judíos, la ciudad que construyo el Rey David y fortifico su hijo Salomón hace como 3200 años, la ciudad donde vivió, predico y fue crucificado Jesús Cristo, la ciudad donde la tradición musulmana establece que el profeta Mahoma subió al cielo desde esa colina el año 621 de nuestra era, la ciudad donde en el año 687 se construyó la Cúpula de la Roca, esa cúpula de oro que se ve detrás mío en la foto.

Cuando uno se pone a pensar que por este lugar, por estas colinas llenas de piedras, nos estamos matando hace como 5000 años. Se experimenta una cosa muy extraña, algo difícil de entender para los Rio Platenses pero acá nadie discute que este mal que millones de personas durante toda la historia conocida hayan dejado y estén dejando la vida por estas piedras. Por estas colinas pasaron todos los conquistadores desde que tenemos historia escrita, ninguno se resistió a la magia de Jerusalén y la mayoría, desde Nabucodonosor en adelante la han destruido, arrasado y demolido, o mejor dicho, destruyeron el Templo de los judíos, el Templo de Salomón que debe haber sido la cosa más odiada y mas amada por el hombre desde siempre. Los que conquistaron Jerusalén no dejaron piedra sobre piedra.

Los Romanos, en el año 70. d.C. destruyeron la ciudad y el Templo, sacaban las piedras del suelo las cargaban en carros y las llevaban lo más lejos posible, aplanaron el suelo y los restos de los muros de la ciudad que todavía se pueden ver los taparon con toneladas de tierra, además le cambiaron el nombre a la ciudad pensando que con esto liquidarían a los judíos y a su religión. Todo esto fue realizado por el general romano Tito Flavio Sabino Vespasiano. Nada, no lo lograron, dos mil años después todavía los judíos están rezándole a esas piedras.
Pero bueno, todos conocemos la historia de este lugar, no me voy a extender en este asunto, pero quiero contar lo que me paso esta semana en Jerusalén.

Tres cosas me llamaron la atención en este viaje, aclaro que estuve solamente dos días por cuestiones profesionales, fui a un Congreso y estuve solamente en Jerusalén Oeste, es decir la parte Judía de la ciudad. Nadie me quiso acompañar "al otro lado" y todos me explicaban que por mi facha, seguramente iba a terminar en el desierto, arrodillado, con un traje naranja y un árabe vestido de negro tratando de cortarme el gañote. Así que está claro, no cruce, o mejor dicho, no me anime a cruzar solo y lo que relato es solo lo que vi de la parte Judía de Jerusalén.
Hacía como cinco años que no volvía a este lugar, cambio muchísimo, este sitio tiene una dinámica, una velocidad inconcebible para nosotros. Debe haber un promedio de cinco torres de construcción por cuadra, se construyen edificios de 15 o 20 pisos en todos lados, esa fue la primera cosa que me impresiono muchísimo. La segunda, es bastante más jodida.


Este es el puente para cruzar al lado Arabe de Jerusalen

La foto tomando mate me la sacaron a las nueve de la mañana mas o menos. A las once y cuarto, comienzan a sonar las sirenas de bombardeo, una cosa espantosa de la que todavía me cuesta olvidarme. Como todos sabemos, hacia como 15 días que la ciudad estaba tranquila y el martes desde Gaza, tiraron un misil que fue a explotar al desierto pero igual hicieron sonar todas las alarmas. Cuando suenan estas monstruosas sirenas se supone que tenes menos de un minuto para protegerte en donde puedas y cubrirte básicamente la cabeza. Una locura total porque estas cosas, hace un par de semanas, pasaban cinco o seis veces por día.

La gente se baja de los tranvías y los autos y se cubre como pueden.

Pero lo que me pareció más loco es la gente. Terminadas las sirenas, duro no más de unos cinco minutos, todo el mundo se levanta, sale del agujero donde se pudo meter y siguen su vida con normalidad. Es inconcebible, nadie comenta el asunto, nadie se espanta, las señoras ponen a los bebes en los cochecitos que quedaron tirados en la calle, la gente que iba en los tranvías colectivos o los autos, se suben otra vez y el trafico de la ciudad arranca como si nada. Algo muy loco que todavía no lo entiendo. La tercera cosa que me impresiono es que no hay Árabes Palestinos en Jerusalén Oeste, hace cinco años había un 30 o 40% de Palestinos en las calles, ahora vi solamente a una mujer vestida a la costumbre árabe en toda la ciudad. Daniel Barenboim ya lo dijo en Buenos Aires el mes pasado, no hay que dividir Jerusalén, ya está dividida, los judíos de un lado y los palestinos del otro.



Así que ese es un problema que naturalmente encontró su horrible solución natural. Además les dejo una fotos del Mercado de Jerusalén, un lugar loquísimo donde encontras las frutas mas increíbles, todas las especies de Oriente con los aromas y sabores más increíbles que te puedas imaginar y las caras. Las fisionomías y los rostros de todos los Judíos de Asia. Judíos Persas, Sirios, Turcos, Griegos, Iraquíes, Egipcios, Iraníes, Rusos, Judíos Etíopes del África, Judíos Árabes, Cristianos Coptos, Armenios, un carnaval de caras y costumbres, impresionante, hasta los jugadores de un equipo de básquetbol de Jerusalén me encontré que promocionaban un comercio de shawarma del Mercado.



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