Acto II: Antes De Partir (Historia)

Era temprano por la mañana y el gallo empezó a cacarear, me encontraba en la parte de atrás de la taberna donde descansan las vacas, tirado en una cama hecha de paja, me levante para admirar el día y vi que el cielo estaba preparando una lluvia.

T: -bostezo- Por dios que día, esas nubes negras no me gustan para nada.
Lisa:- ¿Ya estas buscando excusas para atrasar el encargo?- Estaba colgando las sabanas de las camas que están en el segundo piso de la taberna. Podías pagar tus 20 monedas de broca y descansar por la noche.
T:- Buenos días Lisa veo que estas haciendo algo-. Le di una sonrisa.
Lisa:-…- Me miro entre cerrando los ojos-. Si, no soy como vos que se la pasa durmiendo con los animales, espero que no hayas tocado ninguna.
T:- No te preocupes, están tan puras como alguien que conozco.
Lisa:- Te doy 5 segundos para irte.- Tomo su pequeña daga oculta en su pie derecho.
T:- Nos vemos….-Salí corriendo y tome una tabla de madera, ella si bien no sabia pelear cuerpo a cuerpo, practica…<>… mucho arrogándola.
Lisa:- No entiendo como falle, tengo que practicar mas –Su rostro parecía desilusionada, no es la primera vez que lo hace, siempre me tira al mismo lugar directo al corazón.
Me fui corriendo con la tabla, pero luego la deje tirada por el camino, creo que Lisa se va molestar mucho. Tome un poco de agua del pozo que se encontraba en el pueblo, si bien no era agua limpia, podía saciar tu sed y no matarte. Seguí caminando con calma, tenia que encontrarme con Hilario el transportista, el tenia los caballos mas rápido que conozco…Bueno es el único del pueblo.
  Los chicos corrían de lado a lado con el cráneo de un animal porque era un juego de capturar al que la tenga, nunca supe como termina el juego pero se veía divertido, el sol se dejaba entrever através de las nubes oscuras, empezó a correr un viento refrescante la lluvia era inevitable. El herrero siempre forjando espadas, escudos, rara vez armadura o cofres con candados, de vez en cuando enseñaba a su hijo el arte de la forja. Una señora pidiendo dinero para alimentar a su hijo caminaba de lado a lado. Estoy en un lugar muy pobre pero acá me críe y no lo pienso dejar, aunque en todo lugar pasa lo mismo inclusive en la Capital. Luego de un rato caminando veo a Hilario con un rostro demasiado preocupado y hablando con un hombre.
Hilario:- Por favor señor perdóneme no se que paso con la carga me dijeron que estaría por la mañana. Por favor….-Lo interrumpen-.
Señor:- ¿Sabes acaso cuanto vale esa carga?, quiero ese cargamento ahora mismo o juro que te tomare como mi esclavo a ti y a tu familia por lo que te queda de vida.- El hombre era mayor con barba larga y un cuerpo muy gordo, bestia bien, tenia pieles de animales que adornaban su cuerpo y anillos de oro en todos tus dedos unos mas grande que el anterior.
Hilario me ve llegar.
Hilario:- T, T, T.-Me abraza y luego se arrodilla.- Por favor T ayúdame este hombre contrato mis servicios para que traigan un cargamento de trigo y maíz para acá y luego llevárselo para el pueblo de Taiga. Y no se donde pueden estar, el recorrido te lo acuerdas ¿cierto?, es el mismo que cuando trabajabas conmigo.- Si trabaje para el cuando era un adolescente pagaba bien, pero siempre sufría el ataque de algún que otro bandido o bestia pero siempre llegábamos, esta vez no era una excepción.- Si, me lo acuerdo, pero,-Mire al señor- porque traerlo hasta acá si no tenemos nada, es un lugar muy pobre.
Señor:- Mira chico he viajado por lugares mas pobres que este, paro en lugares para que mis hombres descansen, me encontré a este hombre por la Capital y me confundió con un plebeyo ofreciéndome trabajo, yo le ofrecí la cárcel o ser mi esclavo, pero lo vi que estaba con su carro, asíque le dije que lo perdonaba si transportaba mis cosas totalmente gratis hasta Taiga, como podrás ver acepto pero el cargamento no llego hasta acá y quiero saber el porque.
T:- No se preocupe conozco la ruta que Hilario utiliza asíque veré que puedo hacer, ¿puedo llevarme alguno de sus hombres?- Vi que los hombres de Señor estaban armando un pequeño campamento al lado del camino, tenían armaduras y espadas relucientes asíque me podían venir de maravilla por si había algún peligro.
Señor:- Ja, ¿te crees que es gratis chico? Págame.
T:- Deja voy solo, Hilario no te preocupes te salvare de esto.
Hilario:- Gracias T, te lo debo.- Tenia ganas de pegarle porque estaba llorando, moqueando y se secaba en mis pantalones.-Moví la pierna fuertemente-
T:- Bueno veremos que pasó-. Acomode mi pantalón, a mi bella espada Mine y emprendí el viaje.
  Me puse a recordar el camino y supe que caminar no era una buena opción pero ya lo estaba haciendo, si quería llegar rápido en la siguiente curva tendría que cortar por los bosques hasta volver a retomar por el camino. Al llegar a la curva empezaron a caer gotas asíque decidí caminar mas deprisa, el bosque tenia un sendero que se hizo por la gente que cultiva por los alrededores y mas adentro por una cascada que formaba un pequeño lago decidí llegar hasta ahí para tomar un descanso y así continuar con el viaje, camine, camine, el camino se tornaba empinado como también en picada, piedra, barro pequeños charcos, árboles por donde quiera que se mirase, la lluvia era poca asíque con los árboles haciéndome como techo no me moje mucho. La lluvia paro por un momento para darle paso a un sol sumamente brillante que hacia que el bosque pareciera de vidrio, <> pensé, esta lluvia solamente va a empeorar pero va a tomar su tiempo. Llegue a la cascada, me senté en un tronco seco.
T:-…Aaa… ¿Hace cuanto que estoy caminando?, tengo hambre, bueno voy a comer un pan que tengo en la mochila-. Hice mi movimiento para sacarme la mochila-..Un momento… ¿Donde esta mi mochila?...Lo deje en la taberna…Como me puede pasar esto, no preste atención… Eyy!! Tu, ¿cuanto tiempo mas vas a pensar en seguirme?-. Mire atrás mío y tome mi espada-, desde que entre al bosque que me estas siguiendo, ¿que buscas?
  Sale una chica de estatura media con la ropa toda destrozada, apenas se podía poner en pie.
Chica:- Dame lo que tengas ahora-. Tenia un arco y solamente una flecha en mano.
T:- Apenas podes caminar, ¿crees que posees la puntería suficiente para acertar el tiro y matarme?-. Me puse a caminar hacia ella.
Chica:-…-Tenso el arco lo mas fuerte que pudo- Das un paso mas y tiro.
T:- Hazlo- Seguí caminando hacia ella.
Tiro la flecha para dar a quien sabe donde, retrocedió y saco un diente gigante del tamaño de una mano adulta de su bolsillo, corrió de forma estupida hacia mi, simplemente me tuve que correr para un lado y ponerle la traba para que se caiga y quedo boca abajo.
T:- ¿Quién eres?-Puse mi espada en su cabeza y no respondía, la moví un poco y no despertaba, pero respiraba asíque estaba viva. La levante y la deje al lado del tronco para que descanse.
Fui a buscar por los alrededores pero no encontré nada asíque me aleje mas, solo encontré unas frutas y semillas comestibles, la chica se encontraba tiraba en la misma posición que la deje, me senté y me puse a comer, la chica se desperto.
Chica:-…-. Se tocaba la cabeza, se levanto y miro alrededor, nunca para atrás.
T:- Estoy acá atrás, ¿sabias?
  Se giro lo más rápido que pudo, para su sorpresa ya tenia mi espada en su cuello. Tenia el pelo negro que le llegaba hasta la cintura, estaba totalmente despeinada, los ojos completamente azules y brillantes, tenía una cicatriz en el ojo izquierdo que empezaba desde la ceja y terminaba en su pómulo. Sentí un escalofrío cuando clavo su mirada, pero no deje que lo notara.
T:-¿Quién eres?- Le dije lo mas calmado posible y baje mi espada- No te hare nada toma-Le di una fruta y la tomo sin dudarlo-.
Chica:- Me llamo Lusarem
T:- ¿Lusarem?, que nombre raro.
La chica seguía comiendo, tendría semilla la fruta no importaba, lo tragaba igual algunas al piso y otras a su boca. Se me cruzo por la cabeza algo pero seria imposible algo así, más por estos lugares. Me arrodille y corrí su pelo para ver que lo que pensaba era correcto.
T:- Eres un elfo.
Lusarem:- Si, ¿que tiene?
Los elfos estaban en pelea constante con los humanos por territorios o por diferentes ideologías con respecto a la forma o lugares en que se viven. Esta chica vino desde el norte pero esta muy lejos de su hogar, ¿porque estaría acá?
T:- Deberías irte no es lugar seguro.
Lusarem:- Para mi no es seguro ¿cierto?, llevo acá hace mucho tiempo, adopte este bosque como mío, algunas veces como frutas de los alrededores y otras robo a la gente que pasa, pero hace mucho que no pasaba nadie y las frutas se estaban terminando y además…-La interrumpí-
T:- Mira no quiero saber de tu vida o como terminaste acá, estoy de pasada quédate con esas frutas, y toma camino para tu capital o pueblo elfo, si quieres vivir muchos años mas ándate.
La chica se me quedo mirando y los ojos se le tornaron rojos y agacho la cabeza, yo perdí mucho tiempo con este inconveniente asíque tome mis cosas y la deje ahí. El sol estaba siendo tapado por las nubes otra vez, seguí caminando para encontrar la ruta de Hilario.
Salí del bosque y encontré el camino, camine uno metros y para mi suerte me encontré con lo que no quería encontrarme, el carro de Hilario estaba apartado del camino y sangre por todos lados, los caballos no están a la vista se habrán ido corriendo para quien sabe donde, las cajas con la mercancía no estaba era de esperarse, mire alredor y encontré un camino de sangre, lo seguí y me encontré con uno de los hombres de Hilario postrado en un árbol.
Ayudante de Hilario:- Eii chico no pensé que Hilario te iba a mandar…a vos- su voz se iba apagando- escucha, no eran muchos solo cinco…Espera…cinco es mucho…No lo se, ya estoy delirando, deben estar cerca, recupéralo por favor, quiero saber que hasta el ultimo momento de mi vida hice algo bueno…-Cerro los ojos y no dijo nada, su alma se fue, quien sabe a donde y solo quedo un cuerpo inerte, capaz que esa fue su voluntad, aguantar hasta encontrar a alguien y decirles esas palabras, ese alguien era yo, no iba a fallar, tenia que seguir.
Comenzó a llover fuerte, el cuerpo se mojaba y yo también me quede mirándolo un rato esperando que haga un movimiento o algo pero una parte de mi sabia que eso no iba a suceder. Por un momento…por un momento pensé en Lusarem.


Autor: Flavio Gonzalez