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Alejandro Magno: Granico, Isos, y Tiro (Parte IV)







Simbolo Real de la casa de Macedonia








Ambientando el post


link: https://www.youtube.com/watch?v=9_q1qJSqVqg


Intro

En los tres post anteriores nos referimos como Filipo II rearmo militarmente y económicamente Macedonia y con la Batalla de Queronea, puso fin a la autodeterminación de sus primos del sur, los Griegos en el 338 a.C. Con su asesinato en vísperas de la invasión al Imperio Persa, asume el trono su joven hijo de veinte años Alejandro III en el 336 a.C. Rápidamente tiene que sofocar muchas revueltas, en el norte con los peligrosos Tesalios y Tracios, y después en el sur contra los Griegos, encabezados por Atenas y Tebas. Alejandro los sometió a su poder a todos y con la destrucción de Tebas, fue nombrado con los mismos honores que su padre y comandante de todos los ejércitos griegos. Ahora si estaba listo para cumplir con el legado de su padre, invadir el Asia Menor y liberar las antiguas colonias griegas, que estaban sometidas por los satrapas persas....pero su sueño no quedaría ahí.
En este post se analizara su marcha triunfal por el Egeo, liberando una ciudad tras otra, la Batalla del rió Granico, la segunda batalla de Alejandro en importancia despues de Queronea,








Troya


A principios de primavera Alejandro marcho al este con 30 mil infantes, en parte tiradores y arqueros, provistos de armaduras ligeras y unos 5 mil soldados de caballería. Partió con un poco mas de los efectivos que combatieron en Queronea, para invadir un imperio que contaba con infinitos recursos humanos y logísticos.
Marcho hasta el Helesponto, pero la armada persa muy superior, no se presento. Como era típico en Alejandro, lo primero que hizo fue visitar las ruinas de Troya. En el santuario de Atenea, Alejandro consagro su panoplia e hizo honores a la diosa por el y su ejercito. Se llevo consigo varios objetos que habían pertenecido a los héroes de la Guerra de Troya, guerra acontecida miles de años antes del nacimiento de Alejandro (según el, la sangre de Aquiles corria por sus venas, de parte materna), como por ejemplo un escudo que años despues le salvaria la vida.
Todas las fuentes antiguas coinciden que Alejandro acompañado de Hefestion (su mejor amigo), hizo honores a la tumba de Aquiles y de Patroclo.
Luego de la consagracion romantica, organizo su objetivo mas inmediato: la liberacion de las ciudades griegas allende al mar. Su unico objetivo hasta ese momento. Fue hasta el norte y luego al este, siguiendo la costa de los Dardanelos, donde lo esperaban las fuerzas persas.





La Batalla del Granico Junio 335 a.C.




Memnon de Rodas, general en jefe del ejercito griego al servicio de los Persas.

El ejercito persa no estaba liderado todavía por el rey Dario III, que postergaba todo al día siguiente cada vez que podía. El comandante mas experto era Memnon a la cabeza de quince mil mercenarios griegos. De todas maneras media docena de generales persas lo superaban en rango. Cuando Memnon aconsejo quemar los campos y matar de hambre a los macedonios, que no podrían sobrevivir mucho tiempo con las provisiones que traían, el gobernador persa de esa zona se sintió indignado y convenció a los demás generales de descartar la idea. Decidieron esperar a los griegos del otro lado del rió Granico. Alejandro para avanzar mas hacia el sur, tendría que cruzar el río y abordar a los persas, que tenían la ventaja de la altura. Según las fuentes el ejercito persa era inferior en ese momento al invasor, pero su posición les favorecía.
Mientras el general Parmenion y sus efectivos, que ya estaban hace meses en la zona como cabeza de puente, se reunieron con Alejandro y Parmenion reemplazo a su hijo Filotas, como segundo jefe del ejercito expedicionario.




Los ejércitos se encontraban cara a cara y muy próximos. Alejandro observo que los jinetes persas estaban por delante de los hoplitas griegos de Memnon. La nobleza obligaba, y los nobles persas, no querían que unas tropas mercenarias extranjeras se llevaran la gloria. Así que formaron una linea defensiva a lo largo del río Granico. Si hubieran sido los jinetes de la época medieval, con sus pesadas armaduras, sus corpulentos caballos, con sillas de montar fuertes....los macedonios hubieran sido repelidos. Pero los persas contaban con jabalinas, armadura semi ligera y una espada parecida a la sarracena de la época cruzada. Los invasores contaban con armaduras y cascos fuertes, mas escudos y tenían lanzas de cornejo que era mucho mejor a las jabalinas. Este factor fue decisivo y Alejandro se dio cuenta de ello rápidamente.



Alejandro se acerco al rio, delego a Parmenion el ala izquierda, mientras el ocupaba la tradicional ala derecha. Filotas seria el jefe de su brigada. Alejandro cruzo el río y arremetió contra el centro del enemigo, donde se ubicaban los jefes persas, rescatando en parte a sus tropas falangistas, que había mandado anteriormente y se encontraban apremiadas.
Por un buen rato, las escaramuzas no se resolvian para ningun bando, los macedonios luchaban y avanzaban lentamente. Agotadas las jabalinas, los persas arremetieron cuerpo a cuerpo. Alejandro partio su lanza, contra el escudo de un rival y el jinete Demaratos le paso otra. Con esta se abalanzo contra un gran general persa y lo abatio, rapidamente quedo envuelto en una refriega. Un caballero Persa estaba a punto de matarlo, cuando llego Clitos (el antiguo favorito de Filipo II), y corto el brazo del persa Roasaces, salvándole la vida.





La resolución se resolvió, las disciplinadas tropas, las armaduras y las resistentes lanzas de cornejo se impusieron. Los persas comprendieron que todo estaba perdido y emprendieron la huida, dejando a los mercenarios griegos que se las arreglasen como puedan. Alejandro los dejo escapar y concentro su furia contra los mercenarios griegos, que comprendía que eran traidores a Grecia. Fue una salvaje carnicería, aunque algunos escaparon, solo tomo a dos mil prisioneros, y en lugar de re emplearlos a sus tropas, los envió a Macedonia a realizar trabajos forzados. Memnon escapo y el gobernador Arsames, que había desoído los consejos del griego, huyo y luego se suicido.
Hubo pocas victimas macedonias, a los veinticinco Compañeros caídos en el primer asalto, Alejandro los homenajeo y eximio de impuestos a las familias de los héroes caídos. Ayudo y dio animo a los soldados heridos en el hospital de campaña, y así nacía un extraño magnetismo entre Alejandro y sus tropas. Enterró con honores a los generales persas caídos y consagro a los mercenarios griegos que habían muerto. Para los hombres del siglo IV a.C. esa actitud era mucho mas que un gesto. Lo que para nosotros podría ser cínico, para los contemporáneos de Alejandro fue generoso e insólito.


Recreacion de la Batalla del Granico


link: https://www.youtube.com/watch?v=iU4_t4NtDEk




La Marcha triunfante por el Egeo.

Después de Granico. Alejandro marcho al sur, hacia la fortaleza de Sardes, que le abrió las puertas. Se hizo con el oro de la ciudad justo a tiempo y los repartió para sus tropas. De allí a Efeso, que los ciudadanos al enterarse de la victoria griega, asaltaron a los colaboradores griegos pro persas y los arrastraron a las calles linchandolos. Alejandro restableció la paz y decreto severos castigos a los que alteren la paz. Hizo un sacrificio a Artemisa y prosiguió su marcha.
Llego a Caria, lugar que años atrás había Alejandro protagonizado un escándalo (que en un post anterior que hice,se desarrolla). El satrapa Pixodaro ya llevaba muerto. Ada era la señora legal de esas tierras, pero Pixodaro la habia expulsado. Ada le prometio la fortaleza Caria si le ayudaba a restablecer sus derechos. Pornto entre ellos nacio una gran amistad.


Sitio de Mileto

A principios del mes de Agosto del 334 a. C. Alejandro marchó sobre Mileto la ciudad más famosa de Jonia en la desembocadura del Meandro (en Turquía).
Alejandro salió de Éfero con los infantes que le quedaban (los demás estaban en las ciudades que habían conquistado).
Cuando Hegesutrato (a cargo de la defensa de Mileto) supo que Alejandro estaba en Éfero le mandó una carta de rendición, pero él sabe que la flota persa venia hacia Mileto defendió la cuidad pero la flota helénica había cercado Mileto y no pudieron pasar, Alejandro tomó la ciudad y la flota persa no pudo ingresar por encontrarse en mala posición.
Alejandro, al ver que su flota no se comparaba con la de los persas (esta vez tuvieron suerte)y que costaba muy caro mantenerla, decidió licenciarla conservando unas pocas naves)-
A partir de ese encuentro estaba obligado a conquistar todas las ciudades de la costa de Asia menor, por que todos los puertos estaban en manos de Macedonios, así la flota persa no tendría donde mantenerse y quedarían fuera de combate.
Los Habitantes de Mileto le otorgaron el título de “Sthephanefore” (magistrado portador de la corona).
Alejandro pasó al final del verano y principios del otoño del 334 a. C., preparando la campaña de invierno, los exploradores le dijeron que donde Mileto hasta Halicarnaso había más que pueblos, pero que Halicarnaso estaba bien defendida. Ahí se encontraba el sátrapa Orostobates y Memmon con casi todas las fuerzas persas.

Sitio de Halicarnaso

A finales de Septiembre, Alejandro fue hacia Halicarnaso y plantó su campamento a un Km. de la ciudad. Al rededor de la ciudad habían fosos. Alejandro llamó a un ingeniero para que construyera torres de asedio hizo rellenar los pozos.
Las maquinas de asedio fueron incendiadas dos veces, y varios ataques fallidos de Alejandro que terminaban en carnicerías para los asediados dejando a Halicarnaso a punto de caer. Sin embargo, el macedonio ordenó que retrocedieran por que no quería entrar a la fuerza para evitar lo sucedido en Tebas.
Pero Orostobates y Memmon prefirieron incendiar la ciudad y huir. Alejandro entró a la ciudad y nombró a Ada como gobernadora, mujer que días atrás le había pedido que fuere su hijo adoptivo y él aceptó.




A finales del otoño del 334 a. C., Alejandro reflexiona sobre su próximo paso, y se empezó a dar cuenta de que las ciudades griegas de Persia, cuando las conquistaba no siempre lo recibían como un salvador, estos helenos de Asia vivían muy bien estando sometidos.
Y cada paso que daba quería ir más y más lejos. Por eso en noviembre de 334 a. C. mandó a Parmenion con la mitad del ejercito, actualmente a Anatolia, él parte por la costa para controlar los puertos. En cuanto a las ciudades conquistadas los dejó con la política griega, las dejaba con sus mismas leyes y costumbres pero bajo la corona Macedonia.
En la corte de Babilonia nadie comprendía nada, ni el rey Dario, ¿cómo un joven de 22 años desembarco en Asia y le dio un castigo a Memmon?, Que un año antes le había dado un castigo a Parmenion cuando estaba bajo la mano de Filipo. Y desde que se unía a Alejandro no había perdido una sola batalla. Aunque se tranquilizo pensando que podían mandar un ejercito 3 o 4 veces superior al de Alejandro.
Cuando murió Memmon de enfermedad, el rey se trasntorno y reunió un gran ejercito y salió desde Babilonia hacia el oeste en el verano de 333.

Alejandro a mediados de mayo empezó a reanudar su campaña, pero antes tenia que desatar el nudo Gorgiano, se dirigió hacia el nudo, intentó un rato, pero después sacó la espada y corto el nudo y dijo: Bien, esta listo ¡Asia es mía!. Para rematar la cuestión hubo truenos y relámpagos.






La Batalla de Issos





Alejandro avanzo mas hacia el sur, abordo las Puertas de Cilicia, un paso inexpugnable como el paso de las Termopilas. Pero no tuvo que sitiarlo, ya que las fuerzas enemigas huyeron cuando se les acerco. Llego a Tarso y tras zambullirse en el río gélido, debido al calor insoportable, casi muere. Estuvo varios días enfermo y esto demoro su marcha.
Dario se movió de Babilonia con un ejercito importante, pensando que el macedonio se retrasaba por miedo y acampo cerca de la moderna Alepo para obstaculizar la marcha de los griegos al sur.
Alejandro, ya restablecido demoro su marcha ya que se encargo de rearmar su ejercito y mantener las lineas de comunicaciones. Dario estimulado por este nuevo retraso y por los consejos de sus ayudantes, que le instaban a lavar su nombre en el Granico marcho y dejo su posicion privilegiada.
Alejandro tenia conocimiento del gran ejercito que comandaba el rey persa, asi que dejo en la bahia de Issos un hospital y el campamento y alli dejo a todos los enfermos y heridos. Salio en busca del ejercito persa, pero Dario agarro otra ruta mas al norte y los dos ejercitos se cruzaron sin verse. Dario llego al campamento macedonio y fuera por orden suya o no, masacro a todos los enfermos y heridos. Alejandro jamas pago con la misma moneda cuando se entero.
La noticia de que Dario habia abandonado su prosicion privilegiada para que sus cuantiosas tropas se desplegaran facilmente, le parecio a Alejandro algo increible. Mando una flotilla a Issos y le confirmaron que la bahia estaba atestada de persas. Reunio a sus hombres en consejo.




La situación del ejército persa, en un estrecho llano entre las montañas y el mar, impedía a Darío sacar ventaja de las grandes masas de infantería. Alejandro envió a algunas unidades de su caballería de Compañeros desde el centro al flanco derecho. Su carga súbita, cruzando el río (en un vado de arroyo pobremente guardado por Darío) funcionó demasiado bien: el flanco derecho atacó, abandonando su posición original, mientras el centro pasaba a la defensiva. Esto abrió momentáneamente una brecha en la línea de combate macedónica. De haber explotado esta ventaja, Darío podría haber empujado al ejército macedonio hacia el mar.
Alejandro, sin embargo, en lugar de retirarse para cubrir el hueco entre la caballería y las falanges, desvió a sus Compañeros sobre el flanco izquierdo persa, creando confusión en las filas enemigas y rompiendo su cohesión. Mientras el Gran Rey intentaba en vano maniobrar su ejército para enfrentarse a la nueva amenaza, la falange e infantería pesada de Alejandro cargaron en el centro, acabando con el poco orden que existía en el ejército persa.
Hasta el momento, los persas habían resistido en su flanco derecho (infligiendo serias pérdidas al flanco izquierdo de la caballería Tesalia de Alejandro en el proceso), pero se hundieron al ver huir al resto del ejército. Darío viró su carro cuando vio caer el ala izquierda, huyendo del campo de batalla.

Las notas de Ptolomeo I, recopiladas por Arriano, mencionan que Alejandro y sus guardaespaldas, en persecución de Darío, cruzaron una grieta cabalgando sobre los cuerpos de los persas muertos. Solo encontraron el carro vacio y las armas de este. Dario habia huido a caballo con un reducido séquito. Alejandro abandono la marcha por el peligro de cansancio de sus caballos.


Recreación de la Batalla de Issos


link: https://www.youtube.com/watch?v=KmJA59hg5NM


link: https://www.youtube.com/watch?v=e15jscVc3bI



La familia real persa y Alejandro

Alejandro tomo botín del campamento persa. Y al entrar a la tienda real, quedo asombrado por los lujos. "De modo que esto significa ser rey" les dijo a sus compañeros. Esa noche, Alejandro escucho los gemidos de mujeres llorando. Quiso saber de donde provenían, le dijeron que provenían del harén, Dario III en su escape, había dejado a su mujer (que tenia fama de ser la mujer mas hermosa de Asia), a sus dos hijas adolescentes, a su heredero un hijo de cinco años y a su madre. Las mujeres lloraban cuando vieron que los Compañeros traían el carro de oro vació del rey y pensaron que había muerto.
Alejandro le pareció poco profesional traer a la familia a una guerra trascendental, allí descubrió el menosprecio que tenían los persas para con ellos. Alejandro las tranquilizo y les devolvió todos sus privilegios, respetándolos como familia real. Pero los llevo consigo. Dario ofreció una importante suma, mas todos los territorios del oeste de su reino, mas una alianza. Alejandro respondió que ya tenia en sus manos esos territorios y que si quería recuperar a su familia, que le plantase cara, y no huya como lo hizo antes. El hecho de no extorsionarlo, marca otro gran gesto del macedonio para esa época. En este momento surgiría una gran amistad también entre la reina madre de Dario III, Sisigambis con Alejandro Magno.







Gran Sitio de Tiro





Parmenion logro la rendición de Damasco. Y a las mujeres del haren no fueron protegidas. Se dice que Alejandro se quedo con Barsine, viuda de Memnon e hija de Artabazo. Y en esta ciudad obtuvo un gran tesoro, todo el herario del Gran Rey. Botin que se habian ganado sus tropas.
Sidon le abrió las puerta de buena gana y le entrego al gobernante pro persa. Esta misión y toma de Sidon, fue protagonizada por Hefestion, que la consiguió diplomaticamente. En adelante Hefestion, ganaría para los macedonios y griegos muchas ciudades sin recurrir a la guerra.
Desde Sidon Alejandro marcho hacia el impresionante obstaculo que representaba Tiro.

Tiro controlaba el mar con su flota y la única manera de aproximarse a la isla era atravesándola, labor que Alejandro Magno no podía realizar puesto que su armada se encontraba muy lejos. Así pues, reunió a sus ingenieros, a la cabeza de los cuales se encontraba el genial Diades de Pela y decidió que la mejor manera de asaltar Tiro era construyendo un espigón de tierra y piedra que uniese la isla con tierra firme.

Alejandro Magno fue un soberano cultivado e inteligente, que siempre leía los manuscritos de los historiadores antiguos para aprender de ellos y aplicar sus conocimientos a los retos que se presentaban ante su vida bélica. Al iniciar la empresa asiática, había estudiado atentamente los textos de Jenofonte y, al encontrarse ante Tiro, supo aprovechar a la perfección las anotaciones históricas que el siciliano Filisto había hecho sobre las campañas militares de Dionisio I de Siracusa, quien durante sus campañas militares contra los cartagineses se había topado con una ciudad muy similar a Tiro. Se trataba de Motia, un enclave situado en una pequeña isla, la cual tomó uniéndola a Sicilia mediante una gran lengua de tierra que construyeron cientos de auxiliares.

Alejandro Magno se procuró miles de auxiliares civiles y comenzaron las labores de construcción; para ello, se demolió por completo la Ciudad Vieja de Tiro, arrojando las toneladas de escombros al mar. Los ingenieros clavaron altas estacas de madera en el lecho marino, que tenía poca profundidad, y las unieron con tablas, delimitando los bordes del espigón que uniría el continente con la isla. En un principio, los tirios observaron las obras de ingeniería con escepticismo, puesto que habían resistido 13 años de asedio babilonio, pero el rey babilonio no era Alejandro Magno, quién estaba dispuesto a tomar la isla costara lo que costara.

La lengua de tierra comenzó a avanzar y los tirios realizaron las primeras maniobras para combatirlo. En primer lugar, mandaron nadadores expertos, quienes ataban pequeñas embarcaciones a remo a las estacas, arrastrándolas hacia el mar. Asimismo, hacían salidas con sus barcos y acribillaban con flechas y dardos a los trabajadores. Alejandro Magno ordenó proteger a los operarios con mamparas de pieles y madera, entonces los habitantes de Tiro montaron catapultas y balistas en el adarve de las murallas y comenzaron a arrojar todo tipo de proyectiles contra las obras, por lo que el rey macedonio volvió a responder construyendo dos torres de asedio en la parte frontal del dique las cuales, armadas con catapultas, batirían las murallas y tratarían de impedir que los tirios continuasen acribillando a los trabajadores. Pero los ciudadanos de Tiro eran tan incorregibles como perseverantes, cargaron un barco de transporte de caballos, un navío enorme, con azufre, brea, pez… todo lo inflamable que encontraron y lo lastraron de popa, para que la proa sobresaliese del agua. Lo remolcaron con dos trirremes y lo arrojaron contra la punta del espigón. El brulote, con la proa elevada, se montó sobre el dique y, entonces, una nube de flechas incendiarias lanzadas desde las murallas de la ciudad incendió el barco inflamable, cuyo fuego devoró las dos torres y gran parte de las estacas que delimitaban los laterales del espigón. Al día siguiente, una enorme tormenta terminó por destruir lo que quedaba de las obras de ingeniería. La alegría de los tirios era máxima, su ciudad seguía siendo invulnerable, nadie podría tomarla con la fuerza de las armas.

Alejandro Magno, que se encontraba sometiendo a rebeldes, volvió a Tiro y observó desolado la destrucción del espigón. Construiría un nuevo espigón; esta vez, más ancho aún y tomaría el control del mar. Mientras los trabajadores comenzaban la nueva construcción al norte de la vieja, protegida de los vientos del sur, Alejandro Magno partió a reclamar el servicio de las flotas de Chipre, Sidón, Biblos y Arados, a las que se sumaron los trirremes de otras ciudades, así como un único barco natural de Macedonia que, sumado a una armada de 200 barcos, avanzaron hasta Tiro. La flota tiria, emprendió una pequeña escaramuza contra la armada macedonia, pero tras la pérdida de varias naves, se resguardó en los puertos. Alejandro había conseguido bloquear a Tiro, por lo que ya no podrían llegar suministros por mar. Si no eran las espadas quienes rendían Tiro, lo serían el hambre y la sed.

Con la nueva situación naval, los tirios dependían de Cartago, a quien habían solicitado auxilio previendo una situación así, pero no sabían si la ayuda llegaría hasta que los barcos cartagineses aparecieran en el horizonte.


Los macedonios colocaron torres a lo largo del nuevo espigón y protegieron los laterales con mamparas fijas, pero el ingenio de los isleños no cesaba, los barcos que protegían el espigón estaban anclados al fondo del mar y carecían de remeros, sólo tenían las tripulaciones de combate, los tirios blindaron algunos de sus barcos y los lanzaron contra las embarcaciones de defensa, cortaron las cuerdas de las anclas y los encallaron en la costa. El caudillo heleno respondió blindando barcos propios y utilizándolos en la defensa de los que protegían el dique. Parecía que los habitantes de Tiro se adelantaban a todos los movimientos del macedonio, quién debía estar actuando continuamente a la defensiva.





Los isleños comprendieron que pronto morirían de sed y hambre si toda la población permanecía en la ciudad, así que cargaron a varios miles de personas en sus barcos y, aprovechando un descuido de la flota que bloqueaba los puertos, las evacuaron hacia Cartago, deshaciéndose también de muchos de sus barcos de guerra.

Los ingenieros macedonios montaron grandes torres de asedio en parejas de cuadrirremes ancladas en el mar, desde las cuales accionaban las catapultas contra las murallas. Como respuesta a ello, una nueva invención salió de las murallas tirias, esta vez se trataba de máquinas que lanzaban grandes troncos contra las torres a fin de desestabilizarlas y causarles grandes daños. Ante esta amenaza, Alejandro Magno ordenó que las torres batieran las murallas desde más cerca a fin de protegerlas del tiro parabólico de las máquinas, a lo que los de Tiro respondieron arrojando grandes piedras al mar, que impedían a las torres acercarse, entonces, la armada macedonia ató las piedras con gruesas sogas, y las arrastró lejos de la costa con la fuerza de los remos. Como respuesta, los buceadores tirios cortaron las cuerdas con dagas, por lo que los macedonios respondieron sustituyendo cuerdas por cadenas. De esta manera las máquinas pudieron batir las murallas desde cerca, sin embargo los defensores colgaron grandes sacos llenos de algas para amortiguar el impacto de los proyectiles.

Los habitantes de Tiro se defendían con unas energías que Alejandro Magno no había visto nunca, los admiraba y a la vez sentía una enorme frustración por el enorme retraso que le estaba causando aquella pequeña isla.

Al fin la construcción del dique terminó, se cubrió con mantillo apelmazado y después se pavimentó. Las enormes máquinas de asedio construidas por Diades y sus ingenieros fueron desplazadas por el pavimento y comenzaron a golpear las murallas. Diades era un ingeniero diestro en el diseño y construcción de máquinas de asedio, que ya había sido ingeniero del padre de Alejandro Magno y responsable de las máquinas que habían reducido a polvo las murallas de la inexpugnable Perinto. Pero aún quedaban más sorpresas, pues largas picas terminadas en afiladas cuchillas colgaban desde las torres de la ciudad, cortando las cuerdas que sostenían los arietes y haciendo caer sus cabezas contra el empedrado, se respondió techando las estructuras de los arietes con madera hasta las murallas, pero los defensores consiguieron colar sogas con lazos y elevar las cabezas de los arietes. Se protegieron aún más los arietes y las murallas comenzaron a ceder.




La situación era desesperada para los tirios. Todo el ingenio del que disponían se utilizó en la defensa, por ejemplo calentaron arena de playa en enormes escudos de bronce y comenzaron a verterla sobre lo servidores de los arietes y los soldados de tal manera que la arena se colaba entre las armaduras y las vestiduras, abrasando la piel de los macedonios. Simultáneamente elevaron la altura de sus murallas con planchas de madera.

Los arietes y algunas torres de asedio flotantes desmoronaron parte de las murallas, por lo que Alejandro Magno ordenó un primer ataque en el sector del espigón. Desde lo alto de las torres de asedio se abrirían grandes compuertas que dejarían a los hombres sobre el adarve de las murallas. El ataque comenzó. Las torres dejaron caer sus compuertas, pero grandes tridentes surgidos de lo alto de las murallas las sostuvieron en lo alto, sin permitir que cayesen sobre las almenas. Además, los tirios lanzaron grandes redes de pesca con lastres, que capturaban y despeñaban a los macedonios desde lo alto de las torres. Un segundo ataque en un sector de la muralla muy dañado por las torres flotantes también fracasó. El rey de Macedonia ordenó que se batiera con especial intensidad el sector que los barcos habían demolido y poco después lideró él mismo, en persona, un tercer ataque. Pero esta vez tomaría mayores precauciones. Ordenó que se produjeran ataques simultáneos a ambos puertos y que desde el dique se intentase otro asalto. Conseguiría aturdir, saturar y dispersar a los defensores. Volvieron a atacar, con el rey a la cabeza. Esta vez lograron consolidarse en la muralla. Dos barcos cargados de hipaspistass y pezhetairoi habían desembarcado con él y redujeron a los defensores tirios. Rápidamente la flota atacó los dos puertos de Tiro con un renovado esfuerzo y en el puerto sur desembarcaron más soldados.





La ciudad estaba a merced de los macedonios. Los heraldos macedonios comenzaron a anunciar por las calles que la vida de aquellos que se resguardasen en los templos sería respetada, pero pocos hombres tirios decidieron hacer caso. Resistieron en cada calle, cada esquina, cada plaza y cada rincón de la ciudad, siendo masacrados por las expertas tropas helenas. Los últimos defensores murieron en el Agenorium, un templo dedicado al fundador mítico de la ciudad. La mayor parte de los supervivientes, entre los que se encontraba una embajada cartaginesa y numerosos peregrinos, se habían resguardado en el Templo de Melkart, y sus vidas fueron respetadas.

El asedio de Tiro fue muy sangriento, según Arriano, sólo murieron 400 macedonios frente a los 8.000 tirios que perdieron la vida en la defensa de su ciudad, 2.000 tirios fueron crucificados a lo largo de kilómetros de playa y 30.000 ciudadanos y extranjeros fueron convertidos en esclavos, sin embargo, varios miles de tirios fueron recogidos y escondidos por la armada de la vecina ciudad de Sidón.




Cuando los gritos y chillidos se ahogaron en la ciudad, Alejandro Magno acudió al Templo de Melkart (Hercules) a rendir el sacrificio al dios. Se dice que le ofreció la máquina de asedio que terminó por derruir el sector de la muralla desde donde penetraron los macedonios.

Alejandro Magno se había retrasado más de siete meses en su camino a Egipto para tomar la pequeña isla.


La toma de Tiro


link: https://www.youtube.com/watch?v=L-53lh4Y6sI



Luego de la sorprendete victoria en Tiro, Alejandro tomo la ultima ciudad costera Gaza, con un sitio de un par de meses. Terminado el sitio ahora nada le impediria hacerse con la fuente de alimentos del imperio: Egipto. Pero eso va a ser historia en otro post.



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