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Algunas de las más grandes Ninfómanas de la historia


Cleopatra


El sexo era para esta ‘pequeña’ reina como el comer. La gran embacaudora de hombres tuvo su primer amante a los 12 años y con 16 ya estaba seduciendo a César; así que no es de extrañar que dispusiera de un templo especial lleno de vigorosos jóvenes cuya única misión era complacerla sexualmente. ¿Qué importaba, pues, que alguien no se rindiera a sus encantos? Podía llevar a su cama diariamente a cuantos hombres de su templo deseara.

Lady Jane Ellenborough

Un infinito deseo de satisfacción sexual presidió toda su vida, desde su niñez –cuando se fugó con una banda de gitanos–, hasta su matrimonio con el barón de Ellenborough –durante el cual mantuvo relaciones con el bibliotecario de su abuelo, su primo y el príncipe Schwarzenberg–, pasando por Balzac –que la retrató en su ‘Comedia Humana’ como Lady Arabela– y por las uniones continuas durante sus viajes.
A los setenta años su apetito sexual y su hermosura seguían intactos. Así, continuó manteniendo relaciones hasta su muerte.


Gala Éluard Dalí

La unión de Dalí y Gala fue extraña, porque al primero le repugnaba el contacto físico y a ella le encantaba. Por eso tuvo amantes toda su vida. A los 75 años, Dalí le regaló el castillo de Púbol, que utilizó para todo tipo de ceremonias sexuales, orgías incluidas, con jóvenes adolescentes. Uno de sus preferidos llegó a construirse una casa de un millón de dólares, gracias a la generosidad de su anfitriona.

Vivien Leigh

El rostro de Vivien Leigh se contenía en sus películas, casi todas ellas de ‘femmes fatales’, como ‘Lady Hamilton’ o ‘César y Cleopatra’. Casada desde 1940 con el genial actor inglés Lawrence Olivier, sus veinte años de matrimonio fueron un infierno para el segundo, que aguantó continuas infidelidades, algunas de ellas en público. Olivier se vio obligado a abandonarla. Al final de su vida, el actor reconocía respecto a su separación: “Tuve que elegir y elegí sobrevivir”.

Mesalina


Casada a los 16 años con el emperador Claudio cuando éste contaba 49, trató de emular a las prostitutas recibiendo en su palacio a todo cliente que lo deseara. Cuando esto no le era suficiente, se ponía un velo en la cabeza y se echaba a las calles en busca de hombres. Si se encaprichaba con alguno, le obligaba a dejar mujer, hijos, profesión… Y si éste se negaba repetidas veces, como le ocurrió a Valerio Asiático, le esperaba la muerte.

Catalina la Grande

Esta reina lo hacía seis veces al día, pero el candidato tenía que pasar antes por su probadora, Miss Prota, cuya misión era reclutar a jóvenes sanos y hermosos y examinar sus capacidades sexuales –sensualidad, erección…–. Cuando habían superado todos los requisitos, los aspirantes eran admitidos en el harén de la emperatriz, que estaba formado por una media de 21 amantes oficiales.

Mª Luisa de Parma


Los rasgos de la cara de Mª Luisa de Parma, la esposa del rey español Carlos IV, ofrecían una sensación tal de lascivia y disolución, que el mismísimo Napoleón comentó al contemplarla: “¡Tiene el destino escrito en el rostro!”. De hecho, entre sus amantes más conocidos estuvo Manuel Godoy, que además fue su protegido.

Mata Hari



Esta mujer era bailarina erótica, pero también se dedicó al espionaje durante la Primera Guerra Mundial, motivo por el que fue ejecutada. Mata Hari era de las damas más codiciadas en parís, pero fue durante su estadía en Berlín fue cuado se hizo de múltiples amantes de los dos bandos en la guerra, los cuales le trajeron muchos problemas.

Isadora Duncan

La estadounidense, originaria de San Francisco, California, también era una bailarina que se distinguió por ser atea, socialista, bisexual y revolucionaria.
Dentro de su ideología decidió probar las miles del sexo hasta los 25 años de edad, pero desde ese momento, no pudo parar, pues se volvió una adicta al sexo.


Alma Mahler Werfel

Esta mujer oriunda de la ciudad de Viena, fue hija del célebre pintor Schindler. A sus escasos 22 años, se casó con el compositor Gustav Mahler; era aficionada de la música, pero no tanto como al sexo, deseo que la llevó a serle infiel a su esposo en múltiples ocasiones, con otros compositores, arquitectos, médicos y pintores. Alma fue la dama que acuñó la frase “Amo, luego existo”.

Joan Crawford

La actriz estadounidense además de ser conocida por sus diversos trabajos en el mundo cinematográfico en Hollywood, también fue afamada por su vida sexual tan activa.
Joan fue catalogada por Scott Fitzgerald, como la mujer más desenfadada y alocada de la década de los veinte. Contrajo matrimonio en cuatro ocasiones, pero sus amantes fueron innumerables.



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