Argentinidad

El insulto como principal medio de relacionamiento; el desprecio por casi cualquier logro obtenido por otros; la certeza de contar con infinitos derechos y ninguna obligación; la habilidad casi mágica para determinadas tareas; la creencia en una oscura conspiración de alcance global dedicada a impedir la gloria; la adjudicación de culpas a cualquier persona, situación u organización ante fracasos y errores propios; la tozudez y el empeño para sobreponerse a los inconvenientes más profundos y paralizantes; el constante desaprovechamiento de las mejores oportunidades, ante el cual la responsabilidad será siempre de alguien más; la agresión pensada siempre como respuesta ante quien se atreva a expresar su desacuerdo con nosotros, por ínfimo que sea; la mentira declarada como verdad mientras se trate de injuriar a alguien; la obtención de una idolatría en parte justa y en parte inexplicable por parte de millones de personas; la preferencia por disfrutar de tragedias ajenas antes que de felicidades propias; la consideración de que la ley, cualquiera que sea, ha sido pensada y establecida para el resto del universo pero no para nosotros; la indagación y explotación de debilidades de otros para beneficio propio; el convencimiento de que lo privado es sagrado en nuestro caso, y perfectamente publicable en todos los demás; la falta de preocupación por quienes son nuestra responsabilidad, hasta que la ley nos obliga a hacernos cargo...
No hay duda. Maradona es la argentinidad al palo.