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Cansado de Clarin y 678?

"La comunicación alternativa es la voz de los que no tienen voz, la comunicación alternativa no tiene patrón, a la comunicación alternativa no la auspicia el poder, ni el candidato de turno, la comunicación alternativa no se aprende, se siente… No plantemos que sabemos, plantemos que sentimos"




UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE COMUNICACIÓN ALTERNATIVA



En Argentina tiene lugar una singular paradoja: a partir de la insurrección espontánea del 19 y 20 de diciembre de 2001 cada vez hay más Comunicación Alternativa (C.A.), pero muy pocos saben de su existencia. Lejos de desalentar a sus artífices, esta contradicción les impulsa a reafirmar su praxis comunicacional sin abandonar la reflexión y el sentido autocrítico. A lo largo del período sociopolítico abierto hace ya diez años han surgido ricas conceptualizaciones sobre la alternatividad comunicacional, ya sea desde ámbitos académicos como del interior mismo de las prácticas.

El debate sobre C.A. cobró gran relevancia en Argentina luego de la insurrección espontánea de
diciembre de 2001. Ese acontecimiento motivó el surgimiento de un sinfín de experiencias y consolidó otras, así como también reavivó viejas polémicas dotándolas de nuevos sentidos.
Hijo pródigo de ese momento histórico es el libro de Natalia Vinelli y Carlos Rodríguez Esperón (2004). Sus autores se proponen con este material "intervenir en el debate sobre el rol de los llamados medios alternativos y contrainformativos en la Argentina, pero también plantear nuevos acercamientos que, desde una indagación crítica echaran un poco de luz sobre las eternas discusiones acerca de los alcances de términos tan ambiguos como contrainformación y alternatividad".
Para ello compilaron en la primer parte del libro una serie de reflexiones teóricas y, en la segunda, sistematizaciones sobre experiencias argentinas contemporáneas. En la introducción, los compiladores advierten las principales tensiones que cruzan el campo de la
alternatividad, como la distancia o vinculación orgánica con los movimientos sociales y políticos, los interrogantes acerca de las formas de gestión, la relación entre emisión y recepción; el testimonio o el protagonismo del periodista militante, la participación popular, las tensiones entre la alternatividad y la masividad, la legalidad y la ilegalidad, el uso instrumental de los medios y su participación en coyunturas específicas, entre otras, reconociendo que "el resultado de este trabajo refleja en parte el estado de situación del campo de la C.A. en nuestro país”.



La intervención teórica de Vinelli y Rodríguez Esperón, más allá del recorte/selección que conlleva todo trabajo de compilación, se despliega en el artículo que abre la primera parte: "Desarmando Espejismos". Este comienza con un ejemplo que permite el planteo de algunos problemas en torno a la labor periodística:

"1) ¿Cuál es el grado real de independencia del periodista en su trabajo?
2) ¿Existen valores extraperiodísticos que condicionan el trabajo de la prensa?, de ser así, ¿cuáles son aceptables, cuáles no y por qué?
3) ¿Qué grado de validez tiene una perspectiva instrumental de los medios de comunicación que plantea relaciones de manipulación puestas al servicio de objetivos que no son del orden de lo periodístico?" .



Estos interrogantes sirven para pensar cualquier práctica periodística, pero adquieren un tono distinto si se trata de prácticas vinculadas a los medios masivos dominantes o a experiencias alternativas de comunicación, en muchas de las cuales suele, incluso, rechazarse el periodismo "profesional", que es caracterizado como una forma de producción burguesa, elitista, separada del campo popular en lucha. Las preguntas permiten reflexionar acerca de la intrincada relación entre lo político, lo económico y lo ético, aspectos que atraviesan toda intervención comunicativa.
Vinelli y Rodríguez Esperón se preguntan de qué hablamos cuando hablamos de comunicación
alternativa y, al igual que sus predecesores, sostienen que existe una utilización demasiado flexible del término, en tanto aclaran que las diferentes posiciones dan cuenta de distintos proyectos políticoculturales:

"Lo contrainformativo, lo popular, lo comunitario, lo participativo, las concepciones
instrumentales o aquellas basadas en la gestión del medio; en fin, las diferentes formas de entender lo alternativo están asociadas a un proyecto más amplio del cual la práctica forma parte y sin la cual es imposible comprenderla"




Para los autores el elemento determinante que define el carácter de lo alternativo en la comunicación es su dependencia de un proyecto de cambio radical de la sociedad, lo que los emparenta directamente con la perspectiva sostenida por Margarita Graziano en el artículo mencionado, cuando planteaba que "la idea de una comunicación alternativa remite a una estrategia totalizadora (...) no puede ser asumida ni como experiencia parcial ni como objeto de formulación por parte de investigadores aislados, sino como uno de los más importantes aspectos a desarrollar en el seno de una organización política"



A la vez, remarcan el discurso contrainformacional como uno de los elementos centrales de la
comunicación alternativa. Para ellos la contrainformación no se limita, como para Armando Cassigoli, a la lectura crítica de medios y a dar vuelta el discurso del otro, sino que incluye la definición de una agenda temática propia y la generación de información propia, de manera que construye "otro modelo de noticiabilidad en el marco de una perspectiva instrumental".

Ejemplo:
http://www.lavaca.org/mu/
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