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Creepypasta Random! Nº 3



Lo último que recordaba era a ella y su novia, recorriéndose, haciendo el amor, enredándose en las sabanas, bajo la mirada atenta de un techo ansioso.
La luz de la Luna se colaba rebelde por una ventanita, dejando entrever una silueta a su lado.
Fran yacía estirada, consciente pero idiota, dormida, incapaz de poder moverse.
Vio maquinas alrededor, una mesa con utensilios usados comúnmente en operaciones, y a Melisa, su novia, en la camilla próxima. Verla ahí, y bien, la tranquilizó un tanto.
- Me… Melisa… Despierta, cielo…
Mas su novia dormía serena, gracias a la anestesia.
Si ya se encontraba dopada, cosa que le entorpecía los movimientos, para variar estaba atada. No podía salir, no tenia fuerzas, aunque el efecto anestésico iba desvaneciéndose, poco a poco. Trataba de mover los pies, las manos, trataba de levantar la cabeza, nada, todo era inútil. Sentía frio y comenzaba a inquietarse. Ni idea de como había llegado ahí…
Y de pronto, una vieja puerta chirreaba y daba paso a un tipo, envuelto en una impecable bata celeste. Se acercó a paso lento pero firme, mirando de reojo a las preciosidades que tenia sobre las camillas. Fran se sintió un tanto aliviada con aquella visita.
- Oh, gracias al cielo… señor, señor, ayúdenos, mi novia y yo…
- ¿Tu novia? Ah, si… Tu novia. ¿No te parece algo… retorcido?
De sus ojos emanaba cierta sed de algo. Fran se quedó de piedra, mientras veía al “Doctor” revisar las maquinas, el pulso y el arsenal quirúrgico.
- ¿… Retorcido? Pero… Señor, solo sáquenos de aquí, por fav-
- Ustedes no merecen ni un ápice de piedad, ni de mí, ni del mundo – Decía el Doctor mientras revisaba un Bisturí – Que pensará Dios de ustedes.
Terminando la revisión de rutina, tomó el bisturí y se acercó a Melisa, colocando el filo del cuchillo en el extremo superior del área genital.
- Que… ¡Que le vas a hacer! Aléjate de ella… – Sollozaba Fran, sin fuerzas.
- Hare lo que se debe hacer. Hare la Voluntad de Dios.
Y terminando de hablar, comenzó a cortar, de forma fría, sin escrúpulos, saboreando cada centímetro. El cuerpo de melisa se estremecía, mas ella seguía de ojos y boca cerrados. La sangre saltaba en un festín grotesco, el olor en el ambiente comenzaba a cambiar, Fran miraba impotente y débil aquella escena. Nada se podía hacer.
El Doctor terminó de cortar y sacó una capa de piel, bastante gruesa. Luego, con la ayuda de una pinza y un Caimán artesanal, comenzó a sacar, pedazo a pedazo, parte por parte, todo lo que tenía que sacar. Fran, a medida que se pasaba el efecto del anestésico, tomaba más y más fuerza para gritar con desenfreno, para ver con mejor vista como la carnicería de llevaba a cabo.
El Doctor se lamia los guantes y sonreía de forma escalofriante, mientras caminaba raudo hacia una especie de baúl. Donde estaba la Vagina de Melisa, ahora solo se veía una especie de espacio, agujero latente, arrojando sangre a chorritos y Pus.
Fran lloraba y se retorcía, era como si recibiera el dolor de su novia, quien permanecía inerte, blanca y dormitando.
Quien sabe de donde, y dejando un rastro de sangre fresco, el Doctor traía en sus manos un Pene, con escroto y todo, cercenado. Sin perder tiempo, tomó una Engrapadora Industrial, adjuntó, acomodo tejidos y piel, y comenzó a engrapar, de forma rápida, desmedida, riendo y tiritando mientras lo hacia. Fran ya no daba más de tanto gritar, la Adrenalina había suprimido el efecto de la anestesia, y solo quería zafarse, ir y matar al Viejo enfermo, asqueroso de ideologías erróneas.
Y silenciosamente, se suelta la correa de la mano izquierda. El viejo, en su éxtasis, acomodaba y seguía engrapando al nuevo ser humano creado, con dedicación, afinando los últimos detalles.
Y el pitido de la maquina conectada a Melisa dejó de sonar.
Fran silenció y soltó lágrimas. El Doctor se detuvo en seco. No, eso no era lo que quería, debía vivir, para mostrar al mundo que su creación era el camino correcto, el que Dios quería. Tenía que VIVIR.
Mientras el viejo reanimaba a Melisa, Fran se desataba lo más rápido posible, aunque con las manos entumecidas se le hacia difícil.
El Doctor reanimando.
Fran desatando.
El Viejo vio desesperanzado que ya nada podía hacerse. No podía creer como había fallado, no midió la sangre perdida, y Melisa se fue como llegó a ese lugar, durmiendo. No lo quería creer, estaba estupefacto.
Al voltear a mirar a la otra camilla, se encontró con el cuerpo desnudo de Fran, en frente de el.
-  Maldito enfermo…
Con un Martillo quirúrgico, Fran golpeó la frente del Doctor, aturdiéndolo. Lo subió como pudo a la camilla, y teniéndolo ahí, comenzó a martillar, CON FUERZA, sus genitales. El Viejo gritaba, sintiendo crujir sus partes intimas, hinchándose, sangrando. Luego de haber sufrido lo suficiente, Fran tomo el bisturí y cercenó la Arteria Yugular. La muerte ya era, aparte de dolorosa, segura.
Mientras el Doctor se desangraba y sufría, Fran se acercó al cadáver de melisa, su querida melisa. Besó su pecho, y acomodándose ahí, lloraba en silencio, mientras jugaba con su cabello.
Y Pensar que hace un par de horas estaban haciendo el amor…




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LOS COMENTARIOS TIPO: NO LEÍ UNA MIERDA. LOS BORRO:


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