Te damos la bienvenida a la comunidad de T!Estás a un paso de acceder al mejor contenido, creado por personas como vos.

O iniciá sesión con
¿No tenés una cuenta?
Un sistema es básicamente un discurso, donde sus elementos constituyentes están relacionados entre sí.

Veamos el caso del marxismo. Para el marxismo clásico, es decir, el marxismo primitivo de Marx, el capitalismo está regulado por leyes internas que inevitablemente lo conducirán al colapso. La clase obrera, en tanto, debe cumplir su papel de líder en el vacío que el capitalismo dejará, pavimentando el camino hacia la revolución.

Pero el marxismo es un discurso, y como tal, solo tiene sentido dentro de su estructura interna. Es por eso, que dentro de su marco, se agruparon en sucesivas etapas, e incluso e manera yuxtapuesta, varias versiones del marxismo, creadas por sus teóricos a fin de ir llenando los vacíos que el desarrollo del capitalismo evidenciaba en la doctrina marxista. A principios del siglo XX, y en base a los avances de los sindicatos en Europa, a las mejoras de las condiciones laborales de los trabajadores y la construcción de democracias más representativas, la doctrina marxista veía como su "necesidad histórica" se iba retirando al horizonte de lo social.

La teoría espontaneísta de Rosa Luxemburgo es un caso interesante de como era su visión de la revolución en el marco de esta nueva etapa del capitalismo. Para ella, la huelga era el espacio donde se construía la revolución, al aunar a los obreros fragmentados y divididos por la lucha económica contra las empresas imperialistas en torno a un objetivo que los trascendía como sujetos. Esta forma de ver la revolución también constituye un discurso.